Iyalodde / Brenda Navarrete
A pocos días de haber comenzado esta temporada estival, la carismática percusionista, vocalista y compositora Brenda Navarrete anunció a través de sus redes sociales que su más reciente obra estaría disponible muy pronto en todas las plataformas digitales. El lanzamiento ocurrió en la tarde del domingo 14 de julio en el Ateneo de La Habana. La cita, que la propia Navarrete catalogó como “un conversatorio entre amigos”, se produjo a modo de travesía artístico-espiritual entre girasoles, inciensos, ron Santiago y buenas vibras.
Iyalodde es uno de los muchos títulos utilizados para honrar y referirse a Oshun. El término puede desglosarse en dos partes: iya, que significa madre o mujer, y lodde, que puede interpretarse como quien posee poder y cualidades importantes. Este epíteto da nombre al nuevo sencillo de Brenda Navarrete e inicia la primera de varias trilogías dedicadas a los orishas del panteón yoruba que, posteriormente, conformarán su segundo fonograma titulado Agbara, lo que traducido al español significa energía.
El tema es un rezo cantado que Navarrete construye a partir de dos elementos fundamentales: su propia voz, como hilo conductor de la melodía principal y los dibujos armónicos, y los tambores batá, utilizados en las ceremonias sagradas afrocubanas, como sustento de la franja rítmica. La elección de estos elementos en la producción del tema musical denota la intención de transmitir un mensaje espiritual sin distracciones. El sonido de las campanas al inicio; la voz pura, sin aditivos y la fuerza energética del tambor actúan como puente entre lo terrenal y lo divino.

Brenda Navarrete, poeta del tambor
Lorena Sánchez19.09.2018
La letra de la canción, en yoruba antiguo, se basa en algunas de las instancias más hermosas del culto afrocubano a Oshun. Este enfoque lingüístico no solo aporta autenticidad cultural a la obra, sino que también fortalece su conexión con las raíces espirituales de la religión afrocubana. El minimalismo de la producción musical y la riqueza del contenido lírico reflejan un profundo respeto por la tradición a la vez que denotan actualidad.
Por otra parte, el videoclip de Iyalodde se distingue por la sobriedad estética, un enfoque que Lena Hernández, directora del visual, utiliza deliberadamente para realzar el mensaje espiritual de la canción y centrar la atención en la figura de Brenda como reflejo del poder y la gracia de Oshun.
Producido completamente en una sola locación, el clip contó con elementos de una fuerte carga simbólica como son los tambores batá que, si bien no ocupan el centro de atención, aluden a la fuerza espiritual de la que bebe Navarrete y, por extensión, a Ibbú añá, uno de los caminos más conocidos de la orisha. Los girasoles, asociados a esta deidad, también aparecen como elementos claves en lo visual. La paleta de colores utilizados que incluye tonos ocres y dorados, así como el maquillaje, con abundancia de brillos, otorgan aires de sofisticación y modernidad a la vez que evocan símbolos tradicionales de Oshun como el oro y la riqueza.
El diseño de vestuario se distancia de los trajes tradicionales de la religión afrocubana. En su lugar, se opta por otras piezas como un gran velo que, desde el inicio, evoca un sentido virginal y hace eco de la imagen de la Caridad del Cobre, santa con la cual se sincretiza a Oshun en nuestra Isla. De igual modo, las vestimentas ceñidas al cuerpo se emplearon como símbolos de sensualidad y feminidad. Esta elección estilística no solo ofrece una visión contemporánea de la deidad, sino que además mantiene una conexión sutil con nuestras raíces culturales.

Fotos por: Josh Diego (@snt_dieu) y Henry Godines (@henry_godines). Cortesía de MadWoman Agency.
La decisión de Lena Hernández de optar por una estética cinematográfica con planos más largos que permiten el enfoque en la música y los movimientos lentos, junto al cuidadoso manejo de los elementos simbólicos, crea una experiencia visual y espiritual profunda al tiempo que aleja a la obra de toda representación tradicional, ofreciendo en su lugar una visión contemporánea y personal que celebra a la orisha de manera innovadora.
Iyalodde trasciende lo meramente musical. Cada nota, ritmo, y gesto en el audiovisual se convierten en símbolos cargados de significación ritual y cultural. Su duración compacta y la factura audiovisual que privilegia planos íntimos y prolongados se adapta a las sensibilidades contemporáneas y a las audiencias globales. En otro sentido, su enfoque minimalista en lo músico-visual amplifica la intensidad emocional de la interpretación y resalta la relevancia continua de las prácticas espirituales ancestrales asociadas al culto a Oshun en el contexto actual.
La canción y el videoclip no solo honran a Oshun como una divinidad, también ofrecen una mirada que acentúa el empoderamiento femenino, sin caer en representaciones estereotipadas. Brenda y Lena logran capturar la esencia de la deidad yoruba del amor y la fertilidad, comunicarla de manera efectiva, y colocarla como un producto artístico actual. El resultado es una experiencia respetuosa con la tradición y relevante para el público.
Si bien Mi mundo, el álbum debut de Brenda Navarrete producido por Alain Pérez y lanzado en 2018, fue el resultado de su experiencia, aprendizaje e influencias musicales previas; Iyalodde y las trilogías venideras formarán parte de la consolidación de su identidad, de una exploración más profunda y personal de sí misma, y de la necesidad de mostrar sus diferentes facetas a partir de lo que cada orisha representa en su universo espiritual.

Fotos por: Josh Diego (@snt_dieu) y Henry Godines (@henry_godines). Cortesía de MadWoman Agency.