Ilustración: Román Alsina.
Ilustración: Román Alsina.

Cartografía mínima para un circuito de vinilos en La Habana

5 minutos / Rafael Valdivia

25.01.2021 / Artículos

¿Posee La Habana una red de espacios para el disfrute y comercialización de discos en formato de vinilos? ¿Cómo se interrelacionan los coleccionistas de la ciudad? Las preguntas no me pertenecen, pero son, de una u otra forma, las que siempre me lanzan vía Facebook (amigos y desconocidos) cuando advierten mi perfil cargado de imágenes con long playing (LP) cubanos. 

Lo que no todos parecen conocer es que La Habana en este sentido también navega a contracorriente, dado que los pocos coleccionistas del patio apenas pueden competir frente a los extranjeros (por cuestiones económicas y la centralización de los compradores) y su desbordada pasión por la música cubana. Hay una suerte de convicción  por parte de todos ellos, anticuarios y corredores, nacionales y foráneos que hace de esta urbe un manantial inagotable en el que siempre puede aparecer el disco que alguien buscaba por años.

No dispongo de suficiente información como para adentrarme en comparaciones con otras ciudades del mundo. No obstante, lo que parece aflorar con relativa evidencia es que a pesar de la desintegración de algunas grandes colecciones en los últimos años tanto por causas económicas, como por el poco interés de los herederos en conservar ese patrimonio existe un acercamiento y una curiosidad por parte de algunos jóvenes relacionados con la música prensada en estos formatos. 

Por otra parte, un incipiente mercado de la nostalgia ha llegado a instalarse en ciertos bares y restaurantes que atraen a un público que parece buscar no solo un escape momentáneo de las dictaduras del mainstream, sino desbrozar la maleza de un pasado repleto de música que no necesariamente se les dibuja ni tan antigua ni tan pasada de moda. 

Estos son algunos lugares en los que los amantes del vinilo en su andar por La Habana podrían hallarse a gusto, sea para ir de compras, intercambiar experiencias o simplemente disfrutar de un buen trago dejando caer la aguja en el surco.

Encuentro de Coleccionistas y Melómanos de la Egrem

Foto: Rafael Valdivia.

Foto: Rafael Valdivia.

Centrado en la discografía alrededor de un tema de ocasión, esta propuesta corre bajo el auspicio de Jorge Rodríguez, productor discográfico y director artístico del Salón Jelengue en los Estudios Areito de la Egrem (San Miguel No. 410 entre Campanario y Lealtad, Centro Habana). Desde el año 2015, la fecha y la hora señalada son los últimos lunes de cada mes, a las 5:00 p.m., y su principal propósito es el rescate y la preservación del patrimonio discográfico cubano de todas las épocas. La diferencia sustancial en relación con otros encuentros de esta naturaleza que suelen celebrarse en otros países radica en que cada uno de ellos no solo está dedicado a una figura, agrupación, género, o movimiento de la música en Cuba, sino que estos cuentan en muchos casos con los propios protagonistas, sus descendientes, amigos cercanos, investigadores, profesionales de los medios y otras figuras del arte, además de frecuentes cierres musicales con artistas o grupos de renombre.

La Chancleta

Cartel promocional de una de las fiestas. Diseño: Darién Sánchez.

Cartel promocional de una de las fiestas. Foto: Tomada del Facebook de la artista.

De carácter itinerante, La Chancleta es una fiesta que suele invadir al menos antes de la era pandémica bares, azoteas, casonas viejas y terrazas de La Habana. A cargo de Cami Laye Okún, su DJ y creadora, esta iniciativa nace con la vocación de abrir espacios en la ciudad hacia otros sonidos, donde pueden confluir DJ, selectores y coleccionistas de diferentes lugares del mundo. Con entrada gratuita y librándose de cualquier exclusividad o segmentación de públicos, este encuentro, que funciona solamente con vinilos, explora desde rarezas enterradas en el olvido hasta géneros del mundo casi desconocidos en Cuba. Es una experiencia sonora única de su tipo en la ciudad, en la que la melomanía, la audiofilia en torno a los vinilos y la amplitud de miras se dan la mano. 

Bar Melodrama

Foto: Tomada de las redes sociales del bar.

Foto: Tomada de las redes sociales del bar.

Uno de los lugares más acogedores de la Habana Vieja, especial para esa tarde o noche que se planifica a tono con el buen gusto. Entre las tantas distinciones del Bar Melodrama (Obrapía No. 511 entre Bernaza y Villegas) está su colección de vinilos puesta a disposición de sus clientes, así como los equipos de audio y reproducción para este propósito. Visitar este rincón del Centro Histórico de la ciudad es jugar a ser el selector de música del sitio por cierto espacio de tiempo. Sin lugar a dudas, una distinción entre los bares de su tipo en la actualidad. 

Tiendas de vinilos

Foto: Rafael Valdivia

Tienda ubicada en San Lázaro No. 35, esquina a Hospital. Foto: Rafael Valdivia

Localizada en San Ignacio No. 410 apto. 3 entre Sol y Muralla, Habana Vieja, y haciendo referencia al sello discográfico cubano de la década de los cincuenta, Puchito es la clásica tienda de vinilos a la que se suman dos más situadas en la calle San Lázaro con solo una cuadra de diferencia (San Lázaro No. 35, esquina a Hospital; y San Lázaro No. 1060 entre Hospital y Espada). Aún en Centro Habana, en la calle Belascoaín No. 213 entre Neptuno y Concordia, cerca de los predios del Centro Cultural El Batazo, se puede localizar otro lugar de comercialización de estos soportes. Existen otros puntos de la ciudad, pero se mantienen en constante actualización dentro de la red de coleccionistas, comerciantes y anticuarios.

Rafael Valdivia

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