{"id":1635,"date":"2018-10-10T11:33:04","date_gmt":"2018-10-10T15:33:04","guid":{"rendered":"https:\/\/magazineampm.com\/?p=1635"},"modified":"2023-10-09T13:25:05","modified_gmt":"2023-10-09T17:25:05","slug":"el-arte-de-bebo-de-cuba","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/el-arte-de-bebo-de-cuba\/","title":{"rendered":"The art of Bebo of Cuba"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>Este texto apareci\u00f3 <a href=\"https:\/\/oncubanews.com\/cultura\/musica\/el-arte-de-bebo-de-cuba-perfil\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">originalmente publicado en la revista OnCuba<\/a>. A prop\u00f3sito del centenario del natalicio de Bebo Vald\u00e9s (y el cumplea\u00f1os 77 de su hijo Chucho), decidimos rescatarlo y que funcionara como homenaje de nuestra publicaci\u00f3n a ese gigante redimido de la m\u00fasica cubana.<\/em><\/strong><!--more--><\/p>\n<p><strong><em>Esto es un boceto, un atisbo que apenas permite sospechar al hombre que fue Bebo Vald\u00e9s. Para que este texto adquiriera cabal dimensi\u00f3n, ser\u00edan necesarias un par de voces que aqu\u00ed faltan, ser\u00eda necesario acudir al Quivic\u00e1n natal, a la Suecia (segunda patria), a todos esos parajes y personas en los que dej\u00f3 huella. No fue posible, pero\u00a0 -parafraseando a Ana Prieto a prop\u00f3sito de Borges- entre los recuerdos, las veracidades y el eco, el \u00fanico testimonio es su m\u00fasica. Aun as\u00ed, surge terca e imperiosa la necesidad de un texto como este.<\/em><\/strong><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>\u201cLa vida de Bebo es una pel\u00edcula. Aprendi\u00f3 a tocar el piano en una mesa con las teclas dibujadas. Hablar con \u00e9l era conocer a Cachao, el guaguanc\u00f3, a Bill Evans, a Rachmaninov y el jazz. Ahora mismo estoy viendo una foto de \u00e9l abrazado a Sarah Vaughan y a Nat King Cole. Bebo es la m\u00fasica cubana del siglo XX\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Javier Lim\u00f3n<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Bebo Vald\u00e9s era un hombre extra\u00f1o. Gigante del jazz afrocubano en la era en que se forjaban los caminos del g\u00e9nero, la primera imagen suya que evocan sus conocidos es sin embargo la de un tipo sencill\u00edsimo, un caballero de la vieja escuela. Resulta as\u00ed que es uno de los pocos casos de la historia del arte en el que la maestr\u00eda cede paso a la personalidad no por sus excesos \u2013Hemingway\u2013 ni por su originalidad \u2013Woody Allen\u2013 sino por ser, simplemente, un hombre de bien.<\/p>\n<p>Un hombre de bien que sin embargo no pudo renunciar a la libertad de tocar el piano sin cortapisas. Un hombre de bien que se afinc\u00f3 en una tierra n\u00f3rdica y distante, en la que permaneci\u00f3 treinta a\u00f1os rumiando silenciosamente su arte, en la tranquilidad de los salones. Unos salones que nunca supieron que ten\u00edan una leyenda viva. Un hombre de bien que lo larg\u00f3 todo con tal de que lo dejaran tocar en paz.<\/p>\n<p>La historia de Bebo Vald\u00e9s, que es inseparable a la de la m\u00fasica cubana, empez\u00f3 hace much\u00edsimo tiempo, con unos europeos lujuriosos y unos esclavos africanos mezclados hasta el infinito, con un piano que fue violado dulcemente por un tambor fren\u00e9tico e intraducible. A esa fusi\u00f3n permanentemente inconclusa lleg\u00f3 en los a\u00f1os 30 Dionisio Ram\u00f3n Emilio (Bebo) Vald\u00e9s Amaro con la intenci\u00f3n de divertirse, sin saber que llegar\u00eda a estampar su nombre en la tarja de los padres fundadores.<\/p>\n<p>Era la \u00e9poca de La Habana nocturna, aquel gigantesco garito en el que los turistas acompa\u00f1aban el alcohol, los juegos de azar y las drogas con la banda sonora de los impetuosos m\u00fasicos cubanos. Bebo por entonces andaba incursionando en el jazz, absorbiendo todo lo que pod\u00eda de sus admirados Art Tatum y Bill Evans, pero se nutr\u00eda tambi\u00e9n \u201cde la rutina de la calle, el boogie-boogie, el danz\u00f3n, la rumba\u201d, como dijo alguna vez.<\/p>\n<p>Siendo un adolescente, Caball\u00f3n \u2013como tambi\u00e9n lo llamaban por su alta estatura\u2013 se enrola con su amigo de la infancia Israel L\u00f3pez Cachao en la creaci\u00f3n de una orquesta en la que el genial bajista cocinaba\u00a0el futuro mambo. Mientras contin\u00faa sus estudios, se va abriendo paso como pianista en formaciones como la de Wilfredo Garc\u00eda Curbelo y Julio Cueva. En esta combinaci\u00f3n de academia y universidad de la calle va germinando una manera \u00fanica de tocar, un estilo que permite a cualquier mel\u00f3mano distinguir los arreglos e interpretaciones de Bebo Vald\u00e9s.<\/p>\n<p>El a\u00f1o 1947 o 1948 \u2013este dato como muchos otros de su vida, es bastante impreciso\u2013 significa el primer viaje de Bebo tras sus ra\u00edces africanas. Visita Hait\u00ed; all\u00ed siente su alma cat\u00f3lica resonar con esos rituales en los que no cree, pero le conectan con un pasado vibrante, tan suyo como las composiciones de Saumell y tan contagioso como el guaguanc\u00f3 del reparto Santa Amalia, pero a\u00fan m\u00e1s antiguo, un arcano de indescifrable atractivo. Un santero que conoci\u00f3 le revela premonitoriamente que ese viaje a los or\u00edgenes tendr\u00e1 otros destinos y que alg\u00fan d\u00eda visitar\u00e1 Salvador de Bah\u00eda, ese pedazo de \u00c1frica insertado en tierra americana, en el que la religi\u00f3n yoruba vive ajena al paso del tiempo.<\/p>\n<p>El aliento de los orishas parece impulsar a Caball\u00f3n. Es contratado en el Club Tropicana, la meca del jazz en Cuba por entonces y trabaja como pianista y arreglista de Rita Montaner y la Orquesta de Armando Romeu. Diez a\u00f1os trabajar\u00e1 en Tropicana, y en ese per\u00edodo \u2013la llamada d\u00e9cada de oro de la m\u00fasica cubana\u2013 no habr\u00e1 fen\u00f3meno musical que le sea ajeno.<\/p>\n<p>Desde finales del 40, el inquieto baterista Guillermo Barreto \u2013vecino, amigo y compa\u00f1ero de banda de Bebo\u2013 organizaba los domingos por la tarde o en las madrugadas tras finalizar el show de Tropicana, unas sesiones de improvisaci\u00f3n en las que m\u00fasicos del patio y extranjeros daban rienda suelta a su creatividad mezclando jazz con ritmos afrocubanos. Las descargas pod\u00edan durar indefinidamente; un tema, a veces apenas un riff, bastaba para que una avalancha de m\u00fasicos e instrumentos se sucedieran sin fin, llegando a empatar no pocas veces el d\u00eda, la tarde y la noche. A las descargas, adem\u00e1s de habituales como Peruch\u00edn, el Negro Vivar, Walfredo de los Reyes, Israel L\u00f3pez Cachao, el Ni\u00f1o Rivera y Tata G\u00fcines se sumaban unos maravillados Roy Haynes, Kenny Drew, Sarah Vaughan y Richard Davis, quienes, a su paso por Tropicana, fueron subyugados por el estilo y la capacidad interpretativa de los m\u00fasicos cubanos y sus ritmos.<\/p>\n<p>Las descargas se hicieron costumbre en los predios de Tropicana (y fueron asimiladas por toda una serie de g\u00e9neros y estilos como lo fue el filin), pero el escaso inter\u00e9s y la falta de visi\u00f3n de las disqueras no las hab\u00edan tomado en cuenta. Hasta una noche de finales de 1952.<\/p>\n<div class=\"video-container\"><iframe loading=\"lazy\" title=\"Afro Cuban Jazz. Descargas, Colecci\u00f3n Perlas Cubanas #100 (Full Album\/Album Completo)\" width=\"500\" height=\"281\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/GedjC4QCXsQ?start=180&#038;feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/div>\n<p>Mientras Bebo descansaba en un cabaret de La Habana junto a otros miembros de la Orquesta de Tropicana, Irving Price, due\u00f1o de una tienda de discos en la calle Galiano, le dice que Norman Granz \u2013m\u00edtico productor norteamericano, fundador de monumentos del jazz como Jazz at the Philarmonic y el legendario sello Verve\u2013 est\u00e1 en La Habana, sorprendido con el hecho de que los m\u00fasicos cubanos toquen jazz. Hacen las coordinaciones pertinentes y en el estudio de Panart, entre los rones y cervezas de rigor, Bebo y un grupo de m\u00fasicos de Tropicana grabaron el disco\u00a0<em>Cubano!<\/em>, en el que tocaron varios temas de jazz cl\u00e1sico, pasados por el filtro cubano, y una colosal improvisaci\u00f3n a partir de un riff tocado por Caball\u00f3n, que tomar\u00eda el nombre de\u00a0<em>Con poco coco<\/em>, un cl\u00e1sico de las descargas del jazz afrocubano de todos los tiempos. A este disco y a estos m\u00fasicos les toc\u00f3 el privilegio de entrar a la historia de la m\u00fasica como la primera grabaci\u00f3n de una descarga cubana.<\/p>\n<p>De esta \u00e9poca dorada data tambi\u00e9n su orquesta Sabor de Cuba, una jazzband en toda regla, con veinte m\u00fasicos, entre los que se encontraban un cantante llamado Beny Mor\u00e9 y un joven pianista de diecis\u00e9is a\u00f1os, que por su elevada estatura y habilidad para manejarse en el piano con unos dedos afilad\u00edsimos no cab\u00eda la menor duda de su procedencia: comenzaba la carrera del otro Vald\u00e9s, Chucho.<\/p>\n<div class=\"video-container\"><iframe loading=\"lazy\" title=\"Mambo Time - BEBO VALDES y su ORQUESTA SABOR de CUBA\" width=\"500\" height=\"281\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/w7vHcMsM7hs?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/div>\n<p>Cuenta Leonardo Acosta en su imprescindible\u00a0<em>Un siglo de jazz en Cuba<\/em>:<\/p>\n<p>\u201cEn el a\u00f1o 1952 el pianista, compositor y arreglista Bebo Vald\u00e9s inici\u00f3 lo que pudo ser una revoluci\u00f3n musical semejante a la que llevaron a cabo Machito y Mario Bauz\u00e1 en Nueva York o D\u00e1maso P\u00e9rez Prado en M\u00e9xico. Sin embargo, lo que hubiera sido la revoluci\u00f3n del ritmo batanga ha quedado solo como una interesante curiosidad hist\u00f3rica y un grato recuerdo para los que la vivieron. (\u2026) Bebo parec\u00eda el hombre indicado para hacer una nueva fusi\u00f3n entre el jazz y lo afrocubano, superando la creciente comercializaci\u00f3n del mambo y las limitaciones del chachach\u00e1.\u201d<\/p>\n<p>En los estudios de RHC Cadena Azul, el 8 de junio de 1952, Bebo da a conocer el ritmo batanga, que pretend\u00eda convertirse en el rival del mambo. La tarde del debut, Bebo se acerc\u00f3 al micr\u00f3fono y explic\u00f3 que batanga proviene de las voces africanas bat\u00e1 y tanga. El estilo difer\u00eda en lo fundamental del mambo en que contaba con una secci\u00f3n de trombones y una trompa \u2013\u201cpara llenar el vac\u00edo entre los planos agudo y grave que creaban las orquestaciones de D\u00e1maso\u201d, dijo Bebo\u2013 y su gran aporte fueron las nuevas combinaciones r\u00edtmicas introducidas en la percusi\u00f3n cubana, al introducir por primera vez en una orquesta un tambor bat\u00e1, un instrumento que hab\u00eda permanecido apartado de los escenarios producto al racismo habitual en Cuba, en la que era considerado una cosa de negros brujos.<\/p>\n<p>La orquesta del batanga, que caus\u00f3 furor entre el p\u00fablico en su debut, se present\u00f3 durante los tres domingos siguientes pero, en palabras de Bebo, \u201cla batanga muri\u00f3 de muerte natural\u201d. Los patrocinadores y las empresas disqueras prefirieron apostar por lo seguro y no se le hizo promoci\u00f3n al nuevo ritmo, que no pod\u00eda competir en el gusto de los bailadores con la simplicidad sonora y bailable chachach\u00e1.<\/p>\n<div class=\"video-container\"><iframe loading=\"lazy\" title=\"Bebo Vald\u00e9s -- Batanga Cha Cha Cha (VintageMusic.es)\" width=\"500\" height=\"375\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/gqbhkXc0hRE?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/div>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>***<\/strong><\/p>\n<p>Tras el triunfo de la Revoluci\u00f3n Cubana en enero de 1959, Bebo \u2013incapaz de acoplarse a la nueva Cuba que estaba surgiendo, en la que pas\u00f3 del desenfreno de las noches de cabaret y descargas propias de los 50 a tener que rendir cuenta de su repertorio\u2013 toma la decisi\u00f3n de salirse del juego. Una tarde de 1960 lleg\u00f3 al estudio para grabar un material que estaba recopilando con la intenci\u00f3n de llev\u00e1rselo a M\u00e9xico. Un individuo de camisa roja se le acerc\u00f3 y se identific\u00f3 como miliciano.<\/p>\n<p>\u2013 Vamos para la plaza, van a dar un discurso\u2013 le dijo.<br \/>\n\u2013 Lo siento, tengo una sesi\u00f3n ahora\u2013 le respondi\u00f3 Caball\u00f3n.<br \/>\n\u2013 No hay sesi\u00f3n de grabaci\u00f3n, todo est\u00e1 suspendido.<br \/>\n\u2013 No voy a ninguna tribuna, lo ver\u00e9 por televisi\u00f3n en casa.<br \/>\n\u2013 Usted debe ir, camarada.<br \/>\n\u2013 No soy su camarada, soy un amigo o un enemigo o nada.<br \/>\n\u2013 Escuche, usted est\u00e1 en el camino equivocado, si no entra a la guagua estar\u00e1 en problemas\u2013 le dijo mientras se\u00f1alaba un veh\u00edculo que estaba parqueado junto a dos camiones, listo para ir a la plaza.<\/p>\n<p>Bebo no subi\u00f3 a la guagua. Poco despu\u00e9s, tras coordinar con su amigo y m\u00e1nager Roger Frederick Reiter, saldr\u00eda del pa\u00eds junto al cantante Rolando Laserie rumbo a una gira inexistente en M\u00e9xico. Atr\u00e1s quedaron su esposa Pilar Vald\u00e9s y cinco hijos. Fue una decisi\u00f3n dif\u00edcil, desgarradora, pero los escr\u00fapulos fueron superados por la presi\u00f3n de no \u201csentirme libre para tocar la m\u00fasica que me diera la gana\u201d, declar\u00f3 en una ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Tras un periplo que lo llev\u00f3 por M\u00e9xico, Estados Unidos y Espa\u00f1a (donde trabaja con el cantante chileno Lucho Gatica), Bebo se une a los Lecuona Cuban Boys. Junto a esta orquesta desanda Europa; tocan en Inglaterra, Francia, Holanda, Alemania, Finlandia. Llegan a la fr\u00eda Suecia el 17 de abril de 1963. All\u00ed le dan asilo pol\u00edtico, el destino perfecto para aquel negro de estilo parsimonioso y refinado. Bebo naci\u00f3 en Cuba, podr\u00eda decirse, para escribir una parte de la historia del jazz latino; su verdadera biograf\u00eda de hombre terrenal, en cambio, lo esperaba en Estocolmo.<\/p>\n<p>En Suecia conocer\u00e1 lo que es el fr\u00edo absoluto. Durante seis meses trabajar\u00e1 en un club del C\u00edrculo Polar \u00c1rtico, y combatir\u00e1 el hielo a golpe de improvisaciones interminables; aqu\u00ed se muere de fr\u00edo, pero encuentra la tranquilidad suficiente para tocar su m\u00fasica.<\/p>\n<p>Los Lecuona Cuban Boys son contratados por Ove Hahn, el jefe art\u00edstico del parque de atracciones Gr\u00f6na Lund,\u00a0para que tocaran en el restaurante Tyrol. Aquel mont\u00f3n de apuestos latinos atrajo a muchas chicas que se quedaban mirando a los m\u00fasicos, entre los que resaltaba un gigante caribe\u00f1o de seis pies cuatro pulgadas que posaba sus manos inmensas sobre las teclas del piano con una ternura incre\u00edble.<\/p>\n<p>All\u00ed lo descubri\u00f3 una bell\u00edsima jovencita de 18 a\u00f1os, que se aficion\u00f3 a aquel cuarent\u00f3n que interpretaba temas del repertorio cl\u00e1sico y muy de vez en cuando otras cosas raras que no entend\u00eda, pero que le hablaban de un lugar en el tr\u00f3pico en el que la noche no paraba, en donde el baile y la m\u00fasica reptaban por todas partes.<\/p>\n<p>Rose-Marie Pehrsonse se empe\u00f1\u00f3 en que ese cubano ser\u00eda su hombre, y que le tocar\u00eda en las noches de los pr\u00f3ximos cuarenta y cinco a\u00f1os las variaciones de los standars de jazz que tanto la trastornaban. Y Bebo, siempre galante, la complacer\u00eda; mucho tiempo despu\u00e9s, desliz\u00f3 su nombre en varias composiciones, para acercarla a la magia de las noches habaneras que Rose-Marie no pudo conocer.<\/p>\n[contentcards url=\u00bbhttps:\/\/gladyspalmera.com\/bebo-valdes-y-el-latin-jazz-sueco\/\u00bb target=\u00bb_blank\u00bb]\n<p>En los pr\u00f3ximos treinta a\u00f1os Bebo Vald\u00e9s ser\u00e1 apenas un recuerdo en la mente de sus contempor\u00e1neos, una leyenda que solo conocer\u00e1n los fan\u00e1ticos del jazz y quienes vivieron la Cuba intensa de casinos y cabarets. Son a\u00f1os grises como el invierno n\u00f3rdico, en los que tiene que tocar sin descanso versiones de los Beatles, los hits del mundo pop y el jazz norteamericano en hoteles y cruceros. Toca el piano en unas clases de ballet. A veces piensa meterse a taxista, pero una vez m\u00e1s la decisi\u00f3n de hacer lo que le gusta prevalece.<\/p>\n<p>A pesar del silencio medi\u00e1tico, siempre tiene junto al piano y en los cuartos\u00a0una libreta en la que anotar las melod\u00edas que acuden a su cabeza. Si no las anota, se van irremisiblemente; pueden venir otras, pero esas melod\u00edas \u2013 como los amores de los boleros que tanto le gustan-, no vuelven m\u00e1s.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 1994, Paquito D\u2019Rivera, movido por qui\u00e9n sabe qu\u00e9 orisha y apremiado por compromisos disqueros que no pod\u00eda cumplir, llama a Caball\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2013 Bebo, por lo que existi\u00f3 entre t\u00fa y mi padre, ay\u00fadame con esto porque s\u00e9 que t\u00fa puedes hacerlo y r\u00e1pido.<br \/>\n\u2013 Estoy fuera de eso Paquito, hace un bulto de a\u00f1os que no compongo nada. Tal vez si me das m\u00e1s tiempo\u2026\u2013 le respondi\u00f3 Vald\u00e9s.<br \/>\n\u2013 Pero, \u00bftienes ideas?<br \/>\n\u2013 S\u00ed, ideas tengo unas cuantas.<br \/>\n\u2013 Pues ponte que eso me sirve.<\/p>\n<p>Bebo se puso a revisar su material y en una marat\u00f3n de 36 horas mont\u00f3 varias piezas con sus arreglos para nueve instrumentos. Aunque inicialmente el disco era para Paquito, este decidi\u00f3 que era hora de que Bebo cabalgara de nuevo. En un estudio de Alemania, en solo tres d\u00edas, D\u2019Rivera produce\u00a0<em>Bebo rides again<\/em>, una compilaci\u00f3n de temas cl\u00e1sicos del repertorio cubano y composiciones del propio Bebo. No ha perdido el tiempo en estos a\u00f1os Bebo Vald\u00e9s; las consolas recogen la sabidur\u00eda de unas manos prodigiosas, una lecci\u00f3n pacientemente a\u00f1ejada. A los 76 a\u00f1os, Bebo tiene mejor sabor que nunca.<\/p>\n<div class=\"video-container\"><iframe loading=\"lazy\" title=\"All Dizzy Gillespie\" width=\"500\" height=\"375\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/PpP7CVdhaEM?list=OLAK5uy_n0N9Vo4LgMqFaJEEsSZpIFu6q25rWvfJA\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/div>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>***<\/strong><\/p>\n<p>Fernando Trueba no es solo un cineasta espa\u00f1ol reconocido, sino tambi\u00e9n un fan\u00e1tico confeso del latin jazz desde que en los ochenta cayera en sus manos el disco <em>Blowin<\/em> de Paquito D\u2019 Rivera. La pasi\u00f3n de Trueba por el g\u00e9nero lo llev\u00f3 a darle forma a una vieja ambici\u00f3n: ver la historia de la m\u00fasica que tanto ama plasmada en un filme. Y es imposible repasar el latin jazz sin contar con Bebo Vald\u00e9s.<\/p>\n<p>Trueba planea una reuni\u00f3n de gigantes a trav\u00e9s de la pel\u00edcula\u00a0<em>Calle 54<\/em>, antes de que fuera demasiado tarde \u2013providencial intuici\u00f3n la suya, unos meses despu\u00e9s de filmada la pel\u00edcula falleci\u00f3 el contrabajista Israel L\u00f3pez Cachao\u2013. Filme sobre la m\u00fasica, el cine es un mero veh\u00edculo para la expresi\u00f3n de un arte poderoso otro.<\/p>\n<p>La pel\u00edcula permiti\u00f3 a Bebo rememorar los viejos tiempos de las descargas de Tropicana; despu\u00e9s de d\u00e9cadas toc\u00f3 otra vez con sus viejos compa\u00f1eros y conoci\u00f3 a varios de los mejores continuadores del jazz afrocubano.<\/p>\n<p>A partir de\u00a0<em>Calle 54<\/em>\u00a0\u2013y de la mano de Fernando Trueba y Nat Chediak\u2013, la carrera de Bebo Vald\u00e9s renace como si se tratara de una joven estrella pop. Graba\u00a0<em>El sabor de Cuba<\/em>\u00a0con sus socios de toda la vida, Israel L\u00f3pez Cachao y Patato Vald\u00e9s, disco con el que gana el primero de los nueve Grammy que obtuvo en los a\u00f1os siguientes.<\/p>\n<p>La versi\u00f3n de\u00a0<em>L\u00e1grimas negras<\/em>\u00a0que interpretan Bebo y Cachao en\u00a0<em>Calle 54<\/em>\u00a0lleg\u00f3 al cantaor flamenco Diego El Cigala, y a trav\u00e9s de una paella organizada por Trueba, el m\u00fasico cubano y el espa\u00f1ol se conocieron. El proyecto surgi\u00f3 ah\u00ed mismo con una premisa b\u00e1sica: despegarse de sus respectivos or\u00edgenes. Bebo le dijo a El Cigala: \u201ct\u00fa no seas gitano, que yo no voy a ser un negro de Cuba\u201d. El resultado fue el \u00e1lbum\u00a0<em>L\u00e1grimas negras<\/em>, una relectura inolvidable de grandes cl\u00e1sicos de la m\u00fasica popular latina.<\/p>\n<div class=\"video-container\"><iframe loading=\"lazy\" title=\"Bebo Vald\u00e9s &amp; Diego El Cigala.- L\u00e1grimas Negras\" width=\"500\" height=\"281\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/Bnc7Bz57CME?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/div>\n<p>Poco despu\u00e9s se convierte en el gu\u00eda protagonista del filme\u00a0<em>El milagro de Candeal<\/em>\u00a0(otra vez Fernando Trueba), en donde, entre otras muchas cosas, viaja a las favelas de Salvador de Bahia para reencontrarse con sus or\u00edgenes africanos. En tierra brasile\u00f1a evoca una lejana y casi olvidada conversaci\u00f3n con un santero haitiano. La profec\u00eda tard\u00f3 seis d\u00e9cadas en cumplirse, pero cuando sucede, Bebo comprende un poco m\u00e1s los caminos ocultos de la santer\u00eda. Es demasiado viejo para empezar a creer en los orishas, pero no puede evitar dedicarles un pensamiento respetuoso.<\/p>\n<p>Creador de la m\u00fasica y fuente de inspiraci\u00f3n a la vez de la pel\u00edcula animada\u00a0<em>Chico y Rita<\/em>\u00a0\u2013nominada al Oscar en 2012\u2013, Bebo es retratado po\u00e9ticamente en un hermoso filme que homenajea, una vez m\u00e1s, el trabajo de aquellos m\u00fasicos que gestaron el encuentro del jazz y los ritmos cubanos.<\/p>\n<p>A los 87 Bebo Vald\u00e9s pisa por primera vez el legendario club Vanguard Village. Los habituales del lugar, para quienes el pianista es, si acaso, una remota referencia de los tiempos del bop, y s\u00ed estaban acostumbrados en cambio a las ejecuciones de su hijo Chucho con su estilo \u00e1gil, quedan sumidos en un ambiente de dulce gracia, envueltos en la familiaridad de las notas despedidas por los dedos afilados del octogenario, que regala un concierto contenido, sin estridencias, una actuaci\u00f3n perfecta de viejo int\u00e9rprete, un recuerdo de los tiempos en los que el jazz no era el deseo trivial de sobresalir.<\/p>\n<p>Cuenta Ben Ratliff: \u201cmientras Chucho \u2013para quien el club es un espacio familiar\u2013 toca con fiereza, r\u00e1pidamente, dir\u00edase que pose\u00eddo; Bebo tocaba con gentileza, como si estuviera en una sala llena de amigos.\u201d<\/p>\n<p>En el 2011 es nombrado junto con Chucho Doctor Honoris Causa del Berklee College of Music de Boston, justo colof\u00f3n de su renovada carrera y de su contribuci\u00f3n imprescindible al jazz.<\/p>\n<p>\u201cEsto es un sorpresa. No esperaba estos reconocimientos a esta altura\u201d, suele decir cada vez que le otorgan un nuevo premio, que recibe con el mismo gesto sencillo con que agradec\u00eda los escasos aplausos en los salones suecos en los que trabaj\u00f3 an\u00f3nimamente por d\u00e9cadas.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\">***<\/h2>\n<div id=\"attachment_1643\" style=\"width: 860px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-1643\" data-attachment-id=\"1643\" data-permalink=\"https:\/\/magazineampm.com\/en\/el-arte-de-bebo-de-cuba\/bebo-valdes-by-joseph\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/magazineampm.com\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/bebo-valdes-by-joseph.jpg?fit=850%2C960&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"850,960\" data-comments-opened=\"1\" data-image-title=\"bebo valdes by joseph\" data-image-description=\"&lt;p&gt;Ilustraci\u00f3n: Joshep Ros.&lt;\/p&gt;\n\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Ilustraci\u00f3n: Joshep Ros.&lt;\/p&gt;\n\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/magazineampm.com\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/bebo-valdes-by-joseph.jpg?fit=850%2C960&amp;ssl=1\" class=\"size-full wp-image-1643\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/magazineampm.com\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/bebo-valdes-by-joseph.jpg?resize=850%2C960&#038;ssl=1\" alt=\"Ilustraci\u00f3n: Joshep Ros,\" width=\"850\" height=\"960\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/magazineampm.com\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/bebo-valdes-by-joseph.jpg?w=850&amp;ssl=1 850w, https:\/\/i0.wp.com\/magazineampm.com\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/bebo-valdes-by-joseph.jpg?resize=336%2C380&amp;ssl=1 336w, https:\/\/i0.wp.com\/magazineampm.com\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/bebo-valdes-by-joseph.jpg?resize=155%2C175&amp;ssl=1 155w, https:\/\/i0.wp.com\/magazineampm.com\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/bebo-valdes-by-joseph.jpg?resize=768%2C867&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/magazineampm.com\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/bebo-valdes-by-joseph.jpg?resize=11%2C12&amp;ssl=1 11w\" sizes=\"auto, (max-width: 850px) 100vw, 850px\" \/><p id=\"caption-attachment-1643\" class=\"wp-caption-text\">Ilustraci\u00f3n: Joshep Ros.<\/p><\/div>\n<p>M\u00e1s de una vez se ha dicho el chiste malo de que el mayor legado de Bebo Vald\u00e9s es ser el padre de Chucho. Dejando al margen la pesadez de la broma, ser\u00eda absolutamente ingenuo desechar la importancia que tiene para el mundo del jazz Chucho Vald\u00e9s, quien probablemente no ser\u00eda el mismo si su padre fuera otro. Una ecuaci\u00f3n m\u00e1s exacta \u2013menos c\u00f3mica pero m\u00e1s real, m\u00e1s po\u00e9tica\u2013 deber\u00eda decir que porque hay un Bebo, hay un Chucho Vald\u00e9s.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n entre padre e hijo ha sido poco analizada, como de hecho ha sido poco analizada la vida de la mayor\u00eda de los artistas cubanos vivos. De ah\u00ed que tengamos que sospechar, conjeturar, llenar los espacios a partir de los hechos notorios. As\u00ed podemos pensar en un distanciamiento abrupto a partir del a\u00f1o1960, en que Bebo abandona definitivamente el pa\u00eds. Durante muchas d\u00e9cadas, padre e hijo se reencontrar\u00e1n en festivales de jazz, clubs, como dos viejos conocidos que se calibran de encuentro en encuentro. En esos a\u00f1os Chucho se hizo un gigante del jazz y Bebo rumiaba paciente y an\u00f3nimamente su saber, a la par que enamoraba para siempre a una muchacha de 18 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de un tenso encuentro en 1978 en el Carnegie Hall, a donde Bebo fue a escuchar a Paquito D\u2019 Rivera en Irakere y termin\u00f3 top\u00e1ndose con Chucho, comenz\u00f3 el deshielo de la relaci\u00f3n padre hijo, quienes estuvieron 18 a\u00f1os sin hablar siquiera. Poco a poco fueron restableciendo lazos que dif\u00edcilmente fueran lo mismo, pero eran preferibles a la separaci\u00f3n total.<\/p>\n<p>En noviembre de 2005, a petici\u00f3n de Chucho, Bebo y su esposa se trasladan para Benalm\u00e1dena, M\u00e1laga. Quiz\u00e1s ve esto como la \u00faltima oportunidad de tener un tiempo m\u00e1s a su padre, ese padre que se le fue demasiado lejos demasiado tiempo. Poco se sabe de lo que sucede en los altos de la colina de Benalm\u00e1dena, pero es dable suponer que este reencuentro no sirve de reconciliaci\u00f3n; ambos ahora son un par de viejos, empatados en esa franja homog\u00e9nea que es la tercera edad. Bebo, enfermo de Alzheimer desde hace un tiempo, no debe facilitar mucho las cosas.<\/p>\n<p>En el verano de 2012 muere Rose-Marie Pehrson. Aunque no hayan terminado de atar los cabos de la relaci\u00f3n padre-hijo, Bebo \u2013hombre caballeroso y de costumbres\u2013 no tiene el m\u00e1s m\u00ednimo inter\u00e9s en dejar sola a su esposa tanto tiempo. En febrero sus hijos suecos lo llevan de regreso a Estocolmo (en contra de la voluntad de Chucho); el Alzheimer ha degenerado pr\u00e1cticamente por completo su sistema.<\/p>\n<p>En la madrugada del 21 de marzo de 2013, un Bebo Vald\u00e9s muy debilitado por la neumon\u00eda sue\u00f1a que est\u00e1 en un parque de Estocolmo y que una joven de cabellos oscuros lo mira extasiada. Ese mismo d\u00eda fallece. El pianista se ha acomodado en los brazos de Rose-Marie, de vuelta otra vez a los fr\u00edos prados de Estocolmo, lejos nuevamente de Chucho, separados padre e hijo esta vez hasta el reencuentro definitivo en el c\u00edrculo del infierno de los jazzistas, un club en el que la descarga no acaba nunca.<\/p>\n<p>https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=DY8k9HQyu9g<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>This text appeared originally published in OnCuba magazine. On the occasion of the centenary of the birth of Bebo Vald\u00e9s (and the 77th birthday of his son Chucho), we decided to rescue him and that it would work as a tribute to our publication to that redeemed giant of Cuban music.<\/p>","protected":false},"author":13,"featured_media":1637,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[1765],"tags":[461,462,50,463],"coauthors":[249],"class_list":["post-1635","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reportajes","tag-bebo-valdes","tag-chucho-valdes","tag-jazz","tag-perfiles"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/magazineampm.com\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/bebo-valdes-claudia-soto-pickney-e1696872271384.jpg?fit=1920%2C905&ssl=1","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1635","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1635"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1635\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10326,"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1635\/revisions\/10326"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1637"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1635"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1635"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1635"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/magazineampm.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=1635"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}