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The Lost Art of Listening – Vol. 1: Repetition

It is a skill and a discipline to listen to music, it really is. playlists The Song Sommelier, ha publicado en colaboración con la agencia dlmdd una serie de reflexiones bajo el nombre The Lost Art of Listening (El arte perdido de escuchar), en las que examina el papel de la música y la escucha en nuestras vidas (entendiendo la escucha como el ejercicio de oír atenta y conscientemente la música), y cómo el impacto de esta pandemia global puede remodelar de manera permanente los oídos y mentes de las audiencias a lo largo y ancho del planeta. Nos complace compartir con ustedes —martes y jueves, durante las próximas tres semanas— esta provocadora colección de ensayos traducidos al español, con el permiso de su autor.

La confianza da asco, o eso dice el dicho. Pero en lo que se refiere a la música, nada podría estar más lejos de la verdad. La música es el único medio cuyo consumo reiterado aumenta el placer y los beneficios que de ella se derivan. ¿Quién está aburrido de Bohemian Rhapsody? ¿Quién no subiría el volumen cuando oye los acordes iniciales de Tiny Dancer en la radio?

No obstante, en la era del streaming, uno de los elementos de la escucha que se ha perdido sin dudas es la repetición y la familiaridad: desplazado por playlists cada vez más largas, radios programadas de artistas y el volumen de nueva música que te sepulta como una avalancha, todas y cada una de las semanas. Es duro seguirle el ritmo. Conocer realmente una pieza musical requiere renunciar a otro montón de música, así como a todas las otras cosas que podríamos y deberíamos estar haciendo.

As for the artists making the music, their challenge is to compete with the history of recorded music for a listener's attention for the first listen, so you can imagine how hard it is to compete for repeated listening. The acquisition of new listeners and fans has become a science problem for the artist’s marketing teams, if they are fortunate to have them.

Todavía tenemos formatos que nos animan a escuchar de nuevo. Spotify tiene «Reproducido recientemente» y «Exclusivamente tuyo» (y en el escritorio, «Tu gran rotación», aunque curiosamente no puedo encontrarlo en la versión móvil). Todos los reproductores de streaming tienen características muy similares. En cuanto a la vieja radio tradicional, todavía tiene una «lista de reproducción» semanal. ¿Pero realmente todo esto logra llevarnos hasta la escucha repetida?

Those streaming menu features prompting us to listen again are hardly tempting alongside the days worth of brand new content you can scroll through in a matter of seconds. Meanwhile when it comes to radio, the notion of a playlist that is played across the variety of shows broadcast across several ‘dayparts’ feels like an outmoded concept. As radio moves steadily on-demand, shows must become more distinctive, with the appointment to listen factor shifting to a reason to listen other than it’s on right now.

This probably means radio shows will play a more distinctive set of songs, rendering the idea of the weekly playlist less vital, perhaps.

Some stations are exceptions of course, notably comfort stations like Magic. But those stations cater for a very specific demographic. Of course, repetition works best if you actually like the track in the first place. And that’s why Magic is so specific in its choice of tracks that make up the core playlist of just 650 songs. It’s guaranteed comforting pop classics and nothing more. Contrast that with Spotify probably serving as many tracks to a single user across the space of just one week.

Casi no hay mejor forma de descubrir música que darse cuenta de que te gusta una canción o un artista que no estabas muy seguro de que te gustara en primera instancia. La música puede crecer en ti con un esfuerzo relativamente bajo y una recompensa muy alta (otra vez, algo bastante único en el mundo del contenido). Es más difícil perseverar con un libro que no estás disfrutando que darle replay a un álbum. Así es como The Unraveling de Drive-By Truckers se ha convertido en uno de mis álbumes favoritos del año y por eso volveré al nuevo álbum de Soccer Mommy varias veces más. Tengo el presentimiento de que el esfuerzo dará sus frutos.

Uno de los verdaderos síntomas de la cultura del streaming es que la naturaleza despiadada del proceso de descubrimiento hace que estas formas de familiarización sean menos atractivas. Con tanta abundancia, uno puede sentirse en un modo de descubrimiento constante, filtrando y clasificando en lugar de simplemente disfrutar. Sin embargo, me pregunto si las funciones de programación como «Jump Back In» podrán ajustarse más a lo que conecta con nosotros, y en consecuencia las recomendaciones volverse más insistentes: «Keith, de acuerdo con tu historial de escucha, realmente deberías darle más tiempo a este disco». Sería feliz si algo así funcionara.

Desde el punto de vista de The Song Sommelier

One of the pleasures of curating a weekly playlist is the sheer amount of times I will listen to the songs on there (and in the order scheduled) during the process. Familiarity is a discipline that pays off only after you put the work in. By posting just once a week, the intention is that the quality over quantity approach will encourage listeners to really get to like the tracks on our playlists, and that the added content of our editorials will provide some context and reason to listen. We’d be even more delighted to think that listeners then seek out more from those artists they have discovered and go on to give those records much more time.

When it comes to catalogue (what the music industry calls ‘deep catalogue’), the familiarity dynamic is different yet again. It might be that dipping back into the catalogue of an artist that you love is harder these days, especially for those albums that are less familiar to you. Playlists are probably a better vehicle for this than trying to work your way through album-by-album. With Aha for example, I tried to imagine the band’s catalogue from two points of view: the catchy electro pop that they are best known for and the deep, moody, scandi melancholy. For The National, we went with a deep cuts playlist of the lesser known tracks, accompanied by a playlist of artists that might have influenced the band themselves. Re-imaging music catalogues in new ways is critical to legacy artists, the industry and, to fans. Sometimes the best music to listen to, especially at times like these, is the music you know best.

(Originalmente publicado en The Song Sommelier)

(Next, The Lost Art of Listening – Vol. 2: Up next)

Keith Jopling More posts

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