{"id":7047,"date":"2020-11-05T00:00:29","date_gmt":"2020-11-05T05:00:29","guid":{"rendered":"https:\/\/magazineampm.com\/?p=7047"},"modified":"2022-03-28T19:21:45","modified_gmt":"2022-03-28T23:21:45","slug":"el-disco-rayado-aqualung","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/el-disco-rayado-aqualung\/","title":{"rendered":"Aqualung"},"content":{"rendered":"<p>As\u00ed como Deep Purple era en los \u201970 la banda del \u00f3rgano, Jethro Tull era la del hechicero loco de la flauta. Ian Anderson es uno de los <em>frontman <\/em>que m\u00e1s me pone, con su aspecto de <em>homeless<\/em> sabio primero (muy similar al de su famoso personaje, que aparece en la tapa, y al que me referir\u00e9 m\u00e1s adelante) y de <em>Hells Angel<\/em> despu\u00e9s, cuando ya el pelo se le cay\u00f3. Tiene de bardo ga\u00e9lico, de conductor de orquesta sinf\u00f3nica y de <em>rockstar<\/em>.<\/p>\n<p>Jethro Tull me gusta tanto como las cosas que m\u00e1s me gustan. Mi cercan\u00eda, mi afinidad, es posesiva. Todos tenemos artistas que son m\u00e1s de nosotros que de los dem\u00e1s, como si el amor hacia ellos fuera un secreto. Es un tipo de amor que el mundo no espera de ti. Amor poliz\u00f3n, y por lo tanto, distinto. Lo normal es que se ame a Pink Floyd, a Los Beatles. Por eso, cuando descubres algo que te gusta tanto como lo que se supone m\u00e1s te debe gustar, te crees que eres t\u00fa solo el que ama, que los dem\u00e1s no se han dado cuenta, como la jevita que se fij\u00f3 en el m\u00e1s flaco del piquete de mangones, que no es que no le gusten los Aquiles riqu\u00edsimos esos, es que el flaco es el suyo; o como el chaval del barrio de Salamanca que le va al Atleti pese al dolor de su padre socio del Madrid de toda la vida.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo me engancharon as\u00ed esos sonidos de tan lejos? \u00bfC\u00f3mo a la claridad tropical chillona le caben la neblina celta y el p\u00e1ramo? \u00bfC\u00f3mo al babalawo le sirve el traje de druida? La Tierra es un planeta demasiado peque\u00f1o para que uno entre en el jueguito de la distancia.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/5WSulenOUb0\" width=\"560\" height=\"315\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/p>\n<p>El ritmo de Jethro Tull est\u00e1 en el v\u00e9rtice m\u00e1s lejano de lo bailable, como los o\u2019changas de Gerardo Alfonso. A los compases solo se les puede caer detr\u00e1s, pero nunca ir a su paso. Un ejemplo es <em>My God<\/em>, la s\u00e9ptima pista. Las acentuaciones discontinuas que hace el caballero Martin Barre con su viola \u2014en este y otros temas\u2014 no permiten el movimiento rectil\u00edneo uniforme, ni que uno alce los brazos y mueva la cabeza a lo concierto de Rolling Stones. Es un eterno <em>coitus interruptus<\/em> esto, rectificaci\u00f3n constante. Cuando crees que agarraste el ritmo, entonces se produce un giro de 90 grados, y as\u00ed sucesivamente, provocando picos emotivos a intervalos. La distorsi\u00f3n de la guitarra pareciera producir tambi\u00e9n una distorsi\u00f3n del tiempo.\u00a0 Estos son (tiempo y distorsi\u00f3n) los protagonistas de <em>My God<\/em>, junto al silencio y a la voz de Ian Anderson \u2014aparentemente (solo aparentemente) divorciada de todo lo dem\u00e1s. Ponchen el tema, si no las analog\u00edas chuecas estas no sirven para nada.<\/p>\n<p>No estoy muy seguro de que el l\u00edder de esta banda sea suficientemente valorado como el letrista incre\u00edble que es. Debo estar mal yo. Debe ser una impresi\u00f3n causada por el hecho de que haya descubierto esa zona de Jethro Tull despu\u00e9s. Les coloco dos muestras, tomadas del <em>opening<\/em> y tema central del \u00e1lbum, retrato de la condici\u00f3n vital y social l\u00edmite de un vagabundo llamado Aqualung (por todos menos \u2014presumo\u2014 por sus padres). Pero antes, perm\u00edtanme una muelita bizca.<\/p>\n<p>Los mendigos, locos, borrachos, sin techo, que se granjean un espacio en la memoria colectiva de un lugar, nunca son llamados por su nombre, lo cual reafirma su <em>status<\/em> de \u201cno-persona\u201d, al decir de Reinaldo Arenas. Las no-personas valen nada. Si acaso valen como mitos, como an\u00e9cdotas, pero a nadie le importan una naranja. Les tememos, m\u00e1s bien. Aguantamos la respiraci\u00f3n cuando nos los cruzamos. Su peste amenaza la comodidad de nuestras narices. Nuestro instinto liberal burgu\u00e9s tender\u00e1 siempre al amurallamiento, a la preservaci\u00f3n de la estabilidad econ\u00f3mica, pero sobre todo moral. De ah\u00ed que por mucho destaque que tenga el mendigo, loco, borracho, sin techo; el que hace el cuento siempre olvidar\u00e1 su nombre, o lo dir\u00e1 si lo conoce, pero a modo de vi\u00f1eta intrascendente que el turista olvidar\u00e1 nom\u00e1s le suelten el pr\u00f3ximo dato hist\u00f3rico. Es m\u00e1s seguro as\u00ed. Todo el mundo quiso al Caballero de Par\u00eds. Hasta estatua tiene. Pero nadie sabe qui\u00e9n es Jos\u00e9 Mar\u00eda L\u00f3pez Lled\u00edn.<\/p>\n<p>Sigamos. Ian Anderson, al describir la circunstancia del personaje, dice: \u201c<em>Drying in the cold sun<\/em>\u201d. Hay sol, pero tambi\u00e9n hay un fr\u00edo del carajo, y Aqualung, si se moja (porque estamos en Londres y en Londres llueve; mucho), tiene que secarse en ese sol, porque es lo menos fr\u00edo que va a encontrar. De pinga. Una estrofa m\u00e1s adelante, nos suelta Anderson: \u201c<em>Spitting out pieces of his broken luck<\/em>\u201d. La palabra <em>dientes<\/em> no se menciona, porque los capos del verbo, para mostrar, esconden. Aqualung desprecia su suerte, la escupe. No se acostumbra a ser Aqualung. \u00a1Claro que no! Nadie se acostumbra a vivir as\u00ed. Vivir as\u00ed no es una cuesti\u00f3n de suerte, es una cuesti\u00f3n pol\u00edtica. Muy equivocada est\u00e1 la gente de clase alta y media cuando creen (o parecen creer), pas\u00e1ndole la mano a su moral, que los pobres, de alguna manera, est\u00e1n acostumbrados a serlo. Muy equivocados estamos cuando decimos: \u201cYo no s\u00e9 c\u00f3mo la gente puede estar desde las siete hasta las 11 de la ma\u00f1ana en una cola para comprar un paquete de pollo\u201d; o: \u201cYo no s\u00e9 c\u00f3mo pueden ir as\u00ed en una guagua tan llena\u201d. Como si la gente quisiera estar cuatro horas en una cola o viajar apretujada, como si no fuera m\u00e1s f\u00e1cil pedir comida a domicilio o coger un taxi.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/ghi3JERO8_A\" width=\"560\" height=\"315\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/p>\n<p>Pudiera pensarse que no hay juicios en la letra de esta canci\u00f3n, que lo que hay es solo la descripci\u00f3n de un estado de cosas, una \u201cinstant\u00e1nea de la calle\u201d, siguiendo a Fito P\u00e1ez. Pero no. Todo discurso art\u00edstico lleva impl\u00edcita una toma de partido moral, pol\u00edtica, est\u00e9tica; est\u00e1 en su definici\u00f3n. Si usted no da con el manifiesto, el problema deber\u00eda, <em>a priori<\/em>, ser suyo, o de que el discurso no es art\u00edstico. En esta pieza, Ian Anderson se coloca, indudablemente, del lado de Aqualung, en contra de las estructuras sociales que lo rechazan, que lo separan de la aldea humana. F\u00edjense si es as\u00ed, que al narrador le importa menos la posible pedofilia de su personaje (\u201c<em>Sitting on a park bench \/ eyeing little girls with bad intent<\/em>\u201d) que tirarle a la moralidad tres por quilo del <em>Salvation Army<\/em>, a su caridad \u201c<em>a la mode<\/em>\u201d (cuando Anderson se refiere a esta organizaci\u00f3n, hace un giro vocal de evidente tono sarc\u00e1stico). Los ojos con los que el cantante mira al vagabundo son de absoluta compasi\u00f3n, de dolorosa empat\u00eda (\u201c<em>You poor old sod, you see, it\u2019s only me<\/em>\u201d). La mirada describe, s\u00ed, pero tambi\u00e9n juzga.<\/p>\n<p>Lo mismo ocurre en el <em>track<\/em> siguiente <em>Cross-Eyed Mary<\/em>, esta vez con la protagonista de la historia, una prostituta adolescente que tiene tarifas altas para los barrios ricos y bajas para los pobres, lo cual la convierte en la \u201cRobin Hood de Highgate\u201d. Aqu\u00ed a Anderson s\u00ed le interesa m\u00e1s hablar de lascivia (\u201c[Mary] <em>Gets no kicks from little boys \/ Would rather make it with a letching grey<\/em>\u201d). Esta lascivia, a diferencia de la de Aqualung, oprime, es una lascivia de contenido pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Si siguen bajando el disco van a encontrar otros retratos y otras historias. Sacudan bien, revisen, que siempre encontrar\u00e1n el cartel. Este es un \u00e1lbum imprescindible; y la banda, otra de las m\u00fasicas que me parcializa, que me nubla la vista, as\u00ed que no me hagan caso si alg\u00fan d\u00eda nos toca discutir Jethro Tull esto o Jethro Tull aquello. Denme <em>mute<\/em> y sigan en lo suyo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I like Jethro Tull as much as the things I like the most. My closeness, my affinity, is possessive. We all have artists who are more of us than of others, as if love for them were a secret. It is a kind of love that the world does not expect from you. Stowaway love, and therefore different. <\/p>","protected":false},"author":1481,"featured_media":7048,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[8085,7204],"tags":[7913,7417,7915,7914,5060,7825],"coauthors":[7255],"class_list":["post-7047","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-columnas","category-el-disco-rayado","tag-aqualung","tag-el-disco-rayado","tag-ian-anderson","tag-jethro-tull","tag-resenas","tag-rock-progresivo"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/magazineampm.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/Aqualung-portada-disco-rayado.jpg?fit=1520%2C690&ssl=1","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7047","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1481"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7047"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7047\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10598,"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7047\/revisions\/10598"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7048"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7047"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7047"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7047"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=7047"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}