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Reseñas Portada del álbum: Lía Santos Noa

La Ilusión / Tobías Alfonso y Los Monos Lácteos

Por suerte en Cuba no olvidamos tan fácil. Ni las raíces ni lo que nos hemos construido en el camino. Y musicalmente hablando, somos privilegiados. Por suerte no tenemos reparos a la hora de fusionar cualquier género, cualquier matiz, para obtener productos cada vez más ricos, más profundos y adornados. Eso es La Ilusión, de Tobías Alfonso y Los Monos Lácteos. Un disco cargado de colores, como su portada; lleno de ornamentos que no sobrecargan la obra; al contrario, apuntan a un viaje por cualquier calle cubana a las dos de la tarde: un viaje fresco, pleno y frenético.

Tobías Alfonso es un músico cubano con un amplio bagaje, ofrecido por su entorno familiar; fluye entre la música popular brasileira, el rock argentino, Sabina y Serrat, clásicos de los 70 como Queen, Elton John, Led Zeppelin, The Beatles, “y mucho Stevie Wonder”. No se puede ignorar, por supuesto, la base de trova cubana con la cual creció, siendo hijo del cantautor Gerardo Alfonso.

La producción de su disco La Ilusión fue un proceso complicado pero gratificante. Con la ayuda de su familia y amigos, logró organizar un concierto en el teatro del Museo Nacional de Bellas Artes, donde presentó al público el proyecto. La decisión de grabarlo en vivo, en lugar de fijarlo en un estudio, fue resultado de las limitaciones económicas y técnicas que enfrentaba, además de que le permitió capturar la esencia y la energía de sus canciones en directo. Y, efectivamente, gracias a la grabación en vivo se logra recoger la emoción del momento en que se interpretaron los temas, lo que hace la experiencia de escuchar el CD más auténtica y cercana. Se puede sentir la conexión entre el artista y su público; sus intervenciones, sus preguntas; las variaciones y momentos improvisados que no se encuentran en versiones de estudio, personalizan el fonograma.

En poco más de una hora se escuchan los doce temas que componen el disco, que demuestran, como me afirma Tobías, los “diecipico” de años que tenía al escribirlos. No lo digo porque sean inmaduros o simples, sino por esa fascinación adolescente por lo que le rodea, por el mundo que se le va abriendo a cada paso y las respuestas que uno encuentra en el camino. “Estas canciones son el testimonio de siete años de composición y más de diez estudiando música, dentro y fuera de la academia. Digamos que son mis sueños los que están ahí, la ‘ilusión’ con la que he respirado desde siempre”.

No me dejes caer, Meteorito, Cuando Anochezca, Iris, Una Parte de mí/ Rocío, Camino del Mar, Gaby, Chat/Niña, Frsko, Olivia/Nina/Celia, Primavera y Mariposas suponen un viaje musical caprichoso y fascinante, donde convergen todos sus referentes musicales, pero también vivenciales. Este es uno de los más fuertes valores, a mi entender, del disco; aunque no pinte un retrato de mi generación, habla como nosotros, así sea desde la poesía. El autor no pretende maquillar su voz, no quiere transfigurarse, es él, son sus tiempos, es su lenguaje. Es nuestra verdad.

Meteorito es la segunda canción del álbum. Es una canción/carrera de relevo en cuanto a los estados de emoción y transformación por los que pasa el personaje/Tobías. Es la advertencia recurrente (“si me cae un meteorito, va a dañar mi cabeza/ no me dejes al fuego porque no te quiero quemar) de lo que puede ocurrirle al personaje si fuerza lo azaroso del destino, el poder de la naturaleza, la urbanidad y las relaciones interpersonales que van moldeando al que canta y advierte cuanto le parece sobre su propio destino/carrera de relevo. Es una canción viva, como una jungla repleta de ruidos y sonidos, como perdernos en un cuadro de Wilfredo Lam mientras suena la flauta en el teatro de Bellas Artes.

Chat/Niña es esa conversación entre el amante ciego y la amante que escucha y actúa sobre las palabras y el romance pueril y fugaz. El juego torpe de la conquista dentro de un chat, la intermitente súplica del que enamora para al menos ser premiado con la voz de quien ama. No solo es expuesto el amante, sino el ser vulnerable que se entrega a la relación, pero que pide no ser cambiado de cuerpo o actitud. Busca la aceptación de un sentimiento en toda su forma eléctrica e imperfecta, que puede ser el beso, el desierto, la calma, el nombre y la incertidumbre de la edad. Es la práctica fugaz del amor a golpe de un casi blues, casi pop.

“Lejos del calor mi alma se refresca”, suena en Frsko. Esta canción tiene un ritmo más urbano y pegajoso, con una letra más intensa y una producción más moderna. Es un tema que te hace querer moverte y bailar. No hay sospechas, es una canción de renuncia y de necesidad de independencia, cuando el personaje se mueve de su zona de confort/pareja, quien ha sido inconsecuente con sus sentimientos y comienza a cantar su partida fuera de ese cuerpo de paso, se prepara para calmar su alma en otras almas o en la suya misma, para continuar el viaje.

Con Primavera acudimos al renacimiento del personaje/artista que antes de cantarle a un amor viejo, se canta a sí mismo, a su espíritu que se renueva entre manantiales y aguas nuevas, para retornar vivo de manos de la estación verdiblanca juntando nuevos bríos y misterios. “La vida es como una vela”, reza la canción, para decirnos que, aunque no todo es casual, aunque el viento no sopla siempre hacia el norte, quien canta no se deja ganar por los dolores, renace en música antes de caer por completo.

Como mencioné antes, La Ilusión es el resultado de siete años de composición y más de diez años estudiando música. Tobías cuenta con la colaboración de once artistas en el concierto, que crean una atmósfera única y emotiva. Algo que cataloga como “sección rítmica muy nutrida”, en un formato compuesto por percusión, cuerdas y vientos. La primera, está asumida por Lester Domínguez en el drum; Jesús Estrada, tanto en la percusión cubana como en las misceláneas y Jose Benítez LoseMyName en la percusión digital y secuencia. En los pianos y teclados, Andy Despaigne Chongo; el bajista es Joel del Río y en la guitarra eléctrica está Kevin Espinosa. En los vientos, por su parte, se encuentra Lachy Torriente en la trompeta, Yosiel Amaro al trombón y Claudio González en la flauta. Dos voces de apoyo, Suylen Matamoros y Roberto Daniel Rueda, complementan a Tobías, quien da su voz y además se divide entre guitarra y teclados.

Si pudiera resumir la experiencia de escuchar este disco, me quedaría sin arrepentimiento con la primera impresión: me parece un disco muy desenfadado, ligero —sin llegar a ser simplista—; como quien quiere hacer música con libertad, solo para disfrutar entre amigos, para vivir el momento y la sensorialidad de la música. Es un álbum que me ayuda a no sucumbir al desencanto y los otros males que rodean a mis congéneres; todo lo contrario, me recuerda los sueños y los momentos en los que fueron soñados, me recuerda que no estamos tan solos. Citando a Alfonso, “espero que solo sea síntoma de que el mejor momento está por llegar”.

foto de avatar Anyi Romera Niña/Cajita de Música que juega a ser una mariadelcarmen. Sorteadora de insomnios y escribiente a medio tiempo. No soy yo, son los demás. Más publicaciones

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  1. Yesbelth Torres Estupiñan dice:

    Como siempre un maravilloso artículo que nos permite conocer el trabajo de artistas de nuestra Cuba, analizando sus obras y mostrando todas sus aristas para que podamos disfrutar de ellas,muchas felicidades

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