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Reportages Tank and The Bangas en el Salón Rosado de la Tropical, como parte del evento Getting Funky in Havana, en el Festival Internacional Jazz Plaza 2020. Foto: Rolo Cabrera / Magazine AMPM. Tank and The Bangas en el Salón Rosado de la Tropical, como parte del evento Getting Funky in Havana, en el Festival Internacional Jazz Plaza 2020. Foto: Rolo Cabrera / Magazine AMPM.

This is not funky, this is the end of the world

The stairs of the National Theater —the interior ones, those that lead to offices, dressing rooms, bathrooms, and go down right next to the Avellaneda Hall— are the classic picture of loneliness. They are sad, lacking in personality and, sometimes, too quiet. But it is exactly what I need now, at two in the afternoon on a Tuesday in January: silence. Inside the room, everything is a bit chaotic: people come and go, sound technicians make sure everything is in place while eight men try to make music from trumpets, trombones, a tuba, and a saxophone.

Es la prueba de sonido de The Soul Rebels, la brass band que veremos en escena esta misma noche, y yo, entre tanto, converso con Tarriona “Tank” Ball, frontwoman de Tank and the Bangas, otra de las alineaciones que nos trae el Getting Funky in Havana, el primer festival de funk cubano y de Nueva Orleans en la Isla, organizado por Cuba Educational Travel, Trombone Shorty Foundation y el Festival Internacional Jazz Plaza. La imagen de nosotras, sentadas en aquellas escaleras, hablando de lo que significa o no amar una ciudad como La Habana, del jazz y las maneras que tiene para que en él confluyan muchos sonidos, ritmos y géneros, me trae a la cabeza aquella foto de Bob Dylan con Patti Smith (también en unas escaleras) en algún lugar de Greenwich Village, en 1975 —no sé por qué, quizás porque estoy pensando mucho en Bob Dylan por estos días.

Antes, Marcus Hubbard, trompetista de The Soul Rebels, me había dado las palabras claves para identificar lo que vendría: “El sonido de New Orleans proviene del sabor de diferentes músicas; sale de África, del Caribe, de América, pero en forma de una gran jam session. Venimos de una ciudad donde el plato más famoso es el gumbo, el cual se elabora en grandes ollas y donde se mezclan varias comidas. Para nosotros la música es como el gumbo y mientras más sabor tenga, mejor”. Ahora, yo quiero que Tank vuelva sobre esa idea; pero, sobre todo, quiero que descifre el sonido de esa banda que conquistó a todos en el concurso del Tiny Desk de la National Public Radio.

Tank and The Bangas, The Soul Rebels, Trombone Shorty Foundation and Cimafunk are part of the line-up of the Getting Funky in Havana event, at the International Jazz Plaza Festival 2020. Photo: Rolo Cabrera / Magazine AM:PM .

Tank and The Bangas, The Soul Rebels, Trombone Shorty Foundation and Cimafunk are part of the line-up of the Getting Funky in Havana event, at the International Jazz Plaza Festival 2020. Photo: Rolo Cabrera / Magazine AM:PM .

Y ahí donde muchos hablan de la simbiosis entre el rock, el funk, el storytelling, the spoken word, del “soulful Disney” de los Bangas, Tank prefiere evadir todo tipo de etiquetas y hablar de una “conexión espiritual”. “Mezclamos sonidos, pero no es a propósito. Fluyen, salen solos. Porque en el escenario lo importante es sonar bien, pero, sobre todo, es sentirse bien. Queremos conectar con la gente y ver qué pasa, que sea divertido es fundamental. Hacemos un show honesta y verdaderamente dinámico”.

Until that moment, when Tank says "dynamic," "funny," "spiritual," "connection," I am not aware of the real meaning of those words. Later, the chips would fall into place.

The Soul Rebels and Cimafunk during the Second Line Conga, during the Getting Funky in Havana event, at the International Jazz Plaza Festival 2020. Photo: Rolo Cabrera / Magazine AM:PM .

The Soul Rebels and Cimafunk during the Second Line Conga, during the Getting Funky in Havana event, at the International Jazz Plaza Festival 2020. Photo: Rolo Cabrera / Magazine AM:PM .

En abril de 2019, mientras la revista Billboard lo incluía entre sus recomendaciones y el mundo caía rendido a los pies de la “nueva sensación” de la música cubana, Erik Alejandro Iglesias desembarcaba en New Orleans para celebrar su cumpleaños. El famoso club Tipitina´s, refugio de bandas como Pearl Jam, Nine Inch Nails, Nelville Brothers, entre otras, lo acogía en un concierto por donde desfilarían también los Soul Rebels, miembros de Tank and the Bangas y Trombone Shorty. De aquel intercambio, de las sesiones de improvisación y visitas a los barrios de la ciudad de Louis Armstrong, nació la idea de llevar todo el soul y el funk de New Orleans a Cuba.

Ocho meses después, Cimafunk camina por las calles de La Habana Vieja. A cada rato se detiene, se hace fotos con los fans que lo interceptan a pesar de la multitud que sigue a los músicos del Second Line Conga, los cuales parten de la Plaza del Cristo hacia un parque de San Isidro, entonando himnos fúnebres, propios de la tradición y los festejos en la ciudad-cuna del rhythm and blues. Al inicio suena When the Saints Go Marching in, ese canto góspel estadounidense que acompaña las procesiones, luego se escucha Little Liza Jane, tema que se ha convertido en un estándar de jazz obligatorio y que Nina Simone interpretó durante muchos años.

Second Line Conga, as part of the Getting Funky in Havana event, at the International Jazz Plaza Festival 2020. Photo: Rolo Cabrera / Magazine AM:PM.

Second Line Conga, as part of the Getting Funky in Havana event, at the International Jazz Plaza Festival 2020. Photo: Rolo Cabrera / Magazine AM:PM.

En el tumulto logro identificar a Julian Gosin (trompeta) de los Soul Rebels, a los chicos de Trombone Shorty y a Albert Allenback (saxo y flauta) de Tank and the Bangas, que elevan sus instrumentos al cielo, mientras los cantos suceden. De pronto algunas de las escenas de Treme —la serie creada por David Simon y Eric Overmyer— cobran sentido. Todo el folclor de las tribus de Mardi Gras recae en el Big Chief Monk Boudreaux, de las Águilas Doradas —quien al principio marca la ruta del desfile con su traje de parches, plumas, lentejuelas y abalorios—, y en otro chief, vestido de amarillo, con una espada pequeña y repleta de perlas plateadas y brillosas.

An Indian Chief of Mardi Gras in the Second Line Conga, as part of the Getting Funky in Havana event, at the International Jazz Plaza 2020 Festival. Photo: Rolo Cabrera / Magazine AM:PM

An Indian Chief of Mardi Gras in the Second Line Conga, as part of the Getting Funky in Havana event, at the International Jazz Plaza 2020 Festival. Photo: Rolo Cabrera / Magazine AM:PM

My friend Gladys walks with me. She has traveled 365 kilometers to see Tank and The Bangas and is probably the only Cuban on the Island who knows all their songs, read all their interviews, watched all the concerts on YouTube, and the only one able to tell every member of the band apart.

"Look, Joshua Johnson," she shouts and points to the drummer and musical director of the band, as he walks by our side right at that moment. I look at her; I've been there, at that level of "fanaticism." I smile.

Hay un momento donde Gladys desaparece, se pierde entre los que bailan, miran, pasan. La veo abrazando a Tank en una esquina. Tank grita. Gladys se emociona. Lloran. Se abrazan de nuevo. Gladys le dice algo así como que Rollercoasters “siempre estará en su corazón”, en un acto verdadero y digno del típico fan que descoloca a Tank, porque claro, quién le iba a decir que alguien en este país conocería la música de una banda que acaba de ser nominada a los Grammy en la categoría de Mejor artista novel. Rollercoasters, por otro lado, es una canción del álbum Think Tank, el primero grabado por la banda, y habla de esa sensación de caer, de tirarse al abismo una y otra vez, pero también del coraje que se necesita para volver al ruedo, de subir a la montaña rusa, de enamorarse, sin saber. Obvio, esto lo descubro después.

Second Line Conga, as part of the Getting Funky in Havana event, at the International Jazz Plaza Festival 2020. Photo: Rolo Cabrera / Magazine AM:PM.

Second Line Conga, as part of the Getting Funky in Havana event, at the International Jazz Plaza Festival 2020. Photo: Rolo Cabrera / Magazine AM:PM.

Ahora la gente marcha con la banda. Al final, la conga se funde con el second line. No se sabe, exactamente, cuándo termina una y empieza el otro.

Tank and the Bangas concert at FAC, as part of the Getting Funky in Havana event, at the International Jazz Plaza Festival 2020. Photo: Rolo Cabrera / Magazine AM:PM.

Tank and the Bangas concert at FAC, as part of the Getting Funky in Havana event, at the International Jazz Plaza Festival 2020. Photo: Rolo Cabrera / Magazine AM:PM.

There is no pretty way to say it: if you are reading this text and you were not at the Tank and the Bangas concert on January 15 at the Cuban Art Factory you will not understand what comes next. First, because you cannot understand what you haven’t lived, at least in this case. Second, because there is no possible way to explain it. Even so, here I go:

Sobre el escenario Tank and the Bangas es una masa compacta de energía. El show que abre con el single Spaceships, que nos hace fijarnos en los movimientos de Anjelika “Jelly” Joseph, Kayla Buggage y la propia Tank desde el extremo izquierdo, nos lleva a detenernos de vez en cuando en los instrumentistas —cada uno tiene lo suyo, sobre todo Albert Allenback, al saxofón y la flauta, que lleva la intensidad al nivel más alto, robándose la atención de quienes siguen, inevitablemente, a la líder de la alineación. Pero el espectáculo muta todo el tiempo. No es estático.

Albert Allenback, from Tank and The Bangas, at the band's concert at FAC, as part of the Getting Funky in Havana event, at the International Jazz Plaza Festival 2020. Photo: Rolo Cabrera / Magazine AM:PM.

Albert Allenback, from Tank and The Bangas, at the band's concert at FAC, as part of the Getting Funky in Havana event, at the International Jazz Plaza Festival 2020. Photo: Rolo Cabrera / Magazine AM:PM.

Tank, a ratos, dice que es increíble estar aquí esta noche. Lo dice, y no sabe lo que es para nosotros —la cofradía de los entendidos, de los que estamos ese miércoles en el lugar y en el momento indicado— estar aquí. El escenario de la Nave 4 de F.A.C. es uno de esos lugares que crea lazos, se pasa de íntimo. Aun así, nos lleva al extremo, nos pide que levantemos las manos, que cantemos con ella canciones que muchos de nosotros no conocemos. Lo hace con Quick, ¿qué es esto? Lo hace con Boxes and Squares, con Nice Things, con Smoke.Netflix.Chill, en serio, ¿qué es esto?

Luego, Tank hace que La Reina y la Real suban al stage, lo hacen también los Soul Rebels. De pronto estamos en el piso, agachados, la banda incluida, mientras suena algo chill. En minutos estamos saltando con un nivel de adrenalina que nos impide contener, a veces, nuestras micciones (historia real, hice fact checking y a muchos nos pasó). La conexión es total. Después de esto, el cierre: Nirvana por Tank and the Bangas, Smells Like Teen Spirit por Tank and the Bangas. And, here we are now: paralizados, sin saber, básicamente, qué hacer.

There is a picture that describes the trance state this concert send us in: people with their hands on their heads, looking at each other, looking for complicity while asking: is this the best concert of our lives?

Tank and the Bangas concert at FAC, as part of the Getting Funky in Havana event, at the International Jazz Plaza Festival 2020. Photo: Rolo Cabrera / Magazine AM:PM.

Tank and the Bangas concert at FAC, as part of the Getting Funky in Havana event, at the International Jazz Plaza Festival 2020. Photo: Rolo Cabrera / Magazine AM:PM.

I came to La Tropical because I was told that Tank and the Bangas would play here. I want to see the faces of those who have no idea of what they are about to face once the show is over. I want to know if they are, or will be, worthy of being among the "initiates." And I want, as a good addict, to repeat.

The international show inicia con los chicos de Trombone Shorty Foundation (visiblemente agotados luego de unos días tan intensos), seguidos por The Soul Rebels, quienes hacen algunos de los temas de su más reciente álbum, Poetry in Motion, un disco donde presentan a una poderosa línea de artistas que incluye a gente como (nuestra ya conocida) Tarriona “Tank” Ball, Big Freedia, PJ Morton, Robert Glasper, Branford Marsalis. La banda —que ha colaborado en vivo con Metallica, Marilyn Manson, Katy Perry, entre otros— mezcla el R&B, el funk, el jazz y el hip hop en una presentación cargada de sonoridades modernas, donde cada instrumento se integra a la perfección y, a cada tanto, Marcus Hubbard y Julian Gosin dejan la trompeta para hacer de front man, rap mediante. El formato de brass band les permite ser libres sobre la escena, tocar y bailar al mismo tiempo. El flow es contagioso, sobre todo cuando suena ese temazo que es Greatness.

The Soul Rebels in the Salon Rosado of La Tropical, as part of the Getting Funky in Havana event, at the International Jazz Plaza Festival 2020. Photo: Rolo Cabrera / Magazine AM:PM.

The Soul Rebels in the Salon Rosado of La Tropical, as part of the Getting Funky in Havana event, at the International Jazz Plaza Festival 2020. Photo: Rolo Cabrera / Magazine AM:PM.

El final del Getting Funky in Havana se acerca cuando Tank and the Bangas sube al escenario de La Tropical. El set list es casi el mismo que en Fábrica, solo que más corto. La banda suena tremendamente bien, pero no es lo mismo. ¿Cómo podría serlo? Pienso que en F.A.C. estuvimos los justos, y que acá el público es más heterogéneo, el espacio más grande, las energías fluyen en varias direcciones, y que, sobre todo, la gente vino para “gozar” con Cimafunk.

La más reciente revelación de la música cubana, pasada la media noche, hace lo suyo: Relajao, Cocinarte, Basta, son algunos de los hits que suenan una vez más en este lugar. En medio de la terapia pienso que hace rato Cimafunk nos debe un tema nuevo y, ya que estamos, un disco nuevo. Uno que nos vuele la cabeza, otra vez. Parece que me escucha y anuncia La papa, su más reciente single, que me hace pensar en que quizás va caminando en la dirección correcta. Antes del clásico I'm going, The Soul Rebels y Tank and the Bangas lo acompañan en una canción “que aún no tiene nombre” pero que por ahora conocemos como Caliente.

Entonces hago un link a mi conversación con Tank hace días en las escaleras interiores del Nacional, cuando me cuenta cómo conoció a Cimafunk y qué piensa de su música. “Tenemos un tema juntos, sabes. El nombre es algo relacionado con fuego, algo ‘calen-te’, como él. Nunca le hemos tocado en vivo y esta es la primera vez que lo hacemos. Es aterrador y excitante”, cuenta Tank. Yo siento que ya se nos acaba el tiempo y le pregunto por esa nominación a los Grammy, que si la vio venir.

"We're going to win," she says.

I don't know why, but for some reason, I believe her.

Cimafunk, The Soul Rebels and Tank and The Bangas in the Salon Rosado of La Tropical, as part of the Getting Funky in Havana event, at the International Jazz Plaza Festival 2020. Photo: Rolo Cabrera / Magazine AM:PM.

Cimafunk, The Soul Rebels and Tank and The Bangas in the Salon Rosado of La Tropical, as part of the Getting Funky in Havana event, at the International Jazz Plaza Festival 2020. Photo: Rolo Cabrera / Magazine AM:PM.

Lorena Sánchez Periodista antes. Editora ahora. Como a Tom Waits, le gustan las hermosas melodías que cuentan cosas terribles. More posts

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