{"id":2030,"date":"2018-12-12T13:09:42","date_gmt":"2018-12-12T18:09:42","guid":{"rendered":"https:\/\/magazineampm.com\/?p=2030"},"modified":"2022-03-15T11:45:32","modified_gmt":"2022-03-15T15:45:32","slug":"musica-para-ver","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/musica-para-ver\/","title":{"rendered":"Music to see"},"content":{"rendered":"\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cierta ocasi\u00f3n los organizadores de un premio musical en Casa de las Am\u00e9ricas le mostraron al presidente del jurado, nada menos que el gran compositor cubano Harold Gramatges, el cartel que se hab\u00eda dise\u00f1ado para el evento. Lo llevaron ante la enorme lona que colgaba en la misma sala donde minutos despu\u00e9s tendr\u00eda lugar la conferencia de prensa correspondiente. Con la serenidad propia de sus 86 a\u00f1os, el maestro se par\u00f3 unos segundos ante la imagen y regal\u00f3 a los anfitriones una sentencia inesperada: \u201cEste cartel suena\u201d. <!--more--> Es probable que aquel hombre afable y generoso, culto, pero inexperto en el lenguaje visual, deseara complacer y mostrarse agradecido por las deferencias hacia su persona. Pero la an\u00e9cdota, m\u00e1s all\u00e1 tambi\u00e9n de las virtudes relativas al cartel de marras,<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a> ata\u00f1e a un tema desafiante: el de las \u201ctraducciones\u201d posibles entre la vista y el o\u00eddo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El maridaje de sonidos y formas visuales tiene mucha m\u00e1s tela acumulada que tijeras yo para intervenirla, de modo que atenernos a la cartel\u00edstica nacional parece una opci\u00f3n aconsejable, antes que pretender comentar la riqu\u00edsima relaci\u00f3n entre m\u00fasica y artes pl\u00e1sticas, o entre sus cultores a lo largo de, por lo menos, los \u00faltimos dos siglos de historia criolla. Cuba es tanto manantial prodigioso de m\u00fasicas como pa\u00eds de rica tradici\u00f3n pict\u00f3rica. Hubo en el pasado reciente un ambicioso proyecto discogr\u00e1fico nombrado <em>La Isla de la M\u00fasica<\/em>, y habr\u00e1 en el futuro pr\u00f3ximo una gran retrospectiva del cartel cubano \u2015si un amigo coleccionista espa\u00f1ol consigue alinear sus estrellas\u2015, bajo el t\u00edtulo de <em>La Isla de Papel<\/em>. Entonces, \u00bfa qu\u00e9 suenan los carteles cubanos?<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"756\" height=\"1020\" data-attachment-id=\"2040\" data-permalink=\"https:\/\/magazineampm.com\/en\/musica-para-ver\/imagenes\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/magazineampm.com\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Im%C3%A1genes.jpg?fit=756%2C1020&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"756,1020\" data-comments-opened=\"1\" data-image-title=\"Im\u00e1genes\" data-image-description=\"&lt;p&gt;Algunos carteles cubanos emblem\u00e1ticos relacionados con la m\u00fasica. Foto: Cortes\u00eda del autor.&lt;\/p&gt;\n\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Algunos carteles cubanos emblem\u00e1ticos relacionados con la m\u00fasica. Foto: Cortes\u00eda del autor.&lt;\/p&gt;\n\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/magazineampm.com\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Im%C3%A1genes.jpg?fit=756%2C1020&amp;ssl=1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/magazineampm.com\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Im%C3%A1genes.jpg?resize=756%2C1020&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-2040\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/magazineampm.com\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Im%C3%A1genes.jpg?w=756&amp;ssl=1 756w, https:\/\/i0.wp.com\/magazineampm.com\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Im%C3%A1genes.jpg?resize=282%2C380&amp;ssl=1 282w, https:\/\/i0.wp.com\/magazineampm.com\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Im%C3%A1genes.jpg?resize=130%2C175&amp;ssl=1 130w, https:\/\/i0.wp.com\/magazineampm.com\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Im%C3%A1genes.jpg?resize=9%2C12&amp;ssl=1 9w\" sizes=\"auto, (max-width: 756px) 100vw, 756px\" \/><figcaption>Algunos carteles cubanos emblem\u00e1ticos relacionados con la m\u00fasica. Foto: Cortes\u00eda del autor.<\/figcaption><\/figure><\/div>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Oye c\u00f3mo va: carteles de tema musical<\/strong><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El cartel es un acompa\u00f1ante habitual de la difusi\u00f3n de la m\u00fasica, en tanto divulga anticipadamente el momento en que \u00e9sta se ejecutar\u00e1. Podr\u00eda decirse que los carteles para conciertos y eventos musicales de diverso tipo son la c\u00e9lula primaria de ese v\u00ednculo, la relaci\u00f3n m\u00e1s elemental. En los carteles aparecen tres grandes protagonistas: los instrumentos, los gestantes (compositores, ejecutantes, cantantes y danzantes) y las notaciones musicales. Resulta curioso descubrir qu\u00e9 poco representado est\u00e1 el acto de componer, tal vez por \u00edntimo y misterioso. No abundan tampoco los carteles que intenten reflejar \u2015es decir, que se les haya comisionado hacerlo\u2015 el fen\u00f3meno social y\/o fisiol\u00f3gico de la escucha. De manera que los carteles que solemos tener a mano muestran esa parte de la m\u00fasica que est\u00e1 en el aire. Que flota y se expande, por as\u00ed decirlo, entre las manos y las voces de unos humanos, y los cuerpos y las sensibilidades de otros.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En <em>Carnaval<\/em> (Raymundo Garc\u00eda, 1983) la rumbera baila a mand\u00edbula batiente, con los ojos cerrados, como gozando mucho, y mueve los brazos para generar un torbellino de telas rojas. En esa ilustraci\u00f3n no vemos los tambores, pero los podemos sentir. En <em>Carnaval de Cuba<\/em> (autor no identificado, 1970) nadie baila, sin embargo vemos un tambor que emite sonidos, como si irradiara energ\u00eda. En ambos casos los dise\u00f1adores encuentran en la forma y el color veh\u00edculos apropiados para trasmitirnos la sensaci\u00f3n sonora musical.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otro que cierra los ojos \u2015se dir\u00eda que improvisa con su saxo\u2015 es Carlos Averoff, en una imagen de origen fotogr\u00e1fico para anunciar, con sobriedad crom\u00e1tica y estilopostmoderno, un festival de jazz (Ernesto Azcuy, 1987). En cambio, en <em>Centenario del nacimiento de Jean Sibelius&nbsp;<\/em>(Jos\u00e9 Manuel Villa, 1965) apenas se nos muestran los dedos que pulsan el corno. Son el formato inusualmente esbelto y la tinta metalizada los que comunican la magnificencia de la m\u00fasica orquestal, aun cuando lo que vemos es un instrumento de viento solo e incompleto.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El que canta \u2015ya sea an\u00f3nimo, como en <em>Festival de la Canci\u00f3n Francesa<\/em> (Laura Ll\u00f3piz, 2009), o famoso, como <em>Pacho Alonso<\/em> (Rolando de Ora\u00e1, d\u00e9cada de los 70)\u2015 abre la boca y se supone que podemos escucharlo. Pacho no necesita m\u00e1s que su expresividad para trasmitirnos la pasi\u00f3n del bolero en un cartel fotogr\u00e1fico de rara composici\u00f3n. La vocalista franc\u00f3fona se auxilia de texturas y formas que ayudan a \u201cproyectar su voz\u201d. Puede haber incluso cantantes hier\u00e1ticos, como el <em>Carlos Varela con ballesta<\/em> (Nudo, 1990). Se preferenciaron aqu\u00ed las implicaciones sociales de aquel concierto y, m\u00e1s que m\u00fasica, suenan las ideas (\u00bfo acaso son una misma cosa?).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por otra parte, el que baila puede contenerse seg\u00fan la norma de la \u00e9poca, al estilo de <em>February Fiestas in Havana<\/em> (Enrique Garc\u00eda Cabrera, 1937). Otros sacuden rotunda y literalmente el esqueleto (<em>\u00a1La rumba!<\/em>, Darwin Forn\u00e9s, 2016), pasando por todo tipo de representaciones danzarias dibujadas o fotogr\u00e1ficas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por \u00faltimo, el que toca un instrumento lo hace de cuerpo entero, como Pablo Milan\u00e9s en <em>Una guitarra, un buen amor<\/em> (Mola, 2003); muestra las manos an\u00f3nimas de los <em>Rumberos de Cuba<\/em> (Arnulfo Espinosa, 2007), o se presenta como figuras descabezadas (<em>Sandoval<\/em>, Alejandro Rivera, 1989). Con frecuencia, los dise\u00f1adores exploran la fusi\u00f3n de instrumentos y personas, volvi\u00e9ndolos singulares entidades antropomorfas. As\u00ed, una guitarra puede levantar la mano (Concepci\u00f3n Robinson, 1983) y unos pies tocar el guayo (<em>Los Pleneros de la 21<\/em>, Carlos Zamora, 2003).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Existen, desde luego, muchos carteles con instrumentos musicales o partes de ellos, y otros que representan el hecho sonoro con objetos que podr\u00edamos llamar \u201cpara-musicales\u201d. Micr\u00f3fonos, bocinas, atriles, aud\u00edfonos, casetes, discos de vinilos o digitales, consolas de audio o platos de DJ aluden a la m\u00fasica porque son sus portadores permanentes o temporales y pueden hablar en su nombre con total propiedad.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y para completar esta breve clasificaci\u00f3n de representaciones directas o figurativas de la m\u00fasica en la cartel\u00edstica cubana, no se puede obviar el universo de las notaciones, en el que aparecen con relativa frecuencia las partituras (<em>Premio de Musicolog\u00eda<\/em>, &nbsp;Umberto Pe\u00f1a, 1979), las notas musicales (<em>Festival de la Chanson Populaire<\/em>, C\u00e9sar Mazola, 1967) y otros modos de referir la escritura de los sonidos ordenados en el tiempo (<em>Festival de Canci\u00f3n Francesa<\/em>, Pepe Men\u00e9ndez, 2009).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"756\" height=\"824\" data-attachment-id=\"2048\" data-permalink=\"https:\/\/magazineampm.com\/en\/musica-para-ver\/imagenes-2-2\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/magazineampm.com\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Im%C3%A1genes-2-1.jpg?fit=756%2C824&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"756,824\" data-comments-opened=\"1\" data-image-title=\"Im\u00e1genes 2\" data-image-description=\"&lt;p&gt;Algunos carteles cubanos emblem\u00e1ticos relacionados con la m\u00fasica. Foto: Cortes\u00eda del autor.&lt;\/p&gt;\n\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Algunos carteles cubanos emblem\u00e1ticos relacionados con la m\u00fasica. Foto: Cortes\u00eda del autor.&lt;\/p&gt;\n\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/magazineampm.com\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Im%C3%A1genes-2-1.jpg?fit=756%2C824&amp;ssl=1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/magazineampm.com\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Im%C3%A1genes-2-1.jpg?resize=756%2C824&#038;ssl=1\" alt=\"Algunos carteles cubanos emblem\u00e1ticos relacionados con la m\u00fasica. 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Foto: Cortes\u00eda del autor.<\/figcaption><\/figure><\/div>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1<strong>Ataca Chicho: carteles de tema musical&#8230; abstractos o indirectos!<\/strong><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Comento ahora algunos ejemplos en los que se promociona la m\u00fasica sin representarla directamente, es decir, sin notas o instrumentos, ni ejecutantes de ning\u00fan tipo. La sonoridad aludida, por as\u00ed decirlo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La conga carnavalera se intenta ilustrar por medio de bandas en curvas ascendentes, que recuerdan las serpentinas o los vestuarios propios de esa tradici\u00f3n, pero que aluden tambi\u00e9n a la sinuosidad del baile popular (<em>Carnaval<\/em>, autor no identificado, 1971). La cadencia charanguera se convierte, seg\u00fan su autora, en torbellino libre y sin l\u00edneas rectas en <em>Eso que anda<\/em> (Amalia Iduate, 2009). La sofisticada elaboraci\u00f3n de la m\u00fasica de concierto del siglo XXI adquiere visualidad en una composici\u00f3n de puntos y colores en <em>Premio de Composici\u00f3n<\/em> (Lyly D\u00edaz, 2017). En estos casos la comunicaci\u00f3n de lo sonoro se auxilia de una cualidad que lo visual puede compartir con la m\u00fasica: la abstracci\u00f3n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otra opci\u00f3n de lo indirecto, aunque figurativa, es la alusi\u00f3n a la m\u00fasica en tanto actitud o sentimiento. As\u00ed, hay carteles que portan signos de identidad extra musicales pero que \u201csuenan\u201d rotundamente seg\u00fan los c\u00f3digos que los motivan. <em>Metaleros<\/em> (Raupa, 2012) es un ejemplo posible: la actitud de ese subg\u00e9nero est\u00e1 en el gesto elegido, en el color y la tipograf\u00eda dibujada, en la acci\u00f3n en curso dentro del cartel.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u00a1Aguaaaa!: carteles de tema no musical&#8230; pero que suenan bonito<\/strong><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQui\u00e9n dice que no hay m\u00fasica en la composici\u00f3n visual, en la disposici\u00f3n de las formas y el cromatismo de un cartel? La geometr\u00eda es un recurso frecuente para organizar el espacio y generar ritmos en el plano. <em>26 de julio<\/em> (Alfonso Prieto, 1970) vibra por el efecto de las flechas que parecen entrar y salir vigorosamente del centro. Existen en el arte del cartel cubano varios ejemplos similares de aprovechamiento de efectos \u00f3pticos, seg\u00fan leyes de la Gestalt o afines. La repetici\u00f3n suele ser un recurso com\u00fan. En <em>Boxeo<\/em> (Jos\u00e9 Papiol, 1968) se triplica el t\u00edtulo y la foto, y de resultas las figuras parecen danzar al ritmo que marca la palabra. En definitiva, m\u00fasica y deporte comparten algo esencial \u2015el ritmo\u2015, de ah\u00ed que puedan parecernos musicales ciertas representaciones&nbsp; de eventos atl\u00e9ticos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con otros temas sucede algo similar. La reiteraci\u00f3n de la imagen \u2015creciendo o fragment\u00e1ndose\u2015 se percibe en ocasiones como si estuviera acompa\u00f1ada de sonoridad. No siempre m\u00fasica, desde luego, pero s\u00ed sonido. Puede ser de machete al cortar, de agua fluyendo, o de botas. Mucho ayuda la composici\u00f3n espacial en estos casos, y a\u00fan m\u00e1s el color. Ejemplos de esto son <em>Guatemala<\/em> (Tony \u00c9vora, 1967) \u2015dos fotos repetidas y una palabra para trasmitir un <em>crescendo<\/em>\u2015 y <em>XXIV Aniversario de los CDR<\/em> (Heriberto Hechevarr\u00eda, 1985) \u2015forma y color articulados como una cantata patri\u00f3tica.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No conozco muchos dise\u00f1adores que sepan o hagan m\u00fasica. M\u00e1s bien priman los bailadores de diverso talento y los escuchas inm\u00f3viles. Pero en la historia del cartel cubano la m\u00fasica aparece una y otra vez, visible o aludida, y sus cultores \u2015las y los cartelistas\u2015 han creado un notable conjunto de im\u00e1genes que seguir\u00e1n sonando en el tiempo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Disculpe el lector, pero fui yo quien dise\u00f1\u00f3 ese cartel para el Premio de Composici\u00f3n Casa de las Am\u00e9ricas 2004.<\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En cierta ocasi\u00f3n los organizadores de un premio musical en Casa de las Am\u00e9ricas le mostraron al presidente del jurado, nada menos que el gran compositor cubano Harold Gramatges, el cartel que se hab\u00eda dise\u00f1ado para el evento. 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