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Reseñas Portada del álbum: Juan Carlos Alom/ Diseño: Pepe Menéndez. Portada del álbum: Juan Carlos Alom / Diseño: Pepe Menéndez.

Animal de galaxia / Héctor Quintana

Hay covers y covers. Hay piezas que son diamantes sin pulir, que merecen ser rescatadas del inefable paso del tiempo, y hay quienes las descubren, las trabajan y obtienen un resultado maravilloso. Pero hay covers que, más que versiones musicales, son actos temerarios; y hay, también, quien se atreve a reinventar clásicos. 

Así, Héctor Quintana nos entregó Animal de galaxia (Colibrí, 2022) donde, con su propia paleta de colores, dibuja sobre el lienzo del viejo maestro Silvio. Sin embargo, para quienes hemos disfrutado reiteradamente de los acordes del guitarrista, este tipo de acercamiento no es novedoso. Recordemos que Benny Moré: un siglo después fue el disco que lo lanzó a escena como uno de los grandes jazzistas del territorio nacional; después apareció su ópera prima, Dactilar (Colibrí, 2017) que mereció un Premio Cubadisco y donde Quintana volvió a llamar la atención. Anteriormente, en 2011, recibió el premio Jojazz.

Animal de galaxia, por su parte, es un fonograma que reúne 10 temas, nueve de ellos de la autoría de Silvio Rodríguez y una composición inédita del propio Quintana titulada precisamente Silvio —como quien añade cereza al pastel y por si no quedaba claro el homenaje—. Al artista lo acompañan Yandy Martínez (bajo), Tony Rodríguez (piano), Esteban Puebla (teclados), Oliver Valdés (drum), Fito Martínez en el sonido y la producción de Enrique Carballea. El fenómeno es demasiado tentador: de canción de autor al jazz actual. Grosso modo, el disco es una propuesta guitarrística posmoderna, que destaca lo cósmico de la obra de Silvio y la percepción de Quintana sobre ello. 

Cuando apareció en escena el otrora desgarbado cantautor, quizás no se pensó en la universalidad que alcanzaría la canción cubana en la voz de Silvio. Desde el hoy, Quintana lo sabe; incluso, lo lleva más lejos, y lo bautiza como un “animal cósmico”, reapropiándose del verso del trovador. Y es precisamente desde ese entendimiento, que el autor del disco, con prisma propio, traduce a Silvio Rodríguez al jazz moderno. Si esa no es una razón para escuchar el disco, cuelgo los guantes. 

El discurso de Quintana es un despliegue armonioso de dos elementos de la tradición jazzística. Primero, a nivel de arreglos, por momentos se descubre la influencia de Herbie Hancock y Chick Corea en teclados; mientras que en el drums y bajos remito, una vez más, al contexto universal con nombres como Marcus Miller, Victor Wooten y Esperanza Spalding. Como segundo elemento entra en escena el ritmo cálido y tropical, que podemos disfrutar en dos solos de bajos que presenta toda la obra. ¿No es suficiente? Estoy de acuerdo. La audacia del joven guitarrista se impone. Lo logrado es una muestra de jazz universal sin perder la esencia de sus orígenes. 

Al hacer un paneo comparativo por la obra anterior de Quintana es evidente que este fonograma representa un punto de madurez del autor. Aquí, el guitarrista, sin romper con su tradición, hace gala de un sentido de aprehensión musical más capaz al escoger de Silvio, si bien no los temas más reconocidos, sí los de mayor peso lírico para suplantar ese discurso poético por un lenguaje basado en instrumentación jazzística.

 Si algo se le puede reclamar al guitarrista de todo su quehacer en Animal de galaxia es precisamente aquellas zonas donde nos deja con ganas de más. Esos lapsus donde los sutiles arreglos no dan paso a su firma brillante. (Es válido destacar que ese quehacer no podía haber trascendido sin el magistral equilibrio de los músicos que participan en la producción). 

El álbum, además, presenta una secuencia lógica de jerarquización impuesta por la complejidad in crescendo que se observa a través de las 10 pistas. Caemos en Canto Arena que —junto con la portada— declaro el sable de luz del disco, pues nos da una verdadera visión de lo que nos espera en el resto del fonograma: sin abandonar una estructura equilibrada con inicio, desarrollo y final, esta canción muestra un grado considerable de dificultad. Mientras que el plato principal del disco es su cuarto tema: Santiago de Chile. Justo aquí, me detengo en tres aspectos: los solos de guitarra comprometidos con el espíritu de la canción, los evidentes ataques del bajo y los ostinatos rítmicos que suscitan ese sentimiento de persecución que dejó una de las peores dictaduras en Latinoamérica. Una vez más, la historia que Silvio te cuenta y Quintana toca. 

En Mujeres vale destacar los diálogos que sostienen los instrumentos y cómo estos reinventan el mensaje de la pieza musical: la mujer cubana del siglo XXI difiere de la de los años 60, y el jazzista lo refleja. Por último, hay que mencionar el verdadero estandarte del fonograma, La gaviota, un tema que si bien en Silvio es melódicamente ligero con cortos intervalos de canto, en Quintana raya casi en lo opuesto. El jazzista, al ver el lienzo en blanco, logra insertar en esta pieza un conjunto de arreglos que encierran toda la mixtura del disco en una maravillosa génesis.    

Al término del disco damos con un Quintana puro que se las arregla para construir Silvio con los mismos motivos de Balada de los locos en un poético cierre. Este último tema reposa sobre una melodía serena que sutilmente se despide del oyente, dejándole una última imagen sonora agradable. A su ritmo, el joven jazzista nos cuenta cómo ve a Silvio. Esta balada, en consecuencia, se antoja una síntesis del álbum, que no es más que un coloquio con el artista Héctor Quintana sobre la obra del cantautor. 

Laura Lara Lobaina Más publicaciones

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  1. Enrique Carballea dice:

    Laura… Un productor nunca sabe , al menos en mi hacer , que destino tendrá una llamada telefónica…Cuando llamé a Héctor Quintana para contarle mi idea de hacer un disco a Silvio Rodríguez en formato instrumental y Héctor generosamente dijo Si… Empezó el viaje a Casiopea montado en La Gaviota…Esas dos piezas junto a Santiago de Chile eran si o si… Lo demás que lo cuente Hector que es un musico de talla Universal. El titulo lo puso el fotógrafo amado Juan Carlos Alom después de escuchar tres temas en el estudio…Como dice Héctor El verdadero Animal de Galaxia es la Música Cubana y sus musicos…Feliz y agradecido…Emocionado con tu escrito y gracias una vez más a AM PM, la Vanguardia respetuosa…Enrique Carballea Productor desde el siglo pasado

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