Ilustración: Nelson Ponce Donde se habla otra vez de IA y música
La inteligencia artificial es la última frontera
Stephen Hawking
Vamos de cabeza a una superproducción de música implacable, porque tú, sí, eres un compositor(a) en potencia. Traduzco el verso: puedes hacer lo que te dé la gana en materia musical sin saber ni una sola cuota de casi nada, solo debes saber dar click en donde debes. Usa Suno, sí, como si esto fuera un comercial: usa Suno y supera a todo el que está a tu alrededor.
Hace unas cuantas horas, la IA me envió un correo. Me felicita porque hice cien canciones; ni yo me daba cuenta de que había coescrito tanto. Porque esta herramienta, hasta donde he podido palpar, es de las mejores, te da créditos que gastas en una jornada, pero al despertar, la IA te devuelve esos créditos y, como el dinosaurio, sigue en el jardín.
Suno, con sede en Cambridge, fue creada por ex integrantes de Meta y TikTok. Con ella, la inteligencia artificial irrumpe en el mundo de la música, pero no como un algoritmo para proponer playlists, sino para hacer canciones nuevas.
Llevo tiempo y no termina el asombro; la IA con su botón de Create te brinda la posibilidad de hacer tu tema, que si tienes texto le colocas en una caja que te pone ante los ojos; si no, pues lo hace ella y punto, solo tienes que elegir si quieres un son o un bolero, pero no se detiene ahí.
Si no te gusta cómo suena el bolero, lo puedes hacer en modo acoustic Chicago blues, afro-jazz, ambient house, Arabic reggae, electro-jungle, Hindi southern rock, Portuguese breakbeat, Korean pacific reggae, surf flamenco o un instrumental bluegrass; en su defecto podrías volverlo un cajun griot, choral Celtic, Afro-Cuban jazz, hypnagogic pacific o un koto gnawa.
Cientos de géneros o intergéneros que se aparecen y le dan al, —digamos— coautor, la posibilidad de crear versiones y versiones y, por si fuera poco, lo puedes descargar como un mp3 o hacer una suerte de video donde coloca el texto a modo de karaoke.
Ya le dije a varios músicos que no le teman; si yo cantara ya estaría metido en eso haciendo repertorio. Huirle a esa verdad es como negarse a la imprenta, internet o el autotune. Siempre hubo cabezas negadoras, pero esas piezas disruptivas terminan imponiéndose, lo saben T-Pain o Cher.
Con Suno he escrito traps, boleros, sones, blues o bachatas que antes debía enviar a España, y de España iban a México, para que mis amigos no solo se enriquecieran, sino que grabaran instrumentos y pusieran voces. Ellos, por su parte, tienen a Chat GPT para no escribirme pidiendo cuatro versos.
El mundo ha vuelto a girar y Suno es una herramienta que muestra el camino. La IA permite aumentar la capacidad de multiplicar las ideas; si escribes canciones no lo dudes, puedes poner tus versos y hacer tu música; lo otro depende de ti. La máquina es solo otra herramienta, como la guitarra o la computadora.
No serás un cyborg, lo comenzaste a ser desde que usas espejuelos, ropas o sombrero. La tecnología nos tiene. ¡El futuro llegó hace rato!
P.S: (A los apocalípticos): A mí también me pareció horrible al principio. Solo te pido, si escribes canciones, que pruebes. Luego me dirás.
Es otra faceta de la inteligencia artificial, es una poderosa herramienta en manos de creadores musicales que deben aprender a usar, ya que en segundos puedes probar como se oiría tu canción con diferentes géneros musicales, lo cual te costaría mucho tiempo por la via tradicional. No hay que dar la espalda al desarrollo y aprender a usarlo convenientemente.