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Oye cómo va Ilustración: Nelson Ponce.

Fabré en La Maya y en Miami

En la 244 South West y la US 1 hay un “free market”, algo así como una candonga, una feria donde puedes encontrar desde un tornillo hasta una lavadora, ropa, comida o discos de vinilo. Ahí me encontré con un señor que comía pollos, vendía y escuchaba a Fabré. De toda la vida, me dijo, y hablamos del sonero unos minutos. Yo recién llegado de Cuba, él con todo un discurso potente, pero con Fabré de fondo, claro que le hice la historia:

Si Cándido Fabré hace fiesta en el oriente cubano, la mitad de la Isla parece ponerse en función del sanluisero. Los hombres repiten sus estribillos como frases comunes, los niños, las mujeres, cualquiera que en el oriente respire, tiende a unirse al canto de este sonero.

No tiene una gran voz, no toca instrumento alguno ni es un bailarín tipo Oscar de León, ni aparece en las revistas internacionales, pero millones de seres humanos repiten temas como El cinturón del taxi, A la hora que me llaman voy o Fabré llegó.

Hace solo unas semanas pude verlo en La Maya; el pueblo se colocó en torno a las palabras de Cándido: “A las 10 de la noche estoy en La Pista”, me dijo en un video corto para las redes sociales, y llovieron los feedbacks.

Justo antes del concierto nos sentamos mesa por medio en el restaurante El Cafetal, el mismo cuyas sombras, según historiadores, cubrieron el cuerpo de un Benny Moré que en los 50 iba hacia Guantánamo y, como por casualidad, pasó a comer unos dulces, comprar sus medicinas o escuchar a un hermano de Braudilio Vinent que le imitaba.

En ese sitio, Cándido y yo hablamos por 34 minutos. Él vestía de traje y estuvo al tanto de cada detalle de su banda: cómo estaba la comida, cómo se sentía cada uno, quién se pedía algo.

Habían pasado los días del llevado y traído festival de la salsa, al que Cándido no fue invitado. Me dijo que no tenía nada contra el festival, pero le parecía injusta su ausencia, que no era apropiado hablar de incumplimiento de los horarios: “Esos muchachos no habían nacido cuando ya yo iba a festivales en Europa, siempre cumplí”, dijo.

Y, ciertamente, Cándido Fabré termina muchas de sus fiestas en la mañana, toda una noche de sones, como en los tiempos de las bungas. Los músicos trabajan sobremanera detrás de sus improvisaciones, que cumplen otra tradición oriental: la del juglar, el cantor que habla de los problemas locales o nacionales, algo que viene desde los griots, y que también practicó Sindo.

Le pregunto a Cándido por las versiones. Me gusta mucho una que le hicieron Los Jóvenes Clásicos del Son. Él es uno de los cantantes más versionados de Cuba, pero surgen dos nombres que me parecen controversiales. Cándido se ha dicho revolucionario inamovible; sin embargo, entre las versiones que prefiere están La Guagua, por Celia Cruz, y Guayabitas del Pinar. “Willy me llamó a mi casa”, me dijo, “y Celia es una bendición, un regalazo, un orgullo no solo de la música cubana, sino también latinoamericana y universal. Cuando se dice ‘salsa’, eso es Celia, porque ella sí tiene salsa”.

Luego hablamos de sus nuevas canciones. Ya no escribe, lo graba en el teléfono. Tiene en manos tres proyectos discográficos, incluido uno de la llamada década prodigiosa, un tema hecho al grupo de danza Sangre Nueva y muchos conciertos. En estos tiempos en los que las agrupaciones casi no trabajan, Cándido Fabré sigue reinando en las tarimas.

La música del oriente sufre, sin dudas, el golpe del mercado. Quizá sea la menos beneficiada de la Isla; lejana de los grandes productores, de algunos festivales y golpeaba por la falta de presupuesto. Cándido Fabre ha sabido abrirse camino; tanto que al salir de Songo La Maya vi una plaza llena para escucharle. Al llegar a Miami, solo unas horas después, me encontré con un vendedor en plena feria escuchando su música. La vida parece repetir uno de sus estribillos: “Fabré Llegó y no se va”, a pesar de todos los pesares.

Rogelio Ramos Domínguez Escribidor de versos y canciones. Periodista a tiempo completo y sobre todo padre de Claudia Ramos. Más publicaciones

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