BeutNoise. Foto: @ando_armando_algo
BeutNoise. Foto: @ando_armando_algo

BeutNoise: su statement desde la jungla

16 minutos / Diana Ferreiro

03.02.2021 / Entrevistas

Es mediodía en diciembre. Desde que le vi por última vez, la carrera de Sandro Vila —que es decir la de BeutNoise, que es decir la de Sharllot— se ha disparado con la publicación de Kong EP bajo uno de los sellos más influyentes del dubstep en el mundo. Le miro caminar hacia mí en ritmos sincopados, y pienso que si el dubstep tuviese una forma física, bien pudiera ser la de un chiquillo desgarbado de 20 años con el rostro andrógino cubierto de oscuros rizos. Desde que le vi por última vez, Sandro ha mudado su estudio —su habitación— a algún lugar entre los árboles. Desde ahí sube decenas de estados diarios a WhatsApp y alimenta su Twitter, al que añadió una nueva descripción. 

— ¿Qué dice tu bio en redes sociales?

—Dice “I come from the jungle / trained to break gorilla necks. Humans, meh, easy”. Fue lo primero que se me ocurrió, porque donde todo surgió —una red que se llama Discord, donde me comunico con gente y productores musicales de todos lados— me estaban llamando “Tarzán” o “el muchacho de la jungla”, porque era pelú, cubano, y todo el mundo me decía “vives en la jungla brother”… Y dije, creo que lo voy a usar, y si soy Tarzán pues fui criado por gorilas, y me voy a proyectar como si fuera un gorila.

—¿La jungla sería Cuba?

—No, la jungla que yo tengo en la cabeza es una jungla X en una zona X, no importa. 

—¿Entonces primero surge ese concepto y después el nombre del EP?

—Sí. Todo comenzó a principios de 2020. Yo no tenía ni un nombre, solo una idea de personaje, que no estaba relacionado con un mono ni nada de eso. No tenía logo, solo una idea que venía del contraste musical y cosas muy orquestales, mezcladas con dubstep. El EP original tenía cuatro temas. El gorila terminó siendo una marca visual y musical, porque si escuchas bien las pistas te das cuenta de que siempre tienen una talla muy tribal, aunque en algunas está un poco más sutil y en otras más “a la cara”; pero siempre está, además de en lo visual. 

Sandro se dijo: para llegar a una gran disquera lo que hace falta es que hablen de ti en todos lados y llamar mucho la atención. Envió el EP que tenía casi terminado en febrero de 2020 a varias y ninguna se interesó. Dice que se deprimió un poco hasta que un día recibió en Discord un mensaje de alguien que se decía el A&R (Artists and Repertoire) de Disciple, uno de los sellos independientes más importantes de la escena del dubstep internacional. Sandro, que había fantaseado muchas veces con lanzar su música con Disciple, pensó que le estaban “quemando”, y corrió a verificar la cuenta del remitente. Era Vishal Bhanderi, Label Manager y responsable de buscar nuevos talentos para la discográfica. 

—“Asere, ¿qué vuelta?”. No me dijo así, pero tú me entiendes. “Te quiero enseñar algo”, le dije. “Dale, dispara”, y yo como: “Cogecogecogecoge”. “Dale, sí, se formó, ¿qué quieres hacer con esto?”. “Un disco”. “Ah, está bien, mándame más”. “Déjame terminarlos”, y cuando se los mandé una semana después me dijo: “Espérate, mándame más”. Y yo: “¿Más?”. “Sí, más”, y yo: “bueno, ¿ahora qué hago con mi vida?”. Al momento me puse a hacer otro tema y otro, y al final tenía seis.

***

“Encontré a BeutNoise a principios de este año [2020] a través de un amigo. Comencé a seguir su trabajo y me enamoré de su estilo tropical. No tener seguidores centrales y sí un trasfondo muy interesante lo convirtieron en el candidato perfecto para nuestra primera compilación llamada Round Table Reinforcements Vol. 1. Esta recopilación de música contó con artistas underground de todo el mundo.

“El plan, a partir de ahí, era lanzar un EP de BeutNoise una vez que lo presentáramos a nuestra audiencia. Esto funcionó perfectamente y creo que lo convierte en el primer artista cubano en lanzar con Disciple. Kong EP ha tenido un gran impacto en los fans y también en otros productores”, me escribe Vishal Bhanderi.

BeutNoise. Foto: @ando_armando_algo

BeutNoise. Foto: @ando_armando_algo

Y sí, Sandro se convirtió en el primer artista cubano en lanzar su música con Disciple Round Table, sello hermano de Disciple que publica y promociona el trabajo de artistas del dubstep menos mainstream. Un sello para les desconocides del dubstep, como BeutNoise. 

—Es un sueño hecho realidad en plan: yo nunca pensé que fuera tan rápido, no me lo esperaba, no me lo creía hasta que vi la portada y todo. 

Inmediatamente borró la música que tenía alojada en las plataformas. Se convirtió en un artista completamente nuevo y comenzó a contabilizar escuchas. Hasta hoy, Kong EP suma 46 K en streams entre sus seis temas, más de lo que Sandro había obtenido con toda su música junta antes. 

—¿Cuánto han cambiado las cosas para ti y qué ha sido lo que más te ha impactado de este proceso?

—El hecho de que es real. Yo había estado bromeando con todos mis amigos: Ño, asere, te imaginas que salga de repente en Round Table y todos como “sí brother tú vas a ver que algún día…”, pero nunca pensé hacerlo desde Cuba. 

—Y por otra parte el impacto en la gente que lo ha escuchado… 

—En Cuba el impacto ha sido mínimo, la verdad. Hay muchas personas aquí que me siguen, pero comparadas con los americanos [sic] que me siguen… son cuatro. De todas maneras, no todo el tiempo tengo acceso a Spotify para poder chequearlo y ver si en Cuba me están escuchando o no. 

Sí podemos constatar algo: BeutNoise ha entrado en el radar hasta de youtubers estadounidenses que han reseñado el EP y han publicado video tutoriales para sonar como él, para aprender a hacer el dubstep como lo hace Sandro.

BeutNoise · 𝗞𝗼𝗻𝗴 𝗘𝗣 (Out on Disciple Roundtable)

—¿Por qué, entre tantos géneros y subgéneros que tiene la música electrónica, el dubstep?

—Soy una persona muy pacífica, pero tengo ese lado oscuro que todos tienen, y yo lo quiero desviar por ahí, porque además siempre me gustó la música fuerte, y entre muchísimas otras razones, por la comunidad. En otros géneros de la electrónica en el mundo, la comunidad y la manera en que las disqueras se proyectan hacia los artistas son mucho más elitistas. Además a mí siempre me gustaron los retos, y lo más difícil de la electrónica es el dubstep, por el hecho de que todos los sonidos son diseñados desde una onda senoidal (sine wave). Desde ahí puedes explotar tus capacidades y tu habilidad para diseñar un sonido desde cero. Te puedes meter, por ejemplo, dos horas en menos de 30 segundos. Lleva demasiada mucha mucha pincha lograr que algo suene realmente bien. Es un trabajo súper exigente de muchísimas horas nalga y es muy lindo ver cómo estás dando vida a un sonido que alguien no puede replicar exactamente igual a no ser que tú le enseñes cómo (si te acuerdas).

***

Un día —o una noche, Sandro no recuerda bien— apareció Sharllot. Un ser andrógino, como él, con quien comenzó una relación que dura hasta hoy. Cómo se encontraron tampoco queda muy claro: nacida del choque entre dos cometas, Sharllot llegó de Saturno para estudiar a la humanidad y de alguna manera adquirió el gusto de susurrarle música a Sandro. Hace cuatro o cinco años que lo hace y siempre le habla de lo mismo: del amor, de las parejas. Para ponerle voz, Sandro comenzó a experimentar con la suya propia, añadiéndole efectos hasta que la máquina se le “partió a la mitad”. Hizo un tema y luego otro y otro más, y a medida que componía, Sharllot se fue alojando en alguna parte de su cuerpo. Dice Sandro que a veces le habla, le dice qué está haciendo bien o mal o qué va a ocurrir según elle en esa relación.

Sharllot. Foto: Rolando Cabrera.

Sharllot. Foto: Rolando Cabrera.

Luego se convirtió en su álter ego. O el de BeutNoise. 

“Sharllot es un proyecto en el que hago música chill —empezó como una manera de crear música para mi novia de entonces— y a partir del que he querido hacer muchísimas cosas, siempre relacionado con experiencias de parejas. Como soy un desastre, me encantaría tener un songwriter que me escriba las letras, porque si te fijas bien, las letras son una frase que se repite cuatro veces, y que musicalmente puede estar empingao, pero es solo una frase. Para poderla llevar a cabo, me gustaría triunfar como BeutNoise y ahorrar bastante dinero para gastarlo todo en Sharllot”, dice entre risas.

—¿Cómo es entonces tu proceso creativo? ¿Qué te mueve? 

—Muy aleatorio, pero tengo varias plantillas por así decirlo, varias maneras de pensar a la hora de hacer algo. En el dubstep, por ejemplo, la parte más interesante realmente es cuando rompe, y es por la que generalmente empiezo. Entonces cómo surge es casi matemático, digo: voy a coger tal tiempo, a diseñar una batería o a escoger una de las que tengo guardadas, y a partir de ahí empiezo a diseñar sonidos —pulirlos es muy parecido a esculpir— hasta que termino con cuatro sonidos, y los picoteo para tener más hasta que logre un patrón que dure el doble de lo que tenía. Ese patrón lo empiezo a cambiar un poco para que no sea lo mismo, y así queda un loop de ese pedacito, que dupliqué cambiando el segundo para que no sea lo mismo, sino una variación. Luego vas al principio: cómo quiero que empiece: heavy, suave, melódico, con una voz, y luego lo meto en un sampler. A eso mismo le pongo no sé cuántos mil efectos, violines y así, así, así… lo voy a ampliando, automatizando, y entonces termino la intro y el primer drop… El dubstep como tal tiene su manera de oírse más alta que muchísimos otros géneros, más brillante, con mayor potencia. Eso lo tienes que equiparar en todo lo que hagas. Por ejemplo, si vas a usar violines, no puedes usar los clásicos de la orquesta sinfónica, debes usar los violines clásicos de la orquesta sinfónica más no sé qué, no sé qué, no sé qué…  

“A la hora de hacer música para documentales y cine se trata más de ver lo que quieren proyectar y en qué momento puedo generar intensidad. Hay que pensar en la emoción, eso es una cosa muy importante: qué emoción tú quieres transmitir en este tema”.

—Estaba guardando esa pregunta: desde lo emocional, ¿cuál es tu estado ideal para crear música?

—Siempre desestresado. La concentración y el aislamiento que tengas es muy importante, puedes acabar de discutir con tu padre —que me pasa todos los días—, pero tienes que sentarte a pinchar porque estabas haciendo un tema y no puedes dejar que eso te influencie. Depende de cosas muy simples como la temperatura, el sonido ambiente, no tener hambre (ríe), no tener sueño y si hay algún estimulante no viene mal (ríe), porque yo soy muy susceptible al alcohol.

Contemos en este punto, para quienes no lo conozcan, que Sandro Vila estudió música desde los cuatro años hasta que el piano se le volvió la “ejercitación de un músculo” y dejó de decirle cosas. Que en ese momento entendió que hacer su propia música era el camino y dejó la Escuela Nacional de Arte para sentarse durante horas a cacharrerar programas y jugar a sonar como Skrillex. Que aprendió tocando botones, dice, bajando algún video de vez en cuando en parques wifi y diseñando los sonidos con los que soñaba. Y que le da pena contarlo, pero BeutNoise salió de una conversación poco seria entre amigues y viene de la fusión de las palabras beautiful y noise.

BeutNoise. Foto: Rolando Cabrera.

BeutNoise. Foto: Rolando Cabrera.

¿Cómo pasa une de ahí a ser DJ profesional? 

“Cuando estaba en la escuela ya le habían hablado de mí al jefe de Cátedra de Composición del Isa que era Juan Piñera, un hombre muy muy inteligente y bastante loco, y me dijeron que fuera a verlo porque me podía ayudar. Me senté y me dijo: te voy a llevar al Laboratorio Nacional de Música Electroacústica. Fui para allá y había como especie de audiciones frente a Piñera y cuatro personas más para decidir la entrada de músicos en el catálogo  y, eventualmente, que les den una empresa y les paguen. Pero antes del ʽeventualmente’ ya te ponían a tocar, y yo lo veía mitad bien mitad mal porque tenía las ganas del siglo de tocar —y obvio que lo voy a hacer aunque sea gratis—, y la primera vez está bien pero después de que toqué en el Salón Rosado unas 30 veces, llegó un punto en el que no”.   

—¿Existe en tu opinión un movimiento de la electrónica en Cuba?  

—Hoy más que nunca, pero más que movimiento, una comunidad. Hoy existe Classroom, que es la comunidad de electrónica más grande que ha habido en Cuba, y es un grupo independiente de productores que conviven en Telegram (deberían estar en Discord, ya se los he dicho, pero Discord es un poco más “gastón” de datos). Ahí están artistas como SEED, Jaidpit, Nemesy, Insike — el productor cubano que ha mezclado, de verdad, música electrónica con música cubana—… para mí son los tipos. Es la única comunidad cubana de electrónica donde realmente se ayudan mutuamente, un sitio cerrado al spam y enfocado en la evolución de cada integrante como profesional. La verdad he oído de otros, pero me he metido dentro y no llegan a tener para nada la calidad y seriedad de Classroom. Es un buen lugar para disfrutar charlas serias o no con otros productores. La verdad es que, para mí, si hay un futuro para la electrónica cubana, es ahí. 

—¿Cómo concibes tus shows? ¿Es algo que piensas o que surge al calor del espectáculo?

—Yo soy muy perfeccionista lo cual es algo muy difícil aquí porque si tuvieras equipo de trabajo que respondiera a ti, a tu misma velocidad y supiera lo que quieres, ahí sí; pero cuando dependes de gente que no sabe lo que está haciendo, cuando tu nombre incluso está mal puesto en la pantalla… Yo siempre me enfoco en vamos a revisarlo todo rapidito, pero lo básico es la música. Y sí, todos los conciertos siempre los tengo preparados completamente dependiendo del lugar, de lo que quiera tocar. 

—¿Qué proceso disfrutas más: crear la música, tocar…?

—A mí tocar no me gusta, eso es lo que pasa. Lo hago como parte del trabajo, pero no me gusta.

—Me resulta raro escucharte decirlo, porque encima del escenario te ves disfrutando tanto o más que la gente.

—Todo es performance, todo lo tengo en la cabeza. Tengo ganas de tocar el Kong EP, me gustaría que la gente le descargue en vivo, y tengo ganas de ver cómo se oye en la prueba de sonido, cómo se ve en la consola, pero hasta ahora no me he sentido muy cómodo tocando, porque he pasado tanto trabajo haciéndolo, técnicamente hablando, no lo disfruto porque llego y me tengo que estar preocupando por todo.  Yo soy como una persona de estudio, me gusta pinchar y hacer música. Me gustaría, por ejemplo, ir a un concierto de algún DJ de aquí y que pusieran temas míos para yo oírlos, me cuadraría cantidad.

Portada de Kong EP.

Portada de Kong EP.

—Volviendo al EP, ¿pensaste en algún momento que esta iba a ser tu carta de presentación ante el mundo y arreglaste los temas buscando sonar más universal?

—Completamente. O sea, no tanto en sonar universal, sino más bien en crear un sonido específico, único, y que además fuese una marca en todos los sentidos: estética, de eslogan y, sobre todo, en la música, obviamente. Cuando salió Kong EP, mucha gente en los comentarios decía: “esto no es un EP, es un statement”, y sí, de hecho, lo que yo quise hacer fue una declaración: este soy yo, me presento.

—¿Cuáles son los puntos en común entre el artista que “eras”, que tenía una obra con la cual ya decía cosas, y el artista que eres a partir de Kong EP?

—Está presente la parte orquestal de antes, pero ahora mucho más desde un sentido percutivo. Realmente en estos momentos hay muy pocas cosas en común, porque dejé de ser tan parecido a otros y tomé un sistema completamente nuevo a la hora de trabajar. El sonido que busco ahora está más basado en percusiones también, incluso que las armonías y melodías funcionen como percusiones. Además, está siempre presente mi background de haber estudiado piano clásico, eso siempre está ahí, tú escuchas los temas y te das cuenta.  

“Creo que uno va a mejorar constantemente, pero ese es como un punto de partida y nunca voy a estar disgustado con él. Voy a estar como: ʽestá bien, fue hace dos, tres, cuatro años, pero aún lo puedo oír’, sabes, porque hay música mía que ya no puedo escuchar para nada y de hecho la borré. A partir de ahí voy a empezar a evolucionar todo el tiempo, siempre a partir de la misma onda tribal, que trataré de respetar en todos los sentidos. Es casi un pie forzado para hacer los temas, es como: aquí yo puedo poner…. Ah, verdad, soy un mono, espérate”. 

Diana Ferreiro

Periodista y editora casi todo el tiempo. Adicta a la tinta y al color rojo. Escribe menos de lo que quisiera y escucha más música triste de la que debería. "Café, cerveza y perreo" como mantra.

    Más publicaciones

    Deja un comentario

    Mandy Sorzano

    03.02.2021

    Nunca dejen de documentar este proceso Yam hermoso de los jóvenes cubanos en la música, gracias por su increíble trabajo

    BeutNoise

    03.02.2021

    💙 Mucho amor desde la jungla 🌴🦍

    Martín Moya

    03.02.2021

    Esta entrevista me ha recordado cuánto para mí se asemejan el periodismo (bien hecho) y la poesía. Gracias AM:PM

    Yanet

    03.02.2021

    Felicidades mi primo, tienes un talento natural, te deceo muchos exitos en el futuro

    Manuel VR

    03.02.2021

    Eres un grande Beutnoise!!! Saludos desde Chile

    INSIKE

    04.02.2021

    ¡Quisiera ver más entrevistas así!, gracias al monke sandro por mencionarme <3

    Margarita

    06.02.2021

    Grande BeautNoise , el menos DJ !!
    Talentoso y bello, bendiciones querido Sandro.


    Más en Entrevistas

    Ayuda a sostener nuestra revista

    • Dona •

    Become a Patreon