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Comentario Fotos tomadas de perfiles en redes sociales de Elio Veliz.

¿Gavilán o paloma? Una reflexión sobre Elio Veliz

Desde hace un tiempo, anda triunfando tanto en las redes sociales como en la televisión (y recientemente en el escenario), un artista que aparentemente salió de la nada. Elio Veliz es un joven intérprete que tiene una peculiaridad: canta igual a José José, al punto de que muchos ya le han puesto el título de “El José José cubano”, debido a la similitud de su voz con la del Príncipe de la Canción. En una escena nacional dominada casi en su totalidad por la música urbana, de repente ver en las listas de éxitos del 2024 a un chico interpretando canciones que tienen más de 50 años es, cuando menos, muy curioso.

Por desgracia, no todo es color de rosas. Debido a la repercusión que ha tenido, han saltado alarmas desde algunos sectores del arte. Varios músicos y cantautores han rechazado abiertamente al intérprete, tildándolo de “imitador”, y asegurando que su éxito es inmerecido.

¿Pero, es un imitador Elio Veliz? Pues sí, aunque no en el sentido estricto. La imitación como arte tiene un origen escénico vinculado a la comedia, la burla hacia lo conocido por la gran masa, la sátira, el escarnio, y no es este el caso; no hay una performance o un disfraz, es solo la voz. Elio Veliz canta idéntico a José José y el mérito es grande pues no es sencillo hacerlo. Y ya está, pudiera ser recordado de esa forma y ponerse un techo, o trascender y ser algo más, pero primero se ablanda el frijol y luego se le echa el sofrito; la innovación viene luego de la repetición, y no antes.

Fotos tomadas de perfiles en redes sociales de Elio Veliz.

Otra pregunta a hacerse sería ¿qué tan originales somos realmente?; ¿hay que ser original para ser auténtico? No. Original no es sinónimo de bueno. Si yo escribo una serie sobre unos castores intergalácticos que roban un acelerador de partículas de un laboratorio para abrir un portal y darle un golpe de estado al CEO de una cadena de restaurantes de otra dimensión con el fin de hacer una orgía vegana… vaya, original va a ser, ¿pero es necesariamente bueno? Respuesta corta: si se realiza con el dinero de una beca de creación, no.

En gran medida somos lo que consumimos; a veces es mejor recrear algo excelentemente haciendo justicia, que ser una copia mala de alguien que tuvo más suerte que tú. ¿El que imita fracasa? Depende de a quién se imite. ¿Por qué de repente ese interés por que una persona tenga una voz indistinta? ¿Es amenazante un joven cubano de 22 años que cante canciones de José José? A quien lo sienta así le invito a poner un disco de Los tres Tenores, cerrar los ojos, y tratar de identificar cuándo canta Pavarotti, cuándo Plácido Domingo y cuándo José Carreras.

Fotos tomadas de perfiles en redes sociales de Elio Veliz.

Hay varios factores que explicarían el rechazo a Elio Veliz. Vamos con este primero: la xenofobia. ¿Es porque el artista al que le hace tributo es mexicano y no cubano?

Bueno, México y Cuba durante la primera mitad del siglo XX fueron pioneros en la música y en el arte en muchos aspectos; su rivalidad y colaboración creó parte de la identidad de ambas naciones, cada una con su impronta. Pérez Prado con su mambo, Rita Montaner, El Benny, los boleros de Consuelo Velázquez, el filin del Bola… pero también las películas de Cantinflas, las revoluciones de ambos países.

En diciembre de 2023, la Unesco declaró al bolero Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, tras solicitud firmada por dos países: México y Cuba. Aquello también generó un debate lleno de chovinismo, piñazos en el pecho y relatos románticos de la pertenencia de algo tan subjetivo como un género musical y con frecuencia, detrás del romanticismo está el nacionalismo. Si bien el primer bolero lo compuso el santiaguero Pepe Sánchez, sin el aporte de México el bolero nunca hubiera alcanzado la resonancia internacional que tiene. Estamos en deuda con la cultura mexicana.

Por cierto, un dato curioso: Olga Guillot, una artista cubana, fue quien bautizó con su nombre artístico a José José, quien por entonces había dejado su trío Los Peg, y se hacía llamar José Sosa.

Otro factor posible: el argumento de que “es música chea”…

Más de una vez escuché decir que las canciones de José José solo hablaban de pegadera de tarros, de borracheras, de traiciones, de amor trágico, y también que eran machistas. Me parece que la mayoría de las canciones de vitrola y los boleros de antaño tocaban esos temas. Ah, pero es balada, y las baladas son música ligera… ¿no?

Fotos tomadas de perfiles en redes sociales de Elio Veliz.

Cuando hay una banda de covers tocando el mismo arreglo de una canción de The Beatles o Led Zeppelin se suele celebrar: “Ño, la echan igualito”. Porque para algunas cosas sí y para otras no, ¿verdad? Si usted, amigo alternativo, siente que el álbum de baladas de Metallica es una genialidad, pero el disco de Laura Pausini es cheo… A las cosas que son cheas ponles un poco de amor.

Elio está grabando obras inéditas, compuestas por Lennier Mesa, quien ha demostrado en más de una ocasión ser muy efectivo y tener buen ojo para el negocio. Habrá quien critique esto, quien lo vea como oportunismo y como explotación de una tendencia, como si de una mina de oro se tratara. A mí no me cabe dudas de que esa iniciativa dará más sorpresas agradables que disgustos. La gran mayoría de canciones que oímos a diario por grandes cantantes, no han sido compuestas por ellos, ni falta que hace.

Podría parecer una obviedad, pero no es necesario componer para ser validado como artista, a muchos niveles, los intérpretes crean también. Imitando no se construye un artista a priori, pero es parte del proceso, y los cantantes siempre la van a tener más difícil que nadie. No se critica con igual intensidad a un pianista que toca igual a Bill Evans, o a un guitarrista de flamenco que toque igual a Paco de Lucía. Pero a los cantantes se les exige ser “únicos”. Y por ello Elio Veliz ha sido blanco de críticas de algunos, y esto abre varias puertas, y una de ellas es la siguiente afirmación: en Cuba existe segregación según el consumo musical.

En el imaginario hay ideas que han quedado flotando, acuñadas desde una supuesta superioridad intelectual. Estas ideas, a lo largo de algunos años, han mutado ligeramente de “lo popular es malo”, a “lo popular no es del todo malo, siempre y cuando sea inteligente”. Y honestamente, no sé qué querrá decir “inteligente”, espero que no “con título universitario”, que esos ya los regalan.

¿Es necesario que un artista sea inteligente para que transmita? ¿Lo que te transmite a ti, tiene que ser lo mismo que me transmita a mí? Si me preguntan, aconsejaría alejarse lo más posible del fascismo estético, que la policía del buen gusto no le cae bien a nadie.

Hay una presión externa en el consumo cultural, una necesidad de ratificar tus propias subjetividades; a mí me gusta llamarla “el sesgo de la tribu”, que vendría a ser cuando las pautas del grupo social donde eres aceptado están en contradicción con los valores de otros, lo cual va desde la vestimenta hasta el gusto musical. Por eso nacen convenciones como “si eres friki no puedes oír reparto”, o “si eres trovador no puedes oír baladas”. ¿Por qué? Pues porque es divertido hablar mal del prójimo y reafirmar que eres mejor, en esencia.

Las tendencias musicales en el mundo globalizado pudieran verse como un mercado hegemónico que manipula el gusto, un Minotauro cayéndole atrás a un ateniense; por otro lado, también pudieran verse como los distintos hilos que tienes en tu poder para recorrer el laberinto. Todo está en cómo uno entiende, escucha, vive y connota la música. El infinito es el límite.

A Elio Veliz le queda un gran camino por delante en la música. Como dijera el tío de Spiderman: “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”; ya se puso la piel de otro, y llegó, ahora toca labrar un camino con una impronta, para que llegue más lejos. Mientras tanto, el muchacho reventó el fin de semana pasado el Teatro Lázaro Peña. Y yo, voy a poner un disco de José José, a ver si me entran ganas de limpiar la casa.

Visti Cárdenas Músico, compositor Humorista, dice él... Papá de dos gatas, fiel. Hijo de Aleida y cantor. Más publicaciones

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  1. Armando dice:

    Está muy bueno el artículo. Imita muy bien la voz de Jose José. Pero para hacer eso hay que tener voz y técnica. Quizás lo hizo por divertimento o como homenaje para complacer a su mamá. Pero lo he oído cantando canciones que no son de JJ y no hay dudas que tiene voz, estilo, melodía y todos los atributos para llegar lejos. No es un payaso que se viste y peina raro. Es bien parecido, simpático, modesto, viste elegante. Así q los profesionales sin voz y estilo que lo critican, que presten atención porque este muchacho ya es un favorito del público cubano.

  2. Alicia hernandez dice:

    Hebreos 13:12 a veces hospedamos ángeles y no lo sabemos, Elioveliz es un ángel de Dios

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