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Interviews Sigfredo Ariel. Ilustración: Mola / Magazine AM:PM. Sigfredo Ariel. Ilustración: Mola / Magazine AM:PM.

Sigfredo Ariel, with all the irons

Entre el grupo de personas que escribimos de un modo u otro sobre la música cubana en diversas partes del mundo y con disímiles enfoques, hacía tiempo me llamaban la atención, sobre todo, las crónicas firmadas por un tal Sigfredo Ariel, cuyos textos de pronto aparecían por igual en publicaciones impresas y digitales en Cuba, España o Estados Unidos. Sabía de su larga lista de poemarios, pero me resultaba ambigua su ubicación geográfica. Luego, vi su nombre como asesor musical en la muy difundida película sobre el fenómeno Buena Vista Social Club, y como guionista en el largometraje Miradas, dirigido por Enrique Álvarez, en 2000.

Un buen día, en uno de mis viajes a La Habana, por vez primera tuve frente a frente al multifacético personaje. O eso supuse. Resulta que, según él, nos conocíamos desde mucho tiempo atrás, cuando nos habían presentado de modo casual, de acuerdo con sus palabras “en la muy concurrida vieja terminal de Varadero, en el año ’81 o ’82, pero sin mayores consecuencias: ‘hola qué tal, yo la leo, la admiro. ¿Ah, sí?, qué gracioso’. Y hasta ahí”. A lo que añadió: “¿Qué caso le iba a hacer Mayra A. a un poeta de 18-19 años, entonces ‘emparejado’ con una amiga suya?”. Eso contó en 2016 durante la presentación en la Feria del Libro de la reedición de Cubans in music, publicada por Ediciones Unión, donde para mi grata sorpresa narró que él “era de los que buscaba en los estanquillos de prensa de Revolution and Culture, y de quienes recortaba páginas enteras para coleccionar las entrevistas que firmaba una tal Mayra A. Martínez, autora además de las fotos que acompañaban los diálogos aquellos, apasionantes —y muchas veces apasionados—, con músicos cubanos, compositores, intérpretes, trovadores, directores de orquesta, vedettes…Y así pasaron años y años”.

I make this anecdote, because over time I often go to his advice and abuse his advice, when I again address the various topics of Cuban music, and I am grateful that he always provides me with the precise information, with the good spirit to support. Things of fate and its incessant spiraling.

So talking with Sigfre - as I call him - led me to ask him for this book about his first encounters with sounds. And then he answered: “In my house music was listened to at all hours. At the age of seven I had a turntable and tons of records of all kinds at my disposal. I didn't study music, although I was once given an aptitude test at a conservatory, but I think my family was not very enthusiastic about the idea of playing the piano. ”

Why did you leave Santa Clara and what did you do at the Instituto Superior de Arte, Isa, in Havana?

"I left Santa Clara at 19, because after the fateful 1980, when I was purged from the Pre-University Institute for 'ideological problems', the environment became unbreathable. At Isa I studied radio, film and television direction for four years, which I did not finish, as a media professional. ”

Irrumpes en La Habana publicando poemas y artículos en revistas y periódicos; y, poco después, en 1986, ganas el Premio David con el primero de tus libros de poesía, Algunos pocos conocidos. ¿Cuándo surge el interés por la temática musical y cómo la vas desarrollando?

 “From Havana I went to Nueva Gerona, Isla de Pinos, where I started working at a radio station. I learned to write scripts, scripts for plays and to direct programs. In Havana, in 1986 —after having worked in the printing office of the Ministry of Culture, on Avenida Carlos III, where all the programs of theaters, museums and concert halls were made—, I started on Radio Ciudad de La Havana. Soon after, other young writers, musicians, actors and journalists began to arrive at that station, which was a space of freedom in those years.

“En The Bearded Cayman por esos años publiqué varias entrevistas con músicos, que no eran sino transcripciones de algunas realizadas para la radio. Conservo aún unas inéditas, y otras las perdí. Es el destino de la radio. Conocí a muchísimos músicos en la emisora, y con algunos entablé buena amistad”.

How and to what type of radio and television programs did you go?

“En la radio hice, sobre todo, programas musicales, desde los días en que era obligatorio cumplir en las producciones con un por ciento de música de países socialistas, y otro de latinoamericana. En la emisora de la Isla de Pinos había una increíble fonoteca: allí conocí los grandes discos de Mercedes Sosa, la obra de Horacio Guaraní, la bossa nova, el tropicalismo —estupendos conciertos en vivo de Elis Regina y Jair Rodrigues, de Vinicius, Toquinho y María Creuza, o Bethania—, Atahualpa Yupanqui y los primeros embates de ese tsunami que es Charly García. Todo eso y más, mientras lo descubría, se lo disparé al presunto ‘amigo oyente’, sin consideración alguna. A alguien le habrá aprovechado, estoy seguro. Siempre era mejor que Biser Kirov. En 1987, en Radio Ciudad, creé un espacio diario llamado Los Grandes Todos, dedicado a la música popular cubana, a la memoria de intérpretes y solistas que se programaban y programan poco o nada, como Miguelito Valdés, Cascarita, Arsenio o Machito. Aproveché que tengo un archivo digital bastante grande de grabaciones cubanas. Creo que ese programa está al aire todavía.

“Por otra parte, para el teatro he escrito guiones de espectáculos musicales, entre estos varias ediciones del concurso Adolfo Guzmán, con sus galas dedicadas a géneros o figuras. Cada uno de esos shows duraba casi dos horas o más. En la televisión, en pleno Periodo Especial, escribí La hora de las brujas, un programa dedicado a los niños, de corte humorístico y canciones originales —la música estuvo a cargo de Juan Antonio Leyva—. Se transmitía en vivo y duraba 57 minutos.

“Además hice Miradas, un largometraje de Enrique Álvarez, con quien comparto el crédito de guion. Incluimos Canción desde otro mundo, de Marta Valdés, por sugerencia mía, en voz de Miriam Ramos. La banda sonora musical, que es excelente, la escribió y dirigió Ulises Hernández”.

To which discs did you dedicate the award-winning notes, six times, in Cubadisco? What have you tried to review in those notes and what has made them different?

“Esos textos no se escriben para un concurso. Son redactados para determinados discos y, luego, la empresa los envía a ese festival. No sé cuántas notas habré escrito para álbumes de todos los géneros durante un montón de años y cuántos diseños, ni cuántas fotos viejas he coloreado y restaurado para las portadas. Como en mis notas suelo comentar el contenido del fonograma, luego no es posible ‘rescatarlas’ para reunirlas junto a artículos o crónicas, porque una nota de disco sin disco no es nada. Otros lo hacen, yo no. Leyendo la enciclopedia de Radamés Giro me enteré de que tenía esos premios, pues no había sacado la cuenta. Todos son álbumes que me gustan y estuve muy cerca de su producción desde el comienzo: Los Papines, Celeste Mendoza, la Burke y la Aragón en el Lincoln Center; las canciones de María Teresa Vera; el Trío Matamoros; Los caminos del son… y uno por el que siento predilección: En un solar habanero, del Coro Folklórico Cubano. Mira, más que acumular datos, fechas y citas —que puedes encontrar en internet—, en mis notas trato de compartir la emoción que me causa esa música. Por eso, el disco que comente tiene que gustarme. Curiosamente, la misma empresa para la cual redacté esas notas premiadas y otras muchas solía pagarme una miseria, y cuando un día protesté, no me llamaron más. Últimamente he escrito algunas gratis, para la misma empresa. Al menos es música que me gusta”.

¿Cómo te involucras, o te invitan, a asesorar musicalmente la película Buena Vista Social Club? ¿Qué implicó en ese momento y hacia el futuro?

 “Iván Giroud sugirió mi nombre a Wim Wenders que acababa de llegar a La Habana: ‘es un poeta que le gusta la música cubana’, algo así le dijo. Yo no tenía teléfono. A la mañana siguiente fueron a mi casa, me sacaron de la cama, me enchufaron una Coca Cola y nos fuimos a filmar por La Habana. Así fue cada día, hasta que se terminó el rodaje semana y pico después. Esa es la versión de mi entrada al staff by Buena Vista… que hace hoy mi amiga Rosa Bosch, productora de la película. Me gusta esa versión, que no está muy lejana de la realidad. Al estrenarse el filme hubo un rechazo por parte de la crítica. Casi todos los periodistas decían que se trataba de una maniobra de las transnacionales para acallar la música que estaba sonando entonces en Cuba. Expliqué —y sigo explicando— que detrás de Buena Vista… nunca hubo tal transnacional y, sin embargo, era bochornoso que artistas muy valiosos, como Rubén González e Ibrahím Ferrer, estaban en sus casas, desactivados, listos para morir y ser olvidados, como ha pasado con varias figuras de la música cubana. Pero, de eso no habló ningún periodista. Por esa fecha Compay Segundo ya había sido ‘descubierto’, por cierto, por una transnacional”.

¿Trabajaste con los músicos en ese proceso? ¿Qué puedes contar del equipo realizador? Ese boom, en tu opinión, ¿qué significó para la música cubana?

“Durante la filmación yo no tenía gran conciencia de lo que estaba viviendo. Las locaciones se decidían unas pocas horas antes, se filmaba en el estudio de la Egrem, en la calle San Miguel, mientras el disco se grababa de verdad con los cantantes y los músicos. En Buena Vista… no hay un solo playback. Todo el sonido es directo. Sobre los días de filmación publiqué un largo artículo titulado Wim Wenders sobre La Habana . El lema de Wenders, cada día, era ‘¡A caballo!’, que, además de aludir a una guajira que canta Eliades, reflejaba el espíritu con que trabajábamos.

“Yo realicé todas las entrevistas en off, menos la de Korda; aporté datos, información, documentos; trabajé en la búsqueda del repertorio, labor que hice en otros discos de World Circuit, de la serie Buena Vista Social Club y para otros sellos, con crédito o ‘en negro’.

Buena Vista… fue un cono de tremenda luz que se proyectó sobre la música cubana, que aprovechó a algunos artistas viejos y encolerizó a algunos músicos ‘en activo’ o ‘de moda’, pues a sus ojos la experiencia Buena Vista era volver al pasado y desconocer transformaciones y aportes que habían tenido lugar en las últimas cinco décadas. En La Habana la gente bailaba timba cuando el Chan chán con la guitarra slider y la percusión africana era novedad en los escenarios de Europa. Hoy Buena Vista Social Club, del que no queda nada —salvo dos o tres músicos y Omara Portuondo, que está en todas partes—, es una marca más en los paquetes turísticos que atrae a incautos y no pocas veces ampara a mediocridades”.

You are like a "todologist". Is it in your character to be independent, a little musician, poet and crazy?

“Odio el término todólogo, no hace falta en este idioma, y Músico, poeta y loco es una divertida comedia de Tin Tán. Nada que ver conmigo esas alusiones, perdóname. Permíteme hacer unos números: hace 30 años publiqué mi primer libro de poemas y desde entonces a la fecha ya suman una veintena. Sobre música he escrito varios cientos de páginas. No debo estar tan loco, yo creo.

“Trabajo cada día, en la mañana mejor, pero me suelo levantar de la máquina al oscurecer. Mientras diseño o dibujo, por ejemplo, escucho música, aprovecho para pensar en cosas de música y tomo notas en los márgenes. Creo que tengo buena memoria, lo cual es una ventaja grande, pues te ahorra tiempo para establecer asociaciones. Nunca doy una página por terminada. Podría reescribirla siempre. En la investigación me sucede algo terrible que —me dicen— es normal, pero me disgusta o acongoja, como prefieras: se trata de la aparición de datos nuevos cuando ya la habías dado por cerrado o, lo que es peor, publicaste el artículo, la crónica o lo que sea. Nunca sé editar bien los textos, pues quisiera que nada de lo que he conseguido averiguar sobre un tema quede fuera. Eso es tétrico, pues la redacción se resiente. No creo que haya que resignarse al estilo cortado, sin literatura de internet, pero hay que ir escapando de los ‘excesos líricos’ y de la pretensión de ‘escribir lindo’”.

Have you collected a lot of record material for your research?

 “I have never been an accumulator, not even a collector. Since I was very young I have been half nomadic and that has prevented me from having a space to accumulate. The ugly part of the matter is that I have lost lots of very good albums, of valuable plates, that I have never recovered. Lately I have met young people who have more than appreciable record collections. I always stay to exchange music with them, but it has never been possible. These boys are jealous of the original sounds, of the first editions, of the serial numbers, which reveal a lot of data. I really like talking to them, letting them count, sometimes fooling around a bit to see how much they know. I am talking about very young people, who review the repertoire that María Cervantes recorded in the 1920s, with tremendous naturalness.

“Mi amigo René Espí, compositor, intérprete, estudioso de la música cubana, tiene una colección extraordinaria en su casa del Casino Deportivo. Ha digitalizado más números cubanos que pelos tiene en la cabeza, y mira que es una persona pelúa. Si las instituciones que existen hace décadas y décadas, dedicadas al estudio y ‘desarrollo’ de la música cubana realizaran siquiera un pequeño por ciento de lo que hace Espí, de lo que investigan los muchachos coleccionistas, otro gallo cantaría. Pero los musicólogos son vagos por naturaleza, y tengo la impresión de que no disfrutan de la música popular”.

¿Cómo es que vas a vivir a España por un largo periodo?

“I was stumbling around Spain for about two years, with loves and friends. I met there with Cuban musicians that I admire and love. I increased my music collection with great recordings made over there. I had the opportunity to attend concerts by great artists. I will only mention Sonny Rollins and the extraordinary Miguel Poveda. I returned to Cuba at the end of 2013 with the idea of continuing my journey, but I kept staying and here I am. In the late 1980s, I went to Spain for the first time, and I'm always making plans to jump the pool again. ”

Pasando a tu amplia labor autoral relativa a la música, ¿cuándo te planteas realizar tu libro Matinée bailable[i]? ¿No has demorado mucho en recopilar tus crónicas, ensayos y artículos?

“Verdad es que el libro ha demorado más de lo prudente en aparecer. En el fondo, una cómoda superstición me dicta en el oído ‘es que aún no es tiempo’. Pero, mentira, hace unos buenos cinco años que debió haberse publicado y debería estar yo en otro libro por el estilo. Yo no dejo de escribir sobre música, por encargo o motu proprio, como dicen los cursiletes. Tengo un montón de entrevistas que transcribir, algunas realmente reveladoras —como la de Tony Taño sobre el Teatro Musical de La Habana y otra, de Adalberto del Río, del cuarteto de Orlando de la Rosa —, pero carezco de tiempo para dedicarme a eso, que son largas horas. Me han hablado de una húngara que vive en La Habana y puede hacerlo. Con su ayuda, creo que el libro de entrevistas no estará para las calendas griegas.

How have other characters with whom you have worked or shared knowledge influenced your work as a musicgrapher?

“Una fuente a la que hay que acudir siempre es a Fernando Ortiz. No he dejado ni dejaré de leer a Leonardo Acosta. Pocos libros me han resultado tan liberadores como su Otra visión de la música cubana. No imagino cuánta maraña habría tenido que desbrozar si Cristóbal Díaz Ayala no nos hubiera entregado ese extraordinario instrumento de comprensión y estudio que es su Discografía de la música cubana, además de aquel Del Areyto a la Nueva Trova, que cayó en mis manos a inicios de los años ’90 —préstamo de Marta Valdés—, que abrió puertas y ventanas hacia adentro y hacia afuera de los límites de la Isla, de los años y las circunstancias.

“I have conversations with César Portillo de la Luz and Marta Valdés more than as an extraordinary source of data such as lessons against starch, the phrase made, the criteria copied, overheated, mythology instead of opinion. We must be extremely careful with the imagination of some musicologists, sometimes wild, with interpretations and assumptions that end up being considered truths. Nothing replaces the good libraries and the press of every era, and with these you have to confront the opinions and data collected there. ”

What differences do you find between musicology and musicography, or even music journalism?

"I don't know exactly. Let's throw stones: I suppose, a musicologist is the one who receives from that brand-new career in a university and a musicologist - a term that I think invented or at least put into orbit the old Alberto Muguercia - is the man or woman who deals with music issues with a certain level of complexity in their analyzes, but without the theoretical crumbling that Humboldt graduates love. And a music journalist ... will it be the gazetteer, the one who gives information about a dance, a concert, who does an interview of circumstance? Possibly".

What do you think about the repercussion of this "division" between the musicians "from there, those from here, those who do and those who do not ...", which occurred from the diaspora on Cuban music?

“There are isolated efforts, but they are bearing fruit. I am not a specialist, although I can tell you from my experience: I am often called to do a program called Our song that is broadcast in Cuba and in Cubavisión Internacional. Spaces have been dedicated to Ernesto Duarte, José Dolores Quiñones, Frank Domínguez, the teacher Julio Gutiérrez, those are the ones in which I have participated. A series like that was unthinkable a few years ago, when on the radio - I know - the name of Bebo Valdés could not be mentioned, not even linked to Benny Moré in the days of the batanga. And already when that Bebo was around the world accompanying a flamenco singer, full of fame. Until they put it on television here. And the curse was undone. From Miami they bring me Cuban music that is not available here, for example Opus 13 and Los Reyes 73, on more or less piratuelos records. And to think that I live a few steps from the Egrem archives and that all that is there, waiting for better times. I have hope in individual initiatives, but I don't expect anything from the media. Digital technology makes music walk in an incredible way ”.

I understand that you don't like reggaeton. Is it just marketing? Or does it reflect to some extent the idiosyncrasy of a broad social group?

"It seems to me that in the best of cases reggaeton exalts with very little imagination what we can carry within us: both the worst - absolutely detestable - and the best, which they say is the one made in Cuba and called timbatón That is to say, a fairly basic ode to the guapería. A good musician friend of mine, in Matanzas, has put together a documented dissertation that offers free to anyone who wants to listen to it, in which he shows that reggaeton has nothing to do with music. As soon as he said it, he lifted a weight from my shoulders: if it's not music, I don't have to go anywhere. I don't give a damn if it dies out tomorrow or lasts a lifetime. ”

 What other genres do you consider current in the repertoire of young composers and / or authors?

“I am sure of the strength of Cuban dance music, whatever label it has. Now the dancers have returned in La Piragua and the reception of the public is tremendous, not only the famous orchestras, which are in fashion. There is no pure reggaeton there, only Cuban salsa, timba, whatever you want to call it. Good danceable Cuban music always wins out because it is funny, it has a bomb, and it is generally very well executed.

“Están pasando cosas tremendas en la canción, Mayra. Hay un montón de compositores-intérpretes, no sólo en La Habana, razonablemente jóvenes, que no se parecen entre ellos que están ‘acabando con la quinta y con los mangos’, con muy buenas letras e ideas musicales. En Santa Clara está La Trovuntivitis, que es una constelación: Roly Berrío, Leonardo García, Yaima Orozco, Alain Garrido, Marchena, Yordan… ahí está la canción con son montuno, con guaguancó, con rock y —por supuesto— con la trova vieja, entre otros ingredientes. Un viernes de Trovuntivitis —comienzan sobre las 10 de la noche, sin tener hora para terminar— te deja lleno de esperanza, como dice el tango. Artistas buenos, músicos de verdad, sin prejuicios ni agonía con la canción ‘inteligente’. Allá también está el Trío Palabras, que son tres muchachas (voz prima, voz segunda y la guitarrista) que han grabado un disco con obras de Manuel Corona con un concepto moderno y, a la vez, leal a la tradición, donde intervienen músicos jóvenes, treseros, violinistas, jazzistas… La mitad del álbum la integran canciones de los creadores de La Trovuntivitis, y es un escándalo de coherencia y buen gusto. ¿Los medios? Ni se enteran, ni quieren. Salvo en el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, que los presenta, los graba. En Matanzas están Lien y Rey, cada días más maduros, más originales, virtuosos de sus instrumentos, ahora cantan a capela, también. Todos estos artistas tienen su público, que los sigue, que busca, copia y escucha sus discos. Así ocurrió con Pedro Luis Ferrer cuando estaba prohibido, con Frank Delgado, con Carlos Varela. No puedo extenderme, pero es un tema que me entusiasma, como puedes ver.

“So I think there is innovation. I can tell you, almost daily, because this is proper to the nature of our music. Interactivo is a factory of musical ideas of all kinds, just to give an example, each of its shows is different from the previous one and, of course, the next one. On television, hopefully, you will see it once a year. What I was telling you about La Trovuntivitis is a transformation in the song that interests to dance, to tradition and the devil and the cape.

“On the other hand, the bolero-bolero does not have to be renewed. It is there, it exists with its extraordinary works and its misadventures, which are not few. The bolero is already, more than a reference or an archeology service, an expressive instrument. As for shape - I should have said morphology, perhaps - I do not think that an iron structure should be preserved. Some contemporary composers have written, if you want, unexpectedly, boleros in their own way — of the genre sometimes they only have inspiration or allusion, others observe the formulation, classical, or close ”.

 “I can quote you, Quédate bolero, by Amaury Pérez; Un buen bolero, by Ireno García; Bolero, from Surplus; Si me pides un bolero, by Frank Delgado; Bolero and Otro bolero, by Santiaguito Feliú; Quito, Septiembre, by Alejandro Gutiérrez, Bolereo en blanco y negro, by Luis Barbería; Bolero inaudito, by Vanito Brown and Kelvis Ochoa; Mi primer bolero, by Leonardo García; and especially, Demasiado, by Silvio Rodríguez. There must be many more. It would be nice to take it as the subject of an essay. Maybe you've given me a good idea. It could be an interesting album, right? Let's see if the interpreters find out and leave the hackneyed repertoire of peace alone. ”

"Puedo citarte, Quédate este bolero, de Amaury Pérez; Un buen bolero, de Ireno García; Bolero, de Superávit; Si me pides un bolero, de Frank Delgado; Bolero and Otro bolero, de Santiaguito Feliú; Quito, septiembre, de Alejandro Gutiérrez; Bolero en blanco y negro, de Luis Barbería; Bolero inaudito, de Vanito Brown y Kelvis Ochoa; Mi primer bolero, de Leonardo García; y en especial, Demasiado, de Silvio Rodríguez. Debe haber muchísimos más. Estaría bien tomarlo como tema de un ensayo. A lo mejor me has dado una buena idea. Podría ser un disco interesantón, ¿verdad? A ver si los intérpretes se enteran y dejan en paz el repertorio manoseado de siempre”.

And of Cuban music, which I know you hear and enjoy a lot, which one do you choose just for your enjoyment?

“Cuando tenía 20 años publiqué un poema que dice: Oigo los mismos discos un año y otro año / duermo bajo cualquier cielo del país / después he visto amanecer mil veces. Puedo suscribirlo aún. Escucho de todo, quizás mayor cantidad de grabaciones antiguas de son y trova. Me gusta descubrir pequeños mediterráneos, darme cuenta de cosas. Pocas veces pongo música para que sirva de background: le presto atención siempre, no lo puedo evitar, ha de ser una deformación. Imagina lo que paso —y sufro— en los taxis, o en un viaje a Las Villas con la música preferida del chofer, que ha sido, por ejemplo, la obra completa de Arjona”.

Tal vez lo tomes como una mala broma, pero imagínate que te “asigno” el dirigir la difusión de nuestra música a escala nacional y hacia el exterior, ¿qué propondrías? Es decir, ¿qué harías y que no harías?

“Está bien, acepto. Primero, haría una especie de banco de grabaciones, películas, videos, soundies, clips, para que la gente pudiera acceder a la música con entera libertad. También promovería extensamente la existencia de este fondo para que la gente se enterase de lo que contiene, pues sería algo insólito. Intentaría ganar algo del vacío que dejaron los años de silencio, de proscripciones, de prejuicios contra figuras y zonas de la música cubana, de buscar el modo de hacer visible el atractivo de nuestros géneros, de nuestras combinaciones infinitas en verbo de música popular, en otras palabras: compartiría lo que encuentro de grandioso en ese mundo, cambiante, singular y simpático.

“And, since we are dreaming, I would promote an endless campaign of discredit by the media, who always lie, who always manipulate, who condition consumption. I can't think what I wouldn't do except, under no circumstances, ban music, censor lyrics. ”

How do you see the Cuban musical creative future?

"Cuban musicians will come out ahead, you will see that they do. When you go through the old newspapers you find that people often talk about crisis: in music, in shows, on television, on the radio ... Sometimes I think that Cuban music from the outside can be seen as if it were a volcano that from time to time it erupts and the world is usually stunned by what it sees emerge from the crater. I suspect that Carpentier had a vision similar to this, half geological. I see magma always boiling ”.

 

[i] Se trata de una compilación de textos de Sigfredo sobre música cubana que permanece aún inédita.

Del libro inédito Y todo por amor a la música cubana, Entrevistas, de Mayra A. Martínez, 2020.
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  1. […]  «Sigfredo Ariel, con todos los hierros», por Mayra A. Martínez. En: AM:PM, 27 de julio de 2020. […]

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