Ilustración: Arístides Torres.
Ilustración: Arístides Torres.

Ciego de Ávila a golpe de rap

7 minutos / José Antonio García Pérez

26.11.2021 / Reportajes

A finales de los años 90 Yuniel Maquence regresó a Ciego de Ávila y se inició en el circuito local del break dance antes de adentrarse en el rap. Con una versión en pequeño formato de lo que anteriormente había hecho en la Isla de la Juventud, el proyecto MB (Maquence y Benito Palacio Granado) hizo algunas apariciones en el evento “Caminata cultural: cruzando la Trocha”, de la filial avileña de la Asociación Hermanos Saíz (AHS); y en peñas de la Casa del Joven Creador. 

En 1999 Yuniel fundó el grupo de rap Los Compadres que, al año siguiente, ganaría el gran premio del Festival de Rap “A lo Cubano”, recién creado por la AHS de la provincia. Poco tiempo después, Maquence asumió el cargo de jefe de Sección de Música de la filial de esta organización juvenil en el territorio y, desde esa trinchera, se empeñó en reactivar la cultura hip hop. Bajo su dirección el festival logró extenderse por al menos dos ediciones más, hasta el 2002, con invitados de ciudades vecinas y la presencia de proyectos locales como Bajo Arresto y el Grupo de Break Dance de la Escuela de Economía y Gastronomía “Félix Varela”, ambos de Morón. 

El Festival “Morón a golpe de hip hop” —en 2002 y que incluyó a grupos de varias provincias, desde La Habana hasta Santiago de Cuba— fue otro escalón para este infatigable artista-promotor en el camino hacia la profesionalización que se les “negó en primera instancia, por incapacidad del jurado para evaluar música de nuestro género”, según palabras del propio Yuniel.

El reclamo de Maquence “apresuró una segunda oportunidad con una comisión nacional integrada por miembros de los grupos profesionales de rap Doble Filo y Obsesión”. Para evitar futuras confusiones con el otrora afamado  grupo Los Compadres, se les oficializó con el nombre de H’Cuba, agrupación que hoy en día hace música fusión. 

En este tiempo aparecieron otros cultores del género en la provincia. El nombre de Yuniel, no obstante, continuó en la escena como uno de los principales impulsores. 

En 2002 Villy Raymond Suárez Rodríguez, Raynel Ceja y Sandy Sáez Denis crearon Conexión rebelde, aunque el debut de la banda no tuvo lugar hasta el Festival Provincial de la FEU del año siguiente. Según Sandy, fue precisamente Maquence quien apadrinó el grupo y “ayudó a arreglar aquellos primeros textos de nuestro repertorio”. 

La peña “A golpe de lira, puño y fe” apareció en este panorama en el año 2004 y se mantuvo de forma frecuente en el Teatro Abdala, con Maquence como anfitrión y la asistencia regular de disc-jockey y bboys. De aquella experiencia, Conexión rebelde se nutrió para diseñar su propio espacio en el Cine Carmen. (Por extraño que parezca, los espacios predilectos para la exposición del hip hop en la provincia han sido, en su mayoría, los teatros. No la calle o el barrio, como sucedió al inicio cuando este arte irrumpió la cultura en el país y los raperos eran “mal vistos” por la sociedad). 

Cuando Sandy se apartó de Conexión rebelde. otro proyecto emergió tiempo después. El artista fundó La Ak-demia, integrado por bboys, grafiteros y raperos, con el objetivo de llevar al hip hop a otro nivel en Ciego de Ávila. Cuando el proyecto se visibilizó, Raynel y Villy se unieron a él; sin embargo, los detractores dentro de la filial provincial de la AHS evitaron, durante un tiempo, que La Ak-demia formara parte de la asociación. 

Este escenario cambiaría con la llegada de Liesther Amador González, quien fue presidente de la filial provincial desde 2006 hasta 2008, y que, según cuenta Sandy, “logró meter en cintura a los raperos”. El panorama se consolidó con la presidencia de Michel Pérez Abreu, quien ejerció el cargo desde 2010 hasta 2013. 

Así, con el apoyo institucional nació Rap pal’ barrio, proyecto comunitario que Sandy impulsó en 2009, donde incluyeron a ConseQencia —agrupación dirigida por Jarieg Jesús Legítimo y que en el 2018 cambió su nombre a D’ Cero para, también, lograr la profesionalización que le habían negado antes por “inconformidad con la técnica y la instrumentación”—. Juntos, aquellos raperos visitaban los barrios más alejados de la ciudad y se pasaban el día limpiando y chapeando. Por la noche, se presentaban en esas localidades. 

Más tarde otros festivales y proyectos aparecieron en la escena del hip hop avileño. Entre ellos, el Festival “Sector Hip Hop”, “El Kanchazo”, las llamadas Jornadas de Cultura Hip Hop o el intercambio Ciego-Camagüey “Rap Centro”. Todos fueron espacios que, si bien ayudaron a visibilizar el género en la provincia, tuvieron una existencia efímera. 

“El Kanchazo, por ejemplo, fueron jornadas de topes de baloncesto —deporte con el que también se identifica el hip hop— en la cancha tapiada frente al Teatro Principal”, recuerda Sandy. Allí, en las noches, el rap tenía un espacio y se presentaron algunos artistas, entre ellos el mítico (y recientemente fallecido) Malcoms Junco Duffay a.k.a. Rebelde Malcoms. 

Pese alentusiasmo de Sandy, aquellos espacios apenas tuvieron respaldo institucional y los problemas logísticos obstaculizaron  su continuidad. A pesar de estos tropiezos, otras alegrías llegaron a la vida de este rapero y gestor incansable: en 2013, su proyecto La Ak-demia entró al sector profesional; y en 2016 la agrupación obtuvo la beca de creación El reino de este mundo, a través de la cual realizó el videoclip de No me hables, dirigido por Asiel Babastro y más tarde nominado a los premios Lucas.

A pesar de los altibajos para promocionar esta música, el rap en Ciego de Ávila continúa cosechando adeptos, tanto en materia de músicos como de públicos. Un ejemplo de ello son Félix Castillo y su hija Sarah Camila, quienes diseñan y producen un pequeño evento en el municipio Ciro Redondo, conocido como Pina, y que en su segunda edición atrajo a un público numeroso hacia la Biblioteca Municipal “Sergio Antuña”. Otro caso notable es el de Yoanli Piñero Valor (El Yoa), rapero autodidacta que, a pesar de nunca haber subido al escenario, produce constantemente de forma casera. 

Precisamente la producción, grabación y posterior promoción de sus obras son temas pendientes para los raperos avileños. “Es más fácil firmar con una disquera extranjera que con una nacional”, afirma Sandy. “El difunto Rebelde Malcoms apoyaba la idea de extender el catálogo de la Agencia (Cubana del Rap) a todo el país”. 

Sandy explica además que, en reacción al fenómeno de Los Aldeanos, el rap fue censurado en varios espacios. Como alternativa, para tocar en lugares públicos como los carnavales, muchos raperos cantan reguetón. Esto ha traído como consecuencia que  el repertorio de La Ak-demia tenga casi tantos temas de rap como de reguetón.

En Ciego de Ávila, como en todo el país, el movimiento hip hop ha declinado en comparación a años anteriores, especialmente en estos últimos tiempos de pandemia. A pesar de esto, todavía queda el espíritu de la época de oro, aquella iniciada por Yuniel Maquence y que luego tuvo herederos como el propio Sandy Sáez Denis,   artistas para quienes el rap es una forma de vida. 

José Antonio García Pérez

Ingeniero Informático. Diplomado en Periodismo en el año 2020. Premio “Memoria Nuestra” 2020 a la Mejor Investigación Sociocultural. Desde 2019, ha publicado en los portales de la Uneac y AHS, y en las revistas El Caimán Barbudo y Zona Crítica.

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