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Oye cómo va Ilustración Nelson Ponce

Últimas noticias del unicornio

Para Yori Andino y Dianelis Zaldívar, que siguen buscando.

Tener un unicornio, saberlo ahí, pastando, y conocer de golpe que no, que el unicornio no está en el jardín, que desapareció, debe ser terrible.

Tener aquel caballo añil con cuerno y perderlo, debe haber sido una gran catástrofe para Silvio Rodríguez. Él, que ha tenido aquel fantasma, que perdió mariposas, que también dejó de ver a Teté semana tras semana.

Silvio le contó a Saruski que tenía toda la melodía y un día, casi sin darse cuenta, el unicornio se lanzó por su brazo y se hizo texto. No pudo detenerlo; todo, sin una coma, dijo el trovador, se fue armando en la ya medio desplazada hoja en blanco.

Desde entonces, Silvio dice aquel lamento. A veces imagino que no quiere cantarlo y que, desde el público, ya sea en el Luna Park, en La Víbora o en Nueva York, el mismo tipo grita, colocando las dos manos a modo de bocina: “Unicorniooooo”. Y Silvio vuelve a decir el lamento, porque aquel animal azul se fue.

La búsqueda es incesante: “cien mil o un millón, yo pagaré”, dice Silvio. Y el tipo le grita que se los dé a los pobres, pero Silvio devuelve un verso: “de amor, compadre”; y uno se queda acosado por la pericia del cantor, porque al final, si le devuelvo el caballo, se supone que no se quede con la plata, que pague ese rescate. Pero hay cosas que solo saben mujeres y poetas.

Lo cierto es que llevo casi toda mi vida con ese grafiti colgado en mis aires, y puede parecer una obsesión, pero es que ya con los años uno empieza a preocuparse. Silvio cuenta los suyos; yo comienzo a ver el cúmulo de días casi tumultuosos.

De niño escuché que era más bien un jean; la broma me parecía ñoña, pero me gustaba. Que había sido Roque Dalton traicionado por los suyos, asesinado por los suyos; y puede ser verdad. Perder a Dalton o a Wichy Nogueras debe doler como para hablar por 40 años del desencanto.

Pero ha pasado tiempo, y muchos seguimos atados a aquella canción de un caballo ¿con alas? (¿El de Silvio tenía alas?). Y con un cuerno de añil. Todos hemos buscado de alguna manera o hemos palpado el dolor del bardo. Lo temible es que, hasta hoy, desde los años 80, la búsqueda sigue, y el unicornio no ha vuelto. La noticia que nos devuelva alguna certeza quizá ya no logre ser buena.

La isla ha sufrido el desencanto, el quebranto, algunos alegrones, el dolor de los jóvenes sobre tablas hacia un sueño, algunos otros empeñados en trepar la cuesta, la soledad que ha tratado de suicidarse, la pérdida de Pablo Milanés o Santiago Feliú, muchos discos, la lluvia paciente y entretenida, la novedad de un sol sempiterno, premios internacionales, premios pueriles, gritos de solavaya. Un poco de amor, pero no aparece el unicornio. Silvio debe haber acomodado ese dolor, de hecho, me dicen que sabe no vuelve. Y para colmo se habla de guerra; es muy probable que el unicornio haya muerto.

P.S: Hay muchachos con guitarras cantando versos que quizá no le vendan a nadie pero siguen intentando. Es posible que por ahí alguien encuentre ese caballo de cuerno y azul añosos.

Rogelio Ramos Domínguez Escribidor de versos y canciones. Periodista a tiempo completo y sobre todo padre de Claudia Ramos. Más publicaciones

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