{"id":7886,"date":"2021-04-12T00:00:55","date_gmt":"2021-04-12T04:00:55","guid":{"rendered":"https:\/\/magazineampm.com\/?p=7886"},"modified":"2022-03-28T19:31:45","modified_gmt":"2022-03-28T23:31:45","slug":"desmontando-la-noche-sala-teatro-del-museo-nacional-de-bellas-artes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/desmontando-la-noche-sala-teatro-del-museo-nacional-de-bellas-artes\/","title":{"rendered":"Theater Hall of the National Museum of Fine Arts"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>A Tupac<\/em><\/p>\n<p>Estamos en abril, despu\u00e9s del a\u00f1o m\u00e1s absurdo de nuestras vidas. Ya van m\u00e1s de 12 meses de algo m\u00e1s parecido a una pel\u00edcula de terror futurista clase B que a la rutina que\u00a0 recordamos. Lo que pensamos ser\u00eda una especie de raro periodo vacacional de unas semanas, a todo dar, se ha extendido mes a mes. En el horizonte solo vemos la resignaci\u00f3n al cambio en el modo de relacionarnos socialmente y la experiencia de salir a escuchar m\u00fasica o a bailar, entre otras, ya no ser\u00e1n nunca del todo iguales, para bien o para mal.<\/p>\n<p>No hay m\u00fasico que no comente en las redes sociales lo raro que le result\u00f3 esta parada dr\u00e1stica y <a href=\"https:\/\/www.magazineampm.com\/musica-cubana-para-quedarnos-en-casa\/\">cu\u00e1nto tuvo que reinventarse y crear en nuevas direcciones<\/a>. \u00a0Aquellos con los que tengo contacto directo, se sintieron por momentos m\u00e1s comunicadores sociales que m\u00fasicos, m\u00e1s <em>community managers<\/em> que instrumentistas. Algunos, por suerte,\u00a0 comenzaron a experimentar placer en otras tareas que no les eran habituales como la cocina creativa,\u00a0 la agricultura urbana o la curadur\u00eda y locuci\u00f3n para radio. Pero todos, sin excepci\u00f3n, extra\u00f1an\u00a0 el contacto con el p\u00fablico, la adrenalina del en vivo, los nervios de tocar para la cuarta pared.<\/p>\n<p>Probablemente pensando en todo ello, he so\u00f1ado larga y n\u00edtidamente que estoy en un concierto que es a su vez distintos conciertos. Como si de una experiencia virtual se tratara, el sue\u00f1o tiene escenas\u00a0 de como m\u00ednimo cinco o seis espect\u00e1culos\u00a0 diferentes, con diversos artistas; fragmentos de una especie de revista musical sin mucha ilaci\u00f3n en su guion; ca\u00f3ticos, como son los sue\u00f1os. Lo curioso es que todos esos conciertos suced\u00edan en un mismo y \u00fanico lugar, aunque de eso solo me he dado cuenta mucho m\u00e1s tarde, mientras lo intentaba rememorar para contarlo: en la Sala Teatro del Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana.<\/p>\n<p>Claro, me digo, tiene toda la l\u00f3gica. Yo tambi\u00e9n extra\u00f1o los conciertos en vivo en todo su esplendor y lo hago en la doble condici\u00f3n de productora de muchos de ellos, pero m\u00e1s que todo como p\u00fablico de una cantidad ya dif\u00edcilmente mensurable a estas alturas. Solamente ah\u00ed en Bellas Artes debo haber asistido a varias decenas de espect\u00e1culos. Producidos por m\u00ed o por otres, por puro placer, por curiosidad o por compromiso de trabajo, no ha habido a\u00f1o desde que tengo edad para salir sola que no haya pisado esa peque\u00f1a sala que me trae tantos recuerdos y se cuela incluso en mi subconsciente mientras intento descansar.<\/p>\n<p>En este hilo reflexivo llego a la atrevida conclusi\u00f3n de que dif\u00edcilmente haya mel\u00f3mano cubano o residente en Cuba que se precie de tal, que no haya pisado al menos una vez este teatrico construido a inicios de la d\u00e9cada de los 50 del siglo XX y que comenz\u00f3 a funcionar como espacio concertante incluso antes que las \u00e1reas expositivas del Museo, fundado en 1954 en el lugar que hoy ocupa. Y pocos deben ser les instrumentistas cubanos que no hayan \u2014al menos una vez\u2014 atravesado con su instrumento o sus partituras las puertas por la entrada del parqueo de \u00c1nimas y, cruzando parte del patio y la cafeter\u00eda, entrado directamente por detr\u00e1s a la salita.\u00a0 Me aventuro a m\u00e1s: creo que si pudi\u00e9ramos hacer una encuesta entre los oyentes consuetudinarios y los m\u00e1s furibundos defensores de la m\u00fasica cubana, sobre cu\u00e1l es el teatro m\u00e1s \u201camable\u201d para ese suceso sonoro que es un concierto, este le ganar\u00eda con ventaja a todos los otros teatros activos del pa\u00eds. Quiz\u00e1s su \u00fanico defecto es su peque\u00f1ez. Pero (la personita de un metro y medio que me habita sonr\u00ede socarronamente) esta es tambi\u00e9n su gran virtud.<\/p>\n<p>La salita de Bellas Artes experiment\u00f3, desde su aparente complementariedad al m\u00e1s importante museo de la ciudad, una activa vida nocturna en la segunda mitad de los a\u00f1os 50, formando parte del circuito central de la escena musical y cultural de una Habana que parec\u00eda no dormir. En los 60 no fue menos. Discreta y t\u00edmida como parece, fue testigo de acontecimientos de enorme relevancia cultural (all\u00ed se fund\u00f3 formalmente el Icaic) y de los conciertos inici\u00e1ticos de muchos que luego fueron primeras figuras de la canci\u00f3n cubana como Miriam Ramos, Silvio Rodr\u00edguez, Teresita Fern\u00e1ndez, o de sucesos como el retorno de Mar\u00eda Cervantes en 1965 a los escenarios. No hubo g\u00e9nero de la m\u00fasica cubana que no fuera all\u00ed presentado, aplaudido y disfrutado por m\u00e1s de 60 a\u00f1os, salvo en los momentos en que el Museo cerr\u00f3 totalmente por reparaciones.<\/p>\n<p>Una puede querer escuchar m\u00fasica en vivo y asomarse a la cartelera cultural a averiguar qu\u00e9 hay. Si quiere bailar, sabe a qui\u00e9n preguntar o a d\u00f3nde tiene que acudir. Pero a Bellas Artes (tambi\u00e9n as\u00ed, a secas, le llamamos los asiduos) se va casi siempre enterado, a una experiencia que se augura de sensibilidad extrema. Y en ese sentido, se va lista no tanto a socializar \u2014como pasa con muchos eventos musicales en otros espacios\u2014, sino a poner todos los sentidos en un escenario que no llega a 50 metros cuadrados y a vibrar en una rara energ\u00eda con les habitantes de las otras 248 butacas de la sala.<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a><\/p>\n<p>La experiencia musical de Bellas Artes comienza con una peque\u00f1a o gran cola, siempre organizada y donde encuentras amigos o gente que aunque no lo es, debiera serlo y lo sabes. Contin\u00faa con la sonrisa de Tony (Antonio Hurtado) o Eugenio Ch\u00e1vez, gestores culturales sensibles y multitareas, que lo mismo organizan como rompecabezas exquisito la programaci\u00f3n del peque\u00f1o teatro donde todo el mundo quiere tocar, que dise\u00f1an las luces para el espect\u00e1culo que vas a disfrutar, que llevan la promoci\u00f3n del evento, que hacen magia para que todes les que est\u00e1n fuera y pretenden entrar, quepan; y que tras esa buena onda permanente tienen muchas horas\/bronca con bur\u00f3cratas y censores a quienes casi siempre (con)vencen con paciencia, argumentos s\u00f3lidos y amor por su trabajo. Sigue con la puntualidad casi sin excepciones de la hora de comienzo de los conciertos, violada \u00fanicamente en los casos en que diluvia en la ciudad y se sabe que el p\u00fablico est\u00e1 teniendo problemas para llegar. Y contin\u00faa con la excelente calidad del sonido de la que hace gala la propia sala con su estructura y ac\u00fastica, y que no demerita su equipamiento y personal a cargo. Al menos yo no recuerdo experiencias terribles en este lugar salvo accidentes puntuales como los del concierto de Carlos Varela dedicado a Santiago Feli\u00fa a pocos d\u00edas de su muerte, en el que un insistente <em>feedback<\/em> se convirti\u00f3 en la broma de que Santi estaba torpedeando el espect\u00e1culo desde el m\u00e1s all\u00e1; o el desagradable e inevitable trastorno que provoc\u00f3 una falla en un amplificador en el hermoso show que dieron Miriam Ramos y Hayd\u00e9e Milan\u00e9s el a\u00f1o pasado.<\/p>\n<p>No siempre fue as\u00ed.\u00a0 Hubo sus periodos de barbarie y abandono, de gente con poca preparaci\u00f3n ocupando cargos t\u00e9cnicos y de direcci\u00f3n, de equipamiento obsoleto y suciedad. Por suerte, o no los viv\u00ed o no los recuerdo.<\/p>\n<p>Y luego\u2026 est\u00e1 el p\u00fablico. Generalmente callado, generalmente sensible, generalmente c\u00f3mplice \u2014 aunque en los \u00faltimos a\u00f1os haya cada vez m\u00e1s personas con la man\u00eda de filmar en su tel\u00e9fono m\u00f3vil lo que deber\u00eda ver con los ojos y escuchar con el alma, pr\u00e1ctica que en mi opini\u00f3n deber\u00eda estar prohibida en un sitio como este.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, y es algo que menciono porque verdaderamente me gusta de este lugar, tiene ese horario casi \u00fanico en que no suceden otras cosas en la ciudad y que me permite, si salgo de ah\u00ed en estado de gracia como sucede con frecuencia, continuar con mi pareja o con un grupo de amigos para alg\u00fan sitio hermoso de la Habana Vieja (suerte la m\u00eda que no tengo que fajarme a esa hora con el transporte p\u00fablico) a conversar, tomar algo, o recrear escenas de lo vivido, teniendo a\u00fan toda la noche por delante.<\/p>\n<p>Me resulta casi imposible enumerar conciertos inolvidables que haya presenciado en Bellas Artes; son muchos y s\u00e9 que ir\u00e9 recordando m\u00e1s y m\u00e1s en la medida en que se acerque el momento de entregar este texto para edici\u00f3n, pero hago el ejercicio del recuerdo que ya me adelant\u00f3 mi on\u00edrico <em>collage<\/em> de hace unos d\u00edas, mencionando algunos de los m\u00e1s relevantes para m\u00ed, al menos de los \u00faltimos 25 a\u00f1os:\u00a0 el concierto por las cuatro d\u00e9cadas de Marta Vald\u00e9s en la m\u00fasica en 1995; el que hizo Santiago Feli\u00fa en 2001 para la reapertura del reci\u00e9n restaurado teatro; el regreso a los escenarios de Pedro Luis Ferrer en 2004 despu\u00e9s de a\u00f1os sin hacer conciertos p\u00fablicos en Cuba; el de Pedro Aznar en febrero de 2007; <em>Up into the silence <\/em>con canciones de Sue Herrod en diciembre de 2010; los hermos\u00edsimos conciertos de los espa\u00f1oles Javier Ruibal, Silvia P\u00e9rez Cruz y Roc\u00edo M\u00e1rquez, todos en 2017; el de la brasilera Fabiana Cozza cantando a Bola de Nieve en marzo de 2018; cualquiera de los que he visto all\u00ed de Miriam Ramos o de Hayd\u00e9e Milan\u00e9s o el de Telmary y HabanaSana en febrero de 2019. Y no he incluido aqu\u00ed los de jazz. Es mi sala preferida para este g\u00e9nero y en ella he escuchado lo mejor del jazz cubano y de otros lares. Mucho, mucho, mucho y muy buen jazz.<\/p>\n<p>Cuando extra\u00f1o los conciertos en vivo, es ah\u00ed, en esa salita tan peque\u00f1a como yo misma, en la que pienso, a la que quisiera regresar. No hay otra con su \u00e1ngel, en esta ciudad al menos. Si no me creen a m\u00ed, preg\u00fantenle a los m\u00fasicos.<br \/>\n<div class=\"su-note\"  style=\"border-color:#e5e54c;border-radius:3px;-moz-border-radius:3px;-webkit-border-radius:3px;\"><div class=\"su-note-inner su-u-clearfix su-u-trim\" style=\"background-color:#FFFF66;border-color:#ffffff;color:#333333;border-radius:3px;-moz-border-radius:3px;-webkit-border-radius:3px;\">\nLugar: Museo Nacional de Bellas Artes. Edificio de Arte Cubano<\/p>\n<p>Direcci\u00f3n: Calle Trocadero No. 1, Habana Vieja, La Habana<\/p>\n<p>Tel\u00e9fono: (+53) 78639484<\/p>\n<p>Modelo de gesti\u00f3n: Estatal<\/p>\n<p>Precio de entrada: 30.00 CUP<\/p>\n<p>Horario habitual de conciertos: 7:00 p.m.<\/div><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> Me gusta pensar que en Bellas Artes caben 250 personas\u00a0 sentadas, porque aunque sus lunetas son 249 exactamente, Tupac Pinilla, instalado en su silla de ruedas, no necesit\u00f3 nunca una butaca r\u00edgida. Fue el lugar donde m\u00e1s veces me encontr\u00e9 en mi vida con esa alma dulce y sabia que adoraba la buena m\u00fasica y que ha muerto, tambi\u00e9n \u00e9l, en el aciago 2020. Adem\u00e1s de todo lo que aqu\u00ed sea dicho de este espacio, Tupac lo prefer\u00eda\u00a0 porque era (es) una sala bastante amable para las personas con dificultades motoras que requieran de una silla m\u00f3vil, asignatura pendiente en muchos de los teatros y espacios de la ciudad, a\u00fan los construidos o reparados m\u00e1s recientemente, y tema sobre el que Tupac nos hab\u00eda prometido escribir <em>in extenso<\/em> para esta revista.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>If we could carry out a survey among customary listeners and the most furious defenders of Cuban music, about which is the most &quot;friendly&quot; theater for that sound event that is a concert, the Theater Hall of the National Museum of Fine Arts would win with an advantage over all other active theaters in the country.<\/p>","protected":false},"author":19,"featured_media":7887,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[16,8906],"tags":[8254,8255,8234],"coauthors":[158],"class_list":["post-7886","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-desmontando-la-noche","category-variaciones","tag-antonio-hurtado","tag-eugenio-chavez","tag-sala-teatro-del-museo-nacional-de-bellas-artes"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/magazineampm.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/bellas_artes_web_baja.jpg?fit=1520%2C690&ssl=1","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7886","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/19"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7886"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7886\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10638,"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7886\/revisions\/10638"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7887"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7886"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7886"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7886"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=7886"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}