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Entrevistas Eric Duffau. Foto: Cortesía del festival Tempo Latino. Eric Duffau. Foto: Cortesía del festival Tempo Latino.

Eric Duffau: “El festival Tempo Latino es un gran laboratorio de música”

Eric Duffau conversa apasionado sobre música cubana pero el orgullo no se le sube a la cabeza. Es un visionario amable que no teme apostar o esperar por un artista si su talento, originalidad y compromiso estético lo seducen. Atesora los momentos de calma para escuchar decenas de discos, consultar ofertas, explorar tendencias. Rechaza los fundamentalismos de todo tipo, consciente de que el universo sonoro latinoamericano es múltiple y multiforme. Casi tres décadas han transcurrido desde que fundara, en la ciudad francesa de Vic-Fezensac, Tempo Latino, el primer festival europeo de música latina y afrocubana. Dialogamos a propósito de la vigésimo séptima edición de este evento de referencia indiscutible en el ámbito europeo, en el que interviene como vicepresidente. 

Durante dos años consecutivos, 2020 y 2021, el festival se vio interrumpido por el confinamiento pandémico. ¿Cuántas energías e ilusiones se acumularon?

Prefiero no pensar en que hemos parado, trato de enfocarme en que hemos tenido tiempo para estudiar más las cosas. Tuvimos tiempo para pensar mejor nuestro trabajo, la programación del festival y, ¡por supuesto que el deseo volvió! Aunque en verdad siempre estuvo latente. 

En ese sentido, dos elementos claves han sido la necesidad de asumir riesgos y, por otro, esperar el momento adecuado. ¿Esta pausa brindó nuevas oportunidades para el programa de 2022? Estoy pensando, por ejemplo, en el proyecto Con Tumbao All Stars de Issac Delgado, que en un principio no formaba parte de la programación. 

Todos los años corremos grandes riesgos. Desde el inicio del festival en 1994 defendimos la idea de potenciar nuevas experiencias musicales para el público y eso significa asumir riesgos en términos de  producción, gestión, aseguramiento. Lo más difícil es lograr un alcance relevante con el programa que preparamos cada año. Es cierto que la pandemia nos hizo desplazar todo lo que habíamos gestionado en 2019 pero creemos que la afluencia de esta edición fue muy positiva. 

Este tiempo nos permitió revisar con mayor detenimiento la programación, discutimos sobre los artistas que invitamos. Pensamos en cómo mejorar, sobre todo, la propuesta del sábado por la noche y este nuevo proyecto Con Tumbao nos cambió la fórmula. Fue sorprendente ver a tantas estrellas de la música popular reunidas en una misma banda.

Cartel del festival Tempo Latino 2022.

Cartel del festival Tempo Latino 2022.

Este es uno de los mayores festivales de música latina, afrocubana y caribeña del verano en Europa. Casi 600 voluntarios para cuatro días de intensas actividades cuya audiencia ronda las 60 000 personas. Si bien el programa competitivo y diferenciado ha sido clave, tampoco podemos obviar los intercambios que se producen en la ciudad… 

Lamentablemente y, en mi opinión, lo que se ha ido imponiendo en los últimos tiempos en Vic-Fezensac no ha sido siempre la música en vivo, sino sobre todo el baile. Hay un público aficionado a la música que viene a escuchar los conciertos, ese público puede o no bailar, pero se enfoca en eso, en la música. No hemos creado un festival de danza. Creamos un festival para que los artistas hagan sus conciertos. 

Cuando logramos traer a Israel López Cachao, a Compay Segundo, vino muchísima gente a ver a esos artistas. Por supuesto que hemos desarrollado asociaciones de danza, sabemos su importancia y es agradable ver a la gente disfrutando en la calle, a mí también me gusta bailar. Pero los bailes en los bares de la ciudad no son nuestra razón de ser. Antes de bailar se necesita música. Los músicos viven de su arte, de su obra y tenemos que recompensarlos. Para pagarles a ellos, y a nosotros, la gente tiene que venir a los conciertos y comprar entradas. Es muy sencillo. Pero muchas personas visitan los clubes y bailables y ni siquiera compran los discos. Yo compro primero el disco y después pago cuando voy al club. Así es. Yo participo. 

El trabajo de nuestro equipo se concentra en la música, de lo contrario, si nos enfocáramos en poner DJ y altavoces en todas partes, en las esquinas y bares, con la gente bailando por toda la ciudad ya no hablaríamos de este festival. 

Es muy interesante la manera en la que han utilizado los espacios alrededor de la plaza de toros de Les Arėnes, el escenario principal, para defender ese espíritu del festival, aunque el escenario de La Conga, la placita poblada de opciones recreativas, la Iglesia de Saint-Pierre son también especiales.       

Sí, realmente lo son. Siempre pensamos en desarrollar un festival de conciertos dentro de la plaza y, paralelamente, un conjunto de actividades gratuitas en las zonas exteriores para todos los que quisieran descubrir la música por la tarde y durante la noche. A partir de la segunda edición y durante los últimos 26 años incorporamos cursos de música y percusión para los niños. Luego algunas personas se interesaron en la danza y montamos espacios para el baile que, como te decía, se transmite con fuerza en la ciudad. Nuestro festival ha presentado artistas de La Habana, Santiago de Cuba, Colombia, Nueva York, Miami, Panamá, Brasil, California, incluso de Japón, como fue el caso de este año. Nuestro equipo trabaja para construir y defender que la gente venga a los conciertos. Respetamos profundamente a las figuras que nos acompañan en cada edición.

Kassav' en el escenario de Les Arėnes en 2019. Foto: Cortesía del festival Tempo Latino.

Kassav’ en el escenario de Les Arėnes en 2019. Foto: Cortesía del festival Tempo Latino.

Celia Cruz, Adalberto Álvarez, Eddie Palmieri, Oscar D’ León, Johnny Pacheco, el Gran Combo de Puerto Rico, Rubén Blades, Totó la Momposina, Kassav… son algunos de los más grandes exponentes que han pasado por el festival, consolidando así su prestigio y poder de convocatoria. También ha sido un evento pionero que funciona como puente de expansión entre culturas, un escenario para proyectos emergentes de innegable valor.

Cuando creamos el festival nuestro objetivo siempre fue traer a los más grandes artistas, pero no sabíamos que podíamos lograrlo. Hemos trabajado muchísimo durante todos estos años. Hemos tenido el privilegio de contratar a los más grandes maestros y su presencia también nos ha permitido conjugar de manera creativa las novedades de la programación. Nos enfocamos mucho en visibilizar artistas, proyectos que vienen de Cuba, de Colombia o de lugares que no son tan conocidos en Europa, sobre la base de la originalidad y la calidad de sus contenidos. 

En 2016, el público que colmó la plaza de toros para ver a Alexander Abreu y Havana D’ Primera se vio gratamente sorprendido con PALO!, agrupación salsera de Miami que abrió la noche. Al final los integrantes de ambas orquestas compartieron la escena y fue muy emocionante, la gente no paraba de hablar de eso. 

Abrimos esas puertas porque nos interesa dar a conocer en Francia las nuevas tendencias de la música afrocubana y latina, sabemos que hay un público expectante. Para nosotros el festival Tempo Latino es un gran laboratorio de música. 

En el caso de los artistas que  residen en Cuba, ¿cuál es el mecanismo que siguen para facilitar su presencia en el festival? ¿Es difícil? 

A veces puede ser complicado porque intervienen muchos factores: coordinar el viaje, los agentes, la producción, que no coincida con otros compromisos de los artistas. Por ejemplo, tratamos de conseguir a Issac Delgado durante casi 15 años y finalmente ahora fue que lo logramos. En esta edición regresaron Los Van Van. Es la tercera ocasión que nos visitan, pero soñamos con ellos desde el primer momento; desde 1994, incluso antes de verlos en Cuba, en el Palacio de la Salsa de La Habana, que fue algo fabuloso. Sin embargo, 10 días antes de la primera edición en ese año, tuvimos que cancelarlos porque  el intermediario que teníamos en aquel momento no era serio. Y ese es un ejemplo. 

Te pongo otro: este año fue Alexander Abreu quien se ofreció a venir porque no tenía compromisos a finales de julio. Las negociaciones con Los Van Van se habían extendido por la pandemia y, mientras tanto, Abreu nos propuso participar de manera gratuita, un gran gesto. Nosotros le dijimos que estaríamos felices de recibirlo nuevamente y que reajustaríamos el presupuesto para ello. Porque somos así, ¿no? El festival genera un deseo, un anhelo en los artistas de participar y tocar. Aunque nuestro prestigio no surge de la nada, lo trabajamos incansablemente, lo hemos hecho y continuaremos haciéndolo. Nuestra programación tiene una voluntad, una estética, una exigencia artística que defendemos al máximo.  

Grandes figuras de la música cubana han sido invitadas a Tempo Latino, ¿podría compartirnos algunas anécdotas?

Mis mejores recuerdos fueron con Israel López Cachao. Fue como un abuelo. La primera vez que vino fue con su esposa, quería saber dónde era el concierto y le  preparamos una pequeña mesa con flores en el backstage para que ella pudiera verlo directamente a menos de cinco metros. ¡Su concierto fue extraordinario! 

A la gran Celia Cruz la recibimos con el escenario lleno de niños, cada uno llevaba una flor diferente para regalarle. Yo iba sosteniendo su mano y me dijo: “Eric, ¿los niños y las flores son para mí? Es la primera vez en mi vida que me reciben en un evento con tantos niños en el escenario”. Yo le respondí: “Pues sí, he visto que antes de que comenzaras tu carrera como cantante fuiste profesora en una escuela de niños”, y me preguntó: “¿Cómo lo sabes?”.  Lloró emocionada ante el público.

A Compay Segundo lo presentamos en 1996, fue la primera vez que vino de gira a Europa. Era un hombre magnífico, compartimos durante varios días y lo presentamos en el programa off del domingo, sin anunciarlo en el cartel porque en aquel momento no era tan conocido, y fue un éxito total. 

Eric Duffau junto a Israel López Cachao y su esposa. Fotos: Cortesía del festival Tempo Latino.

Eric Duffau junto a Israel López Cachao y su esposa. Fotos: Cortesía del festival Tempo Latino.

¿Qué proyectos o artistas cubanos le resultan interesantes del panorama contemporáneo? ¿Cómo valora la salud de la música cubana en la actualidad?

Tengo que admitir que no me satisface mucho el nivel musical de la timba. A pesar de la energía que tiene en la escena no considero que en los últimos años haya evolucionado grandemente. Me siento más cercano a la música afrocubana, la música tradicional y la trova con sus variantes. Estamos felices de presentar a Los Van Van que celebran sus 50 años de carrera, es un hecho muy relevante. Pero también queríamos darle visibilidad al espectáculo de Interactivo con Roberto  Carcassés. Verás, tiene que haber algo de modernidad, algo de renovación. Estamos siempre en la búsqueda de esa materia prima. Hay artistas que mezclan elementos afrocubanos de manera muy interesante, creo que un artista en particular, Cimafunk, pues es genial, es un monstruo, lo presentamos en 2019. Un joven cubano que hace funk, que genera un divertimento porque tiene un gran talento y por eso queremos intentar reprogramarlo en un proyecto especial el año que viene. Aunque mi gran satisfacción es presentar en esta edición a Issac Delgado, después de todos estos años que han pasado, es un salsero excepcional. 

En el circuito de los grandes festivales, la forma de pensar y representar la música está en fase de renovación, sobre todo después de dos años de transición, de apertura, de cambios en los protocolos de las acciones culturales. ¿Hacia qué horizontes apunta Tempo Latino? ¿Cuáles son los retos a los que se enfrenta la cultura en Francia, especialmente con un evento como este, de música latina?

El problema para la música latina ha sido precisamente su capacidad de renovación. Los artistas necesitan renovarse, porque el contexto es cada vez más complicado por la fuerte competencia.  Reconozco que ahora hay muchos festivales de música latinoamericana pero su enfoque, en ocasiones, es más reducido en torno a la música tropical, con una perspectiva de la cultura latina un poco exótica. Han pasado 28 años y para nosotros ha sido clave preservar nuestra línea. Comenzamos a incluir tendencias del afrobeat y otras referencias hacia la cultura del continente africano porque todo viene de África. Hemos invitado a London Afrobeat Collective este 2022, porque ese mestizaje es clave. Esas conexiones entre el Caribe y África son importantes. Pero bueno, el problema es la renovación. Alain Pérez tiene un enfoque moderno muy interesante combinado con el bolero, la salsa…, pero considero que al escenario cubano le falta un poco de cuestionamiento como factor de renovación musical. Creo que hay bandas cubanas como la de Roberto Fonseca que son estimulantes. Lo invitamos hace muchos años, cuando comenzaba a despuntar, incluso en aquella época aún tocaba con Omara Portuondo. Fonseca ha hecho una gran carrera aunque ahora es muy complicado conseguirlo porque gira en los circuitos de los grandes festivales de jazz. 

Nuestro desafío es tener una audiencia para los conciertos, expandirla cada vez más para que luego puedan referirse a nosotros por lo que representamos para la cultura. Siempre les digo a todos los artistas que invitamos, cubanos, colombianos, neoyorquinos, puertorriqueños: ¡hicimos este festival para ustedes! ¡Lo hicimos porque antes no existía! Cuando lanzamos la idea en 1993 no existían festivales de música latina en Europa. Teníamos festivales de jazz, de rock, de música clásica, pero no de su cultura. Y nosotros amamos su cultura. Entonces me dije: haré uno y lo voy a llamar Tempo Latino. Tempo es el ritmo, Latino su estilo.

Isachi Durruthy Peñalver Crítica de arte y gestora cultural. Regalar sonrisas es mi mejor alimento. Más publicaciones

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