Foto: cortesía de la entrevistada. La industria musical cubana desde la mirada joven
En la actualidad, la fortaleza de la comercialización en la industria musical está en la esfera digital, pero en esta isla las características del consumo siguen mostrando disparidad. Hay un público que necesita el acceso físico a la producción —el soporte que puede adquirir—, y otro que ya está en línea con las plataformas de acceso electrónico que operan en el país y a nivel internacional. Según estadísticas ofrecidas por la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI) en 2021 y publicadas por La Jiribilla, el 89% de la escucha de música en el mundo se realiza a través de streaming; cada vez se eleva más el uso de este servicio por usuarios de entre 35 y 64 años. Por ello, para la industria musical cubana resulta prioritario ampliar todos los campos de la cadena productiva. La creación musical tiene diferentes caminos que van desde la presentación en vivo, la producción fonográfica, hasta la sincronización, la musicalización de obras audiovisuales, y la comercialización online. Fortalecer en cada provincia las capacidades productivas, de promoción y distribución, revertir la obsolescencia tecnológica existente y ampliar el acceso a las tecnologías, son premisas indispensables para que la industria musical cubana se desarrolle y responda a las potencialidades y el valor que posee la obra de sus creadores.
En este intercambio con Gretel Garlobo, coordinadora del Taller sobre industria musical, realizado durante los meses de julio y agosto en coordinación con la AHS, podemos conocer más a fondo cómo este tipo de experiencias, enfocadas en el asesoramiento a los nuevos actores que comienzan en el mundo de la gestión, la producción, la comunicación, el management y la creación, pueden hacer la diferencia.

Foto: cortesía del Departamento de Comunicación de la AHS y los talleristas.
¿Cómo surge la idea de hacer el taller, fue un encargo o un asunto pendiente?
Es un pendiente. En Cuba no existen espacios para la profesionalización en la industria de la música y todos los que estamos involucrados hemos sido formados por la experiencia, los encuentros y los talleres. Recuerdo en el 2015 la primera edición de América por su Música (AMPM), [en la que] cada encuentro estuvo enfocado a diferentes temas de la industria y resultó un espacio extremadamente valioso para conocer y comprender este entorno. Eso para mí fue un antes y un después con relación al trabajo con músicos, disqueras, festivales.
En años anteriores han existido espacios formativos sobre industria en el ISA, EGREM, el Festival Longina, en Santa Clara, el propio Cubadisco, donde se ha abordado el tema con un enfoque formativo. Hace dos años se me pidió hacer un resumen sobre las conferencias impartidas durante Primera Línea (2021), en su edición online, para confeccionar un manual sobre industria musical, práctico, accesible. Pero con la velocidad que van los tiempos, los formatos en los que se consumen hoy los contenidos, [esa idea] ha evolucionado en el programa que propongo para estos talleres en el Salón de Mayo del Pabellón Cuba.
Esto tiene salida como acuerdo de la comisión de Música en el 4to Congreso de la AHS realizado en 2023. Con la existencia en el ISA de la carrera de gestión cultural donde se han tratado temas de la industria, y por el ICM y la AHS, surge la propuesta de realizar un grupo de talleres en el verano, lo cuales se impartieron durante siete encuentros, cada uno dedicado a algún tema relacionado con la industria como la historia, desde la imprenta hasta la inteligencia artificial; el artista y su relación con la industria, los múltiples roles en el contexto actual, figuras claves en relación con el artista; el valor de formar equipos para bregar por el entramado comercial de forma eficaz; herramientas para desarrollar estrategias a corto, mediano y largo plazo, que puedan ser viables para un artista en proceso emergente o en crecimiento de su carrera para el alcance con un determinado tipo de público; la relación con la audiencia a partir de las redes sociales digitales y su lenguaje; el derecho de autor desde la legalidad y sus puntos medulares en determinados ámbitos, las instituciones que responden a eso, el marketing dentro de la industria musical y la música en vivo.

Foto: cortesía del Departamento de Comunicación de la AHS y los talleristas.
¿Qué tuvo de novedoso y pertinente el taller?
Estamos en una época de muchas transformaciones en todos los ámbitos que inciden de manera fuerte en la carrera de un artista y es cada vez más urgente la existencia de espacios de formación para que emerjan roles afianzados, legalizados, que forman parte fundamental de la industria; así que el taller provoca y busca eso, y que más allá de los artistas, su equipo salga fortalecido. Por lo que en cada encuentro se dejaron ejercicios y materiales de referencia para continuar profundizando en cada una de las temáticas, con la esperanza de que los saberes puedan socializarse de manera sistemática en otros espacios donde la industria musical sea un tema a tratar desde las diversas especializaciones; y así fomentar la existencia de pequeños grupos creativos, el registro del creador musical que permita la existencia legal de esos roles sin depender de empresas e instituciones, de catálogos saturados que permitan una gestión adecuada. De ahí la importancia de la formación para poder ejercer.

Foto: cortesía del Departamento de Comunicación de la AHS y los talleristas.
¿Quiénes participaron, cuáles fueron los subtemas y a qué conclusiones han podido llegar en estos encuentros?
Los invitados en las sesiones fueron Christopher Simpson, que estuvo abordando el rol del productor musical y algunas herramientas en su experiencia; Darsi Fernández, quien ha sido una gestora cultural de primera, compartió una actualización sobre el derecho de autor desde su enfoque como abogada y especialista en la materia para entender los mecanismos legales; Yunier Morales, economista de formación pero con experiencia como jefe de grupo de comercio digital en la Egrem y en los equipos de comunicación y marketing del Festival Eyeife. Mayvic Delgado, quien abordó en una sesión muy interesante el marketing dentro de la industria musical y otros [invitados] como ingenieros de sonido que compartieron temáticas relacionadas con la música en vivo.
El encuentro sobre el rol del artista y su equipo, a pesar de ser un tema muy amplio, fue un encuentro en el que los participantes se llevaron una noción bastante abarcadora de lo que es la industria; con elementos que les permitirán enfrentar sus proyectos personales y entender el entorno con todas las complejidades, los retos y las oportunidades.

Foto: cortesía del Departamento de Comunicación de la AHS y los talleristas.
¿Cómo valoras el estado actual de la industria musical cubana en el contexto tecnológico en el que se mueve el mundo?
La industria musical cubana es una utopía, porque hay muchos de los elementos básicos a nivel estructural, de flujo de pagos, de tecnologías, que no permiten que exista una industria musical pues está muy desarticulada. Sin embargo estilos musicales, creadores y géneros se han conectado en determinados circuitos de comercialización a pesar de todas estas limitantes ya mencionadas, y han logrado ser sustentables.
Un caso de éxito es hoy el reparto, en su momento fue el reguetón y la música urbana de este tipo de sonoridad, como el pop urbano, que sí han logrado tener un mercado nacional que lo sustente a la vez de intenciones e intereses de impulsores internacionales que han logrado su desarrollo dentro y fuera de Cuba, en plataformas estándares, y ello ha permitido que tengan un nivel alto de consumo, lo que constituye un impacto muy fuerte para la cultura musical en la Isla.
No todos los tipos de música gozan de ese privilegio, ni cuentan con estructuras engranadas que les permitan ser sustentables. Que los artistas puedan vivir de su música está condicionado por factores puntuales como cuán bien esté su obra, tanto a nivel de autor como de grabaciones registradas; la gestión del sello que representen, si mueven la música a nivel internacional y si pueden generar ingresos por esos conceptos. Existen casos en el jazz, la música alternativa como Cimafunk, en la popular bailable como Los Van Van y Havana D’Primera, entre otros, que giran con conciertos fuera de Cuba con una presencia importante no solo en el territorio nacional. Sin embargo, es mucho más importante que existan estructuras que permitan que los artistas puedan vivir de la música y no por concepto de subvención, sino que puedan ganar por su talento, por lo que trabajan.
Otros han logrado cumplir algunos propósitos en sus carreras sin ser famosos o populares, pero cumpliendo los requisitos, a grandes rasgos, para ser casos de éxito; pero no es la mayoría. Lo ideal es que sectores institucionales o independientes confluyan para construir todas las bases de lo que debe ser la industria musical en Cuba.
El hecho de estar conscientes del lugar en el que estamos, de nuestras potencialidades y dificultades, lejos de ser pesimismo, es una oportunidad. Aunque hay muchas herramientas que no están hoy, pueden estar mañana, pero si no estamos preparados con una noción de la correcta utilización de las mismas, no hacemos nada.
El Internet llegó muy tarde a Cuba, y [para] muchos artistas de carrera valiosa, su presencia en redes sociales digitales es menos de lo que podría llegar a ser en realidad.
Lo importante es saber que ese escenario virtual existe y está cambiando constantemente.

Foto: cortesía del Departamento de Comunicación de la AHS y los talleristas.
Después de la pandemia ha habido un cambio muy grande en la industria, una transformación en todos los sentidos y la digitalización ha llegado a otro nivel; y con la irrupción ahora de la inteligencia artificial no sabemos qué nos deparará un futuro inmediato. Mientras eso sucede con el conocimiento de estos recursos técnico–artísticos, líneas que desarrollan a un artista cubano pueden ser posibles.
Sin embargo, artistas latinos y nacionales están llegando a circuitos que no llegaban antes, lo que convierte ese fenómeno en una brecha para la industria musical cubana. Por lo que hay que estar alertas y abiertos constantemente, informándose sobre las líneas por dónde va la industria y aplicándolas al contexto cubano para crecer y mejorar.
Mi esperanza es que se multipliquen los espacios para la profesionalización de la industria musical y que estos talleres puedan contribuir a ello, que sean un granito valioso.