Idania Valdés. Foto: Gabriel Guerra Bianchini / Cortesía de la artista.
Idania Valdés. Foto: Gabriel Guerra Bianchini / Cortesía de la artista.

Idania Valdés: Más allá del club social / Idania Valdés

7 minutos / Ana María Domínguez Cruz

09.07.2021 / Reseñas

“Esto que estás oyendo / Ya no soy yo / Es el eco de un sentimiento”. Me complace iniciar así esta reseña del CD/DVD Idania Valdés: Más allá del club social (Egrem, 2021), presentado el pasado 23 de abril en las diferentes plataformas digitales. La cita, tomada de la canción Eco del uruguayo Jorge Drexler e incluida en el repertorio de este álbum, asumo que puede ser un buen comienzo para escucharlo. 

A pesar de lo que indican esas líneas, la Idania Valdés que podemos encontrar en esta oportunidad, disfrutable en vivo a partir de la filmación de su concierto en el cine teatro Yara el 8 de marzo de 2017, sí es ella; la mujer dispuesta a “zafarse” de las etiquetas que la enmarcan en el Buena Vista Social Club, y que se atreve a interpretar bolero, changüí, chachachá, entre otros géneros. Canciones de autores conocidos del repertorio cubano con arreglos sorprendentes; otras, más contemporáneas, y todas cuidadosamente interpretadas por ella.

No niega Idania su pertenencia a la emblemática agrupación de la música tradicional cubana. De hecho, mucho de lo que debe haber aprendido en esos 15 años se percibe en este proyecto, Premio Cubadisco 2020-2021 en la categoría de  Espectáculo Audiovisual (concierto en vivo) de esa edición. Idania es cubanía, aderezada con elegancia, técnica vocal propia y exquisitez.

Confieso que ya había escuchado temas incluidos en su primer álbum Menos mal (Colibrí, 2014) que regresan en esta nueva producción  —como el que titula la placa y Mientras—, pero he disfrutado mucho escuchar los otros y luego ver en pantalla el sobrio y refinado concierto, cuya realización audiovisual estuvo a cargo de Eduardo Rodríguez y la propia artista. 

Atención, y esto para mí es relevante: conozco a Idania, su trabajo, su manera de dialogar, sus deseos de trascender por ella misma y no porque “de casta le viene al galgo”. Sé cuán importante le resulta encontrarse en cada gesto, en cada movimiento suyo en escena, en cada mirada, en cada giro tonal. Conocerla me hace percatarme de que debe estar feliz con lo logrado, y me confirma —gustos individuales aparte— que es necesario acercarse a ella cuando se quiera hablar de voces femeninas de la contemporaneidad cubana.

Portada del CD/DVD Idania Valdés: Más allá del club social. Cortesía de la artista.

Portada del CD/DVD Idania Valdés: Más allá del club social. Cortesía de la artista.

Además, como un bonus track valioso, Idania se rodeó de excelentes músicos: Michel Herrera en el saxo y a cargo de la dirección musical, Edgar Martínez y Adel González en las congas, Jesús Pupo y Geovanis Alcántara en el piano, Frank Rubio en el bajo, Dayron Ortiz en la guitarra eléctrica, César Ochoa en la guitarra acústica, Aniel Tamayo y David Suárez en el drums, Thommy Lowry y Lázaro Oviedo en las trompetas, Eduardo Sandoval en el trombón. Algunos de ellos son miembros de su agrupación habitual, y eso resalta en la empatía musical que se logra. Los demás son invitados de lujo, con quienes estuvo cómoda, a gusto, reina.

Este es un buen disco para escuchar y si se tiene a la mano el audiovisual, mejor, porque cada interpretación tiene puntos extra al ver a la Idania real, y no tanto la que se puede “retocar” con las clásicas herramientas de una grabación.

Feliz debería estar César Portillo de la Luz y así deben sentirse Marta Valdés, Polito Ibáñez, Jorge Drexler, Alain Pérez y su padre Gradelio, Descemer Bueno, David Torrens, Amaury Gutiérrez, Ramón Cabrera, o Jesusín Cruz, por ver renacer sus composiciones en este proyecto. Eso sí, y vuelvo a la canción que cité al principio, a veces cuesta separarse de la versión y el estilo original de un tema, pero aceptar el reto va por las dos partes, o sea, también por la del público. 

Eliades Ochoa, Amadito Valdés (padre de Idania), Barbarito Torres, Haila María Mompié, Leo Garrido, Haydeé Milanés y Alain Pérez aceptaron su invitación y acompañan a esta intérprete en canciones cuya sonoridad se enriqueció a partir de esas uniones. Justamente Eco, con arreglos de Germán Velazco, es totalmente novedosa, y Amadito Valdés hace gala de su virtuosismo, como uno de los percusionistas más renombrados en el país. 

Alain Pérez, más que su voz, coloca el bajo, suave, potente y glamoroso en Enséñale a quererte, de su autoría conjunto con su padre Gradelio, y fue linda (aunque la lindura, que diga, la belleza, no es un patrón para calificar) la complicidad creada entre los dos. 

Sublime la unión con Haydeé Milanés en la interpretación de En nosotros /Adiós, felicidad /Palabras; y  agradezco la elección de Haila para acompañarla en Tu voz, porque el empaste de las dos texturas vocales fue muy atinado en ese tema. El rey del laúd, Barbarito Torres, le puso sandunga a Deja que siga sola  y Eliades Ochoa agregó más que eso, sabrosura, con Enamorao bobo, de su repertorio, tema que pensé cerraría el concierto. La reafirmación del amor con Leo Garrido en A la manera mía, de Amaury Gutiérrez, varias veces vista y oída, aquí adquiere otro matiz, porque es el momento cumbre de una oportunidad importante en la carrera de Idania y ahí estuvo él, y se sintió. 

Mención aparte, porque lo merece, para Michel Herrera: compositor, arreglista, agudo productor que asume la dirección musical de la agrupación habitual de Idania y de este proyecto doble que marca su pauta, madurez y acierto.

La sonoridad del disco va desde lo tradicional, lo clásico de la canción cubana —recordemos que fue incluido en la categoría Cancionística del Cubadisco, aunque existan temas bailables— y lo más contemporáneo. Por momentos viajamos en el tiempo, y estamos en los años 50, 60, (qué maravilla) y volvemos a la actualidad. Rumba, sí. Bolero desgarrador, sí. Son, sí. Chachachá, sí. Entonces el álbum no aburre, sino que seduce, y abre los oídos ante un sonido que no es forzado porque, si algo se destaca sobremanera en las interpretaciones, es que Idania está “a su aire”, o lo que es lo mismo, es dueña de cada canción. No es el ánimo de parecer versátil lo que guía la producción, sino serlo y demostrarlo. 

Idania se atrevió, y eso me alegra. Considero que puede atreverse más, y es lo que me inquieta de esta propuesta. La selección de los temas fue rigurosa, estoy segura, los arreglos son exquisitos, y la imagen no puede catalogarse de otra manera. Pero me dejó con ganas. Con ganas de ver más osadía, más soltura, más espontaneidad, más “vientos que despeinan”, como dice quien me habla de sentimientos profundos. 

Este fue un excelente comienzo para mostrar lo que existe más allá de un apellido y una etiqueta emblemática que no se puede ignorar, pero presiento que aún persisten temores. Todos los tenemos, obviamente, pero en este caso apuesto por dejarlos a un lado, porque estoy segura de que Idania Valdés puede superarlos, totalmente.  Al menos, puede intentarlo. 

Ana María Domínguez Cruz

Periodista, guionista, locutora y presentadora. Productora de audiovisuales y espectáculos musicales. Adora andar descalza sobre el piso mojado, rodearse de plantas y bailar desnuda. Le falta tiempo para todo, le sobran ganas.

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