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Entrevistas Foto: cortesía del entrevistado.

Las fronteras son un invento de los hombres: entrevista con Amaury Muro

Conversar con el cantautor, compositor y músico cubano radicado en Madrid, Amaury Muro era una deuda adquirida. El disco Mil formas de estar fue el pretexto perfecto que nos armamos para saldarla. Amaury, quien desde 2014 vive en España, fue fundador del Movimiento de Trovadores “Caña Santa” en Cuba y se ha insertado en el panorama europeo de la canción de autor realizando conciertos en varias ciudades españolas y en salas de Berlín y Lyon. Su trayectoria musical está colmada de reconocimientos internacionales: ganador en 2018 del Festimad, evento que organiza la comunidad de Madrid, premio del jurado del concurso de cantautores Sabina por aquí en 2019; ganador del premio Ibermúsicas a la creación de canciones en 2020 y semifinalista de los premios Min de la música independiente en la categoría Mejor Artista Emergente en 2021.

Siento en el disco Mil formas de estar una sensación de nostalgia hacia Cuba y a la vez una visión optimista de lo que significa emigrar.  En este sentido, ¿Cuánto de intencional hay en la producción?

Si esta visión está presente no es muy intencional, más bien es circunstancial porque fue un disco donde la mayoría de las canciones fueron escritas en los primeros dos, tres años de emigrado. Por lo tanto, eran las que tenía y así se ve reflejado en el disco: toca los temas de la emigración y la nostalgia por esa Cuba del emigrante.

¿Qué significó para ti poder materializar la producción Mil formas de estar?

Significó crecimiento en todos los aspectos, desde un sentido musical hasta estético. Porque no estudié música de forma académica, soy autodidacta. Empecé cuando tenía 16-17 años, incluso, más tarde que lo que dicta el sistema musical cubano. En Cuba se comienza mucho más temprano. De pronto me vi con 26 años haciendo cosas que nunca imaginé: produciendo y escribiendo arreglos para músicos.

Fue enfrentarme de lleno a un proyecto de la mano de un productor de muchísima experiencia como Julián Olivares. Él es un buen amigo y produjo mi primer disco. Fue un proceso lento de dos años donde hacía en casa las maquetas, ponía todos los instrumentos de manera digital, las llevaba al estudio con Julián y ahí empezábamos a refinar, a volver a producir cosas. Luego íbamos a un estudio un poco más grande con los músicos, a tocar los instrumentos y grabar de verdad. Vivimos la experiencia juntos. Yo estaba todo el tiempo aprendiendo mucho.

En el disco hay una diversidad de sonoridades, varios invitados e influencias musicales también diferentes. ¿Fue una estrategia que pensaste desde el inicio para hacerlo más universal y así facilitar su inserción en el mercado? 

Las canciones de ese disco nacieron en esta etapa de exploración, de conocimiento y de intercambio con otras sonoridades, escuché mucha música distinta, fui a muchos conciertos, pude socializar con la música que se hacía por acá en lugares más eclécticos. Por eso, cada canción, de por sí, era distinta de la otra. Entonces, fue muy fácil colocarlas para que fuera un disco variado que representara también esas mil formas de estar.

¿Se siente Amaury Muro un “ciudadano del mundo” o para decirlo a tu modo “un hijo del camino”? ¿Por qué?

Creo que todos somos ciudadanos del mundo. Los problemas de las personas alejadas geográficamente de nosotros, también nos implican y afectan a todos por igual. Sé que es trillado hablar de las fronteras, pero es bueno recordar que son un invento de los hombres y solo existen en el imaginario del ser humano. A mí me gusta pensar en algo que escuché una vez en un concierto de Liuba María Hevia; ella decía que el ser humano en la prehistoria migraba a un sitio donde había mejores condiciones para vivir, más animales que cazar, más frutos que recolectar, de una forma natural. Creo que la migración es un proceso que debe ser visto y estudiado desde esa naturalidad. Por eso en la canción Mil formas de estar dice “yendo de la cama hacia el mar, del mar a saltar, volviendo a escapar…”.

Me siento un ciudadano del mundo pero, al mismo tiempo, percibo que los cubanos hemos vivido la emigración de una forma mucho más dramática porque hemos tenido que abandonar nuestra insularidad sabiendo que, en el fondo, muy probablemente no regresaremos, pues será muy difícil que en nuestra Isla vuelvan a existir animales para cazar, frutos que recolectar, necesidades básicas cubiertas, de superación personal, de libertad de elección y de expresión. Sí, me siento un ciudadano del mundo, pero un ciudadano del mundo, cubano, por esas características que son únicas de nosotros.

¿Cuáles son las alegrías y por qué no, también las insatisfacciones que te ha traído el disco Mil formas de estar?

Alegrías muchas, muchas, muchas. Hay gente importante para mí a quienes les ha gustado y personas que he conocido a través del disco. Casi todas, alegrías, aunque sí es cierto que cuando uno le dedica tanto tiempo (dos años te decía) las expectativas son muchas. Luego te das cuenta que este proceso se disfruta de otra forma; se disfruta más cuando las expectativas las mantienes al límite y te vas sorprendiendo.

En algún momento pensé Mil formas de estar desde una grandeza un poco ilusoria. Realmente es un disco producido por un cubano en un mercado que no es el cubano. Es un mercado español con características diferentes y sería muy pretencioso de mi parte creer que una producción con tantas peculiaridades musicales o estéticas, sentara un precedente o algo así. Tuvo la mejor repercusión que pudo conseguir y yo estoy muy contento con el resultado. De vez en cuando lo escucho y descubro cosas nuevas, cosas que me alegran, que no me acordaba que estaban y que sonaron muy bien.

En general, aunque soy muy crítico con todo lo que hago y le doy dos o tres pensadas a mis trabajos, en términos generales cuando pienso en Mil formas de estar siempre se me dibuja una sonrisa. [Me hace] feliz que esté ahí, que refleje una parte de mi vida y sea un disco lindo.

Según tu percepción, ¿cómo se ha insertado Mil formas de estar en el mercado de la música en España y el mundo? 

Mil formas de estar es un disco de música independiente, alejado de los sellos y las disqueras y hay un mercado independiente donde ya hay mucha música de este tipo. Se escucha más música independiente que la producida por sellos, que cada vez se arriesgan menos. Simplemente, ellos esperan a que un producto independiente tenga una repercusión, para entonces firmar. Por eso, la competencia es dura entre todos los artistas independientes porque hay muchísima música y muchos trabajos de calidad. Ahora con esto de las tecnologías cualquiera se puede producir un disco en casa. Eso hace que haya mucha más música. Por tanto es difícil hacer algo diferente, que llame la atención, dentro de toda esa vorágine. Para destacar entre toda esa multitud hay que ser bueno, no solo en la música, sino en cómo saberlo vender y hacer un trabajo de redes muy enfocado en el marketing.

¿Sientes que hay un público para la trova en España? ¿Cómo te ha ido en ese sentido?

La trova en España no se conoce por ese nombre, ni creo que exista nada parecido. Existe la música de los cantautores pero, también se va difuminando ese concepto porque los cantautores ahora se mueven dentro de espectros más amplios, más cercanos a lo mainstream. Son fronteras que se van difuminando cada día más. Entonces, creo que la trova es un fenómeno cubano, fuera de Cuba me parece que no existe la trova como concepto.

¿Cómo me ha ido? Creo que bien; puedo tocar, hago conciertos, me muevo dentro de España, siempre hay personas que me van a ver, gente nueva, algunos conciertos con más personas que otros, pero a mí me hace feliz saber que sigo haciendo música y cantando. Esas son mis proyecciones. Y mis expectativas son lo suficientemente estándares como para que todo lo que venga me sorprenda.

Cuéntame ¿cómo es un día normal en la vida de Amaury Muro?

En un día normal hago muchas cosas porque vivo para la música pero no vivo solo de ella. Entonces, al tener otro trabajo hace que me tenga que planificar muy bien el tiempo para no abandonar la música. Me siento un privilegiado porque he encontrado una fuente de ingresos que me da tiempo para la música. Eso lo agradezco un montón porque en Cuba vivir de la música significaba un cierto estatus: si eras músico, lo eras y eras un profesional de la música que no necesitabas trabajar en otra cosa. Era así antes de irme de Cuba hace 10 años, seguramente la situación ha cambiado y sea más difícil vivir solo de la música. Sin embargo, fuera de Cuba ese estatus no existe y los músicos trabajan en otras cosas. A la vez que el músico hace un producto para convencer e insertarse en el mercado, tiene que seguir trabajando en otra cosa. Por eso, existen músicos que trabajan en la hotelería, otros que dan clases en escuelas de música y he conocido otros que son informáticos como yo.

¿Cómo logras combinar tu profesión de informático, con la música? ¿Cómo llevas esa doble profesionalización? 

Se vive esa dualidad con mucha naturalidad y sin frustración. Al principio, cuando retomé lo de la informática que fue lo que estudié en Cuba, al ver que hacer música era muy difícil, vivía esa dualidad con frustración. Pensaba: no puedo vivir de la música, ¡qué mal! Pero era una estupidez. Ahora lo vivo más con orgullo y agradecimiento. Puedo seguir haciendo las dos cosas, una parte se complementa con la otra. El trabajo de informático me permite tener una estabilidad y hacer la música que realmente quiero, sin estar pensando en el mercado, en los dictámenes de la industria, en lo que exigen que se haga para ser alguien exitoso.

Por lo tanto, un día mío empieza así, trabajando como informático, luego dedico horas a componer, lleva que me planifique muy bien. Intento optimizar el tiempo lo mejor posible. También hay que dedicar un espacio a las redes sociales, a promocionarse. Cuando no estoy componiendo, ni trabajando, me dedico a programar mis publicaciones. Si tuviera que optimizar algo de una mejor manera sería ese tiempo en redes porque realmente cuesta mucho posicionarse, el algoritmo te exige no solo que crees contenido, sino que estés, interactúes y respondas a los mensajes de las personas a las que les gusta tu música. Estas son las herramientas que tenemos para llegar a ellas y para que conozcan tu trabajo. Es algo a lo que tenemos que adaptarnos: no es mejor, ni peor, no estoy en posición de decir si estos tiempos son mejores o peores que otros. Hay que hacerlo lo mejor posible sin quitar espacio para componer y crear. En esos líos ando… intentando que mi propuesta esté presente en redes sociales, pero sin que eso me consuma tiempo de la creación, que es lo que realmente me interesa.

Sé que estás trabajando en un disco nuevo; coméntame más detalles.

Sí. El próximo disco… Todavía no tengo ni pensado cómo se va a llamar, solo sé que hay un concepto que quiero abordar: que sea de canciones que tengan como punto común el ritmo. Eso estoy haciendo ahora; sacando temas cada cierto tiempo (6-7 semanas) donde el ritmo esté presente y sea el hilo conductor, pero no he pensado como tal en el nombre de un disco. Creo que vendrá luego cuando tenga algunas piezas ya lanzadas.

Mi manera de hacer ahora ha cambiado. El mercado y cómo se hace la música a día de hoy me ha hecho cambiar mi propuesta. No sé si volveré a pensar un disco así, de sacar doce canciones de un tirón. De momento voy haciendo temas y me voy divirtiendo con lo que va saliendo. Luego haré un disco con todas y sé que encontraré un factor común entre ellas: el ritmo.

Foto: cortesía del entrevistado.

Amaury Muro encuentra el ritmo en otra geografía, se inserta en los nuevos escenarios musicales reinventando las formas de producir y promover sus canciones. Sabe que el lenguaje de la música es universal y que para la creación, lo más valioso es no detenerse. Por eso su guitarra sigue sonando, con la seguridad de que las fronteras son un invento de los hombres.

Isely Isely Ravelo Rojas Mis verbos preferidos escribir, leer, viajar y amar. Comunicadora social, cinéfila y periodista en vías de desarrollo. Colaboro en el Diario del Festival Internacional Jazz Plaza, en el sitio web y la revista del proyecto Lucas, en el proyecto Qva en directo y en sitio de noticias de la International Press Service (IPS). Más publicaciones

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