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Reseñas

Alkemi / Daymé Arocena

La alquimia se ha entendido tradicionalmente como un proceso mediante el cual se transforman metales comunes en oro. Sin embargo, detrás de ese proceso subyace un simbolismo cuyo significado es mucho más profundo; uno que hace referencia a la psiquis humana, la unión de lo material y lo espiritual, y a la capacidad de transformación interna que posee cada uno de nosotros.

En toda esa polisemia se inspiró la cantautora cubana Daymé Arocena para titular su quinto álbum de estudio: Alkemi ―traducción en lengua yoruba de alquimia―, estrenado el febrero pasado en las plataformas digitales.

Bajo el auspicio del sello discográfico Brownswood Recording y la producción musical del ex integrante de la agrupación Calle 13, Eduardo Cabra, Alkemi constituye el primer fonograma que Daymé lanza tras su emigración desde Cuba. Se trata de un álbum que plasma todos los cambios personales, evoluciones musicales y transformaciones artísticas vividas por la cantante a sus 32 años de edad.

En sus redes sociales, la artista resume la esencia del disco como “transformar para brillar”, algo que transmite claramente en la portada. Y es que este proyecto muestra una vez más la increíble versatilidad y talento de Arocena, consolidándola como una de las voces más destacadas de la música cubana contemporánea. Así lo afirman medios reconocidos como la revista Rolling Stone, que la incluyó entre los 19 artistas latinos que más entusiasman en 2024.

Desde el primer momento en que se escucha Alkemi, el oyente se adentra en un viaje que fusiona magistralmente el jazz, el R&B, el soul, el funk y los ritmos afrocubanos, creando una experiencia sonora que muestra la apuesta de la habanera por explorar nuevos géneros. Ha declarado que para esto, sirvieron como musas, entre otras fuentes, sus experiencias de vida, Cuba, el Caribe, y el álbum visual Black is King, de Beyoncé.

Foto tomada del perfil de Facebook de la artista.

Integrado por 10 pistas, con una duración total que ronda los 32 minutos, cada canción es una joya en sí misma, con letras profundas y emotivas que exploran temas como el amor, la espiritualidad, la identidad afrocaribeña y el empoderamiento femenino.

El álbum abre con Que se lo lleve el mar, una especie de prólogo que establece el tono espiritual del álbum. La voz de Arocena se eleva sobre una base de percusión hipnótica, creando una atmósfera ritual que transporta a los oyentes a un reino místico: su disco. Resulta una suerte de bienvenida a la nueva era musical de Daymé, más madura y segura de sí misma.

“Y sobreviví/ A toda indolencia, tanta crueldad/ Viví/ Librando mi amor de ataduras, destrozando esta locura/ Inoculándome la cura”, así dice una de las estrofas de la canción Por ti, uno de los singles promocionales. Con una sonoridad distintiva del funk, se trata de una oda a la aceptación del yo interior y la feminidad, sujetos muchas veces a los estigmas impuestos por la sociedad que, en determinados momentos de su vida, limitaron a Arocena por ser una mujer negra, latina, fuera de los cánones de belleza tradicionales. Para transmitir mejor su mensaje de empoderamiento, el tema viene acompañado de un videoclip que muestra a una Daymé bailadora, irreverente, rebelde, en medio de tonalidades blancas y oscuras en transición a su punto de mayor brillantez.

Suave y Pegao, sencillo principal del fonograma, destaca la habilidad de Arocena para improvisar y explorar diferentes estilos vocales. El tema se separa un poco de su zona de confort musical para incursionar en un género más comercial y poco común en su repertorio: el urbano, aunque con una notable presencia del bossa nova brasilero. Para ello, colabora con el reguetonero boricua Rafa Pabön y el resultado se traduce en una pista sensual con una sonoridad envolvente, donde ambos artistas entrelazan sus voces como si se tratara de un diálogo de pareja.

Precisamente, de esta conexión musical con el Caribe, motivada tal vez por el impecable imaginario artístico de Cabra como productor, nace la segunda colaboración, A fuego lento, junto al cantautor dominicano Vicente García. Desde el primer acorde hasta el último, y haciéndole honor al título, ambos cantantes elevan la temperatura del tema a través del contraste de sus voces, así como una fusión magistral “in crescendo” entre el neo soul y el reggae, que captura la atención del oyente en cada nota.

Foto tomada del perfil de Facebook de la artista.

El tracklist de Alkemi también cuenta con baladas dedicadas al romance, la ruptura, la vida… En El Amor, la esperanza, Daymé canta cosas como estas: “Siento cuando me abrazas / Congelar el momento / Un instante infinito y fugaz / Levitamos solo tú y yo”. En cambio, Coda es una suerte de antítesis a las segundas oportunidades en el amor; se trata del cierre de una relación tóxica. Aquí, su rango vocal le permite navegar sin esfuerzo desde dulces susurros hasta poderosos gritos, dando vida a cada verso. El primer tema es un R&B versión afrobeat y el segundo una canción pop, ambos matizados en segundo plano por tambores que rinden tributo a sus raíces afrocubanas.

Siguiendo esta línea expresiva aparece Cómo vivir por él, una sentida balada que fusiona las armonías distintivas del bolero —adaptado con un vibrante reggae en el coro–-, que crea una masterpiece sonora. Destaca la orquestación de los arreglos y la voz de Arocena que constituye en sí un instrumento impresionante.

Sin dudas, un lugar cimero en el álbum se lo lleva American Boy. En solo tres minutos la cantante narra su historia de amor con un chico gringo blanco. Y es que pasaron diez años para que su romance expedito saliera a la luz en forma de canción. Se trata de un tema que despierta en el oyente reminiscencias de la faceta más jazzística de Daymé, a la vez que resalta la experimentación musical del álbum con la fusión de los tambores batá con el soul. Respecto a su sonoridad, el diario The New York Times lo define como una mezcla que “oscila entre un ritmo yoruba ñongo y un funk groove con estilo de los ‘80”. Lo cierto, es que la década de espera dio como resultado una verdadera joya musical.

Foto tomada del perfil de Facebook de la artista.

En este proyecto resulta evidente la apuesta de Arocena por llevar su sello musical más allá, a la escucha de posibles nuevos seguidores, sin perder la esencia que la catapultó a donde se encuentra ahora. La cantante incorpora hábilmente temas en español e inglés como I rather let it go, algo ya presente en su repertorio previo. Esta canción fusiona elementos de la rumba y el latín jazz que introducen una sinfonía única, cuyo sincronismo en los arreglos transmuta en una verdadera experiencia auditiva. Especial mención se llevan el piano y la percusión, así como los coros angelicales de la artista, que en su conjunto impulsan al oyente a un viaje por un ecléctico solar habanero.

A esta faceta spanglish se le suma otra: Die and Live Again, un tema que podría definirse como contraste. En un primer momento embelesa un R&B bajo marcados elementos sintetizadores y una voz melódica, para luego romper la inercia con un coro pegadizo y los notables efectos de una tambora merenguera. Por momentos, da la sensación de que se escuchan dos canciones en una. Constituye el cierre de un fonograma donde Daymé Arocena no solo marcó un antes y después en su carrera, sino que captó las miradas hacia su nueva era.

Cada canción es una invitación a sumergirse en su universo sonoro y dejarse llevar por la pasión y la energía que transmite. Sin dudas, Daymé arriesgó, exploró e innovó en Alkemi, y lo hizo con creces.

Brian Anthony Díaz Más publicaciones

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