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Articles ilustración: Román Alsina. ilustración: Román Alsina.

Aida Diestro, story of a quartet

Todo comenzó un día en el que Aidita tocaba el piano en un templo presbiteriano. La pequeña intérprete, hija del pastor, ni siquiera imaginaba que en la acera de la iglesia un hombre se detendría a escucharla con detenimiento; y que, pasados unos minutos, entraría al bello recinto para decirle algo que la marcaría para siempre: Tú eres una pianista, eres músico de la cabeza a los pies y debes dedicarte a esto profesionalmente. Te auguro muchos éxitos.

Aidita, however, wanted to be a scientist, which is why she enrolled in Physics-Chemistry at the University of Havana, which she abandoned in her first months, when she decided to get married. The marriage, on the other hand, did not last long and she finally opted for music. She never forgot that stranger and his prediction.

With the musical knowledge that her father gave her and that acquired in a small conservatory in the neighborhood, the young Aida went to the burgeoning station Mil Diez to try to become a music professional. There she was hired as a repertoire and accompanist pianist; and she came into contact with great figures of Cuban music: Isolina Carrillo, Adolfo Guzmán, Enrique González Mántici, with whom she confronted many concepts about harmony, a subject in which she would later become an authority, among others.

There, in addition to meeting some of the founders of the filin such as José Antonio Méndez, César Portillo de la Luz, Ángel Díaz, Tania Castellanos, Orlando de la Rosa -who would follow the very young musician very closely-, he would clear up an important unknown: the identity of that stranger who at an early age had prompted her to do art. It was, nothing more and nothing less, Ñico Rojas, a highly recognized guitarist and composer and one of the most respected leaders of the filin.

But it wasn't just the Thousand Ten. Whenever she was called to take care of the piano professionally, she would go there. As a repertorist, she was hired by Alberto Alonso's ballet, which complemented, in some way, her musical training. In the nascent institution she would be in contact with the rigor of a great teacher who also gave her a modern vision of the show.

She was immersed in a veritable whirlwind of renewal when she appeared in her path, unexpectedly, something she hadn't even thought about.

The quartet is brewing

“In 1952, Omara was accompanied by her sister Haydee, and Elena Burke came, in turn, with the star Vilma Valle. That meeting was at the Radiocentro cinema, on L y 23 [now Yara] ”.

“En el año 1952, Omara iba acompañada de su hermana Haydee, y Elena Burke venía, a su vez, junto a la vedette Vilma Valle. Ese encuentro fue en el cine Radiocentro, en L y 23 [actual Yara]”.

Elena le había sugerido a Omara formar un cuarteto integrado por Adalberto del Río, con quien habían cantado en la agrupación de Orlando de la Rosa. Además, contarían con la hermana de Omara, Haydee.

And Aida concludes her testimony: "Elena proposed me as director." The idea was welcomed, but she thought about it very calmly. She wanted to create something at the height of the moment, because if the influence of American music was decisive for the filin movement, in the case of vocal groups there was a similar process.

Later, the pianist approved the voices of Omara, Haydee and Elena, but she gave up the fourth male voice. The filling would be very difficult. She proposed, then, to find another female member. Some say that it was Aida herself who proposed Moraima Secada. Others, that the proposal came from Elena and Omara. It doesn't matter who she was. The important thing is that Aida auditioned all four voices and immediately began to rehearse what would be - as Luis Carbonell affirmed - the best female vocal quartet created in Cuba up to that moment.

From the beginning the group was a solid project, highly professional and with a serious vision about its insertion in the Cuban show. The Aida Diestro quartet was much more than five mulatto women - four vocalists and their director - who sang in four voices. It was a true phenomenon of flawless art that went beyond vocal harmony.

The debut and what came after

Al mes de iniciar los ensayos, Las Dʼ Aida recibieron la propuesta de presentarse en la televisión. Entonces, hubo que improvisar. No había un vestuario idéntico para las muchachas ni dinero para adquirirlo. Elena y Omara tomaron dos vestidos usados con el cuarteto de Orlando de la Rosa y con ellos, y sus respectivos refajos, armaron la ropa para el debut. Pero uno de los trajes de noche estaba roto en un sitio visible. La solución: un lazo añadido como toque final al vestuario que lucieron el 16 de agosto de 1952 en el programa Carrusel de las Sorpresas.

Allí interpretaron Cosas del alma, de Pepe Delgado, y Mamey colora’o, de Pedro Jústiz; salieron al aire en vivo, acompañadas al piano por la propia Aida y el complemento rítmico de un contrabajo. Desde el principio, dieron una señal muy clara sobre el repertorio del nuevo cuarteto: la canción y lo soneado, pero en ambas vertientes genéricas permanecería el montaje a cuatro voces.

El impacto fue tal que enseguida apareció una nueva invitación: Amaury Pérez García, director del Show del mediodía, se encontró con las hermanas Portuondo en un pasillo de la CMQ y les preguntó si tenían repertorio para presentarse una semana en el Show… con dos números cada día. Omara, muy segura, dijo que contara con ellas. Aida pegó el grito en el cielo cuando supo que había aceptado una propuesta que se haría realidad tres o cuatro días después y que exigía de ellas 10 números, cuando solo habían montado cuatro.

The international Show del mediodía era uno de los espacios televisivos más vistos en aquel momento y serviría, por lo tanto, como eficiente plataforma para lanzar al cuarteto a lo grande. Así que nuevamente la improvisación tocaría a la puerta de la directora. Repetir los mejores números e ir montando otros para responder a las necesidades del espacio fue el recurso empleado para salir airosas de la prueba.

Se ha dicho que luego de aquellos episodios pasaron un año sin trabajar. No es cierto. Más tarde incursionaron en el cabaret La Campana y cinco años después del debut formaron parte de los elencos de los mejores clubes nocturnos de La Habana. Para 1957, dos acontecimientos impactarían significativamente a Las Dʼ Aida: la grabación del álbum An evening at the Sans Souci, acompañadas por la orquesta del famoso Chico Oʼ Farril —el único disco que existe con la primera formación del cuarteto—, y la participación en otro junto a Lucho Gatica. Seguidamente viajarían a Nueva York para presentarse en The Steve Allen Show; allí fijarían destino a Miami, donde tendrían una exitosa jornada en el exclusivo Hotel Fontainebleau.

A short stop at the original lineup

The international tándem integrado por Elena, Moraima, Omara y Haydee fue, sin dudas, la mejor formación de Las Dʼ Aida. Con excepción de Haydee, quien nunca hizo una carrera en solitario o, al menos, no aparece ninguna información sobre ello, las otras tres integrantes hicieron un recorrido profesional muy meritorio como solistas.

Es cierto que Moraima fue la menos reconocida, que no tuvo la impronta internacional que alcanzaron Elena y Omara; pero no olvidemos que La Mora situó en los hit parade nacionales infinidad de éxitos (Perdóname conciencia, Ese que está allí, Aquí de pie, Alivio, Vuélvete a mí) que forman parte del repertorio de cantantes cubanos de diversas generaciones. Está, además, entre las primeras en hacer recitales de 20 canciones o más, acompañada por una gran orquesta en un gran teatro —el Amadeo Roldán, en su caso. De Elena y Omara no hay que decir nada, porque el brillo de sus carreras es indiscutible.

Aida, por su parte, era una academia de música en sí misma. La primera formación se nutrió, de lleno, con sus enseñanzas. La gorda de oro trabajaba la armonía de modo tal que se convirtió en algo natural y al resto le enseñó a respirar, a emplear el diafragma. Exigía la interpretación cuidadosa del texto, era implacable con el fraseo y empaste, así como con el respeto al género que se interpretaba.

While they were part of the group, its members were forced to speak in low voices. That was his working instrument and it had to be kept. You couldn't go on stage without warming up your voice, and there were other inviolable rules. Punctuality, for example, was an unquestionable currency.

En todos los montajes de la Diestro hizo un trabajo de reggiseur, pues repasaba los temas con sus muchachitas, siempre con el auxilio de las partituras. Tenía muy clara la idea de lo que quería y lo respaldaba con el repertorio, una acuarela genérica de la música cubana con incursiones a la internacional, sobre todo latinoamericana. Este estaba seleccionado a partir de criterios muy rigurosos: calidad de música y letra, posibilidades de expresión armónica de los números, oportunidad de que una o más de las integrantes de la agrupación se luciera en sus solos.

The first "defections" and the companions

Pero la vida no es color de rosa. Ni un bien armado cuarteto vocal está exento de divergencias e incomprensiones, o de los deseos de continuar en solitario. En el caso de Las D’Aida siempre se ha dicho que las deserciones fueron motivadas por esto último, y no es así exactamente.

La primera en abandonar el cuarteto fue Elena Burque, en 1958, por serias diferencias con Aida. Cuando La señora sentimiento le comunica a su directora que se marcha del grupo había un compromiso pendiente con Argentina. No sería sencillo sustituir la voz de contralto de Elena que funcionaba como el centro armónico de la agrupación. Aida, sin embargo, corrió a casa de su prima Leonora Rega y le comunicó que era el relevo de Elena (conocía, por supuesto, sus condiciones vocales) y que al día siguiente comenzaban los ensayos. Fue por esta vía que Leonora se convirtió en la primera voz que abrió el camino a las siguientes formaciones del cuarteto que hasta ese momento se había mantenido, durante seis años, como una sólida entidad.

Dos años después, otra baja en las filas: la de Moraima Secada en 1960. Sobre ello, Rosa Marquetti en su blog Desmemoriados asegura: “en marzo se publicaba la noticia en la prensa y en su edición de abril de 1960, la revista Show también la comentaba: Moraima renunciaba a continuar en el Cuarteto D’Aida. Indica que ʽ… se había llegado a un acuerdo entre todas para terminar al finalizar el contrato del Hilton [hoy Habana Libre], pero Moraima dice que no camina más ʼ”.

Sin embargo, en el documental La razón no valía (Bis Music, 2019) —dirigido por Felipe Morfa y Mayra María García— Meme Solís afirma: “Cuando Aida saca a Moraima del cuarteto, ya Elena era solista”. Es decir, él opina que Aida sacó a Moraima de su agrupación. Polémica a un lado, lo cierto es que con la salida de La Mora ya eran dos las voces de la primera formación que no estaban. Ese mismo año, abandonaría Haydee Portuondo, quien en 1961 retornó temporalmente por un contrato en Estados Unidos, país donde decidió permanecer.

In Montuno cubano hay una explicación más detallada: se dice que en 1960 Haydee dejó el cuarteto y, en su lugar, entró Lilita Peñalver, justo en el momento en que se presentaron en el show Canciones en la Noche, del Hotel Nacional. Luego pasaron al Club 21 y, estando allí, recibieron una invitación para presentarse en el espectáculo Aquelarre Tropicale, en La Florida. Entonces Haydee volvió al grupo para cubrir ese contrato. No se dice que la intérprete no regresó a Cuba, pero es evidente que así sucedió.

By the time they returned to Havana, the only member of Las D'Aida's first formation was Omara, who continued in the group until 1967, the year in which - at the request of the Music Directorate of the Cuban Institute of Radio and Television-- began his career as a soloist.

Although the members of the quartet were not the same from the beginning, Aida kept the criteria that encouraged her to form it, the working method, the discipline and the repertoire policy.

En 1971 la Diestro incorporó grandes músicos a Las D’Aida como Amadito Valdés (percusionista hasta la disolución del grupo en 1999) y el pianista Ricardo Pérez, miembro de la agrupación durante 20 años y su último director musical. Pero antes hubo otras experiencias, algunas de ellas no muy conocidas, pues Aida era una gran promotora del talento joven. Ello la condujo a incluir un número de Nelson González (Da igual) y otro del joven y luego destacadísimo Juan Formell (Dudas) que serían éxitos antológicos para el cuarteto.

Pablo Milanés fue otro de los músicos a los que Aida promocionó —se cuenta que era como un hijo para ella—, pues le solicitaba colaboraciones muy diversas. Entre las más interesantes se encuentra aquella que hicieron con la música del filme Los paraguas de Cherburgo: Aida y Pablo Milanés iban al cine a tomar nota; ella, de la preciosa música de la cinta y él, de las letras. Esto se convirtió en un bellísimo popurrí que montara el cuarteto.

It is also known that a newcomer, Meme Solís, from Santa Clara, served as a repertorist and rehearser for Las D’Aida for some time.

Goodbye to La gorda de oro

The quartet was exhausting. Even so, Aida, with a serious heart condition, was constantly active. But he had a crisis and with it came absolute rest. Every precaution was taken to preserve her life, but her heart was already too tired. So the inevitable happened: two months before her 49th birthday, on October 28, 1973, the architect of one of the most famous vocal groups in the entire history of Cuban music died.

Su huella en la canción cubana y en el quehacer del formato cuarteto es indeleble. A pesar de haberse desintegrado en 1999 ―26 años después de la desaparición física de su fundadora―, Las D’Aida sigue siendo una referencia obligada que nos dejó a solistas de altísimo vuelo como fueron Elena, Omara, Moraima, Leonora Rega y otras muchas. Bien vale el recuerdo para traernos de vuelta a La gorda de oro.

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