Yomil Hidalgo. Foto: Cortesía de la oficina del artista.
Yomil Hidalgo. Foto: Cortesía de la oficina del artista.

Yomil avisa: así se va a perrear en 2030

20 minutos / Diana Ferreiro

02.04.2021 / Interviews

La primera imagen que viene a mi mente cuando pienso en Yomil y El Dany es siempre la misma: una portada de Vistar de 2016 en la que Yomil Hidalgo, de blanco, acaba de saltar a la espalda de Daniel Muñoz y, en los pocos segundos que debe haber durado la pose, los dos artistas ríen, divertidísimos. Es una imagen hermosa porque es una imagen feliz. El 2016 debió ser un año en extremo feliz para el dúo que, en el momento de esa portada, estrenaba el disco Sobredosis (Jungl Yomil y El Dany). 

La imagen que tengo delante de mí, mientras entrevisto a Yomil Hidalgo en su estudio, me recuerda a ratos a aquella. Hoy también viste de blanco y ríe todo el tiempo. Yomil habla riéndose, en plural y en presente. Y a medida que avanza la conversación, ese plural, que en un principio me resultó incómodo por no saber cómo manejarlo, se me reveló como lo que sospecho es también para Yomil: la renuncia a una individualidad que quizás hace mucho tiempo había dejado de tener sentido; la certeza de que, desde sus diferencias, y a pesar de la ausencia, ambos artistas forman esa célula única que es Yomil y El Dany. Y que así va a seguir siendo.  

El anuncio de un supuesto próximo álbum me trajo aquí. He leído que se llamará Perreo 2030 y he visto los videoclips de los tres singles que ha estrenado hasta la fecha: Tembleque, Estoy pa ti and Calentura. Después de Los Champions (Jungl Yomil y El Dany, 2020), la noticia de nueva música firmada por Yomil Hidalgo me resulta como mínimo curiosa. ¿Será su próximo fonograma? ¿En solitario? 

Empecemos por ahí.

—La fórmula que más me ha funcionado es improvisar. Preparo algo en mi mente, pero en el transcurso del tiempo, viendo cómo se mueve el mercado, voy sacando cosas. Qué pasa, que nuestra cultura es sacar álbumes; pero hay un tiempo entre que publicas un disco y se consume, en el que no hay contenido, no hay nada, y la gente está esperando el próximo álbum. Para ese tiempo he buscado estrategias. Pasó lo de la COVID-19 y todo se ha basado en lo digital; pero un álbum lleva preparación, y últimamente he cambiado mucho la estrategia. Ya no pienso en Perreo 2030 como un álbum, ya no es ni EP, sino sencillo, sencillo, sencillo… 

—Es como se está moviendo la industria… ¿Qué es Perreo 2030 entonces?

—Ya he sacado tres canciones, y esa es la tendencia que quiero instalar en la música urbana. Creo que este sonido puede caminar mucho más, puede romper más fronteras de las que ha roto la música cubana que se hace en el patio. En Cuba funcionó mucho el reguetón que se hacía a inicios de los 2000: Héctor El Father, Tego Calderón, Wisin y Yandel, [Daddy] Yankee. Eso aquí gustó muchísimo, y yo estoy tratando de retomar esta esencia, llevarla al 2021 con un sonido que creo que es un reguetón súper adelantado por la fuerza que tiene, y por eso quise titularlo 2030. Todo lo que vaya saliendo con esos colores, con ese ritmo, se va a llamar así. Cuando tenga tres o cuatro canciones más inéditas, saco el álbum. 

—O sea, es un regreso al reguetón clásico pero con un “sonido actualizado”. ¿En qué consiste esa “actualización”? 

—Se basa en los bajeos. Esas canciones antes tenían unos bass que se sentían “oscuros”, pero funcionaron muchísimo, entonces ese “oscuro” es la tendencia del perreo-perreo. Lo dije hace muy poco en una entrevista, antes de que se discutiera si el reguetón murió: ya no se está haciendo reguetón como antes, es un reguetón pop, melódico, no tiene fuerza, todo es muy light. En Cuba estamos muy aislados de lo que está pasando en el exterior; y en el patio nosotros lo hicimos todo. No nos queda absolutamente más nada que hacer. Ahora lo que nos queda es llevar la música urbana cubana a un respeto en el mercado mundial, que digan “wow, en Cuba se está haciendo buen reguetón, ahí hay buenos artistas urbanos” y creo que Yomil y El Dany somos los primeros que estamos llevando el barco por ese rumbo. Que luego vengan todos y se sumen a la ola y que se superen, no solamente en imagen, sino musicalmente.

Perreo 2030 significa entonces un cambio en la sonoridad de Yomil y El Dany. Habían logrado un sonido súper distintivo y esa es una de las razones por las cuales han pegado tanto. ¿Van a renunciar a ese sonido? 

—No, mira, Yomil y El Dany se identifican con ese sonido:el traptón, pero la música es cíclica. En 2015-2016 estuvo la tendencia Yomil y El Dany, con Doping, etc. Desde finales de 2017 y hasta 2021 ha estado la tendencia del reparto, pero ¿cómo evolucionó el reparto? El que se hacía antes de 2015 no es el reparto que se hizo después de 2017, y eso también lo dimos nosotros con Échale agua, les enseñamos cómo era el reparto con nuestro traptón. Y qué hizo El Kamel, Harryson, Wildey, fueron los primeros que dijeron “déjame coger esto”. Nosotros le pusimos tintrá, un reparto que no tiene nada que ver con el reparto como tal: le quitamos las palmadas, le pusimos el bombo en otros tiempos, le agregamos otros recursos, claves cubanas, cosas así. Ahí está Tengo una pila, que suena como otro reparto.

“Yo no estoy tanto en Cuba, estoy mucho más allá. Veo que se ha perdido un poco el reguetón, quiero inspeccionar, quiero llamar la atención…. Entonces ocurrió la desgracia de mi hermano… Quiero llamar la atención ahora que todo el mundo está pendiente, ʽYomil, qué va a hacer’. Te subestiman, tú sabes. Quiero hacer reguetón puro, y en el 2022 o 2023 o finales de 2021 vuelvo y digo, ¿se olvidaron de aquel traptón? Míralo aquí, con un sonido más evolutivo, con más recursos. “Pa mí lo más difícil para un artista es mantenerse. Sin embargo, si tenemos esa visión constantemente creo que vamos a estar siempre en el top, porque no nos conformamos”.

Yomil Hildalgo. Foto: Cortesía de la oficina del artista.

Yomil Hidalgo. Foto: Cortesía de la oficina del artista.

—¿Te parece que esa es la fórmula (o tu fórmula al menos) para mantenerse?

—Creo que sí. Estar actualizado y estudiando constantemente, y no conformarte con lo que tienes, porque si ahora sigo sacando las canciones con el mismo estilo la gente dice: “más de lo mismo, dame algo nuevo”. [Pero] si  sacas algo nuevo, dicen: “oye pero ya no estás haciendo lo mismo”. Es súper contradictorio. Lo importante es hacer un buen trabajo, demostrar que hagas lo que hagas, del estilo que sea, del género que sea, sea el momento que sea, lo haces bien, y puedes decir: bueno ahora vamos de nuevo pa’ tras.  Entonces te mantienes tres, cuatro años más en el top.

—¿Cómo fue el proceso en el que ustedes descubrieron que así debía sonar Yomil y El Dany?

—Yo vengo de Los 4, y en 2015 hacía timba con reguetón. Soy un animal haciendo timba con reguetón en el escenario, tremenda energía, me sale natural, pero no es el estilo de música que me gusta; prefiero el trap, el hip hop, con mis amistades lo que yo escuchaba era eso. Yo estaba yendo mucho a Estados Unidos, de gira, y estaba viendo lo que sonaba en la radio allá, y decía: coño, qué bueno está esto… El Dany venía de Jacob [Forever], habíamos hecho una canción que nunca salió y estábamos en el barrio jugando dominó y le dije “oye vamos al estudio, estoy grabando un disco nuevo”. Llegamos al estudio y le digo: “Dany, no podemos hacer un tema de timba con reguetón”; empezamos a poner canciones y encontramos Truffle Butter de Nicky Minaj y Drake. Luego buscamos una melodía (porque las canciones nos salen improvisadas) y después fue saliendo la letra, y “ya, ponle un dembow a eso”, “tú crees, se oye seco”, “dembow, vamo a grabarlo a ver qué sale”, y grabamos. Terminamos la canción y todo el mundo se quedó así… 

“Yo sabía que era algo extraño porque se sentía extraña [la canción]. Era un sonido que nadie había experimentado, y no tenía nada que ver el coro (‘si tú la dejaste sola’) con el rapeo que decía ‘mira cómo me visto’, tremenda discordia que tenía la canción… Se la puse a un muchacho que en aquel entonces colocaba música en el Paquete y me dice, ‘hubieran hecho un tema de timba con reguetón, no me gusta el tema ese, está súper exótico’. ‘Msh, ya lo hicimos, vamo’ a meterle un video, y vamo’ a transmitir en ese video’. Hicimos el clip y no tiene nada del otro mundo, pero era novedoso ver a los amigos, a todo el piquete descargando en el video. Era algo nuevo: una muchacha con el pelito corto, con tatuajes, que no era la típica modelo, más la música, más las pintas de nosotros, la gente vio lo que quisimos transmitir en esa canción, y I have paralizó la música. Me fui de viaje y cuando viré era un himno. Ahí fue cuando dije: hay que hacerlo. Hablé con Los 4: ‘me voy a hacer mi proyecto solo, voy a defender esto’”.  

—¿Cómo es ese proceso creativo en el que usualmente surgen los temas o los videoclips? 

—Es algo tan rico, lo disfruto tanto, me siento tan feliz, porque es todo improvisado. Yo no he estudiado nada de música, creo que nací con ese don de que se me ocurran melodías, sonidos… El estudio es muy importante, yo no solo escucho trap o reguetón, sino todo tipo de música, sea trova, rock, chachachá, cualquier estilo. Eso me ha ayudado mucho; me siento con el productor y le digo: yo quiero que esto suene así. Me pongo en el Fruity Loops con él: primero la música, el ritmo, después abro esa misma maqueta, me monto de una sola pista —yo tengo canciones que han sido hits grabadas de una sola pista—. Es algo increíble, sale de una vez: con melodía, letra, todo, con rapeo, con intenciones, toda dura… Hay canciones a las que le hacemos una maqueta con una música y luego, dentro de la misma canción, le hacemos ocho backgrounds distintos hasta que demos con el que va. Mezclamos el background hasta el más mínimo detalle y luego me lo llevo de nuevo para el programa de grabación y me siento entonces yo solito, a mezclar. En los tiempos libres me pongo a grabar la canción pedacito por pedacito, intención por intención, y más tarde le digo a Wongk “estas son las voces, métele el hierro”. 

“He aprendido de tutoriales sobre cómo grabar, cómo mezclar, cómo hacer las voces y eso es superación para uno mismo. Hoy por hoy están saliendo las cosas como están saliendo por el detalle que se les está dando. Antes nosotros grabábamos las canciones y ni mezclábamos, todo lo que salía de Yomil y El Dany tenía muchísimos errores. Ahora mismo yo cogiera ese material y le pusiera otra sonoridad, más dura… Antes no teníamos ese fogueo ni ese conocimiento, porque Wongk también viene de la calle. Es lo que te digo, mucho trabajo, no solamente en la música, sino también en los videoclips. Yo estoy al pie ciento por ciento con los directores, me siento con ellos y vemos las ideas, entro en coordinación con el equipo, llego y miro los planos… Pienso que esa armonía que existe es la razón por la que salen estos trabajos y los que van a salir en un futuro.  Es el detalle, trabajarlo a full"

—¿En la música contemporánea, qué artistas escuchas, quiénes te parecen interesantes?

—Antes yo era fanático, hoy soy un observador de todo tipo de música. Si algo está duro digo wow, está duro, pero no me paso el día en el carro oyendo la música de ese artista o viendo sus videos. Hay tanta música en el mundo y hay tantas culturas… y ya no me guío tanto por lo que está en el top, soy más curioso. Mira, una que está durísima es Nathy Peluso; esa chamaquita anda dura, se siente la calidad de la diferencia en el flow, la fuerza, la proyección, la música. 

—Me resulta curiosa la “poca vida” como álbum que ha tenido Los Champions antes de que tú decidas lanzar nueva música…

—Yo no quería sacarlo completo. El Dany sí, y yo lo saqué completo por él. No estábamos de acuerdo en picarlo en dos, pero estratégicamente yo le decía, no es lo mismo defender 12 canciones que 24, hacerle 12 videos que 24. Defendemos estos 12 temas por un tiempo y de aquí a dos o tres meses Los Champions “la segunda parte”, y la gente lo esperará porque le gustó la primera… Sucedió la gran desgracia de mi hermano y yo digo, voy a cumplirle su sueño, lo que él quiso, y vamos a trabajar duro. Me metí casi un mes que no quise entrar al estudio, entraba y como que… ah, muy fuerte… Cuando entré dije “a full, no se para, esto es a trabajar hasta sacar el disco”. 

"Los Champions es muy cubano, tiene reguetón, reparto, traptón, trap, de todo, es la música urbana resumida, y funcionó; pero cuando te pones a pensar, lo sacamos el 26 de agosto y estamos en marzo, han pasado siete meses y hoy por hoy un disco te dura dos meses máximo. Bad Bunny sacó un disco hace no sé cuánto y ya nadie se acuerda. No es lo mismo sacar una canción un mes, esa canción se convierte en un palo; otro mes, otro palo; y sacaste en seis meses seis canciones. No obstante, si sacas 24 en un mes, te duran tres meses. Eso fue lo que pasó con Los Champions. Estratégicamente esto que digo es mucho más saludable”. 

Yomil Hildalgo. Foto: Cortesía de la oficina del artista.

Yomil Hidalgo. Foto: Cortesía de la oficina del artista.

—Pudiera parecer que Perreo 2030 es el comienzo de una nueva etapa, pero también leí que vas a continuar la marca de Yomil y El Dany.

—Obligado. Yomil y El Dany se mantiene.

—¿Fue una decisión difícil o lo tuviste claro?

—No, eso ni se piensa. Yomil y El Dany es algo tan grande, algo tan bonito, algo tan real. Por qué tengo que darle a entender a la gente que “ah, yo soy Yomil”, si lo puedo hacer igual siendo Yomil y El Dany. Me siento bien, además me siento acompañado, él todavía está ahí conmigo, que la gente lo recuerde. Si no existiera Yomil, créeme que una gran parte de la gente que todavía lo recuerda hubiera seguido con sus cosas; pero la gente siempre va a tener presente al Dany porque está Yomil. Y Yomil no va a dejar de ser Yomil por seguir con la marca Yomil y El Dany. Además, hay muchísimas canciones que tengo ahí con él. Eso no interfiere ni va a interferir en nada.

—¿Tienes música inédita con El Dany que piensas lanzar?

—Muchísima. Y no estoy apurado. ¿Sabes por qué? Mira a Pop Smoke, el que popularizó el drill, lo mataron, y al cabo de tres o cuatro meses sacaron un álbum suyo, súper duro; pero si ese fue el último álbum de Pop Smoke, ¿después qué? No es lo mismo que de aquí a dos o tres años “Pop Smoke” diga: otro disco más, wow, vuelve a vivir. Eso es lo mismo que va a pasar con El Dany. Todavía tengo tres videos de buena factura, guardaditos, que nunca salieron. De aquí a un año, cuando la gente vea ese video, ¿cómo van a recibirlo? Dany va a estar presente. Va a estar vivo. Tengo muchas cosas suyas y mi estrategia es mantenerlo vivo, que la gente no se olvide de El Dany, que sepan que ese fue un salvaje, un animal.

—¿Cómo esperas que el público reciba estas nuevas canciones?

—Como las están recibiendo, la gente anda ya con Yo estoy pa ti, Tembleque…, y yo nada más les he dado la antesala. La gente se preguntaba, bueno, ¿qué va a hacer Yomil solo? Que con la primera cosa que le he dado, el público la haya recibido así, cumplió las expectativas. 

—Musicalmente ya me explicaste cuál es la intención de este álbum, personalmente ¿cuál es?

—Llevar el flow a la gente, subir la varilla…

—Para mí, el reguetón cubano, como movimiento, como escena, se ha quedado estancado en algún lugar del pasado…

—No del pasado, del presente, que es peor, porque el reguetón cubano tiene una cosa: mucha inmadurez, eso es lo primero. Estoy seguro que si el 50 por ciento de los reguetoneros tuviera un porcentaje de cómo es Yomil y El Dany, creo que hace rato estuviéramos trascendiendo.

—¿En qué sentido, de visión?

—De visión, de madurez, de disciplina, de responsabilidad, de proyección, de creatividad, de estrategia, de negocio, de respeto, de todo. Eso es lo que los tiene tan distantes del resto del mundo. Ahora mismo los reguetoneros están en el quítate tú pa ponerme yo, quiero pegarme a costilla de fulano, quiero estar en el bombo porque hace rato no hablan de mí, voy a salir en las redes creando una polémica… Lo primero que tienen que hacer es soltar las redes sociales y el chisme, y concentrarse en trabajar, en superarse.  Yomil está pa’ eso, con mucha sinceridad te lo digo, cuando vean el video de Yo estoy pa ti, cuando vean el de Tembleque, from Calentura, ellos mismos van a decir “no quiero hacer un video de fondo blanco con lucecitas”. Salgan de ese círculo y pónganse a hacerlo, no importa que hagan lo que yo estoy haciendo, no me interesa, porque por donde salga uno salen todos… Vamos a trabajar, más nada que eso. Mira Los Champions, 30 artistas, y no tengo ni un sí ni un no con ninguno de esos artistas. Es respeto. 

“La polémica funciona muchísimo, pero más funciona el respeto y el trabajo duro y sólido. No te voy a decir que yo no la empleo a mi favor, hay veces que sí. Cuando quiero responder algo voy y lo hago; y cuando quiero decir algo lo digo. Mira, en estos videos recientes con declaraciones sobre cosas que queremos para el país, en términos sociales, salgo a dar mis consejos de la manera más respetuosa posible; pero no estoy pa’ eso. Yo ando en mi estudio y de momento veo en las redes todas las cosas que están pasando aquí y digo ‘ño, asere, yo ahora no tengo ganas de dar una declaración. Pero si no hablo entonces viene la gente…’ 

“Qué ha dado eso, que cuando ven el punto de vista de Yomil ya no ven a Yomil como un reguetonero que salió del barrio de Centro Habana, como un tipo arrogante con quien no puedes hablar, un creyente, un ignorante. No, espérate, Yomil está hablando cosas coherentes, es un tipo con el que puedes debatir cualquier tema. Eso es lo que yo he ganado, que es, a lo mejor, lo que estaba buscando: que la gente me dejara de ver como un artista de la calle, como un whatever, como un tipo que siempre está pensando en prendas, en casas, en fama y en bobería. No, mi visión es más pa’ llá, ya no me conformo. Y estoy en Cuba, ¿quién más quisiera que Cuba fuera el número uno en el mundo? El que está aquí viviendo. Entonces vamos a hablar de cómo podemos resolver los problemas que tenemos en el país, que son muchos. Ese es mi interés”. 

—Dos preguntas para cerrar: llevamos un año en cuarentena… ¿qué es lo que más extrañas?

—Muchacha, el escenario. Mira… pfff… y extraño Cuba. Extraño cantar en mis campitos, ahí yo me siento feliz, yendo los fines de semana, con todo el piquete, pa’ Santiago, pa’ Ciego de Ávila, eso yo lo disfruto muchísimo…

—¿Es distinto el público?

—No, no es distinto. Donde tú te encuentres a un cubano es riquísimo. La gira por Europa la disfrutamos muchísimo, porque uno le pone tremenda energía, igual que por Estados Unidos; pero Cuba es Cuba, y ahora más todavía, que yo sé que la gente está loca por ver a Yomil, y sentir toda esa vibra. Voy a salir con todo un show nuevo, con todo remodelado… Estoy preparado psicológicamente para el 2022, fíjate, si viene antes, bienvenido sea. Ojalá que venga en las vacaciones y que podamos hacer un inicio del verano en Varadero. ¿Te imaginas? Se añora. 

—¿Has pensado si la gente va a extrañar el aporte de El Dany en estas canciones, o precisamente eso esperas?

—El primero que lo extraña soy yo. Me digo: si el animal hubiera cogido estos perreos, lo que se hubiera bajado hubiera sido…, estuviera gozando. Ese sí lo disfruta de película, porque yo ya estoy adaptado, pero todo el mundo lo sabe: él es He showed por esa parte… Pero qué voy a hacer, no me queda otra, me toca seguir solo, ojalá yo pudiera solucionar ese problema. Yo hubiera preferido que Danilo estuviera ahora mismo en coma, así sea por 10 o 20 años,  pero que esté ahí; y poder ir a verlo y darle un beso y un abrazo, sentarme a hablar con él, así él no pueda hablar conmigo. Fíjate, eso es lo último de lo último. Pasó lo peor, entonces me toca seguir solo, peleando. Pero la gente se va a dar cuenta, faltan muchas canciones [por salir] y la gente va a sentir su vibra y todo estará bien. 

Diana Ferreiro

Diana Ferreiro

Periodista y editora casi todo el tiempo. Adicta a la tinta y al color rojo. Escribe menos de lo que quisiera y escucha más música triste de la que debería. "Café, cerveza y perreo" como mantra.

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