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Entrevistas Fotos de Yary Guiraldo, cortesía de Malena Portuondo.

Monólogo de una gestora gitana

Mi nombre es Malena Portuondo. Nací en La Habana en 1981. Mis papeles dicen que soy ciudadana cubana e italiana. Pero en realidad soy nómada; ahora mientras escribo me encuentro en España. Estudié en Cuba, en “la Lenin”. Comencé la carrera de Filosofía, de la que me cambié luego a Filología en la Universidad de La Habana, hasta que emigré a Europa, donde terminé Administración de Empresas Turísticas, en la Universidad de Barcelona.

Amo todos los animales y las plantas. No tengo mascota porque mi estilo de vida nómada no me lo permite, pero asumo como mis mascotas las de mis amigos, inmediatamente. Además de la música, mis mayores pasiones son viajar y bailar.

Mi papá, Roberto Portuondo, fue por casi 40 años director de programas culturales del ICRT (A romper el coco, Lucas, Palmas y Cañas, Colorama, 23 y M…). Tengo recuerdos de él poniéndome los auriculares para hacerme escuchar lo bien que estaba producido el tema Vogue de Madonna, o para que prestara atención a los coros de We Are the World. Uno de los recuerdos más importantes que tengo es haber escuchado hasta el cansancio la música de Frank Fernández para la telenovela Tierra Brava. Mi papá la puso en casa unas cuarenta veces hasta que visualizó los gallos peleando que se usaron para la cortina de inicio. Esas son mis primeras memorias asociadas a la música. Años más tarde la casualidad —o la causalidad— hizo que tuviera que traducir del español al italiano y al inglés la página web www.cubamusic.com, que contenía la biografía de la mayoría de los artistas cubanos de todos los tiempos; y ese fue mi máster en Historia de la Música Cubana. Desde entonces, siempre me mantuve vinculada de alguna forma a discográficas o artistas cubanos en diferentes proyectos.

Fotos de Yary Guiraldo, cortesía de Malena Portuondo.

Te voy a contar cómo y por qué se me ocurrió montar una distribuidora digital: la oscuridad siempre contiene luz. La pandemia interrumpió mi trabajo organizando conciertos con un par de orquestas de salsa cubana/peruana radicadas en Lima. Yo me encontraba en México en ese periodo y el encierro concretó la intención que tenía desde hacía tiempo de ayudar a músicos cubanos a poner sus temas en las plataformas digitales, sabiendo que muchos de ellos no tenían el alcance, el conocimiento, los recursos o incluso la iniciativa para hacerlo. Algunos lo veían incluso como algo inaccesible. GitanaMedia, como proyecto, se propuso facilitar ese camino. 

Hoy en día, todos los músicos saben perfectamente qué es y cómo funciona Spotify, aunque no puedan ni abrirlo en sus teléfonos, al menos saben que existe. Yo ya había hecho un intento visionario entre 2012 y 2013, cuando la era del streaming acababa de comenzar. Hubiera sido de gran avanzada la presencia contundente y abundante de la música cubana en esas nuevas plataformas, pero lamentablemente los artistas cubanos no estaban preparados como hoy para esto. Para la mayoría es muy dudoso o difícil explorar la posibilidad de monetizar su música a través de esos nuevos canales y plataformas. Por eso aún no estamos insertados en el mercado del NFT, ni en otros tan novedosos como la producción de música para videojuegos o de paquetes de samples, que son otras formas de monetización de la música, más acertadas económicamente que el streaming

Entonces tenía, además, graves problemas de comunicación con los músicos cubanos. Tardaban días en poder responder un email, y cuando podían lo hacían a través de terceras o cuartas personas; tenían que ir a conectarse a la oficina de alguien, pedir favores, en fin… Para enviar un álbum o video en el 2012 desde Cuba era necesario alguien que trajera físicamente una memoria externa con el material para algún punto de Europa y luego me lo enviara a mi casa en Barcelona. Otro grave obstáculo y que aún persiste, es que muchos artistas no comprenden aspectos técnicos y de derechos del streaming. Al ser un servicio relativamente novedoso y además intangible para los cubanos, se volvía muy complicado explicar el impacto del streaming sobre los derechos de autor o de los intérpretes y sobre los fonogramas. Los músicos no estaban familiarizados con contratos de ningún tipo y querían revisar los acuerdos o consultar la negociación hasta con Chachita la del agro que tenía un amigo que trabajaba en la embajada de no sé dónde, o con la otra que había sido subsecretaria de patrimonio monumental en la Unesco… ¡Te juro que no estoy exagerando! Actualmente, los artistas cubanos están mucho más familiarizados con ese proceso, además de que los contratos son más humanos y sencillos.

En fin, GitanaMedia es un proyecto discográfico de música cubana de cualquier género. Una plataforma de despegue y visualización disponible para toda la música y todos los artistas cubanos, sin distinción de nivel de formación, raza, identidad sexual, pensamiento político o religioso. Todos los músicos cubanos están permanentemente invitados al proyecto. 

Fotos de Yary Guiraldo, cortesía de Malena Portuondo.

Sin embargo, quizás por mis intereses e influencias musicales y porque la música indie y alternativa cuenta con menos atención y recursos que otros géneros más populares, el catálogo de GitanaMedia está conformado actualmente en su mayoría por música de los géneros R&B, soul, hip hop, reggae, tropical, rock, pop alternativo, cantautor, electrónica, techno, house, deep house, EDM, bass colour y fusiones infinitas de todos estos. Inicialmente tenía la sola intención de poner la música online, pero rápidamente la demanda derivó a la necesidad de promoción. Claro, no estoy sola en el empeño, trabajo con un equipo, pero digamos que para ellos es semi-inconsciente. Son los amigos y amigos de los amigos seguidores de esos músicos, que no son millones, pero sí están activos, los veo en estadísticas: comparten y escuchan, esta es la base y la parte más importante del equipo. 

También contamos ya con una red cada vez mayor de blogs, curadores de playlists, DJ/productores, profesionales del sector, revistas o magazines, como el vuestro, que están prestando atención a la calidad de la música alternativa cubana. Están todos esos músicos que ponen muchísima creatividad y esfuerzo en grabar con calidad y promocionar sus obras. Casi todos siguen cuidadosamente las instrucciones o tareas de marketing que tienen a su alcance a pesar de los muchísimos obstáculos que suelen enfrentar en Cuba. Hay otra parte del equipo “inconsciente”, que son esos excelentes diseñadores cubanos que generan portadas, art covers de altísima calidad creativa y buen contenido, aún limitados por la tecnología, y algunos sin cobrar, como yo. ¡Aprovecho para darles las gracias a todos ellos por el empeño! 

Al comenzar GitanaMedia ya tenía conocimientos sobre distribución y derechos musicales; sin embargo, aprender a aplicarlos a los artistas de forma sencilla y eficiente ha sido un máster personal en comunicación. También he aprendido a explotar al máximo todos los recursos de promoción gratuita online y a filtrar las ofertas de pago adecuadamente para conseguir escuchas orgánicas, mayor permanencia de la audiencia y, en general, seguidores de mayor valor.

Trato de mantener el proyecto lo más abierto posible a nuevos artistas, pero el vínculo suele suceder por atracción mutua. En algunos casos, yo detecto en sus perfiles la necesidad de apoyo, o ellos detectan a través de algún artista o publicación la posibilidad de trabajar juntos. Si la comunicación es fluida y el interés del artista es consistente, le damos seguimiento a la propuesta. Más allá de mis gustos musicales personales, atiendo a la calidad de la producción y soy sensible al potencial de creatividad o mejora del artista/productor. Muchas veces surgen hermosas conexiones personales a partir de la empatía por nuestros proyectos y el amor común por la música. 

Fotos de Yary Guiraldo, cortesía de Malena Portuondo.

Mi visión es que GitanaMedia se convierta en una de las discográficas más influyentes de música cubana indie, acústica y electrónica. Dentro de 10 años los desafíos serán otros. La capacidad de crecimiento de nuestros objetivos en común está en nuestra unidad y tiene que ver con la capacidad de nosotros como individuos de adaptarnos a la industria musical global más allá de nuestra realidad cotidiana. También dependerá del apoyo mutuo entre músicos para impulsar y atraer inversionistas y colaboraciones relevantes para la música cubana. 

Las dificultades más evidentes a las que nos enfrentamos son las de falta de inversión, de acceso a la tecnología y a internet de alta velocidad, el bloqueo a aplicaciones de música y páginas web que no pueden ser visitadas por los músicos cubanos desde la Isla, incluyendo Spotify, iTunes, Deezer, etc., y los costos de otras herramientas útiles. El impacto de estas limitaciones es incalculable. Otro aspecto negativo para los artistas independientes es la falta de acuerdos de Cuba con las pasarelas de pago online como PayPal, Stripe, etc. Hubo dos ocasiones en que, sin previo aviso, cancelaron las cuentas de artistas individuales por las regulaciones internacionales que persisten para el país, hasta que finalmente encontré una distribuidora adecuada para todo el catálogo. En cuanto a los pagos a Cuba, hoy en día es más sencillo hacer depósitos directamente desde el exterior a la cuenta bancaria del artista. Puede ser un proceso bastante manual y engorroso, comparado con la sencillez de las transacciones desde afuera, pero todo en la vida tiene solución con persistencia e interés.

Fotos de Yary Guiraldo, cortesía de Malena Portuondo.

Otro hándicap es que no existe una industria interna de la música cubana familiarizada con la curaduría de playlists, o con términos como optimización, algoritmos, palabras claves (branding personal, link building, plan de marketing, comunicación disruptiva) y otros conocimientos imprescindibles hoy en día para conseguir resultados a nivel promocional en un mercado global saturado ya de información de consumo. 

Si se quiere realmente fomentar, proteger, empoderar la música cubana, debería haber en las escuelas y academias de música de todos los niveles más asignaturas y cursos sobre derechos en la industria musical, marketing y gestión de negocios musicales. La falta de experiencia y la ausencia de mentalidad de marketing, ventas y negociación a nivel profesional tiene graves consecuencias de cara a la necesaria viralización, fomento y monetización de la música cubana contemporánea.

foto de avatar Darsi Fernández Hyperlink con figura humana. Tiene mala memoria solo para lo que le conviene. Sueña con jubilarse a leer. Más publicaciones

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