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Interviews Ángel “Pututi” Arce. Foto: Cortesía del entrevistado Ángel “Pututi” Arce. Photo: Courtesy of the interviewed

Ángel “Pututi” Arce, percussive account of a Cuban musician in Miami

On any given afternoon, my aunt Mirtha and I were walking through Vidal Park in Santa Clara, my homeland. There, in the historic center of the city, the group from the House of Culture was playing, made up of very talented children a little older than me. At that moment I said: "Yeah, this is what I want!" That scene was the first spear towards music. Then I started studying. My father, who was a percussionist in the Aliamen orchestra —the most famous group in the city at that time— began to teach me his instrument and, shortly after, I joined the ranks of that group that had completely struck me. In just a few months I became its director. I don't know why, but I always end up conducting the orchestras in which I have played.

In the town, meanwhile, I was known as a "child prodigy"; However, drums were so natural to me that I never understood that epithet. On one occasion, NG La Banda appeared at the Camilo Cienfuegos cinema theater, which is right next to the Hotel Santa Clara Libre. I remember that in the morning I saw how the props arrived with the instruments, the sound engineers with the equipment; I looked at all the machinery of the orchestra. That was the first big show I was going to witness, and it was about to change my life forever. Halfway through the concert, El Tosco stopped the music and said: “They told me that there is a very young boy here who plays percussion. If that's true, get on stage ”.

Imagínate, ¡me cagué en los pantalones! Al instante la gente me señaló y ayudó a subir. El Tosco se asombró con mi corta edad, pero automáticamente me preguntó si yo tocaba el bongó; cuando le respondí que prefería la batería, se giró y le pidió a Calixto [Oviedo] que me cediera su lugar. Empezó a sonar un walking —suerte de intro en el jazz donde cada músico, poco a poco, va haciendo su entrada— y me integré a lo que musicalmente estaba pasando ahí. Cuando más cómodo me sentía, cambiaron a un tumba’o que siempre ponía a bailar a la gente. Lo que siguió fue timba de arriba abajo. En algún momento me envalentoné con el apoyo del público e hice un solo. El teatro se puso de pie y no paraba de aplaudir; mientras El Tosco, asombrado, me dijo: “Quiero llevarte a La Habana a estudiar”. Yo tenía apenas 11 o 12 años, razón por la cual hubo que pedirle permiso legal a mis padres para llevarme a vivir a su casa. Luego hicimos el traslado de la Escuela Vocacional de Arte de Santa Clara a la Escuela Nacional de Arte. Al final, entré a la capital en la guagua de NG La Banda.

Ángel “Pututi” Arce tocando con Manolín, el Médico de la Salsa

Ángel “Pututi” Arce (child) playing with Manolín, el Médico de la Salsa. Photo: Ángel “Pututi” Arce (niño) tocando con Manolín, el Médico de la Salsa. Foto: Cortesía del entrevistado.

A los meses de estar en La Habana, a Chucho Valdés le comentan de mis progresos y me invita a tocar en el Festival Jazz Plaza. Eso, con solo 14 años. Recuerdo que colocaron dos baterías —una para el maestro Enrique Plá y otra para mí—, pero yo estaba tan chiquito que no alcanzaba los platos con mis brazos; los utileros me acomodaron de la mejor forma posible y así pude compartir escenario con el gran Chucho. Al bajar de la tarima, estaba el imponente Changuito — ¡mi ídolo!—, quien me dijo: “¿De dónde tú saliste, brother,? Qué lindo eso que hiciste allá arriba. Escúchame, mañana a las nueve de la mañana voy a la escuela y te llevaré un timbal”. Yo sabía que el maestro tenía buenas intenciones, pero de ahí a que eso sucediera había un buen tramo. Al día siguiente se apareció con un timbal, pero no uno cualquiera, sino con el que tocaba en Los Van Van. Más tarde me puse a detallar el instrumento y me di cuenta de que, en los parches, tenía los nombres de las canciones más conocidas de El Tren de la Música Cubana.

Well, I tell you that that kettledrum, instead of taking it home, I left it at school. Everybody who was studying percussion beat him up. It was an important source of inspiration for us that gesture from Changuito with whom —over time—, I established a very beautiful friendship.

Getting to the Doctor

En Cuba nunca se hizo salsa pura como se hacía en Nueva York, Puerto Rico y Colombia; nuestro público era más riguroso y demandaba algo más allá. Así que en los ’80 se empezó a timbear la salsa —se ensuciaba, así decíamos— y esa fue la salsa que yo conocí. Después llegó el fenómeno Manolín, que le incorporó la batería y la guitarra eléctrica, así como nuevos elementos del pop y el funk, afianzándose o definiéndose lo que hoy llamamos timba feroz. Como complemento, él tenía un registro muy peculiar, no era un súper cantante pero funcionaba para el género; tenía mucho ángel y carisma. Él hizo un upgrade a la timba, incorporando, además, los coros hablados ¡Y con el swing con que los escribía! La calle era el reflejo de sus coros. Por aquel entonces Los Van Van eran exitosos por plasmar historias populares en sus canciones, pero el Médico usó crónicas cortas y pegajosas, muy refrescantes e innovadoras. En lo que otros hacían una canción basada en experiencias cotidianas, Manolín incluía en una sola canción cuatro o cinco coros con diferentes historias populares. Todavía hoy hay mucho suyo en la música cubana actual.

I knew all his repertoire. My brother Alexis did the percussion in his orchestra and I was always in rehearsals. One day, Paulito FG and Issac Delgado, in unison, suggested that I play with them; but Manolín, when he found out, offered me the job. At that time, this group was the musical phenomenon in Cuba, so I accepted his proposal, before that of the other two exceptional artists.

The first touch was at the Palacio de la Salsa. That morning, I say: "Manolín, I don't have cymbals or anything, just the timpani." And that same afternoon, before starting the show, we went to Havana in search of the rest of the percussion elements.

Con la banda de Manolín, el Médico de la Salsa. Photo:  Interviewied's courtesy

Con la banda de Manolín, el Médico de la Salsa. Photo: Interviewied's courtesy

La primera parada fue en casa de Samuelito Formell, quien nos prestó una contra campana; después de dos o tres lugares más, sin éxito en nuestra búsqueda, llegamos a la casa de Yoel Driggs, y nos prestó un platillo con un stand. Así resolvimos, aunque ese día no hubo prueba de sonido y cuando los músicos llegaron y vieron un set up diferente en la orquesta, pensaron que otro grupo iba a abrir el concierto. Nunca pensaron que yo era el nuevo integrante de la banda. Esa fue mi primera noche como músico profesional, el Palacio estaba sold out y yo era un niño entre tantos adultos.

A year after playing with Manolín, I was called to join Team Cuba, made up of the most prominent musicians from the most important groups in the country at that time. That was the greatest thing that I could experience in Cuba as a musician: sharing the stage with Issac, Paulito FG, the Charanga Habanera, Los Van Van, Adalberto Álvarez y la Son de él, Alain Pérez, etc. We did two very nice concerts on the island and then we went on a tour of Europe. And there I played alongside a great percussionist: my brother Samuel Formell.

At age 18, on a tour of the United States with Manolín, my brother and I decided to stay in New York: new life, another language and the cold that hit hard. I will never forget the generosity of Xiomara Laugart and Cucú Diamantes, who hosted us in their homes; But it was so difficult that we decided to go down to Miami, where I formed my own musical group ―The Ten of Miami― and, later, I began to play with almost all the Cuban artists who live here: Amaury Gutiérrez, Willy Chirino, Albita, Aymée Nuviola , Luis Bofill, among others.

Termino este recuento percutivo afirmando que todavía sigo en contacto con la percusión, muy cerca del timbal y la batería. Hasta el año pasado toqué y dirigí la banda de Gente de Zona; e incluyo percusiones en la mayoría de los temas que produzco ―sobre todo en los de Beangel, dúo que comparto con mi esposa, Beatriz César.

The composer and producer, on top of the ball

La primera canción que escribí en Cuba se llamó Siempre música, con apenas 13 años. Manolín me dio la oportunidad de grabarla con su banda y me llevó al programa Contact para cantarla. Ese fue mi debut como compositor. Luego, en Nueva York, la soledad me obligó a escribir más. Allí compuse algunas muy tristes, por todo lo que había dejado atrás. Algún día estaré preparado para sacarlas a la luz. Sin embargo, en Miami ―además de seguir escribiendo―, empecé a tener más contacto con los intérpretes. Uno de los primeros fue Luis Enrique, quien se interesó por mis creaciones; luego vinieron Boni & Kelly junto a una lista bien grande de artistas para los que he tenido la oportunidad de componer canciones como Si no vuelves, Te duele, Lo que tú y yo vivimos, de Gente de Zona; Soy yo, de Marc Anthony; Te quedaste solo, de Fanny Lu feat. Farina; La vida me cambió, de Diana Fuentes feat. Gente de Zona; Mejor sin ti, de Leoni Torres feat. Gente de Zona; y Bailando todo se olvida, de Aymée Nuviola, que fue número uno en las listas de Billboard Tropical, por solo mencionar algunos.

Más tarde llegaron otras sorpresas: las bandas sonoras de telenovelas como Acorralada ―que le dio la vuelta al mundo en 2007―, Sacrificio de mujer and Cosita linda; el álbum Like finger ring, de Aymée ―del cual fui productor musical y compositor de algunos temas junto a ella, Bea, Alexis Valdés y Tirso―, y que mereció el Grammy Latino en 2018; así como la nominación más reciente por Muchacha (Becky G feat. Gente de Zona). Ahora, mientras, sigo escribiendo para Enrique Iglesias y Descemer Bueno. Cosas lindas vienen muy pronto.

Siempre compongo sobre la base de cómo creo que debe escucharse cada nota e instrumento. No solo escribo la letra, sino también la música, pienso que es un plus. Por ello, cuando me encuentro con buenos compositores, pero de formación empírica, les hablo de la importancia de estudiar música, aunque sea a un nivel elemental. Conocer bien las células musicales te enriquece el alma y te da mucha seguridad.

Pututi junto a Marc Anthony y Beatriz César. Foto: Cortesía del entrevistado.

Pututi junto a Marc Anthony y Beatriz César. Foto: Cortesía del entrevistado.

Also signing with a company like Magnus has taken my career and my catalog as a songwriter to unimaginable levels. After many years without any kind of support, alone, battling with the world, an effective and powerful company like this arrived, and I felt very warm. It is very comforting.

Pero si vamos a hablar de mi trabajo como productor, hay una canción que me dio la confianza para descubrir mis potencialidades en esa área: Up the ball, de Manolín, de la cual produje los mambos y que es hoy uno de los temas más emblemáticos de la timba cubana. Aunque realmente el oficio de producir a tiempo completo nació en Estados Unidos, debido a las oportunidades que me dieron (y dan) muchos artistas a quienes les escribo. Creo que, al ser músico, ellos sienten que puedo enriquecerles más los temas.

Que le pongan salsa

The timba, like the cast, was born from musicians who grew up in difficult neighborhoods, but with the peculiarity that most of them had studied music at very high levels. Unlike the distribution or urban music, the timba cell has a lot of jazz, rock, funk and, of course, Cuban son with the key well set. In this genre that is the fundamental thing to obtain a coherent and elevated musical result. In Manolín's time we invented the Cuban percussion set with the timpani and drums; while that pattern of harpsichord with bass drum, with tumbaʼos, with mazacotes, which the timba brought, could only be achieved with study, a lot of study. To be clearer, all that music was in the key, I point out that the key was never crossed, and that is the success of dance music as a couple.

Now the new generation of producers is not informed or does not include musicians to realize when the key is wrong or right. To this, add that this urban music is made in a very digital way, copying and pasting bars, and they never realize when the harpsichord is set. Result: young people with a less demanding ear when consuming music. Despite all this, you can tell the difference in success between an urban producer who has studied music and one who has not; the former will always have the advantage, by understanding the rule, he knows where to break it without jeopardizing the result. But, I repeat, I believe a lot in keeping the key as it goes.

Pututi with Aymée Nuviola and Gonzalo Rubalcaba. Photo; Courtesy of the Interviewed

Pututi with Aymée Nuviola and Gonzalo Rubalcaba. Photo; Courtesy of the Interviewed

On the other hand, the big companies no longer bet on salsa, although there are musicians who defend it tooth and nail: Marc, Gilberto, Víctor, Tito. But they have it very difficult, because nobody was prepared for the urban phenomenon. The public, the radio, the companies are completely flawed by that genre and unfortunately the numbers speak for themselves. When a product works, of course the industry goes for the easiest to make money, rather than good music; therefore, salseros are incorporating urban elements into their productions.

Para mí hay algunos factores fundamentales que ayudaron a que el movimiento urbano le pasara por encima a la salsa: a los salseros les cuesta mucho hacer colaboraciones entre ellos, abrirle espacio a los exponentes más jóvenes ―sobre todo si son mujeres―, así como tampoco se abren a las nuevas sonoridades. Por ejemplo, la timba era, por naturaleza, el próximo step de la salsa y, sin embargo, los salseros fuera de Cuba y consagrados a nivel internacional nunca la arroparon ni le dieron entrada. Como consecuencia, dejaron un vacío que fue cubierto por lo urbano. Por otro lado, en lo que tú produces un tema de salsa, grabas varios instrumentos, los afinas y mezclas, los urbanos producen digitalmente tres o cuatro canciones y las suben a las redes.

But not all is lost. Salsa is still appetizing and finds space in parties, clubs, popular dances, which we know it does not have on the radio. I can assure you that a salsa group generates more work than many of the reggaeton artists who are not stuck, because in the end it is more show and heart on stage. There are more than eleven musicians up, playing for real and that is spectacular. The body of a very active generation that consumes such spectacles is still awakening.

Dúo Beangel. Photo: Courtesy of the interviewed.

Dúo Beangel. Photo: Courtesy of the interviewed.

Beangel, the duo and other future projects

In this project we mix the urban with elements of pop and vice versa. We do it in an elegant way, with meaning and coherence, we think about the lyrics. Beangel, even being urban, in a genuine way thinks like “popero” and this, I repeat, helps a lot to make a difference. It is also very important when you can produce yourself, because you get exactly to the point. There is nothing more rewarding than knowing how to capture, from beginning to end in a song, everything that one feels as an artist. In our duo we have another plus: Bea, my partner, is not only a great singer, but she composes and produces very well. We have a lot to share from our lives in each song.

Actualmente estoy produciendo un álbum homónimo del dúo. Pero, además, el próximo año estaremos disfrutando de un lanzamiento mundial, una canción titulada El mundo está en tus manos que nació como regalo para mi sobrina Luna. Ya llevo en este proyecto más de 12 años, y me ha enseñado a tener paciencia porque ha sido muy difícil unir a más de 50 artistas cubanos que admiro, con formas de pensar e ideologías diferentes. Me siento bendecido de contar con músicos de la talla de Pancho Céspedes, Jon Secada, Arturo Sandoval, Issac Delgado, Aymée Nuviola, Descemer, Lena y Malena Burke, entre tantos otros que representan la música cubana alrededor del mundo. Ya los tengo grabados a todos, ahora estoy en la recta final recopilando videos de cada uno cantando el tema; pero ha sido un proceso muy difícil y doloroso a la vez, sobre todo cuando ya tienes grabado a un artista y se entera de que hay alguien que está participando con el cual él no se identifica políticamente y me pide que lo quite del proyecto. Es muy duro para mí porque es una canción de aliento de vida, pero bueno, esta es la parte más triste de nuestra historia.

Thank God I already have everyone's permission. The positive side of this long process was being able to incorporate, at the last minute, the maestro Gonzalo Rubalcaba. This will be a beautiful gift, not only for Luna, but for all the artists who stood firm in participating in a song of love and hope so necessary in these difficult times.

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  1. Candida Isla says:

    Soy su madre, puedo asegurar que esta historia es genuina de principio a fin, que me he emocionando viendo toda la vida de mi querido hijo plasmada en ese escrito, porque se la maravilla de ser humano que es y el gran talento que tiene y el amor que poner en todo lo que hace, la música es su vida, si existencia por eso, doy gracias a Dios, es una larga carrera, pero todavía falta, te amo.

  2. Elizabeth Llanes says:

    Soy la suegra de Angel. Al que conozco desde 2011. He visto plasmadas muchas de sus obras ineditas y les cuento que son tesoros escondidos..Pues de màs està hablar de lo que ya se escucha..Lleno de profesionalidad y rigor..Con entrega total. Te deseo Dios te conceda todos tus sueños y puedas seguir regalàndonos exquisites en tus composiciones. FELICIDADES.

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