Diseño de portada: Haide Fornaris. Pa’ Tu Cuerpa/ Cimafunk
Con Terapia, Cimafunk se pegó en Cuba. Con El Alimento se convirtió en el primer cubano en cantar en Coachella y compartió nominación en los Grammy con Jorge Drexler, Rosalía, Fito Páez, Mon Laferte y Gaby Moreno, nombres consagrados en los mercados musicales de Hispanoamérica. Pa’ Tu Cuerpa, su más reciente producción discográfica, sigue, sin mucha desviación, la línea artística que asomó en El Alimento. Desde Cun Cun Prá algo cambió: la calidad de la producción aumentó notablemente y la narrativa tomó otros caminos. Se sentía que no era un producto orientado para Cuba, a diferencia de Terapia, un disco donde los textos parecen conversaciones típicas de cualquier noche habanera.
A partir de Cun Cun Prá se percibe que el público objetivo es otro, al igual que la forma de enfrentar su estética. Esto, que a priori no es ni malo ni bueno, es un elemento que ayuda a la escucha de sus más recientes producciones. Un cambio por demás coherente teniendo en cuenta que han pasado siete años desde el lanzamiento de Terapia y la vida del autor ya no es remotamente la misma.
Es este el contexto en el que se publica Pa’ Tu Cuerpa (Mala Cabeza Records, 2024), tercer álbum de estudio de Cimafunk con once canciones y una gira que concluirá en el Zankel Hall, una de las salas del legendario Carnegie Hall. En una escucha compacta, siento que el disco no tiene un hilo claro y conciso, sino que es una compilación de canciones con una intensidad variable y una estética común (con la excepción de A tu Merced, que se va completamente a otro terreno). Es un trabajo que cuenta con varios feats de alto calibre, tanto de nuestra Isla como del continente. Por sus 37 minutos desfilan artistas como Monsieur Periné, Big Freedia, George Clinton, Wampi, Pancho Céspedes, Gonzalo Rubalcaba, Camila Guevara, por solo mencionar algunos de los que aparecen en los créditos.
Cuchi Cuchi es el tema que abre el disco. Se me hace un poco monótono, pero lo compensan los arreglos y melodías en la trompeta, que recuerdan por momentos a la energía de Celebration de Kool & the Gang. Suena impecable. Bien calado el funk, en este caso más funk que Cima, anuncia el sonido que vas a escuchar en la mayor parte del disco: mucha energía, un sonido funky delicioso, una producción prístina con un texto de complemento y predecible.
El primer tema me deja la sensación de que voy a escuchar El Alimento 2.0, cosa que cambia con Playa Noche, una colaboración con el DJ productor Michaël Brun y el trompetista Keyon Harrold. En esta placa baja la intensidad y es una invitación a contemplar lo en talla del momento. Sin dudas una de mis favoritas y, junto a Pretty, el single que más he quemado de los que precedieron al lanzamiento del disco. Great vibes: guitarras sumamente agradables, me parece que es una de las candidatas a hit, en especial por lo pegajoso de su coro. Como bonus, tiene una live session imperdible en YouTube.
Dime, producida por su coterráneo Alfredo Rodríguez Jr., no me gustó tanto en la escucha inicial, pero mientras más la repito más se me pega; todo un grower, especialmente en la parte del estribillo/coro. Aunque el verso me resulta repetitivo, el espacio sonoro donde ocurre hace que valga la pena volver a escuchar y disfrutar del mood.
Luego llega el turno de Catalina, una colaboración con el grupo colombiano Monsieur Periné, nombre que me alegró encontrar ya que puede representar la consolidación de Cimafunk en mercados importantes para la música latina como son Colombia, México y Chile. Sería bonito verle como representante cubano en la escena latinoamericana alternativa que ha ido adquiriendo fuerzas hace años; una escena que mezcla la música alternativa con el pop y se monta encima de las células rítmicas locales. Del tema no tengo mucho más que decir, es pegadizo y se acerca más al terreno del cubano que al del grupo de Colombia, lo que tiene sentido ya que la propuesta inicial es de Cimafunk. Es una típica historia cimafunkeana desde el punto de vista de alguien que está enredando al otro.
Pretty tiene uno de los mejores drops del disco y es el que más le debe a la música urbana de Estados Unidos; eso sí, montada encima de un tumbao y rematado con la imponente presencia de Big Freedia. Buena energía, mejor beat y un mensaje de amor propio incorporado a la canción, declamado por la voz de ella que parece una intervención divina.
Después de la adrenalina de Pretty y I don’t care, baja la intensidad y llega Anything, que recuerda el storytelling de los temas de Terapia pero con una producción upgradeada. La canción narra un plan de sedución para una noche de descarga íntima.
La Pomada tiene un riff que golpea desde el instante cero, avisando de diferentes formas a qué va a sonar todo el tema. Esta melodía luego pasa a escucharse filtrada, en un Moog o en algo que suena a guitarra eléctrica pero que también puede ser digital. El tema continúa con un delivery preciso del Wampi abriéndole paso a Cimafunk para que dé la pauta y haga su parte. Entre los dos se reparten bien el espacio y las frases, aunque exploten la palabra reparto y sus conjugaciones. Esta anunciada colaboración, que esperaba con curiosidad, no llegó a sacudirme como imaginé, pero disfruté sus vibras de hip hop West Coast (hay pasajes que me recuerdan a la banda sonora del GTA San Andreas) mezcladas con recursos de reparto.
A tu merced, junto a Pancho Céspedes, Gonzalo Rubalcaba y Camila Guevara, es el tema que destacaría de este álbum y de todo lo que ha sacado Cimafunk desde Terapia. Con potencial para ser un clásico, une varias generaciones de intérpretes, cada uno haciendo lo suyo, abriéndole un hueco en el 2024 a estilos un poco abandonados. Tanto en la producción como en las formas de tratar y ejecutar la voz (escúchese la intervención de Camila Guevara y los bends que hace en algunas de sus frases, en contraste con el estilo y tratamiento de la voz mucho más limpios de Pancho Céspedes en la misma frase), se aprecia y agradece la fusión de la tradición con recursos y técnicas contemporáneas de forma orgánica. Sin dudas mi favorito del disco y un tema donde todo el mundo está haciendo lo que mejor sabe hacer.
Algo que se ha mantenido a lo largo de la obra de Cimafunk es el estilo calentador y picante, que llegó a su peak en El Alimento, donde la temática pareciera ser las analogías con la comida y la temperatura, al parecer un recurso que llegó para quedarse. Esta forma de calentar, que empecé a notar en Cun Cun Prá, es una mutación del discurso de Terapia, disco en el que además de calentar y sazonar con frases pegajosas, contaba historias que contextualizaba y narraba a través de la calentadera.
Mi principal problema con Cimafunk después de Terapia es que vengo buscando algo de esa narrativa que sentía más presente en su álbum debut. Pero como mismo digo eso, también reconozco y agradezco el salto sonoro y la fusión de elementos que antes solo eran guiños de lo que podía ser. Pa’ Tu Cuerpa es otro paso en esa dirección y siento más de la esencia que añoro en este disco que en el anterior. El tema del cierre, A tu merced, me confirma que aún pueden quedar muchas buenas ideas por venir y me deja con ganas de saber qué vendrá después. Por ahora, a disfrutar Pa’ tu cuerpa lo que queda del año.