Juana Bacallao. Foto: Prensa Latina. Fallece a los 98 años Juana Bacallao, leyenda del cabaret cubano
La legendaria artista cubana Juana Bacallao falleció hoy sábado 24 de febrero en La Habana Cuba, a los 98 años de edad, confirmó el Ministerio de Cultura de Cuba. Apenas unos días antes había trascendido a través de Cubanet que había sido ingresada de urgencia en el Hospital Militar Carlos J. Finlay, del municipio de Marianao, a causa de una infección generalizada. De acuerdo al sitio de noticias Periódico Cubano, la causa de la muerte fue tromboembolismo pulmonar.
Conocida por su particular voz y exhuberante estilo, Juana trazó una carrera vital que abarcó más de siete décadas en las que se convirtió en un ícono de la noche cubana, lo que le permitió compartir escenario con artistas como Chano Pozo, Benny Moré, Nat King Cole, Celeste Mendoza y Rafaela Carrá. Nacida como Neris Amelia Martínez Salazar, se ganó el apodo de Juana Bacallao por su interpretación de la guaracha Yo soy Juana Bacallao, compuesta por el pianista y director de orquesta Obdulio Morales.
A pesar de los numerosos obstáculos que sobrepasó en su vida —mujer negra, pobre, que no respondía al canon de belleza imperante—, su energía y gracia contagiosa la convirtieron en uno de los personajes más singulares de la cultura popular cubana, y obtuvo el cariño del público de la Isla y allende los mares. Hasta hace unos años era posible verla junto a su grupo Tiembla Tierra en el cabaret Gato Tuerto, a donde llegaron a admirarla hasta Beyoncé y Jay Z a su paso por La Habana. “A mí me va a retirar el divino Dios”, declaró en una ocasión. Entre otros reconocimientos, recibió la Distinción por la Cultura Nacional, la Medalla Alejo Carpentier, el Premio Nacional del Humor y el Disco de Oro en Canadá.
Desde que se dio a conocer su muerte, las redes sociales se inundaron de mensajes lamentando la pérdida de una figura única de la cultura popular nacional. Desde la redacción de Magazine AM:PM nos unimos a esos mensajes y recordamos su legado y su personalidad irrepetible a través del texto de Julio Cid que publicáramos hace un par de años, con motivo de su cumpleaños 95.
