Ilustración: Alejandro Cuervo.
Ilustración: Alejandro Cuervo.

La Guarandinga. Capítulo 3: Musas y güijes (continuación)

15 minutos / Karma Duo

27.10.2021 / Articles

Arrancando los motores 

Ya en varias ocasiones veníamos nombrando la idea de hacer un concierto nuevo con canciones que tuvieran más presencia de nuestro folclor. Hasta que una mañana de abril de 2006 nos reunimos en casa de Rita para comenzar a conspirar e hilvanar en serio un sueño que tendría un nombre sonoro y nos daría las más hermosas satisfacciones y vivencias. 

Después de todas las aventuras y comuniones que nos hermanaron, desde 2002 hasta la fecha, ya había un código de complicidad entre los tres, un entendimiento y disfrute pleno en el trabajo conjunto. 

Esta vez estábamos apostando a ir un poco más allá, proponiéndonos componer a seis manos. Ya habíamos trabajado en el montaje y arreglo de canciones, tanto de Rita como nuestras y otras de repertorio latinoamericano, pero aún no habíamos tenido la experiencia única de componer colectivamente . Y nos entusiasmaba muchísimo. 

Este sueño sería un proyecto de canciones nuevas, concebidas, en su mayoría, en conjunto. 

Aquella mañana de abril hicimos apuntes generales de cómo queríamos que fuesen los temas, pensando en géneros musicales, en la flora y fauna del campo cubano, en personajes singulares que sintetizaran nuestra esencia. Lugares de nuestra Isla. Hechos históricos o culturales. Lo que estábamos esbozando era, de alguna manera, un recorrido, un viaje a lo largo y ancho de Cuba a través de sus tradiciones y cultura. 

Queríamos, a la vez, que estas canciones fuesen juegos para compartir con el público. 

Enseguida brilló un destello de emoción y apasionamiento plenos, y nos zambullimos en esta experiencia maravillosa que ha tenido un significado y un punto de inflexión vital en las carreras y en la vida de los tres. Así, bajo los azulísimos cielos despejados de abril y el perfume de las primeras picualas que comenzaban a brotar por la ciudad, arrancaban los motores de La Guarandinga. 

Manos a la obra 

Había mucho para explorar y estudiar. Nos dimos cuenta de que había géneros de la música cubana de los que teníamos poca información, como el sucu sucu, o el yambú, por citar algunos.  Y así fue que, además de las sesiones de creación colectiva, nos dedicamos a indagar a profundidad, escuchar y recopilar todo lo que pudiésemos tanto de los géneros que queríamos abordar como de los temas. Recordamos deliciosas horas en la Biblioteca Nacional, devorando los apuntes y trabajos de campo de la gran María Teresa Linares sobre el sucu sucu, los fascinantes textos de Argeliers León sobre la música guajira, o los de Martha Esquenazi y María Elena Vinueza sobre música afrocubana. A la vez, nos adentrábamos en los vastos territorios de la flora y la fauna cubanas, deleitándonos con las especies autóctonas que iban de a poco presentándose como posibles y graciosos personajes de algunas de las canciones. 

Hicimos un recorrido al estilo “viaje al pasado” por las tradiciones y las culturas autóctonas que nos antecedieron, sobre todo la cultura taína, en cuyo legado hay una buena parte de las palabras que hoy bautizan sitios geográficos, animales, plantas, utensilios y objetos cotidianos. Pasamos luego a la herencia africana proveniente de múltiples regiones, con sus lenguas propias y costumbres que enriquecieron el crisol cultural de Cuba. 

También las anécdotas del campo cubano —ya sea por haberlas escuchado de algún familiar o amigo, o basadas en vivencias propias—, unidas a la maravilla de las obras de Onelio Jorge Cardoso y Samuel Feijóo, fueron disparadores para la creación en La Guarandinga. Fueron muchas las fuentes de inspiración y referencias que enriquecieron el cofre de donde fuimos sacando tesoros para hacer nuestras canciones.

Luego, con toda esa información, nos reuníamos al menos una vez por semana, en la casa de alguno de los tres y hacíamos una jornada extensa de creación. Casi siempre dejábamos alguna pauta para trabajar independientemente y llevar a la siguiente sesión algo sobre lo cual poner manos a la obra en conjunto. 

Duérmete, Jutía 

La primera canción del proyecto compuesta a trío fue Duérmete, Jutía. Ya sabíamos que queríamos hacer un tango congo. Y ya que era congo el tango pues la jutía conga nos pareció un buen personaje para esta historia del campo nocturno cubano, entre una mamá y su retoño inquieto.  Si bien fue el primer tema  en conjunto, lo terminamos un poco después de En Guarandinga por toda Cuba, Polimita y Chivo, y otras.  Son esos misterios de la creación, algunas canciones salen de un solo plumazo y otras necesitan más tiempo y energías hasta cuajar. 

In Duérmete Jutía fue muy placentero armar el trabajo vocal y el contrapunto del juego que se plantea hacia el final del tema. Una mezcla de “seriedad coral” con humor en las ocurrentes propuestas de la mamá Jutía para hacer que su pequeña jutiíta se duerma, a lo que la muy traviesa siempre tiene un “¡No!” como respuesta. Hasta que aparece un personaje mediador que se convierte en director del coro y orquesta. Este personaje sale también del campo cubano y es el grillo que pondrá a toda la audiencia a cantar hasta que termine la discusión y la jutía hija se duerma. 

En el tema se hace referencia sutil y simpática a San Pascual Bailón, nombre de la contradanza cubana más antigua de la que se tiene conocimiento, género que fuera antecedente del danzón, el mambo y el chachachá. 

Esta referencia aparece en el momento en que la discusión entre mamá y bebé jutía se acalora, y musicalmente se pasa del cadencioso ritmo del tango congo a un chachachá con cierto desparpajo; allí mismo mamá Jutía invoca a San Pascual Bailon-go para que ponga orden.

La Guarandinga toda está llena de estos detallitos, citas, referencias sutiles y con humor hacia  algún hecho cultural, histórico o personaje de nuestro acervo. 

Deja que baje, deja que suba …

¿Qué vehículo nos llevaría por los campos, mares y ciudades de Cuba a hacer este viaje de canciones? Nada mejor que una guarandinga: aquella mezcla de guagua con tractor o camión que no es ni una cosa ni la otra, pero que funciona perfectamente para andar por ríos y montañas. Ya sonoramente el nombre es lúdico y rítmico. Y como símbolo del ingenio y de las ocurrencias del cubano era ideal para nuestro viaje. 

 Para hacer la canción In Guarandinga throughout Cuba, trazamos un recorrido lógico de oriente a occidente mencionando lugares y viajeros, rimando nombres y lugares. Fue muy divertido, cada personaje tenía su rostro, nos imaginábamos desde la vestimenta, el tono de voz, el “hablaíto” y hasta la actitud. Hay algo muy teatral en toda la canción que cristaliza en el montuno final cuando hacemos una escena parafraseando las voces y la algarabía propia de una guarandinga en viaje. Donde lo mismo se sube alguien con una gallina y/o un cake enmerengado, está la embarazada que pide su asiento, la pregonera que vende coquito a peso, los niños que quieren estar en la ventanilla para no perderse el paisaje, el señor elegante con su guayabera planchadita que no quiere llegar al guateque estrujado. Todas estas voces criollas interactuando y haciendo una polifonía que no nos podía faltar en la canción.

No había dudas, In Guarandinga throughout Cuba era el tema de todo el proyecto al que decidimos nombrar también así. 

Polimita y Chivo 

La amistad a distancia entre un Chivo que vive en Soroa con una Polimita baracoense es el pretexto para esta canción que tiene como código los días de la semana.  La Polimita y el Chivo se envían cada día de la semana un dibujo diferente y el juego gestual representa el dibujo. Mientras hacíamos ese juego era muy simpático vernos casi contorsionistas hasta llegar a concretar un gesto más liviano y conectado con el siguiente. Así lográbamos un movimiento de circularidad que también, de alguna manera, ayudó a hacerlo a la inversa. Nos desternillábamos de la risa al final de la sesión. Cuando teníamos bien aceitado el juego, aprovechamos que  aquella tarde había un grupo de niños jugando en los bajos de nuestro edificio, fuimos y lo “probamos” con ellos. Allí supimos que funcionaba, fue muy reconfortante esa experiencia, al mostrar la canción por primera vez en una ronda pequeñita y espontánea. 

Musicalmente, y en su versión “en vivo”, es un chachachá adaptado a nuestro formato guarandinguero de guitarra y tres voces. Fito llevó a la guitarra algunas síntesis rítmicas de lo que sucede en las charangas y orquestas típicas que interpretan chachachás con muchos otros instrumentos. Hacemos en la intro del tema una onomatopeya rítmica de lo que haría el güiro que  también tiene una correspondencia gestual, para introducir que en esta canción el cuerpo también es protagonista. Luego en el disco, los arreglos se enriquecerían con la presencia de otros instrumentos, pero de ese tema ya hablaremos más adelante.

Polimita y Chivo es una de los temas  de La Guarandinga que más versiones tiene. Desde Brasil, Colombia, Argentina, Cuba nos llegan hermosas y distintas variantes y arreglos. Incluso hay un grupo de reciente creación dedicado a la música para las infancias en Argentina que se nombró Polimita, por la canción. 

El manjuarí celoso 

En el listado de géneros que queríamos abordar en La Guarandinga estaba la contradanza, género madre de muchos otros de nuestra música popular. Esta contradanza Fito la pensó lo más desalmidonada posible, era un tema instrumental pero no con instrumentos formales, en vivo la hacíamos con peinetófonos —o peines soplados a través de un papel que tantas veces usamos de niños para jugar a hacer trompetas—; unido a un bajo vocal que imita a una tuba de dudosa afinación, y de percusión usamos un cajón peruano. 

La historia, que Rita escribió en décimas, cuenta de un manjuarí que descubre a su amada coqueteándole a un flamante atún. El manjuarí, con el corazón roto, desesperado y celosísimo, ante esto decide componer una contradanza, según él fina… pero no puede con su genio. Escúchenla y saquen sus propias conclusiones…

Iguananá

Un yambú, variante más lenta de la rumba y que bailaban los abuelos, sería el género elegido para esta canción que versa sobre una abuelita iguana que vive en las playas y a la que le gusta jugar a las adivinanzas y también ejercitarse, ya sea bailando o practicando artes marciales. Si bien el texto y la música son del dúo, Rita fue quien hizo las hermosas adivinanzas que quedaron grabadas en el disco y otras que cantábamos en las peñas y conciertos de La Guarandinga, siempre diferentes según la ocasión y el lugar donde estuviésemos. Esa es la propuesta de juego de esta canción.

  Iguananá termina en un son que se acelera al tempo suave del yambú, y donde la abuelita iguana se alborota, siguiendo el ritmo como buena antillana.

 “Nieto al yambú ponle son…”, pide Iguananá y el nieto preocupado le canta: “pero cuida´o no se te monte un tendón”.  

El coro del son queríamos que fuese más afro, más nasal, así que buscando ese color nos dimos cuenta que nos acercamos a la nasalidad de los coros que hacía, entre otras, la Orquesta Revé, y nos encantó.

La Ñáñara 

Luego de un largo día de sesión, trabajando alguna de las canciones, ya cuando casi nos despedíamos y proponíamos la pauta para el siguiente encuentro, nos apasionamos con la idea de que el  próximo tema sería un juego de palabras con énfasis en una letra del alfabeto. Elegimos la eñe, tan sonora y gráficamente singular y presente en nuestro hablar cubano y en tantas palabras de origen afro. No pudimos esperar a la siguiente sesión, allí mismo, casi en el estribo, agarramos nuevamente cuaderno y bolígrafo, y comenzamos a armar el texto onírico de La Ñáñara

Esa misma tarde terminamos el texto y en los días siguientes hicimos el estribillo rítmico “quim quim bom bom bó…” que proponía tres  capas de instrumentos usados en la música afrocubana: los tambores batá, la campana y el chekeré, sustituyendo la onomatopeya de estos instrumentos por palabras de nuestra culinaria heredada de África. Y así quedó listo uno de los temas vocales de La Guarandinga que, además de la retahíla desopilante de palabras con eñe, unido a la postura solemne con la que lo cantábamos, provocaba más de una carcajada. Nunca olvidaremos a Sara González diciéndonos con su carisma inolvidable, en una de sus peñas, que si nosotros estábamos locos, que cómo podíamos cantar La Ñáñara tan serios sin “desmoñingarnos” de la risa.

No en los conciertos, pero en más de un ensayo sí que nos “desmoñingamos” de la risa.

Sucu sucu de la cola 

Después de tantas escuchas y lecturas sobre el sucu sucu, unido a varias visitas que habíamos hecho a la Isla de la Juventud, teníamos muchas ganas de hacer por fin un sucu sucu para La Guarandinga. Así nació el Sucu sucu de la cola. 

El escenario de la canción sería la tan cotidiana cola, con sus códigos de marcar, rotar, pedir el último, toda una filosofía que cada cubano aprende desde bien pequeño. A la cola van llegando personajes de distintas profesiones, desde una doctora hasta un cocinero, un trovador, un pescador, músicos, deportistas, jubilados, jueces, y se hace larguísima la cola. 

Como la danza del sucu sucu y su característico pasito adelante y hacia atrás es esta cola.

Del momento de creación de esta canción tenemos un bello recuerdo. Resulta que estábamos en Medellín, en un festival de música para las infancias y llevábamos ya una buena parte del repertorio nuevo que había salido de La Guarandinga.  El día antes del concierto, en el apartamento de nuestra querida amiga Claudia Gaviria —quien siempre nos acoge generosa y cálidamente cada vez que visitamos Medellín—, Rita  fue a una habitación para trabajar en una canción que venía dándole vueltas en la cabeza; nosotros andábamos en otra habitación a ver si salía el sucu sucu del que teníamos, al menos, una idea musical de cómo sería. Así, en ambos recintos, trabajamos concentradísimos. Al cabo de dos horas nos encontramos para compartir las canciones ya terminadas. Lo más hermoso de ese momento fue cuando cada uno cantó su tema y el otro hizo las voces, como si toda la vida lo hubiésemos  escuchado o como si nos hubiésemos puesto de acuerdo. Tal era la conexión que teníamos ya en ese punto de La Guarandinga. La canción que Rita había hecho era nada más y nada menos que Raspadura y Panela. De más está decir que estrenamos ambas al día siguiente.

Durante el proceso de creación 

Desde abril de 2006 hasta fines de ese año fuimos componiendo y dándole forma a las canciones que hoy son En Guarandinga por toda Cuba.Por el camino, y mientras trabajábamos en ellas, se dieron giras, festivales y conciertos que enriquecieron, sin dudas, el efervescente proceso creativo. En esos meses estuvimos un par de veces en el oriente cubano, específicamente en Holguín, Bayamo y Manzanillo donde tuvimos hermosas vivencias que inspiraron las canciones, a la vez que íbamos compartiendo con público de distintas zonas de nuestra Isla lo nuevo que ya teníamos en las manos. Surgió también la posibilidad de mostrarlas fuera de Cuba en el antes mencionado Festival de la Canción infantil de Medellín. 

Una vez hecho todo el repertorio, comenzó un largo y hermoso camino de peñas rodantes por toda Cuba, más giras internacionales y el deseado momento de llevar a estudio La Guarandinga…, pero de esto les estaremos contando muy pronto en próximos capítulos. 

Karma Duo

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    Nelie Lebrón Robles

    28.10.2021

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