Gente de Zona, Yotuel, Descemer Bueno y El Funky en la ceremonia de los Latin Grammy interpretan Patria y Vida. Foto: Kevin Winter / Getty Images for The Latin Recording Academy.
Gente de Zona, Yotuel, Descemer Bueno y El Funky en la ceremonia de los Latin Grammy interpretan Patria y Vida. Foto: Kevin Winter / Getty Images for The Latin Recording Academy.

La patria, la vida y los Latin Grammy

5 minutos / Rafa G. Escalona

19.11.2021 / Artículos

Lo he dicho en varias ocasiones, no me gusta Patria y Vida. Me parece un tema soso, oportunista, que alcanza sus mejores momentos precisamente ahí donde los nombres que lo aúpan se echan a un lado, cuando Maykel Osorbo y El Funky demuestran que tienen un talento que lleva años desperdiciándose, como el de tantes y tantes raperes que viven en ese triste limbo que es la escena nacional de hip hop.

Pero entiendo que los temas tienen una vida propia más allá de sí mismos, y que dentro de la cronología de las protestas y los reclamos que sacuden a Cuba —una Cuba trasnacional, que se extiende a otras geografías y espacios virtuales— desde hace cerca de un año Patria y Vida llegó en el momento justo para captar y condensar el sentir de una situación revolucionaria, y se convirtió en el himno que necesitaba la gente.

Recuerdo incluso perfectamente el momento en que entendí la dimensión política de esa canción. Fue en abril, cuando en una directa de Facebook realizada por Luis Manuel Otero Alcántara desde su casa en San Isidro se ve cómo agentes de la policía intentan llevarse a Maykel y la gente del barrio se lo saca de las manos y lo devuelve a su calle. Ahí en medio de esa tensión, coreaban Patria y Vida con un fervor que me hizo comprender que definitivamente esto era otra cosa.

O sea, entiendo el valor simbólico de Patria y Vida, la capacidad que tiene de condensar las frustraciones y los anhelos de una parte importante del pueblo cubano. Ahora, lo que me descoloca sobremanera es qué puede significar este tema para la Academia Latina de Artes y Ciencias de la Grabación. 

Cuando vi que resultó nominada a los Latin Grammy me pareció un detalle curioso, pero no le di demasiada importancia; honestamente creí que ese era todo el camino que iba a recorrer, una graciosa concesión para la comunidad cubana en Miami y ya está. Pero lo que se vivió en la noche de este jueves seguirá siendo un misterio para mí por los siglos de los siglos.

Yo entiendo lo que ganan Yotuel y Beatriz Luengo con esto, entiendo lo que ganan Maykel y El Funky, entiendo lo que ganan Gente de Zona y Descemer Bueno pero, ¿qué gana la Academia con este premio? ¿El prestigio de ser una institución conectada con los problemas sociales de la región? Y lanzo esa hipótesis aventurada porque ni estética ni comercialmente se justifica ese galardón.

Patria y Vida acumula 9,2 millones de visualizaciones en YouTube, una cantidad nada modesta para un video de artistas cubanos, pero son números irrisorios en materia de industria, más cuando piensas que cuentan con unos pesos pesados como Gente de Zona. Otro dato, para poner la canción en el contexto del mercado latino: en la última semana, de las 100 canciones más escuchadas en Spotify desde Miami, ninguna pertence a un artista cubane.

Entonces, no es el éxito comercial lo que se está premiando.

Incluso en un año que no se caracteriza por tener canciones nominadas particularmente notables, casi cualquier persona seria diría que temas como Todo de ti (Raw Alejandro, compuesta por él con cuatro coautores) y Que se se sepa nuestro amor (de El David Aguilar y Mon Laferte; defendida por ella con Alejandro Fernández) —por mencionar un par— son composiciones superiores a Patria y Vida.

Es entonces que pienso en la hipótesis del compromiso social, y justo ahí no puedo evitar que salten mis alarmas, porque la Academia nunca ha sido particularmente reconocida por su conciencia política. ¿Cuándo se han interesado los Grammy por la situación social en los países de América Latina? ¿Qué canciones han sido reconocidas por su impacto social? (No me digan que Calle 13, que fue un fenómeno muy singular amparado por Sony y una producción musical impecable). Sin ir más lejos, ¿dónde estaba la Academia cuando salió Afilando los cuchillos hace un par de años? ¿Qué pasa aquí? Y no, me resisto a caer en la trampa simplista del mito de la mafia cubanoamericana controladora de Miami. La única explicación —irracional, ya lo sé— a la que llego es que es un premio para les cubanes, que somos les úniques que estamos prestando atención a los Latin Grammy.

En fin, que me alegro por los millones de cubanes que se sienten empoderades por este premio, y que lo ven como una victoria de sus aspiraciones de una sociedad mejor; me alegro por la visibilidad que pueda darle a la situación en la que se encuentran Maykel Osorbo, Luis Manuel Otero Alcántara y a todas las personas detenidas en Cuba hoy por pensar diferente, pero de ahí en adelante, se me acaba el argumento y la metodología.

Rafa G. Escalona

Periodista con papeles. Padre de una revista musical.

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    Deja un comentario

    Marlon Elier Daniel Martinez

    19.11.2021

    Rafa amigo como en los Nobels, como con los Oscars, es muy díficil separar la influencia política de cierto fenómeno en un mundo donde quizás la peor de las pandemias sea precisamente la política y todo lo que esa palabra encierra. Es un triunfo no para la academia, es un triunfo de una causa y un paso hacia un fin.
    De diversos gustos, preferencias se compone aquellos que conocemos por vida. UN saludo un abrazo y exitos en este hermoso proyecto.


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