Fragmento de la portada del libro Chachachá: un baile y una época, de la Colección Gladys Palmera.
Fragmento de la portada del libro Chachachá: un baile y una época, de la Colección Gladys Palmera.

Spoiler Alert: este no es solo un libro sobre el chachachá

7 minutos / Neus Pechero

13.01.2021 / Reseñas

Si pensamos en el chachachá es posible que nos venga a la mente Cuba, su música y la singular historia de cómo el nombre de este género/baile surge del sonido producido por sus bailadores al marcar los pasos de lo que en principio fue un danzón-mambo. La historia del chachachá es riquísima y su influencia en la estética, moda y el diseño de los 50 tiene un peso incalculable; tanto que para profundizar mi conocimiento sobre el tema hubiera tenido que sumergirme en una investigación demasiado exhaustiva y, por momentos, quimérica. Nada que une buene melómane interesade en un tema en específico no esté dispuesto a hacer. Sin embargo, ese viaje nos ha sido facilitado desde octubre del 2020, gracias a la publicación del libro Chachachá: un baile y una época, de la Colección Gladys Palmera. 

El volumen nos deja claro que, si pretendemos hablar de este fenómeno de mediados de siglo XX, nuestra mirada debe trascender la música misma. También nos dice: “Si alguna vez has sentido ese impulso irrefrenable de mover las caderas y los pies cuando suena un ritmo tropical, este libro también es para ti”. Honestamente, no importa cuánto te interese el chachachá (como género musical), si quieres viajar a los 50 de la mano de una excelente investigación periodística —otra vez— este libro también es para ti.

Desde la década del 30 se volvió moda resaltar bustos y traseros de las mujeres, hecho que venía acompañado de la producción de ropa interior con relleno. Cuenta la leyenda que una tarde Enrique Jorrín vio cómo un grupo de hombres miraba a una muchacha que iba caminando por la calle Infanta, uno de ellos la “piropea” y esta lo ignora. El “galán” al sentir su masculinidad herida la insulta: “¡Bah!, tanto cuento y cuando vienes a ver es de goma”. Así nació nuestro primer chachachá, La engañadora, escrito por Enrique Jorrín y grabado por la Orquesta América. Sí, sobre el acoso callejero pondremos un velo piadoso. Seguimos.

Detalle de páginas interiores del libro Fragmento de la portada del libro Chachachá: un baile y una época, de la Colección Gladys Palmera.

Detalle de páginas interiores del libro Chachachá: un baile y una época, de la Colección Gladys Palmera.

El chachachá no solo revolucionó la sonoridad de una época conquistando todos los formatos musicales, también influyó en la forma en la que se representaban a modelos y actrices (siempre con brazos y piernas al descubierto, sexualizadas), introdujo las coreografías a las charangas cubanas y en el cine internacional apareció como símbolo de sensualidad y exotismo. Algunos de los filmes a los que se remite el libro son Y Dios… creó a la mujer, Mujeres emancipaos, ambas de Roger Vadim, y La dolce vita, de Federico Fellini. Ahora, la mayor de las influencias de este género termina por recaer sobre el diseño, ya sea tipográfico o de carátulas. 

El chachachá nació en una época en la que se grababa en discos de 78 rpm con una canción por cada cara y la decoración del envoltorio no se entendía como algo necesario. Así que, en un principio, no se hacían carátulas. Al pasar el tiempo el formato cambió, la cantidad de canciones por álbum aumentó y aparecieron las carátulas como la nueva sensación dentro de la industria musical. 

Al revisar las portadas e imágenes de la época no es muy difícil notar cuánto hemos avanzado sobre sexismo en la representación de la mujer en los medios de comunicación, el cine y la industria musical. Sin embargo, muchas veces chocas con semejanzas entre pasado y presente que te hacen dudar de esa evolución. La mujer aparecía como otro de los objetos decorativos en las cubiertas, y su único menester era el de seducir al comprador. También los estereotipos racistas y la apropiación cultural estaban de moda por esos años. Nada que no supiera antes de comenzar la lectura, pero es algo con lo que cuesta trabajo lidiar. Como melómana feminista me veo en la obligación de aclarar a quienes deseen leer Chachachá: un baile y una época que el libro es delicioso por la tremenda investigación y la inmensa recopilación de portadas, fotografías e historias, pero para poder disfrutarlo del todo es necesario no juzgar el pasado con las herramientas del presente. De haber eliminado todo el contenido sexista o racista encontrado en la investigación, es posible que no contáramos con gran parte del volumen y esto nos imposibilitaría evaluar todo el fenómeno de forma crítica y constructiva.

Páginas interiores del libro Fragmento de la portada del libro Chachachá: un baile y una época, de la Colección Gladys Palmera.

Páginas interiores del libro Chachachá: un baile y una época, de la Colección Gladys Palmera.

Pero no siempre posaron mujeres. Miembros de las diferentes orquestas que manejaban el chachachá sirvieron también de modelos para carátulas, aunque la mayoría de las veces solo el director de la banda era quien aparecía en los créditos; un recurso que hizo escuela en la industria musical latinoamericana y resulta llamativo cómo en raras ocasiones se le daba visibilidad a los fotógrafos, diseñadores e ilustradores. Al parecer esa práctica estaba en boga.

Lo gratificante de contar con una base de datos (así considero a Chachachá: un baile y una época) como esta es poder ver la evolución de las formas y modas más allá de lo meramente musical. Tener el lujo de notar los cambios en el diseño gráfico y tipográfico, en las paletas de colores es algo que cualquier apasionade del diseño o persona de espíritu nostálgico puede disfrutar. Por otro lado, señalar estereotipos como las traídas y llevadas mangas de rumbero (totalmente gratuitas), los sombreros en forma de frutero y las maracas muy coloridas, sirve para llamar la atención sobre lo que significa ser latinoamericane y crear desde esta región del planeta: nuestra cultura es interesante en tanto sea exótica, erótica y banalizada. Algo que, lamentablemente, estamos lejos de superar. 

Detalle de páginas interiores del libro Fragmento de la portada del libro Chachachá: un baile y una época, de la Colección Gladys Palmera.

Detalle de páginas interiores del libro Chachachá: un baile y una época, de la Colección Gladys Palmera.

Aunque el libro es casi en su totalidad una enciclopedia visual sobre el chachachá, combina texto e imagen de tal manera que no nos perdemos nada durante la lectura/viaje. Estamos hablando de una publicación que abarca desde la propia historia del género hasta la de la tipografía dentro del mismo. Basta y sobra para empaparnos sobre el tema. Por supuesto, no faltaron los ganchos, esas curiosidades que luego vas y le cuentas a tus amigues en un bar: Bruce Lee amaba el chachachá (espero no ser la única que no tenía ni idea); de hecho, su canción preferida del género fue Mama Inés, a cargo de Billy May and His Orchestra. Sam Cooke grabó un track llamado Everybody Likes Cha Cha Cha. En Japón y parte de Europa la acogida del género fue en extremo especial, de la cual resultaron especies de subgéneros como el francés oh lá lá chachachá o el italiano spaghetti chachachá. También encontré unas líneas que hablaban sobre Marilyn Monroe, pero ya basta de spoilers. ¡Léanse el libro!

Neus Pechero

Filóloga con ansiedad, feminista interseccional y taekwondoín retirada. Experta en ataques de pánico y patadas giratorias.

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    Deja un comentario

    Enrique Unda Martínez

    14.01.2021

    Para solicitar me tengan en cuenta, en el sorteo del libro de Chachacha que van a obsequiar, gracias


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