Magazine AM:PM
Publicidad
Reviews Sarah Willis en Fábrica de Arte. Foto: Larisa López. Sarah Willis en Fábrica de Arte. Foto: Larisa López.

Mozart y Mambo / Sarah Willis

Es jueves por la tarde, y, como todos los jueves por la tarde, estoy tomando un break después de haber ayudado a preparar el escenario de la Nave 3 de Fábrica de Arte Cubano. El calor es sofocante, pero sé que lo que viene vale todo este esfuerzo. Sobre las cinco empiezan a llegar los músicos de la orquesta. Un poco más tarde converso con mi tocayo Pepito Méndez sobre la logística, el programa, etc. Nos reímos. Entonces aparece ella, rodeada de un séquito europeo listo para documentar el concierto. Sarah Willis hace su entrada con una sonrisa que no le cabe en el rostro y casi meneando sus caderas (lo hace mejor que muchos cubanos y cubanas, se los aseguro) al ritmo del jaleo de la nave. El resto de lo que acontece esa noche en F.A.C. puede ser catalogado de histórico. ¡Qué honor, qué placer haber escuchado la premier exclusiva del disco Mozart y Mambo (Alpha Classics, 2020)!

One couldn't wish for a better combination of talents for an album. On the one hand, the Lyceum Orchestra of Havana, in my humble opinion, the best symphonic ensemble in Cuba today, directed by José Antonio (Pepito) Méndez, who can no longer be said to be the promise of orchestral conducting. Cuban. Pepito has been the guardian of this orchestra for more than 10 years and he has not tired of showing why. For this special occasion, three young talents also join in: the trumpeter Harold Madrigal, the saxophonist Yuniet Lombida and the pianist Jorge Aragón; these last two, also arrangers of the project. Finally, the Cuban part boasts the Havana Horns, an ensemble of horns created within the Lyceum Orchestra itself. I remember that during the concert rehearsal at F.A.C., I was already thinking: "What kind of size are we going to see today!"

Por otro lado, la increíble Sarah Willis, nacida en los Estados Unidos, de corazón alemán y alma cubana. Su carrera no ha sido sino un ascenso constante impulsado por su talento, expresividad, musicalidad y carisma, hasta romper una barrera histórica: convertirse, en el año 2001, en la primera mujer intérprete de un instrumento de metal en pertenecer a la Filarmónica de Berlín, una de las instituciones musicales de más prestigio e historia en el mundo. Como casi todos los músicos de esta orquesta, Sarah es una solista mundialmente reconocida.  Además, es anfitriona de su propio programa de televisión para la Deutsche Welle, y creadora de los famosos podcasts Horn Hangouts, donde presenta a los mejores cornistas del mundo. Pero, les juro, todas estas credenciales son secundarias cuando uno conoce a Sarah en persona. Nada más habría que verla bailando casino con algún músico durante el ensayo para saber que se está frente a alguien demasiado especial, en todos los sentidos.

Concierto de Sarah Willis y la Orquesta del Lyceum de La Habana en Fábrica de Arte Cubano. Foto: Larisa López.

Concierto de Sarah Willis y la Orquesta del Lyceum de La Habana en Fábrica de Arte Cubano. Foto: Larisa López.

It is tremendously fortunate that Sarah has fallen in love with Cuba and its music, but even more so, that the project of her dreams has been able to become a reality. For this we must not only thank her and her European collaboration team, but also the Lyceum Mozartiano de La Habana, an institution supported by the Office of the City Historian, the University of the Arts and the Mozarteum Foundation of Salzburg, Austria . Thanks to them we can enjoy this unique phonogram of its kind.  

La premisa de Mozart y Mambo se puede resumir en una frase de la misma Sarah: “Mozart debió haber nacido en Cuba”. Honor de esta Isla el haber podido contar con Amadeus entre sus artistas, sí; aunque parrandear por las callejuelas de la Habana Vieja y descargar en las primeras tertulias, también le hubiese venido a Mozart como anillo al dedo. Es precisamente con música original del genio de los genios que empieza este disco. Clásico, vaya, para que no haya dudas. Un micro-festival mozartiano compuesto por el Movimiento de concierto para Corno en Mi Bemol Mayor K.370b, the Rondó en Mi Bemol Mayor para Corno y Orquesta K.371 and the Concierto para Corno en Mi Bemol Mayor K.447. Pero ese es solo el comienzo del viaje que el mismo Mozart hubiese hecho desde la fría Austria hasta el calor de nuestras costas. Ya en la cadenza del rondó Sarah deja ver el destino real del disco, evocando un tumbao de mambo. Y al oír un corno haciendo esto, uno piensa: “¡Uy!, lo que viene”.

Tengo que decir, a forma de paréntesis, que nunca me dejo de asombrar con la capacidad de los músicos cubanos de interpretar música clásica al más alto nivel. No es fácil transportarse lejos del calor, la bulla, el cubaneo, pero más difícil es la música en sí. Los cinco primeros tracks del álbum demuestran el enorme talento que emana del sistema de educación musical de Cuba.

New paragraph. This starts to heat up.

No es la primera vez que Mozart ha viajado a tierras latinoamericanas y caribeñas. En este tipo de proyectos, el peligro de terminar con otro cliché está a la vuelta de la esquina, pero puedo asegurar de que no es el caso de este fonograma. Los principales responsables: los arreglistas. ¿Qué cubano no ha escuchado Qué rico el mambo, de nuestro eterno Dámaso Pérez Prado? Joshua Davis, arreglista de esta icónica pieza de la música cubana, nos demuestra con sutileza y simplicidad (los mejores ingredientes), que el corno, tan clásico como se ve y suena, puede ser uno más del piquete. ¡Y mira que lo es! Edgar Oviedo sube aún más la parada con su arreglo de Sarahnade Mambo (el nombre es la mejor dedicatoria posible), una parodia “mámbica” del más conocido movimiento de la Seranata Nocturna de Mozart. Yuniet Lombida y Sarah Willis hacen un dúo perfecto de donde escapa tanto contrapunto clásico como, bueno… ricura. Un coro de "Amadeo que bueno toca usted" resume esta delicia de pieza donde dos iconologías sonoras se juntan perfectamente en un mismo discurso.

Rondó a la mambo, arreglada en conjunto por Davis y Lombida, nos regresa al Concierto K.447 que hemos escuchado apenas unos minutos antes. Pero vaya que suena distinto ahora. No hago más que sonreír por lo natural que se oye todo. Me doy cuenta una vez más de que nuestra música popular es heredera indiscutible de Mozart y la tradición musical europea, y el que no lo oiga, que se afine bien el oído… o, mejor, que escuche este disco. “Gózalo con este rico rondó a la mambo”, recita el montuno que cantan los mismos músicos de la orquesta mientras tocan. Y Sarah haciendo lo suyo. Deleite puro.

Los dos arreglos de Jorge Aragón, uno de nuestros pianistas, compositores y arreglistas más brillantes, cierran nuestro viaje cornístico. Dos gardenias para ti, tema antológico de Isolina Carrillo, viene hacia nosotros con un aire de banda sonora, un aroma a orquesta de los años ’50 que produce un verdadero placer al oído. En esta pieza, Sarah hace dúo junto al trompetista Harold Madrigal. Elegancia, es la palabra que me viene a la mente. Terminar un disco con El manisero, de Moisés Simons, podría haber sido un cliché más, pero Aragón y Willis piensan lo contrario. Un arreglo distinto y de calidad superior sirve de plataforma de despedida en la que Sarah toma el barco de regreso a casa, no sin antes despedirse de la manera más adecuada. Corno y trompeta solistas, unidos a una orquesta perfecta, nos recuerdan que, como el mismo Mozart, un buen clásico nunca muere y que nuestras vidas se definen por la música que lleva años, siglos, siendo el pulso universal de todas las generaciones que se suceden.

I finish listening to the album with the same euphoria I had at the end of the concert that night at F.A.C. I almost want to clap. This album is a marvel in every way: music, performer, recording, mixing and mastering, arranging, curating, etc. Also, speaking in good Cuban, there is no way not to download him. It's that easy. The quality of the soloist, the charisma of Sarah Willis, is heard, felt, you feel it inside, you travel from Austria to Cuba and back to the point of not knowing where you are. But the true message I take with me is how music continues to be the true universal mechanism for understanding. From a musicological point of view, it is easy to show how all music comes from the same root. But they are records like this, they are brotherhood encounters, which show you that it is not the musical root, but the common root of humanity, which makes music break the limits of nations, cultures, in pursuit of make us think as a true race.

Escucha Mozart y Mambo acá.

Pepe Gavilondo Compositor, pianista, productor e improvisador cubano. Desde 2014 es tecladista de la banda Sintesis. Además es especialista de Música Clásica de Fábrica de Arte Cubano, y director del Ensemble Interactivo de La Habana (EIH). Ha sido parte del programa 1Beat, y su música se ha tocado en America Latina y Europa. More posts

Leave a comment

View published comments
  1. Sandra Sierra says:

    Mejor descripción imposible, un regalo para los amantes de la buena música.

View published comments

We also suggest