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Oye cómo va Ilustración: Nelson Ponce

El Duque Hernández y Antonio Pacheco presuntos autores de Divino guion

La musicóloga Susan Thomas estaba en casa de Leonardo Acosta, preparando su tesis sobre la ópera cubana del siglo XIX, cuando de pronto alguien puso un disco de Habana Abierta. La mujer siguió aquel sonido primero con la tranquilidad de quien entiende la aparatosa vida habanera, pero luego sonó otra pieza, y otra, y no pudo más que preguntar por aquellos creadores.

Le aclararon que sí, que eso era música cubana, pero que los autores vivían en España. La nortemericana agarró sus cosas, se fue a los Estados Unidos y en pocas semanas tenía ticket para Madrid. Encontrar a aquellos cantores fue fácil. Ya eran artistas de BMG, y un tema de Andy Villalón sonaba en muchas almas: Tú me amas, interpretado nada más y nada menos que por Ana Belén.

Era común que Alejandro Gutiérrez sonara su Rocason, o que Barbería llegara con sus rumbas hermosas; de modo que Susan Thomas lo tenía todo tan fácil como ir a buscar a Medina o Pepe Del Valle, esos serían los personajes.

Susan, como investigadora profunda, mujer que ama la música cubana, mujer fuerte y, digámoslo de una vez, persistente cercana a lo testarudo, logró encontrarse con los artistas. Fue conversando con uno y otro, y las respuestas iban saciando la curiosidad de una norteamericana que pegó un salto desde Eduardo Sánchez de Fuentes, José White y Nicolás Ruiz Espadero a Habana Abierta.

Luego de varios días en Madrid, subió a un avión y volvió a Estados Unidos. Y comenzó a trabajar todo el material de las conversaciones que había logrado tener con los artistas en España. No estaba relacionada aún con los nombres de los integrantes de la peña de 13 y 8, aquellos autores que grabarían Habana Oculta, Habana Abierta, Boomerang y 24 horas; pero sí había algo raro; entre las influencias que citaban los artistas había nombres desconocidos para ella: Omar Linares, Orestes Kindelán, Antonio Pacheco, Eduardo Paret, Germán Padilla y el Duque Hernández.

Thomas, entusiasmada, pensando haber encontrado músicos aún menos conocidos, comenzó a googlear y se enfrentó con promedios de bases robadas, ponches propinados, juegos terminados o jonrones. Y es que la musicóloga se había encontrado con unos jodedores insuperables y vivía un “what the fuck” de los más grandes que se hubiera podido imaginar. Los cantautores cubanos, acostumbrados a la broma permanente, no se creían que aquella norteamericana, una de las voces más autorizadas que podría encontrarse en cuanto a estudios de música cubana en Estados Unidos, se interesara verdaderamente por ellos.

Pasó el tiempo, y como ella, ya lo dije, era tenaz hasta el cansancio, además de ayudar a muchos cantautores cubanos a visibilizar su obra, a presentarse aquí y allá, publicó su segundo libro, The Musical Mangrove: The Transnationalization of Cuban Alternative Music. Los chicos de Habana Abierta han continuado la amistad con esta mujer hermosa e inteligente, que actualmente dirige la Butler School of Music de la Universidad de Austin, Texas, pero que, en aquel momento, no batió la slider de aquellos tipos que estaban cambiando el modo de escuchar y entender la canción cubana de autor.

Rogelio Ramos Domínguez Escribidor de versos y canciones. Periodista a tiempo completo y sobre todo padre de Claudia Ramos. Más publicaciones

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