Zule Guerra. Foto: Cortesía de la artista.
Zule Guerra. Foto: Cortesía de la artista.

Zule Guerra: el corazón en la garganta

10 minutos / Isely Ravelo Rojas

15.10.2021 / Interviews

Los comienzos nunca son sencillos e insertarse en el universo musical mucho menos. Para la vocalista de jazz Zule Guerra los primeros encuentros con la música se remontan a su infancia: “de niña siempre tuve inclinaciones por el arte en general y me la pasaba canturreando”. Las pautas de su ruta profesional se empezaban a sentir y ella apenas se percataba; mientras, estudiar piano le abrió nuevos horizontes que no fueron lineales. “Al terminar el nivel elemental de piano en el Conservatorio Alejandro García Caturla, ingresé en el IPVCE Lenin y comencé otro recorrido”. 

Sin embargo, en Zule el amor por el canto y el arte no cesó. Participaba en los concursos para aficionados en el preuniversitario y, durante la universidad, representó a la Facultad de Biología, donde estudió Bioquímica. Así, la música acompañó a la vocalista más allá del rigor de una especialidad científica. “Casi al término de la etapa universitaria fue cuando decidí que, una vez finalizada la carrera, me dedicaría a la música de manera profesional. Hace exactamente 10 años me gradué en la Universidad de La Habana y muchas cosas han acontecido desde entonces”. Dios escribe recto en líneas torcidas, reza una frase popular. Tal vez por eso Zule Guerra transitó de la Bioquímica al jazz como un proceso natural. Indiscutiblemente, este género ya estaba en su esencia. 

“Sucedieron muchas cosas, cada una de las cuales tuvo para mí determinada relevancia, que fueron acercándome al camino adecuado; hechos que concurrieron en una sincronía perfecta y con bastante rapidez y que desembocaron en mi presentación en el Festival JoJazz 2013, en el cual tuve la dicha de resultar premiada. El premio JoJazz fue la confirmación, el impulso indiscutible y la señal definitiva”. 

Hasta hoy, Zule se ha presentado en escenarios foráneos como el Kennedy Center for the Performing Arts de Washington y tiene el privilegio de haber realizado un máster en Música, en Performance Contemporáneo y Producción Musical en el prestigioso colegio de jazz de Berklee College of Music. De manera que su carrera artística está llena de giros, transformaciones y experimentación,  justo como el jazz, género que defiende desde un estilo muy singular. Con ella conversamos sobre el mercado de la música, el panorama jazzístico cubano, su devenir musical como solista y los proyectos que la ocupan. 

Si tuvieras que hacer una síntesis de tu carrera artística, ¿qué momentos no dejarías fuera? 

“Eso es muy difícil para mí (risas) porque siento un gran apego y agradecimiento hacia cada uno de los momentos especiales que he vivido y que han contribuido a la persona y a la artista que soy hoy. Pero, haciendo un esfuerzo y sin desdorar  las oportunidades que no mencionaré, te enumero un pequeño listado: El ya mencionado premio JoJazz 2013; el concierto de presentación de mi banda Blues de Habana, del cual se desprendió el primer álbum, el primer contrato discográfico y mi primer premio Cubadisco; mi concierto Sesiones de Vitrola, en el que tuve la oportunidad de homenajear a compositores latinoamericanos del filin, además de desempeñarme como arreglista y directora musical; mi presentación en el Kennedy Center que recibió una crítica favorable en la revista Down Beat; la maestría en Berklee College of Music, donde interactué con músicos de muchísimas partes del mundo; y la grabación de mi tercer álbum El Viaje

Zule Guerra no para de trabajar. Por estos días y en conmemoración al año de lanzamiento de su tercer fonograma (primero de producido en estudio), la intérprete grabó un concierto en vivo junto a su banda Blues de Habana desde el estudio República Records. Actualmente, presenta un video cada semana en su canal de YouTube con las canciones del disco. 

“Pronto estrenaré otro material grabado a trío en el Estudio 18 de la Egrem, en esta ocasión, también promocionando algunas de las canciones del álbum, pero en un formato más íntimo y minimalista. Sigo enfocada en darle la mayor visibilidad posible a mi más reciente producción, que tuvo un gran impacto en mi vida, ya que fue mi primer álbum en estudio, compuesto por obras originales de mi autoría, y con una campaña de comunicación bien planificada, incluidos videos musicales y cambio de imagen”.

Han incluido la música que haces dentro del nu jazz, ¿te sientes cómoda dentro de esa categoría? 

“De cierto modo fui culpable de que me insertaran dentro de esa categoría pues, cuando me preguntaban en los inicios qué tipo de música hacía, esa era mi respuesta: «Soy cantante de nu jazz». Al comienzo de mi carrera, en Cuba no existía mucha referencia de jazz vocal y, a excepción de unas poquísimas agrupaciones ya posicionadas, el “mercado” del jazz cubano tenía una fuerte tendencia hacia el llamado latin jazz y, por supuesto, existía la referencia clásica del jazz norteamericano tradicional. 

“En aquel momento sentía que mi música no se podía definir dentro de ninguna de esas categorías porque se encuentra fuertemente marcada por la fusión de varios géneros como el funk, el R&B, la música brasileña; pero también tenía una inclinación hacia el filin, además de colaborar constantemente con artistas de música electrónica y hip hop. Toda esa mezcla hizo que me cuestionara qué lugar podría ocupar en el escenario jazzístico cubano y creo que, en parte, buscando fidelizar un público y, por otro lado, como estrategia de posicionamiento, de repente me encontré mencionándolo innumerables veces y explicando en qué consistía el “novedoso” género en entrevistas, programas de radio y TV, hasta que quedó grabado: ʽZule Guerra, la voz del nu jazz en Cuba"  

Y si te preguntara ahora, ¿cómo catalogarías tu música dentro del panorama jazzístico y musical en general? 

“Luego de profundizar en el jazz, su historia, su evolución a lo largo de los años y su capacidad multiestilística e integradora, ya no me preocupo por definirme dentro de una categoría específica en este género cuya esencia es, en mi opinión, bien inclusiva. Para mí es más importante evolucionar, explorar, disfrutar del viaje de crecimiento y aprendizaje, y el jazz en su concepto amplio me permite esa libertad”. 

Pero ¿no crees que para la comercialización del producto musical ayuda la segmentación por géneros?

“A la hora de comercializar un trabajo, los géneros musicales ayudan de cierto modo a encontrar ese ʽsegmento de audiencia que probablemente disfrute de una obra u otra. Sin embargo, actualmente, en la manera en la que la música  se escucha y comercializa, a través de sencillos y playlist, definirse dentro de géneros musicales puros es cada vez más complejo. Hay tanta creación, variedad, y competencia en el mundo musical que cada vez se disipan más las barreras entre los distintos estilos. Las plataformas de música lo han entendido muy bien y hoy puedes entrar a Spotify y encontrarte tus ʽsencillos favoritos en listas con nombres como Música para relajar, Música de empoderamiento, Música para cenas románticas, etc. Podemos estar de acuerdo con ello o no, pero es lo que está sucediendo. Y si volvemos a la base, lo bello de la música es su capacidad de conectar a través de sentimientos con el receptor y esta llega de forma tan similar, pero a la vez tan diferente y única, que simplemente termina gustándole o no”. 

Zule Guerra es una de las pocas vocalistas de jazz que hemos tenido en Cuba. Llama la atención que, en la historia del género, entre nosotros no sean frecuentes este tipo de intérpretes. 

“Si te fijas en quiénes son los músicos que se inclinan hacia el jazz en Cuba te darás cuenta de que en su mayoría provienen de escuelas de música, aun cuando en las escuelas cubanas el jazz no se estudia como asignatura, ni como especialidad, pues el principal objetivo de su enseñanza es la formación clásica. Por otro lado, tenemos que los cantantes cubanos que defienden géneros populares, en su mayoría no son egresados del Isa, que es donde único se estudia la carrera de canto (lírico). Muchos son autodidactas con conocimientos básicos de música o instrumentistas provenientes de la academia. 

“A pesar de que el jazz es considerado un género popular, en sus códigos se entrelazan el virtuosismo autodidacta y una alta complejidad académica. Aunque sabemos que a muchísimas cantantes icónicas de jazz a lo largo de la historia les bastaba con poner su corazón en la garganta, hoy día existen escuelas internacionales donde se estudia el canto de jazz a profundidad, y a la voz se le trata como a cualquier otro instrumento. Personalmente, creo que la espiritualidad, la creatividad y el sentimiento siguen siendo lo esencial, pero tener conocimientos de armonía, dominar las escalas y aprender los diferentes estilos de improvisación que han influido durante la evolución del género, son herramientas que ayudan a abrirse paso con éxito y originalidad”.  

La carrera de esta artista tiene mucho de esas herramientas perfectamente combinadas. Ella es capaz de transformar su voz en diferentes instrumentos musicales. Pero esta potencialidad no es casual.

“El scatt singing lo descubrí escuchando por supuesto a la maravillosa Ella Fitzgerald y al increíble Luis Amstrong. Cuando le dije al maestro Bobby Carcassés que quería presentarme en el JoJazz, enseguida me abrió las puertas de su casa. Fue en esas clases con Bobby cuando realmente comencé a involucrarme a profundidad con la improvisación vocal y a lo largo de los años he ido personalizando mi estilo. Muchas veces me mencionan esto de cómo transformo mi voz en otros instrumentos, pero en realidad no es mi intención. Creo que la voz tiene sus propios recursos y fue el primer instrumento a partir del cual se crearon los demás. Por este motivo he aprendido a incorporar distintos estilos de improvisación provenientes del flamenco, la música árabe, el guaguancó y, por supuesto, defender mi propio lenguaje. Mientras, sigo estudiando y componiendo nueva música. Esta etapa de pandemia sin dudas ha experimentado con nuestras emociones y eso es una marca que definitivamente dejará huella”. 

Isely Ravelo Rojas

Mis verbos preferidos escribir, leer, viajar y amar. Comunicadora social, cinéfila y periodista en vías de desarrollo. Colaboro en el Diario del Festival Internacional Jazz Plaza, en el sitio web y la revista del proyecto Lucas, en el proyecto Qva en directo y en sitio de noticias de la International Press Service (IPS).

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