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Artículos Diseño: Jennifer Ancizar

Nueve teatros cubanos de la época colonial. Pasado y presente

Por el camino que va el desarrollo de tecnologías disruptivas y de la inteligencia artificial aplicadas al entretenimiento (y me remito a experiencias como las de Voyage, el concierto que rejuvenece al grupo sueco ABBA con avatares digitales y high tec y que ya cumple par de años en escena en Londres), no falta mucho para que podamos disfrutar de un concierto «en directo» de artistas ya fallecidos.

Pero yo me atrevo a soñar con algo aún más loco… Sentarnos en la butaca de un teatro y escoger con el artilugio adecuado, la fecha del concierto que alguien vio desde esa posición… hace dos siglos. Y vivir esa experiencia en un terreno inmersivo, en el que tu compañero de butaca puede vestir de frac y bombín y el teatro estar alumbrado con faroles de gas. ¿Se imaginan?

Pues en Cuba tendríamos varias locaciones para ello. Porque al menos nueve de los teatros aún vivos (al menos no cerrados para siempre, espero) de nuestra geografía, fueron construidos para esta misma función en el lejano siglo XIX.

  1. Teatro Tacón – Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso (1838, La Habana)

Diseño: Jennifer Ancizar

– Adoptó su nombre del general que gobernó Cuba entre 1834 y 1838, recordado como un gobernante despótico y esclavista, pero que dejó una impronta de modernización en la infraestructura de la ciudad capital.

– Ubicado en el paseo que entonces se llamaba Isabel la Segunda (hoy Paseo del Prado), en la manzana formada por las intersecciones de este con las actuales calles San Rafael, San José y Consulado.

– En 1906, la Sociedad de Beneficencia de Naturales de Galicia compró la manzana entera y el teatro original fue demolido.

– Entre 1907 y 1915 se construyó el edificio actual, con un costo de 1.8 millones de pesos de la época, para albergar la sede del Centro Gallego de La Habana. El arquitecto fue el belga Paul Belau y la firma constructora, la norteamericana Purdy & Henderson que estuvo también a cargo del Capitolio Nacional, entre otros importantes edificios habaneros. El estilo es Renacimiento Español (o francés, según quien lo describe) con elementos barrocos.

– Durante un par de años adoptó el nombre de Teatro Don Tomás Estrada Palma, en honor al primer presidente de la República de Cuba.

– En 1961, en ocasión del aniversario 25 del asesinato de Federico García Lorca, la Junta Interventora del Centro Gallego dio a conocer que el coliseo llevaría el nombre del poeta granadino. En 1967 se le dio el nombre de Gran Teatro de Ballet y Ópera de Cuba; pero en 1981 fue nuevamente rebautizado como Complejo Cultural Gran Teatro García Lorca, sede estable del Ballet Nacional de Cuba y de la Ópera Nacional.

– Entre 2013 y 2015 fue sometido a una reparación capital que abarcó todo el inmueble (fachadas, vestíbulos, palcos, cubierta y tabloncillo),  durante la cual se le dotó con nuevo mobiliario, telones, sistema de climatización, acústica, mecánica escénica, salones de ensayo para los bailarines y la orquesta y de un estudio de grabación. Por acuerdo del Consejo de Estado pasó a denominarse Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, en honor a la prima ballerina assoluta, reconocida mundialmente y fundadora de la escuela cubana de ballet.

– Desde el término de la pandemia de COVID-19 y hasta la publicación de este número, se encuentra cerrado nuevamente, como consecuencia de una agresiva plaga de comején en la carpintería y en los accesorios de madera de la sala central.

 

  1. Teatro Lope de Vega – Teatro Milanés (1838, Pinar del Río)

Diseño: Jennifer Ancizar

– Ubicado en las esquinas de Martí y Colón, en Pinar del Río. Su primera versión era un humilde edificio de tablas de palma y techo de guano, con apenas 100 asientos.

– Fue alquilado por una compañía de teatro española que realizó reformas constructivas, convirtiéndolo en un local de madera y tejas, con 34 palcos y 150 asientos. El teatro pasó entonces a llamarse Lope de Vega.

– Entre 1846 y 1847 volvió a ser modificado con cambios interiores en la platea y los lunetarios.

– En 1880 fue comprado por Dionisio Félix del Pino Díaz, quien lo reconstruyó casi por completo, ampliándolo y construyéndole paredes de mampostería. A lo largo del siglo XIX, decenas de compañías teatrales transitaron por el teatro.

– Concluida la guerra de independencia, el dueño decidió rebautizar el teatro con el nombre del poeta matancero José Jacinto Milanés.

– En 1907 se le construyó su azotea, mientras la forma definitiva que hoy ostenta interiormente se debe a una restauración de 1922.

– Fue nacionalizado en la década de 1960 por el gobierno revolucionario.

– En él se filmaron las imágenes de teatro musical que vemos en el filme La Bella del Alhambra.

– Tras esas filmaciones, en 1989 cerró para ser reparado; obras que duraron hasta el año 2000.

– Está en activo y constituye el teatro de los grandes acontecimientos en la más occidental de las provincias cubanas.

 

  1. Teatro Sancti Spíritus – Teatro Principal (1839, Sancti Spíritus)

Diseño: Jennifer Ancizar

– De estilo neoclásico, fue inaugurado un 15 de julio.

– Se ubica en los límites del Río Yayabo, muy cerca de la Iglesia Parroquial Mayor. Se construyó por iniciativa de un grupo entusiasta de cultos vecinos de la Villa del Espíritu Santo y su edificación, que estuvo a cargo del maestro de obras andaluz Blas Cabrera, duró solo 11 meses.

– Como otros teatros del país, fue transformado en cuartel militar durante la Guerra de los Diez Años. Es restaurado por primera vez en 1878 por el gobernador Pellicer.

– Vuelve a cerrarse por la guerra y a ser usado para otros fines hasta finales del siglo. En 1901 queda listo tras una nueva restauración, exhibiendo un foso o sótano profundo bajo las tablas del escenario, que, se dice, era el secreto de su extraordinaria acústica. Adopta el nombre de Principal.

– En 1935 es declarado monumento público de carácter municipal junto con la Iglesia Parroquial Mayor y el Puente sobre el Río Yayabo.

– En la década del 70 del pasado siglo varió por completo su ambientación interior y se sustituyeron las añejas tejas del techo por un material más moderno, distante del original.

– En 2012 se le realizó una reparación capital, pero el teatro lleva actualmente varios años venido a menos. A inicios del 2023 se trabajaba por rescatar, mediante un replanteo de sus servicios y programación, su relevancia dentro de la vida cultural de la ciudad.

 

  1. Teatro Principal (1850, Camagüey)

Diseño: Jennifer Ancizar

– Justo donde se ubicaba desde 1839 uno mucho más modesto, el 2 de febrero y tras dos años de obras, abre sus puertas en la villa de Santa María del Puerto del Príncipe el inmueble de estilo neoclásico que hoy conocemos.

– A partir de 1868 y durante la Guerra de los Diez Años, el teatro pasó a ser Cuartel General de Voluntarios del ejército español. Con el fin de la guerra, el teatro reabrió y continuó su vida artística, hasta el estallido de la próxima contienda (1895).

– Con el inicio del siglo XX y el fin de la era colonial, retomó sus funciones y espectáculos, hasta que un incendio accidental lo destruyó casi totalmente en mayo de 1920.

– En 1925, la parcela con las ruinas fue adquirida por un nuevo dueño que reconstruyó el teatro, aprovechando los restos de la estructura anterior y lo reabrió en 1926.

– En 1959, el entonces ya cine-teatro, fue nacionalizado. El Principal pasó a ser la sede del Ballet de Camagüey en 1967, hasta la actualidad, acogiendo eventos de toda índole. Cada dos años es sede del Festival Nacional de Teatro, uno de los más importantes certámenes del movimiento escénico cubano.

– En 2022 se dio por terminada una reparación del falso techo y el cambio de mobiliario, y se habilitó en la tercera planta el espacio alternativo Bohemio 1850.

– Considerado una de las tres joyas arquitectónicas de la ciudad, está ubicado en el número 64 de la calle Padre Valencia.

 

  1. Teatro Esteban – Teatro Sauto (1863, Matanzas)

Diseño: Jennifer Ancizar

– Inaugurado en 1863 en la Plaza de la Vigía, tuvo como proyectista y ejecutor al arquitecto italiano Daniel Dall’ Aglio que, según se ha dicho, inspiró su concepción en la afamada Scala de Milán.

– Consta de 775 asientos, y está cubierto casi por entero con paneles de madera. Posee tres balcones, y su primer piso puede elevarse para convertir al auditórium en un salón de baile.

– El lobby está adornado por estatuas de diosas griegas, de mármol de Carrara, y el techo del salón principal está adornado con pinturas de las musas.

– Adoptó su nombre original en honor al gobernador civil de Matanzas de ese momento, Pedro Esteban y Arranz. Más adelante fue rebautizado con el apellido de Ambrosio de la Concepción Sauto, empresario y patrón de las artes que contribuyó a su construcción y esplendor.

– Considerado el más elegante y funcional de los teatros decimonónicos cubanos, ha devenido un símbolo de la ciudad. Fue declarado Monumento Nacional en 1978.

– En el año 2019 se concluyó la mayor reparación de su historia, abordada con rigor patrimonial bajo la supervisión de la Oficina del Conservador de la Ciudad (Premio Nacional de Restauración, 2020).

– Con una capacidad superior a los 700 espectadores, es calificado como uno de los edificios más perfectos de la historia de la arquitectura en Hispanoamérica, y sobresale por su excepcional acústica.

 

  1. Teatro Payret (1877, La Habana)

Diseño: Jennifer Ancizar

– En las esquinas donde se juntan el Paseo del Prado (entonces Paseo de Isabel la Segunda) y la calle San José, fue levantado por el catalán Joaquín Payret e inaugurado el 21 de enero. Contaba con cinco pisos: dos de palcos, uno de lunetas y otros dos de tertulias y “cazuela”, con capacidad total para 2300 espectadores, algo verdaderamente monumental para la época.

– Su constructor fue el maestro de obras catalán Fidel Luna.

– Dedicado a la ópera y a otros espectáculos de alta categoría, en plena rivalidad con el teatro Tacón y luego con el Irijoa, sufrió un derrumbe en 1882, como resultado del cual hubo tres muertos y numerosos heridos, lo que lo mantuvo cerrado durante varios años.

– En 1884 el Estado incautó los terrenos, que fueron subastados y pasaron de una mano a otra hasta 1926. Con el tiempo y las desgracias, el Payret perdió un tanto ese aire exclusivista y cedió a necesidades comerciales (Circos Pubillones y de Santos y Artigas, obras dramáticas y líricas, operetas y zarzuelas, obras vernáculas, revistas musicales y hasta peleas de lucha libre conformaron su programación).

– El huracán de 1926 arrasó sus techos. Reconstruido, comienza a ser utilizado habitualmente como cine en 1936.

– En 1951 fue demolido y reconstruido con objetivos enteramente cinematográficos. Sin embargo, también continuó siendo sede de impresionantes espectáculos musicales en su sala principal, como los conciertos de Síntesis en la década de 1990.

– Fue nuevamente reparado y restaurado en los años 1969 y 1981.

– Desde 2008 permanece cerrado, pendiente de una reparación capital que en inicio acompañaría a las de los cercanos edificios de El Capitolio y el Gran Teatro de La Habana.

– En 2018 fue vox pópuli que iba a ser demolido para construir un gran hotel que abarcaría toda la manzana. Ante las protestas de los habaneros en las redes sociales, el historiador de la ciudad, Eusebio Leal Spengler, confirmó que los planes eran reconstruir el histórico cine- teatro, que, por el contrario, sería beneficiado por el proyecto de construcción del Hotel Payret. Cinco años después, no hay acceso público a nueva información oficial sobre el destino del teatro Payret.

 

  1. Teatro Irijoa – Teatro Martí (1884, La Habana)

Diseño: Jennifer Ancizar

– Ubicado en la esquina de las céntricas calles Dragones y Zulueta, muy cerca del Capitolio habanero, adoptó el apellido de su primer dueño, el español Ricardo Irijoa.

– De estilo neoclásico, a tres niveles y con capacidad para 2500 espectadores, mantuvo una programación que abarcó desde funciones culturales, de circo e incluso debates políticos, hasta que en 1898 estallara una bomba en el teatro, que ya había sido rebautizado como Eden Garden.

– Renombrado como Teatro Martí a partir del inicio de la República en honor al Héroe Nacional de Cuba, se convirtió en “un referente” de las noches habaneras con una cartelera que incluyó a la inigualable Rita Montaner y a personajes del teatro bufo cubano como El negrito, El gallego y La mulata. Durante sus “años dorados” se estrenaron obras tan representativas de las artes escénicas cubanas como las zarzuelas Rosa la China (Ernesto Lecuona), Amalia Batista (Rodrigo Prats) y Cecilia Valdés (Gonzalo Roig).

– Intervenido por el gobierno revolucionario en 1959, estuvo abierto hasta el año 1965, cuando detuvo su programación por unos meses para recibir una reparación.

– En 1974 cerró sus puertas a causa de la humedad, la erosión y el deterioro, y permaneció clausurado por 40 años, hasta que el Historiador de La Habana, Eusebio Leal y su equipo de arquitectos y restauradores se empeñaron en la compleja tarea de rescatarlo.

– Su reapertura se produjo en 2014, cuando recuperó su condición de sede de prestigiosos eventos y festivales de música.

– El 6 de mayo del 2022 sufrió daños por la explosión del cercano Hotel Saratoga a causa de un escape de gas, pero fueron menores y el teatro se encuentra activo, con una programación casi siempre de alta calidad.

 

  1. Teatro La Caridad (1885, Santa Clara)

Diseño: Jennifer Ancizar

– Su construcción fue financiada por Marta Abreu, considerada benefactora de Santa Clara y su esposo, el doctor Luis Estévez Romero. Se dijo que sus recaudaciones se destinarían a labores humanitarias y caritativas con las personas pobres de la urbe.

– La obra fue concebida por el ingeniero Herminio Leiva y Aguilera y ocupaba una extensión superficial de casi 2000 metros cuadrados, que incluía restaurante, barbería y locales para sociedades de recreo.

– De estilo neoclásico y realizado en forma de la clásica herradura, posee tres niveles y cuatro palcos laterales al borde del proscenio, ocho principales, 16 de platea y ocho de tertulia, 244 lunetas y 76 butacas, además de las situadas en tertulia y gradería. Todos los espacios fueron ambientados con refinado gusto y mostraban piezas de las artes visuales creadas por artistas cubanos de la época.

– Ostenta notables valores patrimoniales, ambientales y arquitectónicos, destacando como parte del conjunto urbano que rodea al parque Leoncio Vidal en el corazón del centro histórico provincial. Es monumento nacional desde 1981.

– Con motivo del aniversario 320 de la fundación de Santa Clara, se le practicó una larga restauración, luego de la cual fue reinaugurado el 15 de julio de 2009.

– Actualmente se encuentra cerrado por reparaciones.

 

  1. Teatro Tomás Terry (1890, Cienfuegos)

Diseño: Jennifer Ancizar

– Don Tomás Terry fue un financiero y comerciante de raíces hispano-irlandesas instalado en Cuba, donde acumuló una notable fortuna. A su muerte, sus herederos asentados en Cienfuegos pusieron la primera piedra para la construcción del coloso teatral, en 1887.

– Inaugurado el 12 de febrero y electrificado de manera total en 1910, ha sido históricamente una de las principales instituciones culturales de la llamada Perla del Sur.

– Es el único de los teatros cubanos que tiene visibles sus cuatro fachadas, orientadas geográficamente.

– Fue cerrado por reparaciones en el lustro 1965-1970. Desde el 2010 y hasta el 2020 cerró nuevamente al público para una reparación capital, que incluyó la rehabilitación del techo central ubicado a una altura de 14 metros, con un óleo que muestra imágenes de gran valor histórico; la reparación total del tabloncillo del escenario, la platea, los mármoles de la entrada y otras zonas del inmueble. Además, se acometieron trabajos de rescate de los tres mosaicos venecianos ubicados en la parte superior y frontal del coliseo.

– Continúa siendo uno de los escenarios más emblemáticos y codiciados por artistas nacionales y extranjeros gracias a su belleza y magnificencia.

 

*Este texto fue publicado en el No. 11 de Magazine AM:PM

foto de avatar Darsi Fernández Hyperlink con figura humana. Tiene mala memoria solo para lo que le conviene. Sueña con jubilarse a leer. Más publicaciones

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  1. Rosa Marquetti dice:

    Excelente recuento y recordatorio de lo que fue la escena teatral y los teatros en la arquitectura de las ciudades que los acogieron y de lo que podrían ser. Gracias, querida Darsi.

  2. Kenya C. Dworkin y Méndez dice:

    Hola! Lindo trabajo! Estoy buscando información sobre el Teatro Viga en Morón de por 1925. Recuperé una obra escrita por el empresario del teatro, Inocencio Guevara, en 1925, titulada «La danza del hambre.» Fue escrita y presentada en ese teatro en 1925 por La Compañía de Zarzuela Cubana «Bolito» y Bolito apreció en ella, al igual que Garrido y otros tantos actores. ¿Sabe si hay fotos de ese teatro? Siga con su excelente trabajo. Tal vez podamos colaborar en un futuro. Estoy escribiendo un libro ahora sobre el teatro vernácula que se presentaba en el Círculo Cubano de Ybor City, Tampa, en que presentaban obras de Cuba y otras escritas por tabaqueros cubano en Tampa, y también en que actuaban artistas de Cuba y Tampa. Quedo a la espera de su respuesta. Muchísimas gracias. KCDM

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