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Articles Diseño: Jennifer Ancízar. Diseño: Jennifer Ancízar.

Egrem: monopolies don't last forever

By virtue of the processes of nationalization and nationalization of the companies and industrial and commercial structures that the nascent Revolution validated; and after ephemeral attempts to fit the production and manufacture of records into various management schemes (Imprenta Nacional, Palma-Cubartimpex), in 1964 the birth and baptism certificate of the Music Recordings and Editions Company (Egrem) was signed. It was born with the important and bulky burden of a national industry that had emerged in the first half of the 1940s with the creation of the Panart label and its Cuban Plastic Records factory.

Panart nunca fue monopólica, no podía serlo en un panorama que en 1960 llegó a sumar, según datos de la investigadora Daysi Hernández, cerca de 200 sellos cubanos de muy diferente alcance y calibre, y que se añadieron a la presencia —hasta ese año sempiterna— de una major norteamericana: la RCA Victor.  En cambio, el control del mercado de la Egrem sí fue absoluto por varias décadas: su monopolio estuvo avalado no sólo por los instrumentos jurídicos que legitimaron su origen, sino también por la praxis que debió enfrentar día a día y que le llevaron a asumir no solo la mera decisión de grabar y fabricar o no un disco, sino a decidir prácticamente el destino de la carrera de un artista cubano.

Egrem heredó por decreto la desarticulación del esquema creativo-mercantil artista-compositor-manager-promotor-mercado nacional e internacional que tanto ha costado a la industria musical cubana intentar rearticular, y muy pronto se percibiría la imposibilidad de accionar sin esta cadena y las necesarias sinergias a plenitud y con eficacia. Factores exógenos como el bloqueo norteamericano y sus consecuencias inmediatas, y endógenos, como la inexperiencia y consecuente impericia de directivos que en sus inicios accedieron a los puestos gerenciales de la empresa, designados más por lealtad política que por experiencia real en el sector, están en los orígenes de un panorama que muchos, probablemente, quisieron vencer, y en el que eran superados cada día por esas mismas circunstancias.

Portada del álbum Ancestros II

Portada del álbum Ancestros II, de Síntesis.

An excellent sound engineer did not necessarily have to be a good business manager; a politico-social activist did not have to know about musical qualities or sound; A respected musicologist did not have to know where and how to advantageously sell a music product or find shortcuts to bypass the blockade and acquire state-of-the-art recording technology.

Cuba had left - or had been expelled - from the international music market where it had an active role for years, mainly from its diffusion center, the United States, and expanded to other receivers: Mexico, Central and South America, Spain, France, Italy ... Egrem had to deal with all this and if there is something to thank its first decision-makers and producers, it is the lucidity in drawing up two crucial strategies: 1) Preserving the genres and rhythms that run throughout the first half of the century, now in the voices and instruments. of those who decided to stay on the Island; and 2) Recording the most important musicians and groups that emerged in Cuba in the second half of the 20th century, always with the selective criteria of the label itself.

En este contexto, la práctica monopólica modificó la habitual dinámica de firmar contratos de exclusividad o temporalidad con los  artistas en materia discográfica —que incluso marcó anécdotas ineludibles en la historia de la discografía en Cuba anterior a 1959—[1] y dio paso a la anarquía del no-contrato, dentro de una lógica perversa que el propio monopolio de las empresas estatales “socialistas” extendió no solamente en el sector de la música, sino en prácticamente toda relación comercial, ninguneando el papel regulador de los contratos: ¿Para qué?, ¡si no hay otra disquera! 

Pero ningún monopolio es eterno, salvo que sus arcas estén suficientemente repletas y con garantías de reproducción, y, aun así, hay quien se atreve a desafiarlo, y lo consigue. Llegado el momento, y dadas las coyunturas adecuadas, el monopolio de Egrem sobre la producción de discos comenzó a ser un coladero que dejó filtrar algunos electrones sueltos.  Por ese camino, llegó la excepción de la regla: en 1978 Chucho Valdés & Irakere graban Misa Negra para CBS y luego para Messidor. El último disco que graba Pablo Milanés con Egrem es Identity (1991), pero ya antes, en 1985 pudo grabar Querido Pablo con Ariola (España) y un año después, Silvio publica con Fonomusic (España) su clásico Causas y azares, con el respaldo musical del grupo Afrocuba, de Oriente López.

Along the Nueva Trova road. Art Color

Enrique Adolfo López Gutiérrez (Alí Ko) era un uruguayo con ideas y militancia de izquierda que lo llevaron a residir en Venezuela, desde donde empatizó con la Nueva Trova cubana, y terminó por convertirse en manager de Pablo Milanés, con una importante cuota de responsabilidad en la internacionalización del trovador y su creación autoral. Alí Ko supo detectar y comprender los vacíos y necesidades de la gestión discográfica en Cuba, así como el potencial creativo de algunos de sus músicos.  Por ese camino, crea a finales de los ’80 o inicios de los ’90 el sello Art Color, con domicilio legal en su propio país de residencia, desde donde consigue hacer producciones propias grabando en Cuba y llega a conformar durante la década un catálogo breve, pero de indudable excelencia.

Portada del álbum De buena fe, de Manolín, el médico de la Salsa.

Portada del álbum De buena fe, de Manolín, el médico de la Salsa.

Art Color parece ser el primer sello foráneo que, por la especificidad del vínculo de Alí Ko, comienza a trabajar en Cuba y a grabar in situ.  Legalmente, no había barreras para ello. Apuesta por músicos emergentes con una obra ya valiosa como el mismo Pablo u otros, no siempre visualizados, detectados o comprendidos por Egrem, y que vieron en la novedad de la propuesta del uruguayo otra posibilidad. Si nos atenemos a las referencias del catálogo, los tres primeros discos del sello fueron Ancestros II, de Síntesis, Dale como é, de Adalberto Álvarez y su Son, y Como algo que quema, de Xiomara Laugart, seguidos de Con ganas —el primer álbum personal del entonces emergente Issac Delgado—, Encuentros, de Amaury Pérez, Monedas al aire, de Carlos Varela o Mi poquita fe, disco debut de David Torrens. Aquí y en el resto del catálogo de Art Color hay producciones propias y reediciones licenciadas a Areito-Egrem que abarcan un momento importante y hasta trascendente en las carreras de algunos de estos músicos y en el desarrollo de la canción de autor y otros géneros.

Selling everything. Bis Music

Artex had created, also at the beginning of the 90s, a department dedicated to the reissue of records from original Egrem matrices, which would be the genesis of the Bis Music label. With the Cuban musicologist Cary Diez as the driving force, supported by a small team in which Adolfo Costales, Gloria Ochoa and Tony Pinelli worked as producers in successive phases or in unison, this anonymous company heir to the extinct Cubartista and relaunched as a commercial arm for the Cuban music at the end of the '80s, was the first to produce and commercialize the then modern compact disc medium (at first with matrices owned by Egrem) but very soon with its own criteria for recording and phonographic production.

La relativa liberación de las fuerzas productivas que la crisis del Periodo Especial trajo consigo, creó la posibilidad de que empresas cubanas compitieran dentro de la industria musical, y así apareció Bis Music ya con producciones propias, y un aire más atrevido en sus conceptos de marketing que la entonces asentada Egrem, junto a una apuesta por nuevos talentos y nuevas músicas. Vendiéndolo todo, del grupo Lucha Almada y Verde Melón, de los bisoños Superávit, son ejemplo de ello; o el primer álbum como solista instrumental de Lucía Huergo: Sinfonía a Hemingway, una jugada más comercial, pensando en la apertura del país al turismo y en que el principal comprador de discos cubanos dentro del país era, justamente, el visitante foráneo. Este último fonograma marcó el retorno del contrato entre compañías discográficas cubanas y artistas nacionales, con la previa negociación de condiciones, porcentaje y liquidaciones de royalties por ventas, que poco después se extendió a Egrem y que adoptaron ab initio las otras compañías discográficas estatales constituidas posteriormente.

Equipo de trabajo de Magic Music.

Equipo de trabajo de Magic Music. Foto: Archivo personal de Rosa Marquetti.

The collapse and the timba. Caribe Productions and Magic Music

In 1991, with the collapse of the Socialist Field, the forced flexibility in the access of foreign investors came to try to inject capital and energy into the Cuban economy. At that time, the Spanish companies Caribe Productions first and then Magic Music (initially Cosmopolitan Caribbean Music) were able to legally accredit themselves with representative offices in Cuba.

The actions of its owners and managers, the Spaniards Federico García and Francis Cabezas, respectively - both without previous experience in the sector, but with sensitivity and a sense of entrepreneurship - was crucial to give a boost of resources and modernity to the national music industry and to fix on discs the sound record above all of one of the last relevant genres that emerged in Cuban music at that time: timba. Caribe Productions collected the best and now classic productions of the genre, with the records recorded by the three greatest exponents of this socio-musical phenomenon: José Luis Cortés and NG La Banda and Manolín El Médico de la Salsa. Magic Music, for its part, understood that Paulo FG together with David Calzado and La Charanga Habanera were the other leg of that exalted timbera table and released what would ultimately be, without a doubt, the best albums by those artists. Both labels were responsible for the necessary stimulus that impacted other musicians and formations that mounted to a greater or lesser extent on the timbero comet, or flirted with it, some as splits of already established bands (Yumurí y sus Hermanos, Klímax, Los Surik, Dany Lozada and his Cuban Timba, Raúl Gutiérrez & Irazú, Pachito Alonso and his Kini-Kini, Tamayo and his Salsa AM, Salsa D'Esquina, Héctor Valentín and his orchestra, Rojitas and his orchestra, among others).

Portada del álbum Tremendo delirio, de David Calzado y La Charanga Habanera.

Portada del álbum Tremendo delirio, de David Calzado y La Charanga Habanera.

These two record labels not only addressed the timba universe, but also produced records for musicians and groups of relevance in dance, which could not be strictly classified as timberas —Juan Formell & Los Van Van, Adalberto Álvarez y su Son—, and others in the jazz field —Gabriel Hernández, Ernán López-Nussa—; traditional Cuban music in various regions of the country; and the traditional, folk or author song, as was the case with the comprehensive and audacious project La Isla de la Música, devised and created by Francis Cabezas and Magic Music, with the collaboration of Alicia Perea and Ciro Benemelis from their responsibilities at the Institute. Cuban of Music.

Magic Music, in particular, was decisive in fixing the first records of the Camerata Romeu, the Schola Cantorum Coralina; and of some that collect the work for various formats of the composer Harold Gramatges, or the launch of figures that later achieved international notoriety, such as the Sonera singer Lucrecia, and of innovative proposals such as Angelitos Negros or SBS, one of the first Cuban rap groups.

Caribe Productions and Magic Music reintroduced other essential elements of the music industry in Cuba, such as record releases and the emphasis on radio, television and print promotion, in times when we still did not have access to the Internet. Some initiatives arising from the fertile creativity of Francis Cabezas exceeded the possibilities of understanding in the estates that directed, with civil service criteria, culture and music, thus considering them inappropriate for a context like ours. Such misunderstandings stimulated officials who defended, within a certain conception of immobility, the preeminence of the Cuban state monopoly over a record industry that until then and since 1964 had been non-existent in the strictest sense of the word "industry." The beginning of what would be a relative economic recovery for the State, marked a turn in which the actions were aimed at stopping the initiatives of these alternative labels, demonizing some of their mechanisms as "too commercial" and even sanctioning or censuring the companies. bands and performers who were “going out of line”, as happened with La Charanga Habanera and NG La Banda at the turn of the millennium.

La isla de la música, vol.2, de Los Fakires.

La isla de la Música, vol.2, de Los Fakires.

Outro

Even so, the gap was already wide open, and at the end of the '90s other foreign record companies continued working with or without legal representation in Cuba, doing significant work in the recording of Cuban repertoire and artists and even, in some cases, collaborating with Cuban artists. local labels through licensing and co-productions. 

Among these, mostly European but not only, we can mention Karlyor, Thomcal, Eurotropical, Lusfrica, Ahí Namá, Tumi Music, Picap, Latin World, Label Autor (Sgae) or the Mexican Luna Negra (curiously interested in rock that they made bands on the island like Naranja Mecánica or Perfume de Mujer), while the panorama was enriched by the emergence of other Cuban brands venturing into record production such as Producciones Abdala (Unicornio label), PM Records and RTV Comercial.

Sin dudas, el boom comercial de toda esta producción foránea se produce con el lanzamiento de Buena Vista Social Club y la saga del último fenómeno mundial de la música cubana por el sello inglés World Circuit, fenómeno que probablemente influyó y atrajo a otros empresarios a probar suerte en territorio musical cubano. Ya a fines del anterior milenio e inicios del actual, muchos músicos y formaciones del patio integraron con discos muy notables el catálogo de sellos como Lola!, Virgin Records, Calle 54 Records, Solycaribe, Ezan Osenki, M&M Avanti Records, Ayva Musica, Nubenegra, Discmedi Blau o Planet Records (que devino en la disquera por excelencia para el naciente reguetón cubano).

But, as Pánfilo says, this is another story ...

 

[1] [1] An example was Panart's famous struggle with La Sonora Matancera (LSM), after signing exclusively to Conjunto Casino. Rogelio Martínez, director of LSM, decided to cancel his contract with the Sabat label, to sign with the North American Seeco Records, which ended up being a strict exclusivity contract that would last more than 12 years. Another, Benny Moré's exclusive contract with RCA Victor, which prevented any properly Cuban label from recording Bárbaro del Ritmo in the 1950s.

Rosa Marquetti Torres Filóloga. No es musicóloga, pero le encanta escribir sobre música y músicos. Librepensadora. Adicta al helado de caramelo. Alérgica a la chusmería ilustrada y al postureo. More posts
Darsi Fernández Hyperlink con figura humana. Tiene mala memoria solo para lo que le conviene. Sueña con jubilarse a leer. More posts

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  1. Giraldo Piloto Barreto says:

    Impresionante documento para todas las generaciones de musicos, estudiosos en general de nuestra cultura, y seguidores de la Música Cubana en todas las latitudes.
    Es una labor investigativa detallada y que felicito por no haber visto nada parecido antes sobre este tema, o sobre estos temas, ya que sin quererlo se tocan asuntos, como la censura, que no conozco que se haya tratado tal cual pasó en nuestro país. (Y quedaron ejemplos para futuros ensayos o publicaciones).
    En nuestros tiempos debemos reflexionar sobre muchas cosas y mis queridas amigas Darsi y Rosa nos ayudan a esto y hacen que vengan a nuestra memoria la importancia no dada aún a los editores musicales en Cuba o a los productores cubanos que quieren hacer coproducciones con disqueras estatales.
    Es un camino largo, pero muy interesante y prometedor si se toman las medidas necesarias por parte del Ministerio de Cultura.
    Gracias por compartir sus ideas!
    Son importantes para todos.

  2. Mario A. García Romero says:

    Bueno, ya creo que no sorprende a nadie la objetividad de Rosa al analizar aspectos que de cierta manera han afectado a la música cubana. Su trabajo de rescate ha sido maravilloso, espero y deseo que no halle piedras en su camino, en su buen afán de rescatar nuestros verdaderos e importantes valores. Que tengas luz verde y suerte en tu empeño.

  3. Mayra A. Martínez says:

    Muy interesante. En México, PENTAGRAMA también ha grabado buena música cubana. De calidad.

  4. humberto says:

    Sol & Deneb en méxico sacó el primer disco de síntesis, de hecho lo ha vuelto a llevar a su catálogo hace apenas unos días. muy buen recuento. apabullante la cantidad de sellos que existían hasta 1960, emprendimiento que desapareció… o desaparecieron. cómo se maneja la actualidad en que los músicos suben sus obras directamente a las redes sin el intermediario de la disquera? hay sellos «virtuales»? gracias rosa y darsi por traer un tema tan interesante.

  5. Darsi Fernández says:

    Hola Humberto, gracias por tu comentario y aporte, siempre útiles. Hoy en día una enorme cantidad de contenidos musicales se suben directamente a las plataformas de distribución online con el nombre del propio artista como productor (en lo que se ha dado en denominar autoproducciones) o los artistas crean marcas o nombres comerciales para «exponer» o lanzar sus contenidos, que no necesariamente están amparadas en la existencia de una empresa propiamente dicha. Supongo que es a lo que llamas «sellos virtuales». Un abrazo

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