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Articles Fotograma del videoclip Voy a pegarlas todas. Foto: Buya Music Group / YouTube. Fotograma del videoclip Voy a pegarlas todas. Foto: Buya Music Group / YouTube.

Benny in Chocolate, the endless party

Chocolate's controversial declaration of himself as “The Benny of these times” has caused exaggerated reactions. Chocolate is a reggaeton singer who constantly hyperbolizes his epithets, a characteristic of the urban movement. On Twitter he appears as "the president of the Republic of the delivery men" and, recently, I heard him call himself the "God of trap". He is raising the note and, although it seems laughable, these appointments constitute legitimation strategies in a highly violent environment from the discourse, in which his colleagues respond with similar majestic distinctions. Does anyone remember the “Pen of the Republic”? Well, Chocolate has not invented anything new.

Borges said that “each writer [or artist] creates his precursors. His work modifies the conception of the past, as it has to modify the future ”. Chocolate has every right to see himself as the Benny Moré of these times if that changes the understanding of the cultural heritage to which he belongs. This data is not minor. On other occasions, he has been recognized as a debtor to the reggaeton player Elvis Manuel, whose early death moved his followers.

El otro gran escozor de sus detractores es que el cantante tiene un público numeroso, de varias generaciones, al que le habla en la misma lengua y que convierte sus canciones en himnos. Sacó el tema Palón divino que contiene dispositivos de racismo (negro y feo), pero del que emerge (asesino/amante viril) en las lides del amor/ de las relaciones sexuales, representando los genitales masculinos como atributos para la atracción amorosa. A quién sorprende esto, cuando los estereotipos de los hombres negros se expresan en correlación a la virilidad y el tamaño del pene; cuando el hecho de que los hombres negros estén con mujeres blancas es síntoma de éxito social. Pues, en la lógica racista en que Chocolate crea ha encontrado sus mecanismos para salir adelante en el reguetón, del mismo modo en que se triunfa en la industria: apelando al sexismo, a la violencia y cosificación de las mujeres.

Captura de las redes del perfil de Instagram de Chocolate MC.

Captura de las redes del perfil de Instagram de Chocolate MC.

At animus de los censores de Chocolate subyace un racismo y elitismo en el que solo unos pocos blanqueados pueden otorgar quiénes o cuáles son las herencias culturales de cada cual. No olvidemos que el conocimiento musical del artista procede del barrio. Desde allí canta y ese es el lugar al que regresa en sus canciones. Sin embargo, las distancias con el Benny, como músico, no son tantas como muchos quisieran aparentar. La música que producen con singular maestría y de manera autodidacta, el carisma, la personalidad y el amor del público asoman como vínculos entre ambos cantantes.

Por otra parte, la música es un hecho vivo aunque la institucionalidad nos quiera dar formas cristalizadas o fosilizadas —como el son montuno— y afirmar rotundamente que allí se encuentra la cubanidad. Sin comprender la complejidad y performance que se obtienen en cada época, reescribiendo lo que es música; sin enterarse que las audiencias cambian y con ella los paradigmas.

El suceso de Abel Prieto —en aquel momento Ministro de Cultura— y Osmani García, en torno a la prohibición del Chupi chupi, hizo que más audiencias consumieran la canción. Que el reguetón no se trasmita por los medios oficiales no desdibuja el prestigio y la cercanía con el público. La muerte de El Dany y los miles de jóvenes que estuvieron en la vigilia, a pesar de las restricciones a causa de la pandemia, ilustran la singularidad del fenómeno. Desde otra perspectiva, y con la ironía propia, afirma Iván de la Nuez que “en los últimos 30 años no se puede hablar de política sin el reguetón”. Cuba no se entiende completamente si soslayamos ese género, si no se quiere reproducir vacuidades, porque la identidad nacional se reconstruye y constituye también desde los márgenes. Donde lxs negrxs fexs tienen que reinvertarse para sobrevivir y en el que la música es una estrategia de resistencia.

En el descaro performático de Chocolate revive el Benny. Es un hecho, y un derecho, buscar y encontrar los padres tutelares.

(Originally posted on the author's Facebook profile)

Ulises Padrón Suárez More posts

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  1. Sergio Vidal says:

    Estelar!!! Ser objetivos, inclusivos y profesionales en un mismo ámbito es un logro. Yo escucho Rollings, Aute, Silvio y Pablo, Síntesis y cuanta «buena» musica existe desde que naci, porque eso era lo que mis padres consumían, pero nunca se me promovió la inmovilidad del desarrollo musical pues la multipolaridad del arte es evidente, y decir que esto que me gusta innegablemente es lo.mejorny lo unico es desechar los valores del resto, algo completamente ilícito. Gracias por este texto. Sigo apostando por ustedes.

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