Gens, primera generación. Foto: Cortesía de la banda.
Gens, primera generación. Foto: Cortesía de la banda.

Gens: una familia rockera

12 minutos / Sofía Miragaya

01.10.2021 / Reportajes

En los pasillos de la escuela de Medicina “Victoria de Girón”, los estudiantes conversan  sobre la banda de rock que habría de presentarse en pocas horas. Con el paso del tiempo, se aglutinan frente a la puerta del teatro. Dentro, Carlos Rodríguez baterista y líder actual de Gens y el resto de los músicos preparan los instrumentos; intentan vencer avatares logísticos para que se escuche la música lo mejor posible. La calidad del sonido y de los instrumentos no están a su favor, pero ¿cuándo han creído ellos en obstáculos?

Era el 4 de enero de 1980, fecha que marcó el nacimiento de los Gens. 

“El teatro estaba repleto, incluso nos demoramos en abrir las puertas y por poco las tumban. Querían coger asientos cercanos al escenario. Cuando abrimos fue una avalancha de muchachos”, cuenta Carlos. La idea de Gens comenzó a tomar forma en su mente desde el preuniversitario. Sin embargo, no fue hasta que entró a trabajar en el Departamento de Enseñanza de la Girón que apareció la oportunidad de crear la banda. Recuerda que se ofreció a dar aquel concierto y obtuvo luz verde. 

El repertorio de ese primer show incluyó, sobre todo, covers de los Beatles. “Una de las características que nos unió es que todos los músicos éramos beatlemaníacos”. Una devoción que perdura hasta hoy porque, a pesar de que el line up de la banda ha sufrido algunos cambios, ese parece ser uno de los puentes que une a sus integrantes, generación tras generación.

Precisamente esa noción generacional viene con el origen del nombre de la banda. Si le preguntan a Carlos, él dirá que la “gens” en la Antigua Roma era una sociedad conformada por varias familias que tenían antepasados, costumbres y territorios en común. Las personas que la conformaban debían ayudarse mutuamente y, al morir, guardaban igual sepultura. “Esa era la idea, que en la banda reinara ese espíritu”, dice. 

La primera familia de Gens, entonces, estuvo integrada por Roy Rodríguez (bajo), Ismael Martínez (teclados), Rubén Martínez y Dagoberto Pedraja (guitarras), Alexis Morejón y Gustavo Fernández (voces) y Carlos Rodríguez (batería).

Gens, primera generación. Foto: Cortesía de la banda.

Gens, primera generación. Foto: Cortesía de la banda.

De los Beatles a Silvio… a Gens

En la década de los 80 no paraban. Tocaban hasta cuatro veces a la semana. La Escuela Vocacional Vladimir Ilich Lenin, un hogar de ancianos, la Casa de la Cultura de Plaza fueron algunos de los escenarios. Esta última fue su cuartel general; allí, en el tercer piso, tenían un local de ensayos. Era una época en la que sus shows en vivo también llegaban a otras provincias, sobre todo a Matanzas y Pinar del Río.

Durante cinco años ganaron el primer premio en la categoría de música moderna del Festival Nacional de Aficionados. Aun así, no lograban ser reconocidos como profesionales y debían mantener sus otros trabajos. Ismael era estudiante en la Facultad de Matemática y Cibernética; Roy, economista y trabajaba en la empresa de Pan y Dulce; Alexis, tramoyista del ICRT; Dagoberto, profesor de Literatura; y Carlos trabajaba en el Girón a la vez que estudiaba Música lírica en el Conservatorio Ignacio Cervantes y hacía su licenciatura en Física.

“Todos éramos trabajadores, todos. Realmente era un sacrificio, esa doble vida no te la puedes imaginar”. Sin embargo, eran felices. En palabras de Carlos, “felicísimos”.

Por otro lado, estaban ansiosos por tocar sus propios números, pero ¿cómo hacérselos  llegar a un público que consumía, sobre todo, rock anglosajón y británico? Ellos encontraron la vía. Como un túnel que uniría Yesterday con Nací culpable, aparecieron la nueva trova y Silvio Rodríguez. Gens llegó a hacerle arreglos rockanroleros a más de una treintena de sus canciones.

Un día Carlos  llevó un casete con versiones al teatro de 23 y 12, donde Silvio ensayaba con AfroCuba. Fue la primera vez que conversaron del asunto y cuando estrenaron los arreglos en la escuela de Medicina, Silvio asistió. Más tarde, les entregó un tema inédito, solo interpretado hasta entonces entre amigos para que lo estrenaran: Olivia.

“Entre  de col y col tocábamos los temas nuestros y muchas personas pensaban que eran de Silvio. O sea, fuimos sanamente un poco oportunistas”.

Incluso, llegaron a realizar un concierto llamado De los Beatles a Silvio, donde tocaron treinta y tantas canciones, incluidas las propias. Carlos cuenta que eso no era común en la época, mientras la mayoría llegaban solo a los 12 números, ellos tocaban por tres horas y media seguidas. “Y el  público se daba cuenta de eso, la gente no es boba. Recuerdo que los jardines del Teatro Mella se llenaban de chilenos que vivían en Alamar cuando aquello estaba  la dictadura en Chile, y, muchacha, cuando nosotros tocábamos Santiago de Chile lo que se formaba era tremendo”.

Bendita radio

Las grabaciones que aún existen de esos tiempos, las conserva Carlos en su casa. Entre ellas, dos números de los Beatles, Something y I´ll be back, tocados en vivo en el Teatro América y grabados por los propios sonidistas. Otras las hacían con una grabadora de doble casetera en el local de ensayo de la Casa de la Cultura. Donde primero se escucharon los temas de Gens fue en Villa Clara y Cienfuegos, a través de la CMHW y Radio Ciudad del Mar. Luego, se sumaron a su difusión Radio Progreso, Radio Rebelde y Radio Ciudad de La Habana — donde trabajaba Dagoberto, quien le hizo llegar copias de aquellas cintas a sus colegas radiófanos—. Por todo el país se escuchaban en el hit parade de la época Nací culpable, Brindis por los pocos, Pequeño príncipe y ¿Qué entiendes por amor?

Así creció su popularidad entre los entusiastas del rock. Fue la época en que eran invitados constantemente al Programa de Ramón, creado por el poeta Ramón Fernández Larrea, al cual le hicieron los jingles. Cuando este celebraba aniversario de su creación, el festejo culminaba con un concierto de Gens en el Pabellón Cuba, tan concurrido que debían de cerrar la calle 23 porque el público ocupaba hasta la acera de enfrente. 

A finales de los 90, Gens hizo dos giras con el grupo Moncada, provincia a provincia, desde La Habana hasta Santa Clara. También fueron otras agrupaciones como Monte de Espuma y Manguaré, todo lo que más se oía en Cuba en ese momento. Dagoberto cuenta que Jorge Gómez, director de Moncada, los puso a abrir el concierto en Santa Clara. Había casi 50 mil personas. Los músicos no esperaban tan buen recibimiento.

 “No sabíamos que estábamos pegados ahí con Nací culpable”, dice el guitarrista, “que la ponían en la radio cada cinco minutos. Cuando empezamos a cantar la gente sacó  carteles con el estribillo, el público coreó la canción. Después Jorge Gómez, riéndose, nos comentó que él no nos había dicho nada para darnos una sorpresa. En mi carrera artística yo no he sentido nada así todavía, hasta el día de hoy”.

No todas las experiencias fueron, sin embargo, así de gratificantes. El propio Dagoberto recuerda un concierto “muy lamentable” en el Cerro Pelado, una vez que tocaron  para los deportistas que viajaron a los Juegos Panamericanos. “Ahí prácticamente nos dieron un mitin de repudio, porque tocábamos rock”.

En otra ocasión, en 1988 o 1989, mientras cubrían por Anabell López en el Pico Blanco, un empresario mexicano los vio y le gustó tanto que quiso llevarse a Gens de gira por México. “Hizo los trámites, todos nos hicimos pasaportes, y la parte cubana dijo que no. Hubiéramos hecho nuestra primera gira internacional en los 80”.

Rock contra el tiempo

Y llegaron los 90, años en los que Gens comenzó a desmembrarse: Ismael decidió permanecer en España, Rubén dejó el rock, Alexis se fue para Moncada; Dagoberto, luego del primer concierto homenaje a los Beatles donde interpretaron Guillermo Tell con Carlos Varela, pasó a formar parte de la banda del trovador. 

Parecía el fin de la gens, la familia se había dispersado y, entre tanta lejanía geográfica y de intereses, los lazos terminaron por quebrarse. Sin embargo, Carlos y Roy, únicos sobrevivientes de la primera generación, fundaron la segunda.

Por esos años circuló un disco pirata en Estados Unidos con las canciones de Gens. La Egrem, al conocer la buena acogida de este álbum, quiso regrabar y sacar una recopilación de temas. “Entonces estamos Roy y yo solos, trabajando de vez en cuando con otras bandas. Yo conocía a determinados músicos que me agradaban. Recuerdo decía ʽcuando reconstruya Gens, voy a convocar’”

El disco Contra el tiempo (2004) se grabó con Roy y Raúl Barroso en el bajo, Agustín la O Remon en la guitarra, Juan José Melián cantando y la tecladista Ailén Solanes, actual directora de Collector. Ailén y Carlos hicieron las bases de las nuevas grabaciones de las versiones de los 80, más números nuevos de ambos que incluyeron en el fonograma. Este llegó a las manos de directores de radio como Juanito Camacho y Carlos Fornés, quienes lo radiaron.

“La gente empezó a llamar y a preguntar por Gens, que qué pasaba, si se había vuelto a formar la banda, que dónde estábamos tocando”.

Finalmente en el 2003 pasaron a ser un grupo profesional, y dejaron atrás la doble vida de llevar dos o tres trabajos a cuestas. En el 2006, viernes y sábados, empezó la peña en el Diablo Tún Tún, que llegó a ser muy concurrida. Sin embargo, todo lo bueno llega a su fin y esta segunda familia, con el paso de los años, también sucumbió por divergencias entre los músicos.

Un reinicio tortuoso

Aunque no formara parte del line up oficial, Yagna Castillo asumió en varias ocasiones como cantante de Gens. Tras  la ruptura, fue la primera que se presentó en casa de Carlos para ofrecerle su apoyo .

En ese momento, ella cantaba para la  banda de covers Algo Más, que se presentaba en El Ajillo y el Corner Café. Al pasar a formar parte de Gens, se llevó consigo a varios integrantes de aquel grupo, que volvieron a nutrir de sangre joven a la agrupación. Uno de ellos fue el actual co-cantante y guitarrista Roberto Rodríguez.

Entraron a Gens al principio de la semana y el viernes se presentaron en el Tún Tún.  La peña no podía quedarse vacía, porque la iban a perder. En los ensayos montaron algunos números que luego, concuerdan, no quedaron nada bien. La premura, la falta de equipo y la juventud de los nuevos integrantes les jugaron una mala pasada. Para Roberto fue una pesadilla, “pero esas cosas se superan, imagínate tú. La gente tenía una opinión super importante de Gens, que era un grupo distinguido. Al cambiar, fue como tirarse contra el piso”. Pero aquellos “chamacos”, que tenían mucho que crecer todavía, “crecieron allí”. 

El tiempo depuró a los desinteresados y llegaron también músicos dispuestos a ponerle horas y ganas. A base de ensayos, la banda se consolidó y llegó a adquirir el sonido que tiene actualmente. Se unieron la tecladista Amanda Bocalandro, Luis Rodríguez en el bajo, Jean Morell e Iván Vera, de Zeus, en las guitarras.

Gens en el Submarino Amarillo. Foto: Cortesía de la banda.

Gens en el Submarino Amarillo. Foto: Cortesía de la banda.

We All Live in a Yellow Submarine

En la era pre-pandemia, Gens fue una de las bandas fundamentales del Submarino Amarillo. Las presentaciones tenían lugar entre semana y los últimos sábados de cada mes realizaban la peña Beatlemaniando con Gens. Para Yagna las noches en el Submarino eran mágicas. Cantar canciones de los Beatles era su sueño; creció escuchándolos y piensa en ellos a la hora de componer.

“Llegar a las siete de la noche para la prueba de sonido, conversar con Alfonso en la barra, ver los mismos rostros en el público. Era muy bonito cómo esa gente todos los jueves y sábados iban a vernos, cómo aplaudían y gritaban”. 

Roberto, por su parte, recuerda el pequeño local de la calle 17 con nostalgia ahora que lleva más de un año cerrado. “No me menciones eso que empiezo a llorar aquí”, dice. El bar era como el patio de su casa, conocía a todo el mundo, lo felicitaban por sus actuaciones, lo invitaban a tragos, se tiraban fotos con él. “Era nuestro pequeño estrellato”.

Antes de que el parque de 17 en  El  Vedado llevara el nombre de John Lennon, ya Gens celebraba su música en los 80. De manera que la banda siempre ha estado presente en los conciertos homenajes al Beatle, así como en el que marcó el aniversario 50 de Sargent Pepper´s Lonely Hearts Club Band, celebrado en el 2017, donde participaron, además, La Vieja Escuela, Los Kents y David Blanco, entre otras agrupaciones y artistas.  

Mientras regresan esos tiempos de los shows en vivo, Gens continúa haciendo música. Lo único bueno que han sacado de esta circunstancia es el tiempo necesario para ello. Crearon un canal de Telegram en donde publicaron los temas Save Me y Appetite en versión suave y heavy, compuestos por Yagna—, y el video de Messed Up Fairytale, hecho con los recursos propios de la banda en casa de Carlos. Quedan por grabar canciones viejas en voz de los nuevos cantantes, estrenar otras, y, con suerte, hacer un disco entero y un concierto online.

Al parecer esta familia rockera, mutilada y reconstruida por el tiempo, aún tiene mucha vida por delante.

Sofía Miragaya

Estudiante de periodismo y escritora en potencia. Si logra unir ambos, mejor aun. Su concepto de felicidad es oír los acordes de una guitarra acompañada por buenos amigos.

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    Deja un comentario

    Carlos Gens

    01.10.2021

    Muchísima Gracias por todo. Un trabajo serio y profesional . Saludos

    Elena Revilla

    01.10.2021

    GENS se merece todo el reconocimiento. Carlos y su grupo, o sus grupos, porque renacen tras cada tropiezo, entregan la vida en el empeño de hacernos llegar su música con pasión.


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