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Articles Los Llopis. Ilustración: Rubén Cabrera (Cabra). Los Llopis. Ilustración: Rubén Cabrera (Cabra).

After the origins of rock in Cuba: Los Llopis

Rock and roll jumped into the world in the '50s of last century as a marginal, groundbreaking, thug and rebellious rhythm ... The industry, then, created two icons nuanced by the dictates of the market and the social urgencies of enjoying such attractive music without any prejudice. This is how they launched the highest figure of rhythm into the arena of record companies and the media in the second half of the 20th: Elvis Presley, and a practically exemplary group in the further development of the genre: Bill Haley & His Comets.

There were also others such as, just to mention a few, Big Joe Turner and Carl Perkins, the latter pioneer of rockabilly, or the multifaceted Joe Brown who, in addition to being a vocalist, was a guitar, ukulele and banjo player. All that musical baggage enters, first, two Latin American countries: Cuba and Mexico. Later it spread throughout the continent and devastated Western Europe, with the exception of Franco's Spain, where it was not frowned upon by the caudillo's hosts.

In this context, two Cuban brothers who were music fans, trained in an engineering degree - first in Cuba, then at the prestigious Harvard University in the United States - decided to form a small band to dedicate themselves professionally to music, after trying at parties of friends and family.

Si bien en la Isla, desde muy jóvenes y como aficionados, Manuel (Ñolo) y Francisco Llopis incursionaban en la guitarra, en tierras norteamericanas amplían sus conocimientos musicales y definitivamente se inclinan más por corcheas y semicorcheas que por los cálculos de la carrera elegida. De manera que, en el nuevo grupo, Ñolo es el guitarrista y Francisco se inclina por la steel guitar, un instrumento de cuerdas con sonoridades hawaianas muy empleado en el country y el rock norteamericanos.

De regreso en La Habana aparece el compositor Ñico Rojas, quien les aconseja incorporar nuevos instrumentos e integrantes, sugiriéndoles a otro cubano, músico de profesión y pianista: Felipe Dulzaides. Para cerrar el cuarteto, Ñico los pone en contacto con el saxofonista Leandro Torres.

Under this format the Llopis-Dulzaides Quartet debuted. But, after five years, while the repertoire is increasingly opting for rock and roll —whose temperature had risen with the appearance of Presley—, Felipe Dulzaides decides that this is not his thing; He is more interested in jazz, and leaves the quartet to form his own, Los Armónicos, one of the most interesting groups in the Cuban musical scene of the 1950s and 1960s. With their departure Los Llopis emerged, with the three original members - although Leandro Torres, in addition to the sax, deals with the piano and the accordion - and Manolo Vegas, a gigantic man with a powerful voice who with his charisma will define, stylistically, the new formation with which the quartet reappears some time later.

Los Llopis. Ilustración: Rubén Cabrera (Cabra).

Los Llopis. Ilustración: Rubén Cabrera (Cabra).

In El show de las siete y 30, de Radio Progreso, debutan Los Llopis en 1957. Más tarde llegarán a la televisión, al cabaret y, finalmente, a los estudios de grabación. La aparición en Cuba de la steel guitar había sido todo un acontecimiento para el gran público. Ahora, con el repertorio de rock and roll, su presencia se redimensiona, pues en su sonoridad hay una suerte de referencia a la modernidad electrónica, sin renunciar a los boleros y ritmos caribeños.

It is curious that in none of the quartet's formations described on the Internet is the percussion performer consigned, an element so significant both for rock and for Caribbean numbers. Tony Pinelli states that the first line-up included Javier Dulzaides, Felipe Dulzaides' cousin, but does not refer to his instrument. It could have been he who was in charge of the percussion in the first stage of the band, although the most likely is that —for the second period— it was carried out by one or more of the instrumentalists of the group.

A dos años de aquel debut aparece el primer LP, Chiquita, grabado con la casa Meca, pero la disquera se niega a incluir en el disco temas de rock, prefiere ofrecer solo boleros. De aquel larga duración se destacó No pidas más perdón, una canción aderezada con la sonoridad hawaiana y cercana, de alguna manera, al rock and roll. El éxito de este número en Cuba y su repercusión en México llevan a Los Llopis al país azteca, donde son invitados a grabar por el sello Peerless que también se niega a incluir el rock en el nuevo álbum.

Los reclamos del público, sin embargo, conducen a que, a inicios de 1959, se grabe otro LP que se convertiría en historia: Rockabilidad, un disco con 11 números de rock norteamericano versionados al español y uno de pretendido nuevo género que le dio la vuelta al mundo: La Pachanga. Con este álbum, Los Llopis pasaron a ser el primer grupo en grabar rock en nuestro idioma, ya que sus homólogos en la Isla, México y España, aún no lo habían hecho. Porque si hacemos una breve mirada a la escena de la década de los ’60, en México aparecen Los Rebeldes del Rock y Los Rogers; mientras que en España están Los H.H. y Micky y los Tonys. Todos son una parada obligada para el estudio del rock en español, pero todos, a su vez, son posteriores a este conjunto cubano.

A pesar de que eran muchos lo que pensaban que el género no sonaría bien en la lengua de Cervantes —causa por la cual las disqueras se negaban a llevar el nuevo ritmo anglosajón a los acetatos—, las ventas del disco dirían todo lo contrario. Aunque hay un dato curioso: contrariamente a lo que todos esperaban, de las 12 canciones que conformaban Rockabilidad ninguna de las versiones de rock vertidas al español se llevó el palmarés de resultar la más gustada. El honor correspondió a La Pachanga, de Eduardo Davidson, pieza muy criticada por muchos especialistas.

Justo Rockabilidad sirve al grupo de carta de presentación para actuar en dos de las más importantes salas de fiesta del Madrid de los ’60: Pasapoga y Florida.

A su llegada a la capital española, Los Llopis se topan con un obstáculo: no podían hacer pública la fuente de aquellos rock españolizados que ellos interpretaban. ¿Por qué? Pues porque Franco no gustaba de los movimientos lascivos, los pantalones ajustados al cuerpo y el cabello sobre la frente de Elvis Presley. Lo consideraba nocivo para el espíritu castizo que él quería para su tierra. Sin que mediara prohibición oficial alguna, el ídolo de la juventud en medio mundo había sido satanizado por el franquismo a tal punto que nadie lo pasaba por la radio o vendía sus acetatos. Sin embargo, sus interpretaciones circulaban clandestinamente entre la juventud que los identificaba con suma facilidad. Lo primero que de Elvis Presley se escuchó allí, de manera abierta, fueron estas versiones que popularizaron Los Llopis. Podían ser buenas, brillantes o malas, pero fueron las que dieron a conocer al Rey del rock and roll entre el gran público de la península ibérica.

Los Llopis. Ilustración: Rubén Cabrera (Cabra).

Los Llopis. Ilustración: Rubén Cabrera (Cabra).

Los Llopis are cited by almost everyone who deals with rock in its Hispanic variant. But, at the same time, they are that incognito, obscure and recognized - albeit unknown - referent that remains in nine letters. And the cause of all this seems to be in the eclectic and incoherent repertoire that characterized the group from its birth until its dissolution.

With a sound that did not change in the slightest (perhaps only in the Spanish guitar that was replaced by an electric and more modern one), Los Llopis allowed other Hispanic groups to go ahead with newer and more attractive options.

Attentive to the tastes of the public, the demands of businessmen and the market - too attentive, I would say - they interpreted in the same presentation a bolero, a rock by Bill Haley, another by Elvis Presley, a Peruvian waltz, a pachanga, and closed with a Cuban carnival conga. Something like all the content of a disco in the same quartet. This, inevitably, was weakening his proposal.

En España, por ejemplo, aceptaron un contrato para grabar —¡en una sola mañana!— Rockabilidad en pleno, 12 canciones que se editaron en forma de tres EP’s y un LP, bajo el sello Zafiro. Versiones de temas ya grabados con anterioridad en México a las cuales bien pudieron haber dedicado más tiempo  en la nueva grabación, para revisitarlas y limpiarlas de impurezas que, sin dudas, contenían. No obstante, el disco en tierras españolas tuvo un notable éxito. El gran golpe lo dio Estremécete, que permaneció varias semanas como número uno del programa Discomanía, de Raúl Matas, cátedra de los espacios radiofónicos musicales en la España de aquellos tiempos.

En la propuesta musical de Los Llopis no hay exactamente una fusión de los ritmos antillanos con lo anglosajón del rock, como algunos piensan. El resultado al que llegan es una suerte de mezcla que siempre resulta dispar, lo que también influye en la prematura aparición de la decadencia.

After the Spanish success, the band made several tours of Latin America and Europe to settle, at the end of the '60s, in the United States, a wrong decision: they went to dance home from the top. There they dissolved because of the little interest they aroused among Hispanics who, at one time, were their most loyal followers.

There are very few references to the fate of the members of the group after its dissolution. It is known that Leandro Torres, the saxophonist, died in Miami in 2005; that Francisco had an orchestra in Los Angeles that reiterated the quartet's eclectic repertoire; that his brother Ñolo lived in California, it is not known exactly what he did. They all passed away. Today the only survivor could be Manolo Vegas, the solo voice, who released a nostalgic album in Miami in 2005, with the same concepts that weighed down the group during its successful, albeit very short, career. But it's been too long to say that Vega is still alive and well.

We can only enjoy the recordings of these Cuban pioneers of rock in Spanish that have been lost in time and have not even awakened nostalgia.

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  1. SERGIO VÁZQUEZ says:

    Parece ser una triste historia la de este grupo; probablemente les afectó el todavía extremo conservadurismo de la época, en que gobiernos como los de Cuba (con Fulgencio Batista y después con Fidel Castro) y España (con Franco), se insmicuían en controlar, en todo y por todo , el tipo de música era la más apta para difundirse; es justo señalar que la imagen del todavía primitivo rock, era una música estrafalaria para el gusto de muchos, eso quizá obligó al grupo a cabalgar entre 2 estilos musicales bastante diferentes: el rock y el bolero romántico, así es que a final de cuentas, la separación del incipiente jazzista Dulzaides, su antiguo compañero, de alguna manera fue una especie de preámbulo de su disolución; quizá algo que los pudo haber ayudado es que combinaran el rock y el jazz, pues tenían suficientes semejanzas como para que pudieran explotar ambos tipos de música.

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