{"id":5547,"date":"2020-05-06T00:00:02","date_gmt":"2020-05-06T04:00:02","guid":{"rendered":"https:\/\/magazineampm.com\/?p=5547"},"modified":"2022-05-04T16:19:16","modified_gmt":"2022-05-04T20:19:16","slug":"elmer-ferrer-sin-el-basico-somos-dirigidos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/elmer-ferrer-sin-el-basico-somos-dirigidos\/","title":{"rendered":"Basic, Non-Basic and Directed \/ Elmer Ferrer"},"content":{"rendered":"<p><em>Lying down, lights off<\/em>\u2026 entro en zona minada, una guerra de sonidos que invade. Aleatoriamente, porque mi reproductor as\u00ed lo decide, las pistas de <em>B\u00e1sico, No B\u00e1sico y Dirigido <\/em>(me) impactan sin remedio.<!--more--><\/p>\n<p>Hace 15 a\u00f1os no escuchaba a Elmer Ferrer hacer de las suyas\u2026 y digo 15 porque desde <em>Fango Dance <\/em>(2005) no hab\u00eda accedido a una producci\u00f3n de su autor\u00eda concebida con tales niveles de creatividad y audacia.<\/p>\n<p>Pareciera que a medida que pasa el tiempo se deja llevar m\u00e1s hacia los bordes. Porque si de algo estamos seguros cuando terminamos de escuchar este \u00e1lbum es que todo cabe en el amplio registro musical que este compositor y arreglista toma y moldea a su gusto. Sin miedo. Porque solo as\u00ed ha de lanzarse uno a crear.<\/p>\n<p>Desde su t\u00edtulo e imagen \u2014a cargo de Daniel Delgado\u2014, <em>B\u00e1sico, No B\u00e1sico y Dirigido<\/em> (2019) nos anuncia que este es un vuelo a cuenta y riesgo, imaginaci\u00f3n pura y dura. Un viaje en el que no estaremos en control y nos elevaremos a merced de los vientos en un aeroplano a\u00fan por armar, casi como si de su caja lo estuvi\u00e9ramos sacando por primera vez: el cuerpo central cual proyectil estilizado, las alas y su h\u00e9lice as\u00ed lo conforman. Imagen que retrotrae de golpe a quienes como Elmer conocimos (y sufrimos) en los \u201cdorados\u201d 80`s\u00a0 la normalizaci\u00f3n de la venta de juguetes con aquellos cupones (b\u00e1sico, no b\u00e1sico y dirigido) cuya clasificaci\u00f3n intriga hoy y pertenece ya al dominio de lo irrisorio, pero que fue el desvelo de nuestros padres tratando de comprar m\u00e1s (con menos) y que fu\u00e9ramos \u201cfelices aqu\u00ed\u201d\u2026<\/p>\n<p>Diez a\u00f1os le llev\u00f3 a Elmer volver a producir un disco casi enteramente de su autor\u00eda \u2014en el fonograma, salvo <em>Third Stone From The Sun<\/em> (Jimi Hendrix) y <em>Santana\/L&#8217;Isola Misteriosa<\/em> a partir de arreglos a fragmentos de <em>Santana<\/em> (Alfredo Varona) y <em>L&#8217;Isola Misteriosa<\/em> (Gianni Ferrio), o <em>Royal Hut<\/em> compuesto por Elmer Ferrer, Natalie MacMaster y Donnell Leahy, el resto de los temas fueron compuestos y arreglados por el guitarrista en solitario. A pesar de ser uno de los m\u00fasicos cubanos de mayores colaboraciones en <em>studio sessions<\/em>, desde su <em>No guitars allowed <\/em>(2009), del que confieso reci\u00e9n escuch\u00e9 algunos temas <em>online<\/em>, no se hab\u00eda decidido a ello. Recordemos que parte de su buen hacer se escucha en producciones cubanas nominadas a premios internacionales y en otras no menos magn\u00edficas, aunque no tan reconocidas. Dada la diversidad de su t\u00edmbrica y los g\u00e9neros que logra tocar con igual entrega sale de los ritmos (tradicionales) cubanos y llega a ser \u201cindividual\u2026 [pues a \u00e9l tambi\u00e9n] le gusta el rock y le gusta el blues y le gusta el jazz\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo, a diferencia de <em>No guitars\u2026<\/em> que incluy\u00f3 la voz y colaboraci\u00f3n de la cantante canadiense de origen nigeriano Ndidi Onukwulu, <em>B\u00e1sico\u2026<\/em> volvi\u00f3 de lleno a lo instrumental. Y sorprende c\u00f3mo este disco deviene una suerte de canon mel\u00f3dico, respecto a sus producciones anteriores. De hecho, es posible encontrar trazos de una a otra producci\u00f3n que hablan de di\u00e1logo y al mismo tiempo de variaciones estructurales y compositivas.<\/p>\n<p>Porque c\u00f3mo no seguir los hilos que nos llevan de <em>Bonus track (Apag\u00f3n)<\/em> en <em>Fango<\/em>\u2026 a <em>Interludio<\/em> de <em>B\u00e1sico\u2026; <\/em>o del <em>E-blues<\/em> de <em>Fango<\/em>\u2026 al <em>Here inside<\/em> del <em>No guitars\u2026; <\/em>o del <em>Pimpao<\/em> de <em>No guitars<\/em> \u2026 al <em>Guanibarrana<\/em> de <em>B\u00e1sico<\/em>\u2026 \u00bfC\u00f3mo no reparar en los fraseos, la s\u00edncopa y las melod\u00edas afines, y a la vez diferentes en escala o comp\u00e1s, en temas como los hom\u00f3nimos <em>No guitars allowed<\/em>, <em>B\u00e1sico, no B\u00e1sico y Dirigido<\/em> y el arreglo de <em>Third Stone From The Sun<\/em> de <em>B\u00e1sico\u2026<\/em>? Como un canon, la reciente producci\u00f3n discogr\u00e1fica es el contrapunto natural heredero de tres d\u00e9cadas de trabajo, en las que este int\u00e9rprete ha emulado la labor de compositor y arreglista con igual fruici\u00f3n.<\/p>\n<p>Elmer, formado en la guitarra cl\u00e1sica aunque con mente (de) el\u00e9ctrica, pudiera decirse casi que se molde\u00f3 a s\u00ed mismo a partir de las m\u00e1s diversas influencias. No es hasta casi mediando los noventas que la ENA, de donde hab\u00eda egresado en 1992, funda la especialidad de guitarra el\u00e9ctrica y le invita como profesor. Sin embargo, y a lo largo de los 90`s hasta fundar su Elmer Ferrer Band (EFB) en 2004, hizo parte de varias agrupaciones como el m\u00edtico Estado de \u00c1nimo (junto a Roberto Carcass\u00e9s, Descemer Bueno, Ruy L\u00f3pez-Nussa), acompa\u00f1ando al gran Santiago Feli\u00fa, a Temperamento (a cargo de Roberto Fonseca), Habana Ensemble (de C\u00e9sar L\u00f3pez), y posteriormente colaborando con X Alfonso, los de Habana Abierta e Interactivo. S\u00ed, en cada una su huella estuvo, pero no es lo mismo.<\/p>\n<p>Pensar y hacer la m\u00fasica propia y que aporte, lleva tiempo. En 2003, <em>Metr\u00f3poli<\/em> (Unicornio) sali\u00f3 de sus manos y como era de esperar fue premiado como Mejor \u00e1lbum de jazz en el Cubadisco de ese a\u00f1o. Impulso al que seguir\u00eda <em>Fango Dance<\/em> y que cerrar\u00eda la d\u00e9cada con <em>No guitars allowed. <\/em><\/p>\n<p>Se me escapa la fecha exacta en que dej\u00e9 de ver anunciada la EFB en los espacios del jazz de La Habana, no s\u00e9 si fue antes o despu\u00e9s de 2012, lo cierto es que se extra\u00f1a. Es sabido que el jazz rock y sus derivaciones no han tenido tantos seguidores en Cuba, y la EFB con su calidad inefable promet\u00eda (y cumpl\u00eda) llenar ese vac\u00edo. Los nuevos escenarios de producci\u00f3n y circulaci\u00f3n de su m\u00fasica, tras radicarse en Canad\u00e1, ampliaron m\u00e1s sus horizontes en t\u00e9rminos de colaboraci\u00f3n musical, visibilidad y condiciones de creaci\u00f3n. No es que su hacer no acusara antes la influencia de diversos m\u00fasicos del mundo con los que comparti\u00f3 escenario dentro y fuera de Cuba, pero escuchando <em>B\u00e1sico\u2026<\/em> se siente m\u00e1s amplio ese banco de referencias y sonoridades del que echa mano con soltura y gozo. De los ritmos y timbre cubanos al <em>riff<\/em> blues\/rockero, de los acordes y la m\u00e9trica celta a un casi-merengue dominicano, todo susceptible de ser di-seccionado, re-compuesto.<\/p>\n<p>Al escuchar cu\u00e1n h\u00edbrido suena este volumen pareciera que Elmer se dej\u00f3 caer y plane\u00f3 hasta tocar tierra. Desde el pr\u00f3logo sucinto (de apenas 47 segundos) sentimos que la estructura va explotar, y as\u00ed el presunto marco del jazz (el <em>b\u00e1sico<\/em>) ver\u00e1, en lo que sigue, detonado sus \u201cl\u00edmites\u201d. La percusi\u00f3n y el bajo marcando el <em>beat<\/em> de este <em>track<\/em> inicial, al que se sobrepone la guitarra clara y precisa casi atonal, se enrarece por un efecto sonoro expansivo cual si fu\u00e9ramos bombardeados, y cuando menos lo esperamos un cuarteto de cuerdas colorea el fin con precipitados tonos apocal\u00edpticos. Para enseguida pasar, sin tiempo de reponerse, al tema que da t\u00edtulo a este disco. Como se ha de esperar <em>B\u00e1sico, no b\u00e1sico y dirigido<\/em> es una bomba\u2026 Jazz (<em>latin<\/em>) rock del bueno con una s\u00edncopa trepidante marcada por las congas y esa bater\u00eda firme que armoniza ora con la trompeta o la guitarra l\u00edder. Dedos que con decisi\u00f3n suben y bajan por ese brazo interminable, el\u00e9ctrico: la guitarra alterna en solos fuertes con la bater\u00eda que avanza o retrocede, seg\u00fan se mire (o escuche). <em>Tight<\/em>, <em>just thight<\/em>. La orquestaci\u00f3n echa mano de todos los \u201ccupones\u201d a su disposici\u00f3n, ajust\u00e1ndonos a su ritmo, gui\u00e1ndonos de lo oscuro a la luz.<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s, se nos viene encima <em>Royal hut<\/em>: un cicl\u00f3n polif\u00f3nico que arrastra la clave cubana primero de puntillas para luego hacerla fluir de lleno en la m\u00e9trica y velocidad de los violines celtas. Tono y color de cada tradici\u00f3n aqu\u00ed amalgaman sorpresivamente, creando otra cosa. Confieso que cuando lo escuch\u00e9 por primera vez me pareci\u00f3 audaz, casi dir\u00eda suicida. Porque a ello tambi\u00e9n sumar un cierto aire sure\u00f1o que emana de imitar mel\u00f3dicamente el <em>clapping<\/em> del gospel o el <em>step dancing<\/em> norteamericanos, para de pronto caer en medio de un \u00bfcirco?: hay sonidos que semejan el trotar de animales, o un elefante \u00bfgritando? La percusi\u00f3n \u2014como los violines, como la guitarra, como el bajo\u2014 pugna por o\u00edrse, exhibirse, en esta feria de la m\u00fasica donde podemos tambi\u00e9n bailar y (des)marcar el t(i)empo. Una verdadera descarga. Eso s\u00ed.<\/p>\n<p>Y como si la descarga no debiera parar, <em>A 220<\/em> nos pone el siguiente tema, que podr\u00e1 ser un homenaje a Juan Luis Guerra, pero tambi\u00e9n a ese Caribe festivo y arrollador, del que somos parte. Aqu\u00ed el bajo, la percusi\u00f3n y la guitarra tambi\u00e9n incorporan, aunque no directamente, aires de las <em>steel bands<\/em> caribe\u00f1as. Y el piano se suma al \u201ctumbao\u201d con el timbre especial del Rhodes. Redondo.<\/p>\n<p>Tras semejante liberaci\u00f3n, toca nivelar. Y un tema como <em>Donde vive lo que no pasa<\/em> es un corte inesperado, pero necesario. El tono calmo y grave de los vientos y las cuerdas desde el minuto inicial, sientan el <em>mood<\/em> que irradiar\u00e1 la pieza por completo. La guitarra, como el bajo y la bater\u00eda, embebidas en la l\u00ednea mel\u00f3dica ir\u00e1n suavemente entonando, punteando aqu\u00ed o all\u00e1, pero ser\u00e1 la trompeta la protagonista en este desplazamiento hacia lo insondable \u2014ese no lugar (de los recuerdos, quiz\u00e1s) \u2014, y la percusi\u00f3n baja cerrando, como quien toca tierra\/puerto. El fin.<\/p>\n<p>A la altura del sexto <em>track<\/em>, y ya cerca de s\u00ed mismo, Elmer llega a casa. Como si nunca hubiese partido, <em>Guilto<\/em> es ese jazz con el que nos moveremos cadenciosamente en cada \u201csecci\u00f3n\u201d, en que la guitarra pregunta y el piano responde, o la flauta se desgrana con suavidad en di\u00e1logo sabroso con el bajo ac\u00fastico (grueso) de fondo y la r\u00edtmica marcada por la bater\u00eda segura de s\u00ed. Todo anuncia una \u201cescuela\u201d aprehendida y metabolizada con gracia\u2026 algo que bien podr\u00eda convertirse en un <em>standard<\/em> de jazz cubano al que agregar\u00e1 su huella cada nuevo int\u00e9rprete.<\/p>\n<div class=\"video-container\"><iframe loading=\"lazy\" title=\"ELMER FERRER - &quot;DONDE VIVE LO QUE NO PASA&quot; - From the CD &quot;Basico, No Basico y Dirigido&quot;\" width=\"500\" height=\"281\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/Ye5Jd8tX_w8?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/div>\n<p>Llegar a casa es para este guitarrista volver a su Sancti Sp\u00edritus natal, y <em>Guanibarrana<\/em> como <em>Trova<\/em> son pruebas de ello. La primera es un punto cubano de nuevo tipo, porque esta zona de la geograf\u00eda cubana cuenta con una larga tradici\u00f3n de m\u00fasica campesina, y queda fijado desde el voceo introductorio del tema. Cuban\u00eda que se siente en la guitarra y en el tres con su t\u00edmbrica caracter\u00edstica, aunque la melod\u00eda se fragmente, acelere o calme, regod\u00e9andose con las cuerdas, bater\u00eda y bajo detr\u00e1s. Aqu\u00ed, m\u00e9trica y ritmo van des\/recomponiendo un paisaje sonoro en el que, al estar inmersos, el zapateo nos cosquillea los pies.<\/p>\n<p>Con <em>Trova <\/em>bajamos a la ciudad. El sonido limpio pero sentido de su guitarra cl\u00e1sica \u201cperjura\u201d va agasajando nota a nota esa vena trovadoresca que llevamos casi todos dentro. Cuando entran el <em>drums<\/em>, el chelo y el bajo junto a la filarm\u00f3nica, sentimos que Elmer recorre otra vez calles y callejones, plazas o plazoletas conocidas de memoria. Y fluimos llevados en la melod\u00eda a desandar la tarde-noche o antes que amanezca. Con el alma leve de quien ha visto su oasis.<\/p>\n<p>Y he aqu\u00ed que cuando m\u00e1s relajados estamos, despu\u00e9s de un \u201cinterludio\u201d que se siente como coda (o en este caso, transici\u00f3n) pasamos a otro universo en menos de un minuto. Lo que sobreviene es <em>El regocijo del fula<\/em>, tema que en di\u00e1logo exponencial con el pr\u00f3logo extrema lo que de enrarecido (co)habita alrededor. Psicod\u00e9lico y dodecafonista este <em>track<\/em> es digno de un laboratorio de m\u00fasica electroac\u00fastica: sonidos de diverso origen e intensidad, repetitivos, sint\u00e9ticos y percutivos, ejecutados a veces a contra mano, con tremenda mala vibra. Si el j\u00fabilo del mal ha de sonar as\u00ed, <em>he nailed it<\/em>.<\/p>\n<p>Ya finalizando, degustamos una re-interpretaci\u00f3n del <em>Third Stone From The Sun<\/em> de la Jimi Hendrix Experience, en manos de una \u201cbig\u201d band de jazz cubana, donde cada quien <em>break<\/em>ea su poco (entre ellos, en bajo y voz se escucha a Alain P\u00e9rez) y se suma a la rotunda orquestaci\u00f3n. El arreglo de Elmer, mucho m\u00e1s arm\u00f3nico que el original de Hendrix, es un homenaje inquietante que la tumbadora (Chendy Le\u00f3n), como la bater\u00eda (Kiki Ferrer), cargan de intensidad sostenida, y que la guitarra y la trompeta (Yumar Bonachea) logran <em>spice a little<\/em>.<\/p>\n<p>Sin embargo, a pesar que el cierre real de este disco, <em>Santana (Pasacalle Espirituano) \u2013 L&#8217;isola Misteriosa<\/em>, es tambi\u00e9n una reinterpretaci\u00f3n emotiva de Elmer sobre la obra de otro compositor \u2014y se entiende en esta tercera parte del volumen, donde se incluye el <em>track<\/em> anterior\u2014 no me cierra. Si se hubiera enunciado como un <em>bonus track<\/em>, tal como lo fue <em>Apag\u00f3n<\/em> para <em>Fango Dance<\/em>, quiz\u00e1s lo apreciar\u00eda bajo otra luz. Para gustos\u2026 ya se sabe.<\/p>\n<p>Lo cierto es que en esa <em>isola<\/em> misteriosa que es la m\u00fasica de la Elmer Ferrer Band, <em>off the basic<\/em>, somos el <em>target<\/em>: receptores infinitos donde vibra lo que no muere.<\/p>\n<h3><a href=\"https:\/\/amzn.to\/3OWBzkI\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Escucha <em>B\u00e1sico, No B\u00e1sico y Dirigido<\/em> ac\u00e1.<\/a><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p class=\"translation-block\"><em> Lying down, lights off <\/em> ... I enter a mined area, a war of sounds that invades. Randomly, because my player so chooses, the <em>B\u00e1sico, No B\u00e1sico y Dirigido<\/em> tracks hit (me) hopelessly. <span id=\"more-5547\"> <\/span><\/p>","protected":false},"author":1464,"featured_media":5548,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[25],"tags":[6975,6974,1033,6976,5060],"coauthors":[6550],"class_list":["post-5547","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-resenas","tag-basico","tag-elmer-ferrer","tag-musica-cubana","tag-no-basico-y-dirigido","tag-resenas"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/magazineampm.com\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/m1000x1000.jpg?fit=1000%2C1000&ssl=1","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5547","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1464"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5547"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5547\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11093,"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5547\/revisions\/11093"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5548"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5547"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5547"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5547"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=5547"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}