{"id":5302,"date":"2020-03-23T00:00:21","date_gmt":"2020-03-23T04:00:21","guid":{"rendered":"https:\/\/magazineampm.com\/?p=5302"},"modified":"2020-03-23T11:07:10","modified_gmt":"2020-03-23T15:07:10","slug":"rumberas-matanceras-yeya-calle-estanisla-luna-ines-mesa-liduvina-miro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/rumberas-matanceras-yeya-calle-estanisla-luna-ines-mesa-liduvina-miro\/","title":{"rendered":"Rumberas from Matanzas: iconic women through history and tradition"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al caminar los barrios de Simpson y La Marina recorremos parte de la historia de las mujeres que le dieron vida a la rumba en Matanzas. En casas actualmente abandonadas, con antiguas fachadas de ladrillos a flor de piel, habitaron las rumberas protagonistas de una pr\u00e1ctica cultural que acompa\u00f1aba las celebraciones de cumplea\u00f1os de santo, las tertulias de la tarde luego de realizar los quehaceres dom\u00e9sticos o el desfile del Bando Azul en las primeras horas del nuevo a\u00f1o.\u00a0<\/span><!--more--><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En los diversos espacios del entorno social y familiar las rumberas matanceras delinearon la rumba a tal punto que hasta nuestros d\u00edas llegan sus pasos de baile y el eco de sus cantos, como una rica herencia guardada por hijas y nietas. Esa fuerte energ\u00eda ancestral femenina fue la que inspir\u00f3 una agrupaci\u00f3n \u00fanica de su tipo en Cuba: la Asociaci\u00f3n de Mujeres Rumberas de Matanzas (AMR) Estanisl\u00e1 Luna y Yeya Calle, la cual <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">creada el 13 de octubre de 2013<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> es un medio imprescindible para la preservaci\u00f3n de la memoria hist\u00f3rica y el legado cultural de las rumberas desde finales del siglo XIX.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfQui\u00e9nes fueron esas mujeres que desde entonces, al interior de sus hogares, en solares y fiestas, alzaron sus voces y agitaron sus sayas en la m\u00e1s genuina expresi\u00f3n de rumba? Este texto presenta apenas un breve panorama sobre esas figuras paradigm\u00e1ticas que permanecen en el imaginario popular de la ciudad y viven en la memoria colectiva de la Asociaci\u00f3n de Mujeres Rumberas.<\/span><\/p>\n<p><b>La familia Calle-Mesa<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La historia de esta familia comienza con la figura de Anselmo Calle, uno de los primeros vinculados al origen de la rumba matancera. De \u00e9l se sabe que fue organizador del coro de rumba La Lirita y un famoso tocador, cantante y bailador del estilo yamb\u00fa. Sus tataranietas lo describen como un \u201cviejo sat\u00f3n\u201d que mantuvo una relaci\u00f3n estable y duradera con dos mujeres a la vez. De ambas uniones naci\u00f3 una pl\u00e9yade de rumberas que, sin rivalidad alguna, se reconocieron como hermanas, conscientes de la relaci\u00f3n del padre con sus respectivas madres.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De la uni\u00f3n entre Anselmo Calle y Joaquina Dom\u00ednguez nacen Manuela, Amadita, Antonina y Regla Calle. De esta \u00faltima nace Maximina Calle, quien da a luz a B\u00e1rbara Jim\u00e9nez Calle, conocida por B\u00e1rbara Calle, madre de \u00c1lida\u00a0 y Miriam Leicea, actuales integrantes de la AMR.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Mientras que de la uni\u00f3n entre Anselmo Calle y Juana Mesa nace In\u00e9s Mesa, quien mantendr\u00eda entonces el apellido de la madre. De In\u00e9s Mesa nacen dos figuras sumamente significativas para el origen y desarrollo de la agrupaci\u00f3n Guaguanc\u00f3 Matancero, posteriormente conocida como Los Mu\u00f1equitos de Matanzas: Juan y Juli\u00e1n Mesa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Esta familia se constituy\u00f3 como foco fundamental de rumba en la ciudad de Matanzas. Los miembros que mayor popularidad alcanzaron en agrupaciones profesionales, mucho deben a la inspiraci\u00f3n e improvisaci\u00f3n de sus antecesoras. En la trasmisi\u00f3n de los cantos y la construcci\u00f3n de esa rica madeja sonora fueron los v\u00ednculos maternos un eslab\u00f3n de fuerza mayor. La creatividad hall\u00f3 tierra f\u00e9rtil en los nombres de estas mujeres, semillas de una tradici\u00f3n local.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De Regla (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Yeya<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">) Calle solo se conoce que naci\u00f3 un d\u00eda de 1870 y falleci\u00f3 en 1956, a los 86 a\u00f1os. Organiz\u00f3 muchas rumbas y fue la anfitriona del principal foco de rumba en Simpson, por donde pasaron Esteban Vega (Chach\u00e1), Hortensio Alfonso (Virulilla), Esteban Lantr\u00ed (Saldiguera) y F\u00e9lix Campos. A su alrededor tambi\u00e9n se reuni\u00f3 un importante c\u00edrculo de rumberas como Estanisl\u00e1 Luna (Tani), Liduvina Mir\u00f3 y Flora Heredia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Como ama de casa se encontraba al cuidado de los nietos, quienes se fueron insertando cotidianamente en el marco de la rumba a trav\u00e9s del ambiente que propiciaba su abuela. Miriam, una de sus nietas, recuerda que en las tardes, al regresar de la escuela, pod\u00edan encontrar una rumba con los cantos de su abuela, entre los que sobresal\u00edan los de jarana, que pod\u00edan ser acompa\u00f1ados por la clave que tocaba con dos cucharas.<\/span><\/p>\n<div id=\"attachment_5303\" style=\"width: 730px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-5303\" data-attachment-id=\"5303\" data-permalink=\"https:\/\/magazineampm.com\/en\/rumberas-matanceras-yeya-calle-estanisla-luna-ines-mesa-liduvina-miro\/barbarita-calle-para-ampm\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/magazineampm.com\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Barbarita-Calle-para-ampm.jpg?fit=720%2C960&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"720,960\" data-comments-opened=\"1\" data-image-title=\"Barbarita Calle. Foto: Cortes\u00eda de Roxana Coz,\" data-image-description=\"&lt;p&gt;Barbarita Calle. Foto: Cortes\u00eda de Roxana Coz,&lt;\/p&gt;\n\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Barbarita Calle. Foto: Cortes\u00eda de Roxana Coz,&lt;\/p&gt;\n\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/magazineampm.com\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Barbarita-Calle-para-ampm.jpg?fit=720%2C960&amp;ssl=1\" class=\"size-full wp-image-5303\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/magazineampm.com\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Barbarita-Calle-para-ampm.jpg?resize=720%2C960&#038;ssl=1\" alt=\"Barbarita Calle. 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Incluso acondicion\u00f3 la sala de la casa para que Los Mu\u00f1equitos de Matanzas tuvieran un local de ensayo y pudieran reorganizar su actividad art\u00edstica en la d\u00e9cada de los 60.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Barbarita naci\u00f3 el 4 de diciembre de 1918 y 10 a\u00f1os despu\u00e9s fue bautizada, su t\u00eda abuela Manuela Calle fue la madrina. Se distingu\u00eda por la destreza de los movimientos del baile y era reconocida por el m\u00e9rito de jam\u00e1s dejarse \u201cvacunar\u201d, un gesto que defin\u00eda si eras <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">o no<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">buena bailadora. En las rumbas improvisadas que se daban en su casa, donde tomaban por instrumentos lo que estuviera a su alcance, muchos la recuerdan con un par de cucharas marcando la clave en la puerta de entrada.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Barbarita Calle fue una rumbera que no tuvo posibilidades de estudiar, pero aprendi\u00f3 de forma autodidacta. Solo despu\u00e9s del triunfo de la Revoluci\u00f3n fue que pudo concluir sus estudios secundarios. Su muerte, el 23 de abril de 1999, sumi\u00f3 al movimiento rumbero matancero en un profundo luto, reflejado en el silencio y el dolor que impidi\u00f3 una rumba de despedida.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En la familia Calle-Mesa el nombre de In\u00e9s se menciona con sumo respeto. Sus cantos de rumba, muchas veces creados en colaboraci\u00f3n con su hijo Juli\u00e1n, llegaron a incorporarse al repertorio de las agrupaciones profesionales matanceras.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">In\u00e9s Mesa<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">ense\u00f1\u00f3 a cantar rumba a sus hijos y nietos. Fue quien form\u00f3 a su nieta Martha Mesa tras quedar hu\u00e9rfana de padre a los nueve a\u00f1os, y como parte natural de su crianza le leg\u00f3 todo un arsenal de antiguas rumbas. Martha a\u00fan da testimonio de los cantos creados por su abuela junto a Juli\u00e1n. Su padre se inspiraba y sacaba la letra para un canto; In\u00e9s le ayudaba con la melod\u00eda, tomando como referencia los cantos que conoc\u00eda de anta\u00f1o, y de igual modo le entregaba otros para que fueran incorporados al repertorio de Los Mu\u00f1equitos de Matanzas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">In\u00e9s Mar\u00eda Mesa naci\u00f3 el 21 de diciembre de 1883. Aunque no lleg\u00f3 a casarse con Mart\u00edn G\u00f3mez, de su uni\u00f3n consensual nacieron cuatro hijos. En su descendencia encontramos rumberos que han tocado y cantado en agrupaciones profesionales de rumba de primer nivel. Sus hijos Juli\u00e1n y Juan (Bosco) Mesa fueron fundadores de Los Mu\u00f1equitos de Matanzas, y sus nietos Enrique y Pedro Mesa han trabajado en los grupos Afrocuba de Matanzas y Los Matanceros, respectivamente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Francisco Zamora (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Minini<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">),<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">rumbero mayor y director de la agrupaci\u00f3n Afrocuba de Matanzas, reconoci\u00f3 el lugar que ocupan las hermanas Calle y Mesa en la tradici\u00f3n popular. Para \u00e9l \u201cYeya e In\u00e9s Mesa fueron las rumberas que m\u00e1s sonaron aqu\u00ed [\u2026]. Los d\u00edas festivos, en su casa, no hab\u00eda que buscar a nadie de la calle para formar la rumba. Cuando la gente ven\u00eda ya estaba formada la rumba por ellos.\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201c\u00a1Por ah\u00ed viene Tani!\u201d, gritaban los muchachos que jugaban en casa de Yeya. Con los hombros cubiertos por su capote oscuro y el cuerpecito ligero, a pesar de los a\u00f1os se paseaba con gracia por las calles de sus amigas rumberas. Entre las bromas que le hac\u00edan los nietos, sal\u00eda en defensa alg\u00fan que otro canto de puya, ese que solo pod\u00eda regalar ella con su desbordante imaginaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<div id=\"attachment_5304\" style=\"width: 730px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-5304\" data-attachment-id=\"5304\" data-permalink=\"https:\/\/magazineampm.com\/en\/rumberas-matanceras-yeya-calle-estanisla-luna-ines-mesa-liduvina-miro\/estanisla-luna-para-ampm\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/magazineampm.com\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Estanisl%C3%A1-Luna-para-ampm.jpg?fit=720%2C960&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"720,960\" data-comments-opened=\"1\" data-image-title=\"Estanisl\u00e1 Luna. Foto: Cortes\u00eda de Roxana Coz.\" data-image-description=\"&lt;p&gt;Estanisl\u00e1 Luna. Foto: Cortes\u00eda de Roxana Coz. &lt;\/p&gt;\n\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Estanisl\u00e1 Luna. Foto: Cortes\u00eda de Roxana Coz. &lt;\/p&gt;\n\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/magazineampm.com\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Estanisl%C3%A1-Luna-para-ampm.jpg?fit=720%2C960&amp;ssl=1\" class=\"size-full wp-image-5304\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/magazineampm.com\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Estanisl%C3%A1-Luna-para-ampm.jpg?resize=720%2C960&#038;ssl=1\" alt=\"Estanisl\u00e1 Luna. 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Foto: Cortes\u00eda de Roxana Coz.<\/p><\/div>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Estanisl\u00e1 Luna, por su parte, ha sido una figura significativa en la cultura popular y, hasta donde sabemos, la m\u00e1s longeva de la comunidad rumbera matancera, al nacer el 13 de noviembre de 1881.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En la rumba sobresal\u00eda por los cantos de yamb\u00fa y la riqueza de movimientos danzarios, los que le valieron una fama que atrajo a muchos de los m\u00e1s reconocidos bailadores rumberos, al punto de que Jos\u00e9 Rosario Oviedo, el m\u00edtico <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Malanga<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, lleg\u00f3 a la ciudad de Matanzas con el inter\u00e9s de conocerla personalmente y acompa\u00f1arla en el baile.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Dentro de la rumba se preocupaba por que se respetara la entonaci\u00f3n del canto original, dirigiendo y rectificando a los m\u00e1s j\u00f3venes en las celebraciones. Su conocimiento le permiti\u00f3 que fuera reconocida como \u201cla \u00faltima reina del yamb\u00fa matancero\u201d. Gracias a la entrevista que Estanisl\u00e1 Luna concedi\u00f3 a Reinaldo Pe\u00f1alver y que <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Bohemia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> public\u00f3 bajo el t\u00edtulo <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Rumbera Mayor<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, conocemos sus ideas y el modo en que resolv\u00eda temas de g\u00e9nero y posici\u00f3n social. Refiri\u00e9ndose al fallecimiento de Malanga, ella comenta: \u201c[\u2026] aqu\u00ed en Matanzas tambi\u00e9n lo lloramos\u2026 Pero mi marido no fue al entierro y yo no pod\u00eda ir si \u00e9l no iba\u201d. Esto puede interpretarse como la subordinaci\u00f3n de la mujer a las decisiones del esposo, aunque sus intereses hubiesen sido diferentes.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por tanto, Estanisl\u00e1 estuvo obligada a lidiar con las concepciones patriarcales que impon\u00edan determinados comportamientos dominantes de la \u00e9poca, pero logr\u00f3 que el matrimonio no le impidiera el disfrute de cantar y bailar la rumba, lo que ocup\u00f3 un primer plano de inter\u00e9s en su vida. En la misma entrevista, al referirse al esposo, expresa:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cA m\u00ed s\u00ed me dejaba bailar\u2026 Ten\u00eda que hacerlo, porque esa fue la condici\u00f3n que le puse cuando nos unimos. Tuve muchos enamorados y a todos les puse la misma condici\u00f3n. Yo nac\u00ed con la rumba adentro. Nadie pod\u00eda quit\u00e1rmela. El que me quisiera ten\u00eda que aceptar que yo bailara\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las rumberas \u00c1lida y Miriam Leicea refieren los ingeniosos recursos que utilizaba Estanisl\u00e1 para no dejarse dominar o controlar por su esposo, Mart\u00edn Corona. A ella le gustaba compartir a solas con sus amigas lo mismo una conversaci\u00f3n que una rumba; si inesperadamente Mart\u00edn ven\u00eda a buscarla, ella <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">con la complicidad de las otras<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> se escond\u00eda. Luego continuaban la rumba o las jaranas, burl\u00e1ndose del control de Mart\u00edn o de alg\u00fan otro de sus compa\u00f1eros.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Estanisl\u00e1 demostr\u00f3 una fuerza y autonom\u00eda no usuales para las mujeres de su tiempo muchas veces violentadas y subestimadas por los hombres ya fuese en el sentido f\u00edsico o subjetivo.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Su muerte en 1987, a los 106 a\u00f1os de edad, constituy\u00f3 todo un acontecimiento en Matanzas, y su sepelio fue uno de los m\u00e1s concurridos. A trav\u00e9s de la emisora provincial Radio 26, la noticia se transmiti\u00f3 varias veces en el d\u00eda, aludiendo a que la rumba estaba de luto porque hab\u00eda muerto la \u201crumbera mayor\u201d, como se le conoc\u00eda. Desde su casa hasta el cementerio fue seguida por el pueblo matancero, que le rumbe\u00f3 como ella hab\u00eda pedido. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Que canten las mujeres <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">fue el yamb\u00fa de Estanisl\u00e1 Luna, el cual se cant\u00f3 una y otra vez.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Seg\u00fan el testimonio de \u00c1lida Leicea: \u201cA Estanisl\u00e1 la enterramos con rumba, porque ella dio sus cantos y quer\u00eda que le fueran cantando. Muri\u00f3 en la calle Salamanca, a mediaci\u00f3n de cuadra antes de llegar a Zaragoza, y se le llev\u00f3 en una caja peque\u00f1a porque era muy menudita. Fue bailando hasta Dos de mayo, donde entr\u00f3 al carro y despu\u00e9s se le rumbe\u00f3 todo el camino\u201d. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En el cementerio, aquel 9 de enero de 1987, la rumba continu\u00f3 hasta el anochecer.<\/span><\/p>\n<div id=\"attachment_5305\" style=\"width: 970px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-5305\" data-attachment-id=\"5305\" data-permalink=\"https:\/\/magazineampm.com\/en\/rumberas-matanceras-yeya-calle-estanisla-luna-ines-mesa-liduvina-miro\/liduvina-miro-para-ampm\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/magazineampm.com\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Liduvina-Mir%C3%B3-para-ampm.jpg?fit=960%2C720&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"960,720\" data-comments-opened=\"1\" data-image-title=\"Liduvina Mir\u00f3 para ampm\" data-image-description=\"&lt;p&gt;Liduvina Mir\u00f3. Foto: Cortes\u00eda de Roxana Coz. &lt;\/p&gt;\n\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Liduvina Mir\u00f3. Foto: Cortes\u00eda de Roxana Coz. &lt;\/p&gt;\n\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/magazineampm.com\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Liduvina-Mir%C3%B3-para-ampm.jpg?fit=960%2C720&amp;ssl=1\" class=\"size-full wp-image-5305\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/magazineampm.com\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Liduvina-Mir%C3%B3-para-ampm.jpg?resize=960%2C720&#038;ssl=1\" alt=\"Liduvina Mir\u00f3. 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Foto: Cortes\u00eda de Roxana Coz.<\/p><\/div>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Otras mujeres<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">tambi\u00e9n compartieron la pasi\u00f3n por la rumba y fueron importantes cultivadoras del g\u00e9nero en Matanzas. Entre ellas podemos mencionar a Liduvina Mir\u00f3, quien proven\u00eda de una amplia familia de rumberos de Uni\u00f3n de Reyes, fue la madre de Jes\u00fas Alfonso Mir\u00f3 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">ejecutante del quinto en Los Mu\u00f1equitos de Matanzas<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> y de Regla Gonz\u00e1lez Mir\u00f3, quien se desempe\u00f1a como coordinadora de la actual Asociaci\u00f3n de Mujeres Rumberas de Matanzas Estanisl\u00e1 Luna y Yeya Calle y del Taller Te\u00f3rico Pr\u00e1ctico de Rumba de Matanzas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Liduvina naci\u00f3 el 13 de abril de 1935. Disfrutaba la oportunidad de rumbear y por eso acompa\u00f1aba con una rumba cualquier momento significativo en su vida, fuese el nacimiento o la muerte de una persona cercana. Se le recuerda por el modo peculiar que ten\u00eda de bailar, por su quehacer en el Bando Azul y por el modo en que participaba en el baile callejero de las comparsas. La rumba estuvo presente hasta los \u00faltimos d\u00edas de su existencia y como era su deseo, los matanceros la despidieron con este ritmo el 9 de marzo de 2015.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Junto a estas rumberas mayores tambi\u00e9n se recuerdan los nombres o sobrenombres de Isabel Santiago, Yolanda Curbelo, Elvira Barani, Isabel Urrutia, Mar\u00eda Sixta Pita, Flora Heredia, Andrea Guti\u00e9rrez, Lina Campos, Carlota Guada, Francisca Rodr\u00edguez (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Panchita Chamalapo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">), Dominga Bacallao, Moraima Lausurique, Ana Luisa Piloto (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Chacha<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">), Margarita Zequeira (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Cundunga la China<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">), Chich\u00ed Guasab\u00e1 y Casilda Uldeber.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Fueron estos los nombres que convirtieron en arterias de vida las calles, los solares y entradas de las casas, defendiendo a todo pulm\u00f3n el mensaje de Tani, con sus muchos cantos reunidos en uno solo: \u201cQue canten las mujeres, que no les siento la voz\u2026\u201d. Entre guajacos \u2014esa bebida preparada a base de aguardiente, az\u00facar y zumo de lim\u00f3n\u2014<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">y sopones se atrevieron a contar su existencia a golpe de rumba, hilvanaron sus tristezas y alegr\u00edas, unieron sus voces y vidas en celebraciones de barrios con olor a r\u00edo. Estas mujeres fueron verdaderas guerreras que rodeadas por sus descendientes inculcaron amor a la tradici\u00f3n. Con la fuerza de una sacudida de hombros evitando el \u201cvacunao<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, as\u00ed hemos querido alejar el polvo y el olvido de autoras que hicieron, de la rumba matancera, una historia incre\u00edble.\u00a0<\/span><\/p>\n<h5><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/magazineampm.com\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Familia-Mesa-Calle-Arbol-Geneal%C3%B3gico.jpg?ssl=1\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"5310\" data-permalink=\"https:\/\/magazineampm.com\/en\/rumberas-matanceras-yeya-calle-estanisla-luna-ines-mesa-liduvina-miro\/familia-mesa-calle-arbol-genealogico-jpg\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/magazineampm.com\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Familia-Mesa-Calle-Arbol-Geneal%C3%B3gico-scaled.jpg?fit=2560%2C1722&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"2560,1722\" data-comments-opened=\"1\" data-image-title=\"Familia-Mesa-Calle-Arbol-Geneal\u00f3gico.jpg\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/magazineampm.com\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Familia-Mesa-Calle-Arbol-Geneal%C3%B3gico-scaled.jpg?fit=960%2C646&amp;ssl=1\" class=\"aligncenter size-full wp-image-5310\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/magazineampm.com\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Familia-Mesa-Calle-Arbol-Geneal%C3%B3gico-scaled.jpg?resize=2560%2C1722&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"2560\" height=\"1722\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/magazineampm.com\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Familia-Mesa-Calle-Arbol-Geneal%C3%B3gico-scaled.jpg?w=2560&amp;ssl=1 2560w, https:\/\/i0.wp.com\/magazineampm.com\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Familia-Mesa-Calle-Arbol-Geneal%C3%B3gico-scaled.jpg?resize=565%2C380&amp;ssl=1 565w, https:\/\/i0.wp.com\/magazineampm.com\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Familia-Mesa-Calle-Arbol-Geneal%C3%B3gico-scaled.jpg?resize=1606%2C1080&amp;ssl=1 1606w, https:\/\/i0.wp.com\/magazineampm.com\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Familia-Mesa-Calle-Arbol-Geneal%C3%B3gico-scaled.jpg?resize=260%2C175&amp;ssl=1 260w, https:\/\/i0.wp.com\/magazineampm.com\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Familia-Mesa-Calle-Arbol-Geneal%C3%B3gico-scaled.jpg?resize=768%2C517&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/magazineampm.com\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Familia-Mesa-Calle-Arbol-Geneal%C3%B3gico-scaled.jpg?resize=1536%2C1033&amp;ssl=1 1536w, https:\/\/i0.wp.com\/magazineampm.com\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Familia-Mesa-Calle-Arbol-Geneal%C3%B3gico-scaled.jpg?resize=2048%2C1378&amp;ssl=1 2048w, https:\/\/i0.wp.com\/magazineampm.com\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/Familia-Mesa-Calle-Arbol-Geneal%C3%B3gico-scaled.jpg?resize=16%2C12&amp;ssl=1 16w\" sizes=\"auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><\/a><\/h5>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al caminar los barrios de Simpson y La Marina recorremos parte de la historia de las mujeres que le dieron vida a la rumba en Matanzas. 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