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Artículos Ilustración: Alejandro Cuervo. Ilustración: Alejandro Cuervo.

El arte de hacer sonido: su enseñanza en Cuba

El sonido, como práctica profesional que involucra procesos tecnológicos, es un campo relativamente joven. Tuvo sus orígenes con el descubrimiento y desarrollo de las posibilidades de amplificación y registro sonoro. 

En nuestro país, hasta los años 80 del pasado siglo, los trabajadores de los diferentes estudios de grabación contaban, salvo excepciones, con una formación empírica, y perfeccionaban sus conocimientos mediante pequeños cursos impartidos por especialistas de mayor experiencia, con la colaboración de ingenieros extranjeros. Mientras, fuera de nuestras fronteras estaban creadas las condiciones para la formación de profesionales del sonido en diferentes academias de música, especialmente en los países desarrollados o con un mercado y una industria musical potentes. 

Y así fue hasta los 90 cuando se abrió en la Facultad de Música del Instituto Superior de Artes de La Habana la carrera hoy conocida como Dirección Musical de Sonido, cuyo principal gestor y formador fue el maestro y compositor Carlos Fariñas. A él se sumó Jerzy Belc (Jurek), ingeniero polaco, graduado en la Escuela Superior de Música Estatal de Varsovia, quien, además de ocupar un lugar importante en valiosísimas grabaciones de nuestro país desde su puesto en la Egrem, contribuyó de manera relevante a dar forma a este perfil profesional en la Isla. 

Es curioso que el egresado de la Facultad de Música en la disciplina Dirección Musical de Sonido es conocido en el ámbito laboral como ingeniero de sonido, cuando en realidad no es el título que obtienen, sino una licenciatura que pretende una formación integral artístico-técnica, donde la tecnología esté en función del arte musical. Este perfil se diferencia de los estudios de Realización de Sonido en la Facultad de Arte de los Medios de la Comunicación Audiovisual (Famca), en tanto, este último tiene como principal línea de trabajo la producción en medios audiovisuales.

Las posibilidades de empleo y desarrollo profesional del egresado de la Facultad de Música son sumamente amplias y están enfocadas, principalmente, en la realización de sonido en estudios de grabación y espectáculos en vivo, así como en la conservación del patrimonio sonoro del país. Los egresados pueden desempeñarse como ingenieros de grabación, mezcla, edición, y/o masterización para sonido en estudios o en vivo, como asistentes de sonido, restauradores y conservadores de audio, entre otros. La minoría de los graduados, por su parte, toma el camino del diseño acústico de espacios arquitectónicos, una especialidad que, con escasas excepciones, está aún por desarrollarse en el país; sobre todo, necesita de que los expertos pongan sus conocimientos en función no únicamente de los estudios de grabación, sino que sean llamados y consultados a la hora de construir, conservar y reparar teatros y salas para las artes escénicas y otros espacios donde la música debe tener lugar en condiciones especiales. El deficiente trato del aislamiento acústico de buena parte de los espacios donde se interpreta habitualmente música hace desear que se tome en cuenta a estos especialistas como parte de los diseños de construcción y restauración de inmuebles dedicados a estos fines.

Ilustración: Alejandro Cuervo.

Ilustración: Alejandro Cuervo.

A partir de los perfiles antes mencionados, el programa de la disciplina está diseñado con asignaturas como Acústica, Electrotecnia, Audio público, Realización de sonido, Computación aplicada y talleres de investigación, entre otras. El contenido de esas materias se ha dispuesto teniendo en cuenta la necesidad del estudiante de familiarizarse con el equipamiento que interviene en todos los procesos de la realización del sonido. Se fomenta el estudio de las Digital Audio Workstations (DAWs) —softwares que ofrecen facilidades para la grabación, edición, mezcla y masterización de audio—, tomando como base el trabajo directo con Pro Tools. Mientras que, desde la clase de Computación aplicada, el profesor e ingeniero Orestes Águila explora otras DAWs y sus posibles ventajas y desventajas.

El instrumento principal del ingeniero de sonido, además de su aparato auditivo, es la tecnología. Esta avanza vertiginosamente y ofrece infinitas posibilidades para que los profesionales la utilicen en pos de la creación. De manera que, según apunta Nadiesha Barceló Reina, jefa del Departamento de Dirección Musical de Sonido, es importante para el ingeniero la constante indagación y reflexión a partir de diversos referentes sonoros y teóricos que permitan enriquecer y fundamentar sus procesos creativos.

El posible interesado en esta carrera deberá tomar en cuenta que precisa de especial sacrificio, porque no garantiza, en ninguna medida, trabajo y horarios “estables”. Por tanto, el profesional o estudiante de sonido requiere, en primer lugar, de pasión y entrega por la especialidad.

“Nosotros no somos más que un medio por el cual la música llega a los oyentes”, apunta Orestes Águila. “Quiere decir que lo más importante es la música y tenemos que venerarla. Entonces, es importante conocer bien la técnica para llevar esa música lo mejor posible al oído del espectador”. Luego, el alumno deberá adquirir todas las habilidades posibles para desenvolverse en cualquier medio donde el sonido esté involucrado. 

Ilustración: Alejandro Cuervo.

Ilustración: Alejandro Cuervo.

Entre las actitudes que debería desarrollar el “ingeniero” de sonido se encuentran la puntualidad y la organización a la hora de trabajar, tanto en el manejo de datos que involucran la obra artística, como en el uso del equipamiento físico. Ser flexibles y atentos en la búsqueda de soluciones creativas, son características que añaden valor agregado a estos profesionales. 

Para el desarrollo de tales habilidades, en el departamento de Dirección Musical de Sonido se establecen vínculos estrechos con los diferentes espacios que, potencialmente, pueden convertirse en destinos laborales de los egresados. La práctica, es, entonces, piedra angular pues complementa el contenido teórico que se imparte. Al mismo tiempo, prepara al estudiante ante las diferentes situaciones que pueden generarse en el ambiente laboral. En la academia cubana este ejercicio solamente se consolidó a partir del año 2019, momento en Nadiesha Barceló Reina asumió como Jefa de Departamento; antes dependía, sobre todo, de la autogestión de los alumnos. 

Desde entonces, por suerte para los futuros sonidistas, se concretaron acuerdos importantes, que tributan al desarrollo de los estudiantes de esta especialidad. Especialmente relevante es el convenio entre el Instituto Superior de Artes y la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (Egrem) decana de las casas grabadoras de Cuba y dueña de tres de los estudios más importantes del país para la integración de los alumnos en los proyectos que desarrolla la empresa. De manera menos formal, los estudios Abdala desde hace un tiempo abren sus puertas a los futuros ingenieros de sonido, que se acercan de la mano de sus profesores al lugar. 

También durante esta época se han revisado y perfeccionado los planes de estudio; se ha puesto en marcha el proyecto El arte del sonido, que, desde diversas áreas de trabajo, involucra en los procesos asociados a la ingeniería de sonido no solo a los estudiantes de esta especialidad, sino también a otros de la carrera de Música; y han aumentado las conferencias de profesionales del medio en la Universidad, con un amplio panorama sobre los procesos relacionados con este perfil, y, además, con el mundo de la producción musical y la industria.  

Entre las novedades, surgió un curso de extensión impartido por los propios estudiantes de la carrera, con el propósito de involucrar a estudiantes de música u otros interesados en los principios básicos de la realización de sonido. Y más recientemente, en mayo pasado, se realizó con éxito un Encuentro de Profesionales del Sonido que, con un formato híbrido —entre lo virtual y presencial—, realizó un amplio programa de conferencias, impartidas por reconocidos ingenieros internacionales de compañías discográficas, estudios de grabación y agrupaciones musicales. 

Una de las potencialidades que tiene la docencia de esta especialidad es que hoy en día el departamento de Dirección Musical de Sonido está formado, casi en su totalidad, por profesores que ejercen como sonidistas y tienen un aval profesional y prestigio en el medio, respaldado incluso por premios nacionales e internacionales como el Cubadisco y los Grammy. Orestes Águila Cruz, Osvaldo Padrón González, Niurka Lecusay y Daelsis Pena son algunos de los nombres clave; y hay otros, como el de Daramis Arias, egresada de la carrera y actual profesora de Acústica, y Allán Yerena, quien imparte las asignaturas relacionadas con la electrónica y la electrotécnica. Como puede notarse, la presencia femenina en el sonido cubano ha comenzado a crecer con paso firme, lo que es motivo de satisfacción absoluta para la cátedra y para esta publicación. 

Ilustración: Alejandro Cuervo.

Ilustración: Alejandro Cuervo.

¿Qué deben hacer los interesados en estudiar Ingeniería de Sonido en Cuba? Los exámenes de ingreso incluyen, en primera instancia, un ejercicio de percepción auditiva donde los aspirantes deberán identificar cambios en las cualidades básicas del sonido como la frecuencia (alta y baja), el volumen y el timbre. Un especialista también deberá avalar que el futuro estudiante reúne las condiciones fisiológicas auditivas para cursar esta carrera. Sin una capacidad auditiva y unas aptitudes físicas acordes con el trabajo a realizar, no se avanza en este campo. Ello se complementa con una entrevista donde se exploran las motivaciones del interesado para el estudio de la especialidad, y con algunos exámenes generales que permitan percibir los conocimientos musicales básicos del aspirante (Historia de la Música, Armonía, Solfeo oral y Adiestramiento auditivo). 

Entre las inquietudes más frecuentes de los profesionales del sonido aparece el poco reconocimiento que recibe este arte en nuestro país. En ese sentido, Orestes Águila hace un llamado de atención: 

“El sonido es un arte, como un cuadro que, con una ligera pincelada, puedes cambiar la visión completa. Con un cambio ligero de micrófono de lugar, un plugin, o un pequeño ajuste de nivel, todo es diferente”.

La enseñanza del sonido en Cuba ha transitado diversos caminos, no siempre favorecidos. Sin embargo, parece estar en un buen momento o, al menos, se nota que lo que antes parecían ser experiencias vocacionales aisladas, comienza a configurarse con un sentido de gremio, consiguiendo de este modo una mayor atención de la industria musical para tan importantes eslabones de la cadena de la música. Hace falta que el apoyo institucional con recursos para el mejoramiento del equipamiento y las condiciones de estudio, unido a la flexibilidad para la autorización y legalización de diversas figuras y modelos de gestión asociadas a estas prácticas profesionales y la permanencia y desarrollo de proyectos colectivos de formación y capacitación postgraduada, les permitan avanzar en la dirección correcta, para el bien de la música cubana.

Leidy Marrero Abrantes Más publicaciones

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  1. Yanet .La O dice:

    Hola revista y periodista. Felicitaciones. Este artículo ha salido en el momento clave. Hace años venía yo con inquietudes sobre el tema. Me alivia saber que se ha tomado en serio el tema del sonido y su desarrollo. Saludos!

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