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Playlists GRL PWR. Jennifer Ancízar. GRL PWR. Jennifer Ancízar.

GRL PWR en 20 canciones cubanas

Cada 8 de marzo, muchas mujeres del mundo paran. Salen a la calle a exigir derechos y justicia y respeto y sentido común. Mujeres con pañuelos blancos, verdes y morados. Con carteles, consignas y convicciones. Porque, aunque se ha avanzado mucho en materia de derechos civiles, en la deconstrucción de un sistema heteropatriarcal hacia una sociedad más igualitaria, desafortunadamente, no es suficiente, y todavía hay muchas razones para exigir un mundo más justo para las mujeres en todo el planeta.

En La Habana, como en otros lugares, la música es parte esencial de estos encuentros. Con esta lista de reproducción, queremos rendir homenaje a todas las mujeres y unirnos a ellas en su viaje. Desde Celia Cruz hasta Elena Burke pasando por Eme Alfonso, esta es una lista que resume las voces de artistas con una voz claramente feminista, o con un trabajo que ha construido un camino, expande fronteras y ha servido de inspiración a muchas otras detrás de ellas. Se puede contar la historia de la música y el movimiento social cubano a través de las canciones de este grupo de espectaculares mujeres que le canta a la vida, al amor, a lo que quieran. De eso se trata.

Pocas canciones exudan más sabor a Caribe que este himno de la Reina de la Salsa. Desde el exilio, y como parte del sello Fania Records, Celia Cruz se elevó de estrella a la categoría de leyenda viva de la música cubana. El suyo es uno de esos raros casos que trasciende fronteras e ideologías. Su versatilidad innata para atravesar por los diversos géneros de la música popular bailable (salsa, guaracha, son, rumba, bolero, daba igual), unida a su swing incomparable, la convirtió en una embajadora de la cultura latina en Estados Unidos y en todo el mundo. Químbara, compuesta por el puertorriqueño Luis Ríos Cepeda, y lanzada como sencillo del álbum de Celia & Johnny (1974), es ejemplo de todo ello, una invitación a la fiesta como pocas.

La música campesina cubana tuvo en Celina González su cima y nadie ha conseguido desplazarla de ese sitial. Compositora inspirada, de baja estatura pero dueña de una voz potente y afinada, su canto representa la dignidad, el orgullo y la fuerza ancestral de los habitantes de los campos de la isla caribeña. En la canción con que la presentamos, se identifica ella misma con el más popular de los géneros de la música campesina criolla, el punto cubano. También vivo aún en las Islas Canarias españolas, el punto se considera un género de ida y vuelta, que ha evolucionado tomando elementos del folclor local hacia la existencia de diversos “puntos” según la región de Cuba (punto espirituano, punto pinareño, entre otros). Todavía se cultiva en los guateques y fiestas de los campesinos cubanos.

Dentro de la potente ola de agrupaciones bailables que emergieron en los años noventa del pasado siglo cubano, Bamboleo destacó por méritos propios. La banda, formada por el talentoso pianista, compositor y arreglista Lázaro Valdés, se distinguió particularmente por la inclusión de voces femeninas en un plano protagónico. Vania Borges, Haila María Mompié y Tania Pantoja, son algunos de los nombres que pasaron por la alineación de Bamboleo, un gesto muy inusual en la tradicionalmente machista escena de la timba. Ya no hace falta es el sabroso alegato a la independencia de una mujer que se resiste a caer en un círculo vicioso tras una ruptura amorosa. Y es tema obligado en toda fiesta bailable cubana que se respete.

En el panorama contemporáneo del rap cubano, La Reyna y La Real (Reyna Mercedes Hernández Sandoval y Yadira Pintado Lazcano) conforman un dúo cuya creciente trayectoria alcanza una década de trabajo. Su obra se distingue por la incorporación desprejuiciada de sonidos y ritmos diversos a una base de hip hop, así como por un discurso cada vez más consciente y reivindicador de su condición de mujeres negras cubanas. Basta escucharlas cantar desafiantes y orgullosas el coro de esta canción (“¡Este es mi tiempo y quién dice que no!/ Voy bajando y que se queme el arroz”) para saber dónde está su corazón.

El dúo Obsesión, integrado por Alexei Rodríguez “El Tipo Este” y Magia López, son de los máximos representantes del hip hop old school en Cuba y en su nacimiento constituyeron un rara avis en el panorama del rap  cubano finisecular. En medio de una escena bastante mimética y sosa en sus letras, emergió como una bocanada de aire fresco, con un discurso fruto de la observación y el análisis crítico de la realidad insular. Temas como el racismo, el sexismo, el respeto a la diversidad, la necesidad de revisitar la historia a partir de nuevos cánones, fueron las banderas que ondeó el dúo con su obra musical comprometida y responsable. Dos discos dejaron como huella: La fabrik (2003) donde colaboraban con los chicos de Doble Filo, y El disco Negro (2010), ambos de producción independiente. El tema que proponemos es una reflexión sobre los complejos significados y causas de la prostitución.

La fuerte presencia de Yissy García en la batería es un acto de empoderamiento en sí mismo, en un país donde se gradúan de las academias de música muchas más mujeres que hombres, pero esa proporción es absolutamente inversa en el mercado laboral de los instrumentistas. Tras su paso fugaz por agrupaciones de salsa femenina (siendo casi una adolescente, tocó un tiempo los timbales en la orquesta Anacaona, la decana de las orquestas totalmente compuestas por mujeres en Cuba) y su entrenamiento como baterista en ese all star que es Interactivo, Yissy armó en 2012 el grupo Bandancha, para dar unos pasos más allá en su carrera artística, componer y dirigir su propio proyecto. En 2016 sacó su disco debut Última NoticiaUniverso es un single de 2018, con un hermoso video que no deberías perderte.

“Ni amo, ni estado, ni partido, ni marido”, dicen las Krudas Cubensi en esta canción en la que vuelven, en sus propias palabras, a “representar a las elecciones de las mujeres y las personas queers”. El proyecto de Odaymara Cuesta (Pasa Kruda) y Olivia Prendes (Pelusa Kruda) lleva más de dos décadas marcando el paso del discurso de las disidencias sexuales latinxs, con una coherencia y lucidez adelantada a su tiempo. Este tema, perteneciente al álbum Poderosxs (2014), es un potente testimonio de sus diversas condiciones cruzadas (migrantes, caribeñas, queers, pobres), no como lamento, sino como alegre reconocimiento de sí mismas.

La carrera de ninguna otra rapera cubana ha llegado más lejos y más alto que la de Danay Suárez. Temas suyos han sido incluidos en la banda sonora del videojuego FIFA y esta, su composición más famosa, ha sido versionada incluso por una de las niñas mimadas del género urbano actual, la colombiana Karol G. Con su melódica voz y su habilidad para encapsular en rimas la sabiduría popular, Danay se ha ganado adeptos a lo largo y ancho del continente latinoamericano. Yo aprendí es el summum de todo lo que esta talentosa artista puede dar.

Por mucho tiempo este bolero inmortal del compositor villareño Luis Cárdenas se le atribuyó a la propia María Teresa Vera. Tal vez como parte de la leyenda alrededor de la enigmática y discreta vida sexual de la legendaria cantante, y por el morbo añadido de que no cambia el género de la destinataria de la composición. Cualesquiera que fueran sus preferencias sexuales, la carrera de María Teresa Vera es una de las más notables e innovadoras de la música popular cubana. Sus legendarios dúos junto a Rafael Zequeira y Lorenzo Hierrezuelo, así como su breve pero definitorio período al frente del Sexteto Occidente, la convierten en una figura clave en la conformación de un sonido típicamente cubano de la canción de comienzos del siglo XX.

La rotunda obra de Marta Valdés (compuesta de canciones, boleros y sones) ha marcado los repertorios de varias generaciones de intérpretes cubanos (desde Vicentico Valdés y Bola de Nieve en los años 50 del siglo pasado a las contemporáneas Gema Corredera y Telmary, pasando por Elena Burke, Pablo Milanés, Omara Portuondo y Miriam Ramos). Fuera de Cuba, muchas se han convertido en estándares (Chano Domínguez, Charlie Haden, Chucho Valdés, Silvia Pérez Cruz, entre otros, las han versionado). En esta ocasión, Haydée Milanés, una de sus intérpretes más fieles y que le dedicara un disco íntegro, canta su versión de Palabras, la primera composición de una muy joven Marta Valdés, en 1955. Toda la fuerza, el orgullo y determinación de que es capaz una mujer, viven en este texto y esta melodía. 

En tono coloquial, interrogando a un interlocutor -seguramente masculino- que parece escéptico, Sara González, la principal representante femenina del Movimiento de la Nueva Trova, reclamaba para la mujer en los años 70 del siglo pasado, los mismos roles en la sociedad y el mismo tratamiento que tenían entonces los hombres. Para algunos, hoy puede sonar naif este canto a la igualdad, pero en un entorno profundamente machista como el cubano, parece aún tener sentido. El Gobierno cubano acaba de aprobar un Programa General para el Adelanto de la Mujer, lo que evidencia, junto a las ingentes labores de grupos feministas e iniciativas de la sociedad civil, lo que aún le falta por andar a Cuba en estos asuntos. 

Esta es una de las pocas canciones que –aún envuelta en un velo de ficción o misterio– puede identificarse como abiertamente lésbica en el repertorio de la música cubana. A modo de fotografía o corto audiovisual (de ahí el nombre), Yusa, compositora, cantante y multi-instrumentista cubana ahora radicada en Estados Unidos, nos presenta a una pareja de chicas que, cómplices, salen juntas de un auto y son seguidas por las miradas de un barrio entero, que, en silencio, reprueba –o envidia– su relación. Una especie de haiku musical, a bajo y voz. Está incluida en su segundo álbum (Breathe, 2005).

A modo de catarsis, en este tema Eme Alfonso retrata de manera sutil el pequeño drama de las relaciones. ¿Debe ser el amor posesivo?, se pregunta sin preguntárselo Eme cuando dice “Tus ojos me exigen / Tu miedo tiene sed / Sacude su triste orgullo / Desespera poder”. Conocemos su respuesta desde el título. El trabajo de Eme nos confirma que si hay una familia en Cuba a la que el refrán “De casta la viene al galgo” le viene como anillo al dedo es a los Alfonso Valdés (es hija de Carlos Alfonso y Ele Valdés, fundadores del mítico grupo Síntesis, y hermana del inclasificable artista Equis Alfonso). El hermoso videoclip de la canción, creado por los diseñadores Raupa, Mola y Nelson Ponce, es un complemento audiovisual perfecto para la composición.

El futuro del jazz cubano llegó hace unos años, y se llama Daymé Arocena. La joven cantante debutó en solitario en 2015, de la mano del sello inglés Brownswood Records, y desde entonces no ha hecho más que crecer. Un trabajo impecable basado en sus extraordinarias condiciones vocales, su imaginación y voracidad como compositora, y una banda acompañante que alinea a algunos de los mejores músicos de su generación han convertido a Daymé en una de las favoritas de los medios especializados y el público seguidor del jazz. Esa fiesta llamada La rumba me llamo yo es una carta de presentación inmejorable de una artista que aún tiene mucho por dar.

Brenda Navarrete emergió como un ciclón, hace unos años, en el panorama de la música popular cubana. Formada en los exigentes conservatorios habaneros, terminó de curtirse en el grupo rumbero femenino Obini Batá y en los coros de la banda Interactivo. Su presencia escénica junto a su inseparable tambor, su fuerza y carisma la convierten en un fenómeno que no pasa desapercibido por nadie. En esta canción homenajea a los rumberos que le han antecedido, aun cuando este género ha sido uno de los más machistas en todas las épocas. Brenda es parte de una generación que está poniendo en jaque las tradiciones de la música popular cubana.

El mundo cayó a los pies de Lizzo, pero acá en Cuba teníamos ya nuestra propia flautista con sonidos pegajosos. Desde París, Yaite Ramos Rodríguez ha forjado una carrera explosiva caracterizada por una mezcla de letras lúdicas con sonidos de la música urbana y ritmos africanos. Escúchenla, por ejemplo, cantar irónicamente “No hacen daño tus palabras / Tus insultos casi me halagan / Déjame ir no te hago falta / La maltrata tu mente maltrata”. Adorada por el circuito de la world music y apenas conocida por el público cubano, el trabajo de La Dame Blanche espera por ser descubierto por sus coterráneos. Esperamos que más temprano que tarde se le haga justicia.

Telmary es una de las mejores cosas que le ha pasado a la música cubana en lo que va de siglo. Estudió lengua y literatura inglesa, pero tenía vocación de periodista. Comenzó a curtirse como MC animando las fiestas de Djoy de Cuba, un gurú de la electrónica local, hasta que dio el giro hacia el rap y el jazz poet, encontrando con el tiempo un estilo muy personal. Tras su paso por las bandas Free Hole Negro e Interactivo, su primer disco A diario, y unos años viviendo en Canadá (donde su propuesta musical se curtió en duras lides), conformó su banda Habana Sana. Esta canción en que le pone a su hombre los puntos sobre las íes, es ya un clásico de su repertorio, al punto de que ha grabado una nueva versión para su reciente álbum Maradentro.

El dúo de chicas francocubanas Ibeyi, hijas del importante y prematuramente fallecido percusionista Angá,, usan aquí la ambigüedad y la poesía para dejarnos, siempre, seguras de su seguridad. La canción, en la que se dan el lujo de invitar a la gran rapera española La Mala Rodríguez, se construye sobre una sencilla base electrónica de dembow y un bajo hipnótico, encima de los cuales realizan un preciso y logrado trabajo vocal a tres voces. … “Y ya no tengo frio / Y ya no tengo miedo / Aunque no tenga nada / A mí mece el cielo… Recuérdalo…”.

Se nota en Sigrid, una de las voces más nuevas de la canción cubana, la intención de encontrar su propio camino, su espacio, su discurso musical y vital. Silencio, pide en este track, como para permitirse la introspección necesaria que la encamine hacia su identidad como artista y mujer. “Qué bueno es escuchar mi propia voz”… dice. Habrá que seguir de cerca a esta chica, que hace un par de años lanzó con EGREM su primer álbum, Confluencias.

Representante de las nuevas generaciones cubanas, Malaka es un ejemplo perfecto de esta cultura transfronteriza y virtual en la que vivimos hoy. Con una estética más cercana al under que a la música urbana, Jennifer González aka Malaka ha desarrollado una corta pero intensa carrera que la convierten en un referente del sonido contemporáneo de la Isla. Canciones como Lengua son un divertido juego con los estereotipos sexuales por parte de esta joven artista que huye de las clasificaciones y que está empeñada en llevar la música popular cubana al siglo XXI.

Magazine AM:PM Revista cubana de música, sin distinciones de géneros o geografías. Más publicaciones

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