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Playlists Ilustración: Mayo Bous

Sin tanta soledad: nuestras favoritas de Santiago Feliú

Quizá lo intuíamos ya cuando tus canciones nos retrataban el alma y parecían tener la temperatura exacta de nuestras angustias y anocheceres. Pero solamente ahora, en la distancia que has marcado con esa muerte a un tiempo inesperada y oportuna, hemos caído en la cuenta de que eras un filósofo, dedicado a dudar de todo y a tratar de explicarse el sentido de la vida. Y que, a falta de otras herramientas, discurriste sobre la existencia solo, con una guitarra y una voz. Y en ese intento encontraste… y perdiste, para volver a encontrar…, una y otra vez del Amor su sustancia y misterio.

Cada persona a la que preguntamos dijo que era un ejercicio casi imposible elegir una canción tuya preferida. Pero poco a poco fueron llegando desde amigos, colegas, fanáticos, oyentes anónimos, estos disparos de recuerdos nerviosos, dubitativos y tiernos; estas, Santiago… flechas de ti… hacia ti. (Darsi Fernández).

Esta mañana

Si como yo, trabajas de madrugada aprovechando el fresco, el silencio y una mejor conexión a Internet, seguramente el amanecer te ha encontrado desprevenido. Hace tiempo perdí la costumbre de ver televisión, pero si aún lo hiciera creo que algo que no me podría faltar para concluir mientras otros comienzan la jornada sería el cigarro, mi café y buscar el momento justo en el que Esta mañana suena, acompañada por imágenes de La Habana que ya no reconoces del todo, pero ahí está.

Este carpe diem cubano fue el que me presentó a Santiago, el que lo trajo a mi vida hace ya más años de los que puedo recordar. Me lleva a pensar en si algún día no estuviera yo acá… Y todavía intento vestirme de abrazos y de fe y pensar que seguiré encontrándole sentido a esta canción en cualquier lugar del mundo; pero no puedo evitar que la armónica me erice la piel y paro de pensar tanto. Termino el café, ya frío, y me duermo con el fresco de la mañana. (Jennifer Ancizar).

Bolero

Cuando pienso en Santiago, en lo que ha traído a mi vida sin saberlo, llego por todos los caminos a Bolero. No fue la primera y desde luego no fue la última de sus canciones que escuché, ni siquiera me atrevo a decir que es mi favorita, son demasiadas. Pero en sus versos tan certeros —tan hermosos como la fortuna misma de volver a amar y tener la oportunidad de ser, o no, diferentes— encuentro siempre el punto “hallazgo de la edad” en que se me descubrió su esencia. Recuerdo que pensé, y hasta hoy no deja de sorprenderme, ¿cómo puede entenderlo tan bien todo, cómo pudo entendernos tanto? (Anabel L. Rabell).

Nadia

Sabes que el poeta es poeta cuando te resume la vida en un solo verso y lo convierte, entonces, en una suerte de mantra. Santiago, trovador, zurdo, enamorado de la guitarra — y también de la vida—, conocedor de más de un artificio de poeta, así lo sabía cuando escribió esta canción. Ya en las primeras cuatro palabras lo dijo todo: la vida, como el pez que se escapa entre las aguas, es fugaz. El tiempo es transitorio. Y bello. Sobre todo, bello. La muerte llega a veces en silencio; en su misterio está el arbitrio, su “para porque sí”. El día en que descubrí este tema que el poeta escribiera para Nadia Nicola, un gran amor, me quedé con el primer verso. La metáfora de septiembre —mes en que nací—, como memento mori, caló en lo profundo: quizás por la paradoja de nacimiento y muerte, de reminiscencia y fugacidad que me devuelve cada vez que escucho al trovador cantar eso que suena terriblemente hermoso: “Septiembre es un pez”. Como el amor. Como la vida. Como nosotros, bailando en las alas del mar. (Lorena Sánchez). 

La canción y yo

Difícil escoger una canción de Santiago. En cada disco hay más de una preferida y van cambiando según mi momento. Las razones a veces son viscerales, no pasan por el cerebro. La canción y yo, de su último disco Ay, la vida, recuerdo que me enganchó por su ritmo, su armonía y cadencia melódica que empastan a la perfección… En 3:23 minutos comienzas en el suelo y terminas volando cuando Santiago, a pecho abierto dice “ningún dolor se quedó sin morir / me volvió en canciones la razón de vivir”… y  entra la guitarra de Elmer al infinito y más allá. Pienso que ese tema define el vínculo terapéutico que tenemos con sus canciones. (Alejandro Suárez).

Batallas sobre mí

Muy difícil, al menos para mí —y allá los sabios—, seleccionar una sola canción de Santiago Feliú, porque conozco cada herida abierta o cerrada de esas letras. Pero sin dudar, elijo Batalla sobre mí, porque la compuso a los 16 años y las agonías que expresa lo persiguieron hasta su muerte. Toda su fragilidad y su genio en un verso: “Se le caen los dientes a mi barba, y solo doy a la luz canciones comprometidas”. (Juan Pin Vilar).

Sin Julieta

Qué difícil es decir una sola canción favorita de Santi… Creo que no puedo, pero si tengo que mencionar una que me divertía mucho tocar con él, escojo Sin Julieta. Esa mezcla de ritmos, la alegría que me transmitía, la jocosidad y la picardía que propone el arreglo, y la libertad que me daba Santi de jugar rítmicamente entre la batería y el piano de Carcassés…; sin dudas era una canción que gozaba mucho interpretar. (Ruly Herrera).

Beso

 

El Santi me pidió que le comentara al sexto hombre, el gran Eduardo Ramos del Grupo de Experimentación Sonora del Icaic y del grupo iniciático de Don Pablo Milanés, que quería grabar en Abdala (donde Eduardo era el productor general) su próximo disco, que se llamaría Sin Julieta. Aprovechamos y en el sitio donde recibían en La Habana al cantautor chileno Alberto Plaza, le hicimos el disparo… El Feliú sacó la guitarra y le tarareó Despojo, tocó el instrumental de Iceberg y cantó Sin Julieta. Eduardo se encantó, pero faltaban canciones para un álbum completo… Santiago puso sobre su cama cinco folios y empezamos a delirar con tipos de besos: Besos Cínicos, Besos Hermosos, Antibesos, Besos Traidores, Besos de Vitrola… Me fui a la casa y al otro día, cuando lo desperté, tomó la guitarra “abzurda” y cantó… “Dame un beso desmedido y saturado de cualquier intención de amor…”. Grande, mi hermanito; un día lo bailé y Dios lo sabe. (Enrique Carballea).

Para ti

Cuando se la escuché por primera vez, una tarde en su casa, me estremeció. Desde entonces no dejé de sentir esa sensación en cada ocasión que la interpretaba. La melodía, la manera en que se construían los versos, la pasión que ponía al cantarla. En este caso, siento que hay versos que pueden sobrevivir de modo independiente, incluso hasta lucir inconexos. Pero, juntos, le daban una dimensión muy fuerte a su poesía. Por lo regular sucede que nos identificamos con algún pasaje específico, una frase que nos conmueve o nos representa. La asumimos tan cercana como si nos retratara. En cierta forma, creo que vi (o imaginé ver) algunos momentos de mi vida reflejados en esa temática de la pérdida, el derrumbe de los sueños (Marionetas de Cupido es otro ejemplo), como si escarbaran hasta el hueso de las rupturas. Una especie de radiografía del desamor. Tiene, además, ese toque “down” muy suyo que sobrevuela buena parte de lo mejor de su legado, así como algunas de las metáforas más alucinadas que escribió.

Me quedo, sobre todo, con esa imagen tan loca y poderosa visualmente: “tú imagínate horizonte, un atardecer en Venus”. El fabuloso arreglo de piano que se integra a las cuerdas y encaja con la atmósfera del texto, más el apoyo conciso, casi minimalista, de la banda, le imprimen mayor rotundidad a la versión que quedó grabada en el disco Náuseas de fin de siglo. En vivo, aunque en los recitales posteriores Santi la hacía nada más a guitarra y no perdía ni gota de intensidad.

Con tanta obra que dejó, y que forma parte de mi banda sonora vital, Para ti está en la cima. Con esta canción, lo confieso, lloré alguna vez. (Humberto Manduley).

Gunila, Marisa, Mónica y Ofelita

Es una canción que terminó en el disco Sin Julieta y que al inicio, creo que se llamaba Ania, pero luego él fue incluyendo en el nombre a muchas de las mujeres que amó. Siempre me gustó mucho porque su letra es insólita y natural, y su música, genial. (Roberto Carcassés).

Ansias del alba 

Es muy difícil escoger una favorita de Santiago. Yo me lo pongo cuando quiero llorar a mares. Hoy, que estoy en los “quehaceres del hogar”;  me levanté con Marisa; de ahí pasé a Ansias del Alba, luego al disco Vida y luego a Ay, la vida. Es que sus canciones dan alivio y resuelven taaaantos problemas. En cada una, él descarna la condición humana. Pero si hay una que me levanta del piso, es Ansias del Alba. Me hace flotar desde lo universal como si fuera un átomo y luego me deja caer en el suelo, justo donde me hizo parte del universo. A la película La sociedad de la nieve le hubiera hecho falta esa canción… y entonces sí que iba a ganarse el Oscar… (Karla Zumbado).

Búscame (sobrevolando un sueño)

Mi tema preferido de Santi es toda su playlist de arriba abajo. #búscamegeneraciónbolerodespojoicebergansiasdelalbasedanteparati. Santi es mi trova. El que me mata y me resucita. Mi asignatura preferida. Yo, repitente. Desde que tenía 12 iba a sus conciertos. Todos. Pero si tuviera que salvar solo un tema sería Búscame (sobrevolando un sueño). Porque:

— me la regaló mi primer amor. Y yo supe volverla tradición;

— siempre que la escucho “lo que siento es lo profundo en cada momento del alma de esta escalera”;

— es la guinda del pastel Santiago Feliú, “donde se eternizan los recuerdos”;

— desde que no está, yo sigo buscando a Santi, sobrevolando un sueño. (Joanna Montero).

Demasiado amar

 

Las épocas en las que más he escuchado a Santiago han sido épocas de dolor, de tener el corazón maltrecho y de llorar sobre tanto amor no correspondido. Cada vez que esta canción saltaba en mi reproductor se sentía como escuchar los consejos de los amigos, solo que aquí es el cantautor quien le explica a la muchacha veinteañera que todo va a pasar; que la tristeza está bien, pero no la exageres; que la vida sigue; que no elijas culpar mientras desamas; que vas a sanar, sola o con todos, pero vas a sanar. “Uno gana lo perdido con lo que vendrá”, dice Santiago, y vaya si tenía razón. (Diana Ferreiro).

Para Bárbara

¿Mi canción preferida de Santiago? Ufff, está duro eso. Bueno, pudiera decir Para Barbara, que es también la de muchos pero, en mi caso, la prefiero desde que era una niña chiquitica y  aún no entendía qué quería decir, y eso que yo conocía a su inspiración, a Bárbara. Resulta que amé esta canción desde que la escuché por primera vez, si mal no recuerdo, en la barbacoa de mi tía Anabell. Para Bárbara me enamoró por una sencilla razón, fue esa canción quien me enseñó que yo no era única, es decir, que mi defecto de pronunciación no era solo mío, que existía alguien más en la tierra que arrastraba, al hablar y sobre todo al cantar, la letra erre. ¡Y ese era Santiago! Santiago arrastraba la erre igual que yo cada vez que decía: “se derramaaaaa…”. Contra, qué lindo sonaba su frenillo. ¿Por favor, me la cantas otra vez? Y me cantaba, muerto de la risa, solamente esa parte, el estribillo, pero a cambio de que yo le cepillara su envidiable cabellera con los cepillos de la peluquería de mi abuela Argelia. También jugábamos a decir a coro “erre con erre cigarro”… Pero donde más yo apreciaba su defectuosa pronunciación era cantando esa canción.  Y un día me llamó, pasado muchísimos años y muerto de la risa me dijo: oye, me operé el frenillo, ¡ya no arrastro la erre! No me dio ninguna gracia. Ay, mijo, qué pesao, ¿por qué hiciste eso?  Pero aun cuando él haya creído que Para Bárbara sonaba mejor con la erre bien pronunciada, incluso cuando él ya no esté para que yo pueda pedírsela, y  aunque sea sin dudas la preferida de muchos, siempre será también mi canción favorita de Santiago. Porque aunque pasen mil años, él se opere el frenillo, o incluso se muera y yo no pueda fastidiarlo más con mis payasadas, en mi descerebrado corazón siempre seremos esa niña y ese muchachón que, con cepillos de pelo haciendo las veces de micrófonos, entonaban juntos frente a un espejo y a voz en cuello: se dedlaamaaaa… (Violeta Rodríguez).

Futuro Inmediato

Porque “pintamos el mundo de un nuevo color y, sin querer, nos dimos cuenta de que NO”. (Luis Alberto García)

Escucha la playlist completa en YouTube

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