{"id":6367,"date":"2020-09-01T00:00:07","date_gmt":"2020-09-01T04:00:07","guid":{"rendered":"https:\/\/magazineampm.com\/?p=6367"},"modified":"2022-03-28T19:23:41","modified_gmt":"2022-03-28T23:23:41","slug":"el-disco-rayado-mirage-camel-resenas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/el-disco-rayado-mirage-camel-resenas\/","title":{"rendered":"Mirage"},"content":{"rendered":"<p>Segundo \u00e1lbum de Camel, de 1974, cuando el rock progresivo era la bomba. Una banda y un estilo que he ido dejando de querer, pero que hace 10 a\u00f1os me hac\u00edan muchas cosquillas.<\/p>\n<p>Camel no es la m\u00fasica que te fractura el normal estar. Te gusta cantidad, pero puedes pensar en otra cosa mientras escuchas. En la conversaci\u00f3n alguien menciona el nombre; t\u00fa saltas: \u201c\u00a1<em>Ohhfff<\/em>, buen piquete ese!\u201d, y sigues tomando tu cerveza. No como cuando dicen \u201cRadiohead\u201d y te quieres morir. Un d\u00eda en la universidad, en una clase tan aburrida como el profesor que la impart\u00eda, mientras mis p\u00e1rpados y yo luch\u00e1bamos por resistir el vientecillo h\u00famedo que a las dos de la tarde, solo un momento despu\u00e9s de que terminaste de almorzar, ataca la Loma de Ar\u00f3stegui por varios frentes, pero sobre todo utilizando, desde el mar, el corredor que le brinda la calle San L\u00e1zaro, me entretuve haciendo una lista con las bandas de rock progresivo que m\u00e1s me gustaban, por orden de preferencia. Recuerdo que detr\u00e1s de Camel coloqu\u00e9 solamente a Genesis. Sin embargo, le tengo un cari\u00f1o especial a este \u00e1lbum. Est\u00e1 bastante arriba en mi archivo fresita de momentos <em>la m\u00fasica-me-cambi\u00f3-la vida<\/em>. Les cuento.<\/p>\n<p>Iba un d\u00eda rumbo a la facultad desde Caimito. Debi\u00f3 ser en cuarto a\u00f1o porque ten\u00eda las clases en la sesi\u00f3n de la tarde. Estaba enojado. No recuerdo ahora el origen del enojo; quiz\u00e1s hab\u00eda discutido con los viejos antes de salir de mi casa. De cualquier forma, el origen del enojo no es importante cuando te has montado en un P14 a medio llenar en la que se supone es la primera parada, y luego, dos m\u00e1s adelante, se monta todo San Agust\u00edn al mediod\u00eda, con 30 grados de temperatura y 70 % de humedad relativa. En d\u00edas \u00a0as\u00ed el enojo es como la energ\u00eda: no se crea ni se destruye, se transforma. Poco importa de d\u00f3nde sali\u00f3.<\/p>\n<p>Montado, apretujado en ese P14, tuve un instante de esos que m\u00e1s o menos todo el mundo ha vivido en una guagua alguna vez: el instante <em>no-aguanto-m\u00e1s-este-pa\u00eds<\/em>. Si rebasas el instante te salvas \u2015entras en un estado como trascendente donde te ves a ti mismo sudando la gota gorda y procurando in\u00fatilmente ser tocado por la menor cantidad de gente posible\u2015, y finalizas tu viaje sin m\u00e1s problemas, pero mientras sucede eres un completo infeliz, desde donde empieza la i latina hasta donde termina la zeta espa\u00f1ola. El reverso, el negativo de este momento est\u00e1 en el ca\u00f1\u00f3n del r\u00edo Yumur\u00ed en Baracoa \u2015que es el lugar m\u00e1s hermoso de Cuba\u2015, cuando te dicen, mientras te ba\u00f1as con el agua a la altura del pecho, transparente que te ves los pies en el fondo, que por 70 pesos unas se\u00f1oras traen el almuerzo al r\u00edo; almuerzo que incluye filetes de at\u00fan fresco y mariquitas. Uno se pasa la vida en la regi\u00f3n vast\u00edsima que demarcan esos dos instantes, aunque justo cuando est\u00e1n ocurriendo pareciera que no existe m\u00e1s suelo firme fuera de esas fronteras cenagosas.<\/p>\n<p>No pude rebasarlo. Interrump\u00ed mi ruta habitual y me baj\u00e9 en La Lisa, antes de cruzar el puente, con la idea de coger la 222 desde el inicio, sentado. La idea era buena en principio. Y sigui\u00f3 si\u00e9ndolo cuando, no m\u00e1s salir del P14, vi c\u00f3mo se iba una vac\u00eda, con asientos libres y todo, pues, seg\u00fan me dijo un minuto despu\u00e9s la \u00fanica persona que hab\u00eda en la parada \u2015una muchacha que esperaba a su novio\u2015, se acababa de ir otra guagua antes. El inconveniente estaba en que, al decidirme por la 222, le apostaba todo a ella, renunciaba a otras rutas, porque la parada no estaba en la avenida principal. Pero ten\u00eda tiempo a\u00fan. La idea dej\u00f3 de ser buena 40 minutos despu\u00e9s, cuando ya hab\u00eda una cola importante, de la que yo era el segundo, detr\u00e1s de la muchacha y su novio (que ya hab\u00eda llegado), segu\u00eda apareciendo gente y ni rastro de la 222.<\/p>\n<p>Fue un momento cr\u00edtico, en el cual alcanc\u00e9 un pico de rabia e impotencia. Todo por dentro, valga decir. Si dejaba la cola y me iba a probar suerte nuevamente a la avenida principal, quiz\u00e1s, con el viento a favor, llegar\u00eda 15 o 20 minutos tarde al primer turno, pero a\u00fan ser\u00eda posible jinetear la asistencia, que era lo \u00fanico que importaba; pero si llegaba la 222 en ese instante, podr\u00eda arribar a tiempo al inicio de la clase. Decid\u00ed irme. Le dije a la persona que iba detr\u00e1s de m\u00ed que se guiara por la pareja que ten\u00eda el uno en la cola, pero despu\u00e9s de 40 pasos regres\u00e9. Mi coraz\u00f3n no estaba listo ese d\u00eda para ver, desde la calzada, c\u00f3mo se me iba la 222 por segunda vez, mientras la pareja de novios me saludaba desde la ventanilla, acomodados en los asientos <em>premium<\/em> del veh\u00edculo. No quise correr ese riesgo en favor de mi estabilidad emocional.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/Gcagz8epRN8\" width=\"560\" height=\"315\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/p>\n<p>Ah\u00ed fue, derrotado, habiendo perdido el pulso con el suceso, cuando me puse los aud\u00edfonos por primera vez en el d\u00eda.<\/p>\n<p>Hab\u00eda copiado la discograf\u00eda de Camel unas semanas antes, del archivo musical de unos de esos tembas roqueros nost\u00e1lgicos y tiern\u00edsimos, con los que puedes pasar horas conversando, y te dicen que nada como los \u201970, y qu\u00e9 Hendrix ni Hendrix, que Frank Marino es el mejor guitarrista de esa \u00e9poca. \u00c9l me hab\u00eda recomendado la banda y le hice caso. Aquel d\u00eda en la parada ya hab\u00eda escuchado sus tres primeros \u00e1lbumes varias veces. No muchas, pero suficientes para saber los momentos justos en los que la caja de la bater\u00eda de Andy Ward iba a interrumpir, con descaro de vecina chismosa, con esos latigazos inc\u00f3modos, el paso puntual del bajo y el bombo en el <em>intro<\/em> de <em>Freefall<\/em>, el corte inicial de <em>Mirage <\/em>(Janus Records, 1974). Mientras eso suced\u00eda en mi reproductor MP3 chino, afuera yo parec\u00eda tener dos tics nerviosos: uno en el pie derecho, marcando el tiempo sobre la acera, y otro, el m\u00e1s visible, en la cabeza, que ladeaba bruscamente cada vez que ven\u00edan los trastazos atravesados de la caja. La guagua lleg\u00f3 30 minutos despu\u00e9s de <em>Freefall<\/em>, cuando ya casi se acababa el disco y ya no iba a poder marcar tarjeta en el primer turno, pero se me hab\u00eda pasado la bronca.<\/p>\n<p>Para m\u00ed Camel siempre fue <em>Mirage<\/em>, a pesar de que escuch\u00e9 toda la etapa setentera de la banda en esos a\u00f1os finales de la universidad, pero nada me enganch\u00f3 como esta placa. Hay pasajes que amaba y que ahora ya no me dicen tanto, como el sonido pastoril de la flauta de Andrew Latimer en el solo de <em>Supertwister<\/em>, o cuando aceleran el tiempo en el minuto 3:45 de <em>Nimrodel \/ The Procession \/ The White Rider<\/em> y se quedan dando vueltas esperando esa melod\u00eda tan bella que traen los teclados de Peter Bardens en el 4:22, o las pausas a partir del 2:34 de <em>Earthrise<\/em>. Pero hay tres episodios que s\u00ed contin\u00faan produci\u00e9ndome mariposas, y lo que tienen en com\u00fan es el cambio s\u00fabito, el pivoteo, la sorpresa. Uno es el <em>intro<\/em> de <em>Freefall<\/em> del que hablaba. Otro llega al minuto 7:00 de la tercera pista, cuando venimos siguiendo el solo de guitarra dulce de Latimer y todo es felicidad, verdor, el mago de la luz cabalga en su blanco corcel y su calor de viejo sabio y bueno nos arropa; pero de pronto ya no hay tanto ox\u00edgeno en la atm\u00f3sfera, las nubes negras de Mordor cubren el cielo de Tierra Media y Sauron saca a su ej\u00e9rcito de orcos. (La analog\u00eda no es gratis. El tema va de Gandalf. En la escena de Canterbury se hablaba de estas tallas, por eso cuando llegaron los Sex Pistols y dijeron: \u201c\u00a1Que se pudra la Reina! \u00a1Viva la anarqu\u00eda!\u201d los pepillos se volvieron locos). El mismo recurso se utiliza en <em>Lady Fantasy<\/em>, casi al final del tema y del disco. T\u00fa est\u00e1s medio hipnotizado, por fuera haces cualquier cosa, pero de la epidermis hacia dentro te vas durmiendo, manso, y las voces suaves de Doug Ferguson y Latimer son tus edredones, mientras dicen: <em>\u201c[I] Saw you sitting on a sunbeam \/ In the middle of my day dream \/ Oh, my Lady Fantasy! \/ I love you<\/em>\u201d. Pausa breve, fin del embeleso, pinchazo de guitarra y arrebato. A cabecear, a sacudirse y a meterse en la rueda de <em>mosh<\/em> invisible.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/videoseries?list=PL8a8cutYP7foW99C0sVTUcX9cdj7GPX0I\" width=\"560\" height=\"315\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/p>\n<p>Hay que decir, sin embargo, que el rock progresivo no funciona sin la nostalgia, salvo algunas excepciones, como es habitual. A Camel y otras bandas del g\u00e9nero siempre habr\u00e1 que conjugarlas en pret\u00e9rito. Est\u00e1n amarradas a una \u00e9poca, no les queda el presente. No es que no hayan trascendido. No hablo de eso. Supongo que s\u00ed lo hicieron (aunque, aqu\u00ed entre nosotros, no tengo muy claro qu\u00e9 es eso de \u201ctrascender\u201d), pero, en cualquier caso, viajaron hacia el futuro cargando con sus pelos largos, sus pantalones campana y sus \u00f3rganos Hammond. No como Billie Holiday, por ejemplo, que, cantando <em>Strange Fruit<\/em>, te destruir\u00e1 lo mismo en una vitrola del 40 que en un iPhone XR, aunque ya no cuelguen negros de los \u00e1rboles sure\u00f1os. O como Dylan, que se podr\u00eda agenciar ahora mismo una gorra de lado y un diente de oro, que igual funcionar\u00eda cuando dijese: \u201c<em>How does it feel to be on your own?\u201d.<\/em> De eso hablo.<\/p>\n<p>Este es un disco corto, se va en una fregada. H\u00e1ganme caso y esc\u00fachenlo, ahora que la vida se est\u00e1 portando tan mal. Me cuentan luego si se les aplac\u00f3 el berrinche.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>For me, Camel was always Mirage, even though I listened to the entire seventies stage of the band in those final years of university, but nothing hooked me like this record.<\/p>","protected":false},"author":1481,"featured_media":6462,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[8085,7204],"tags":[7823,7417,7824,7825],"coauthors":[7255],"class_list":["post-6367","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-columnas","category-el-disco-rayado","tag-camel","tag-el-disco-rayado","tag-mirage","tag-rock-progresivo"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/magazineampm.com\/wp-content\/uploads\/2020\/09\/camel-mirage.jpg?fit=1520%2C690&ssl=1","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6367","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1481"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6367"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6367\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10615,"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6367\/revisions\/10615"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6462"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6367"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6367"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6367"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=6367"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}