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Playlists Ilustración: Jennifer Ancízar. Ilustración: Jennifer Ancízar.

25 canciones icónicas de dramatizados cubanos

Si extensa es la tradición de los dramatizados cubanos, igual de amplia y grandiosa es la de su banda sonora. Incluso algunos de nuestros músicos relevantes, encontraron en la pequeña pantalla un nicho desde el cual ofrecer su innegable talento sin demasiada alharaca, legándonos algunas obras que, sin duda, forman parte de la memoria afectiva del cubano promedio. 

Esta lista, como todas, no exhaustiva, cubre un espectro generacional amplio y está realizada de modo cronológico; si usted no se identifica sentimentalmente con las primeras canciones póngalas a todo volumen cerca de alguno de sus padres o abuelos y prepárese para verlos reaccionar.

Hacer música para audiovisuales es todo un reto, y creemos que los autores que componen esta playlist lo vencieron con éxito en su momento.  

Antesala de un tupamaro (Un hombre se levanta) / Autor: Silvio Rodríguez; Int. Sara González y GES (Los comandos del silencio, Dir. Eduardo Moya, 1971) 

Iván Colás, Manolín Álvarez, Salvador Wood, Carlos Gilí, Enrique Colina, Miguel Navarro, Rogelio Blaín y una tierna Annia Linares que pronto sería una de las cancioneras más populares de la isla eran un comando de tupamaros, guerrilleros urbanos que ponían en jaque a la dictadura uruguaya de los entonces recientes años 60. La canción, compuesta por Silvio Rodríguez a petición de Eduardo Moya, fue la plataforma de lanzamiento de Sara González, a quien toda Cuba escuchaba a las 7:30 p.m. durante los meses que duró la serie. A los que aún nos quedan en la memoria algunas difusas imágenes en blanco y negro de jóvenes abrigados y con sombreros, valientes y hábiles para las emboscadas, desde que oímos los primeros redobles de esa caja marcial, que antecede a la batería y la guitarra, ya se nos pone el corazón a mil. 

El Capitán Tormenta / Int. Coro de la TV Cubana (El Capitán Tormenta, Dir. Erich Kaupp, 1974) 

Emilio Salgari publicó a inicios del siglo XX una de las novelas de aventuras más estremecedoras, con ciertos vestigios de empoderamiento femenino, si así queremos mirarlo con los ojos del tiempo. El Capitán Tormenta era uno de los enemigos más temidos por las hordas mahometanas, sin embargo para sorpresa de los lectores detrás del heroico y misterioso guerrero se escondía en realidad la Condesa de Éboli, una mujer que se convirtió en el último bastión de la lucha contra los turcos. La novela alcanzó una popularidad mundial y en Cuba se llevó a la pantalla chica en 1974, convirtiéndose en una de las series de aventuras más recordadas. Producida por el Icaic, se transmitió en vivo, razón por la cual solo quedan de ella algunas memorias sobre la maravillosa interpretación de Cristina Obín como el Capitán Tormenta y esta canción de presentación a la que no podemos negarle su épica, cuyo autor, de identidad tan esquiva como la del protagónico, no hemos identificado.  

Masa / Autores: Pablo Milanés & César Vallejo; Int: Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, Eduardo Ramos y GES (Tierra o Sangre, Dir. Miguel Sanabria, 1976) 

Es probable que muy pocos cubanos recuerden el argumento de Tierra o Sangre, transmitida en 1976 bajo la dirección de Miguel Sanabria y que en 1997 tuvo un remake titulado Todo al fuego, a cargo de Eduardo Moya. El tema de la serie de aventuras recrea mediante la ficción sucesos relacionados con Realengo 18, espacio legendario en las luchas campesinas en Cuba y primera gran conquista del campesinado cubano contra los latifundistas, en 1934. Quizás algunos más rememoren con esfuerzo la dupla protagónica de los entonces jóvenes actores Mario Limonta y Carlos Gilí (en los roles de Nacho Verdecia y Billo Casanova respectivamente), pero lo que sí creemos que no envejece es la canción de esta serie de aventuras. Un textazo del poeta peruano Vallejo, musicalizado por Pablo Milanés y cantado por este con Silvio y Noel Nicola (¿o es Eduardo Ramos?) haciendo voces, con el acompañamiento del Grupo de Experimentación Sonora (GES) del Icaic. Esta obra aparece en Cuba, el primer LP editado, del GES.  Al fin de la batalla / y muerto el combatiente / vino hacia él un hombre y le dijo: / “¡No mueras, te amo tanto!”… / Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo. Poesía pura, un clásico que ahora se revela premonitorio. 

En silencio ha tenido que ser / Autores: Sergio y José María Vitier (En silencio ha tenido que ser, Dir. Jesús Cabrera, 1979) 

Si esta serie ha permanecido en la memoria colectiva de los cubanos, se debe en gran medida a su banda sonora. Transmitida por el canal 6 de la televisión cubana a partir del 25 de marzo de 1979, el piano de José María Vitier y la guitarra de Nicolás Sirgado en el tema de presentación fueron una pieza clave para mantener en un vilo masivo a los televidentes durante toda la transmisión. Los 12 temas compuestos para la serie fueron interpretados por la Orquesta Sinfónica Nacional bajo la dirección de Manuel Duchesne Cuzán, excepto el titulado Y continua. Las composiciones son de Sergio y Jose María Vitier y las grabaciones fueron realizadas entre febrero y  marzo en los Estudios Areito de la Egrem.

No ha sido fácil / Autor e intérprete: Pablo Milanés (Algo más que soñar, Dir. Eduardo Moya, 1985

Si bien es cierto que el país ha cambiado mucho desde que en 1985 fuera lanzada esta serie, los conflictos que en ella se reflejan y la intención de tender puentes, de exponer el tema de la “continuidad” en clave generacional, la conectan con el presente, más de lo que a simple vista parece. “Soy como quisieron ser, pero tratando de ser yo…”, dice Pablo Milanés y la transparencia y la contundencia del mensaje no podrían estar más a tono con el hoy. Este  dramatizado, ya a mediados de los 80, exponía con acierto conflictos que hoy se evaden o se manejan pobremente en las producciones audiovisuales  actuales, pero que resultan de total relevancia para el devenir del proyecto sociopolítico cubano.

Sol de batey / Autor: Guido López Gavilán (Sol de Batey, Dir. Roberto Garriga, 1985)

Si te animas a leer los comentarios que aparecen en YouTube en este link o en cualquier otro donde hay capítulos de Sol de Batey, notarás que dos son las notas recurrentes tras el subidón de nostalgia: lo mal que actuaba Armando Tomey que venía directamente del teatro y no tuvo la asesoría adecuada para modificar a tiempo su tono recitativo y lo hermosa y memorable que es la música. Esta última, un acierto absoluto del maestro Guido López Gavilán, para un dramatizado de época que constituye todo un icono en la memorabilia criolla, tanto para quien “se fue”, como para quien “se quedó”. Cuando una música consigue tal poder alusivo y evocador, tenemos que reconocer que ha sido perfectamente funcional, que es uno de los requisitos que debería cumplir siempre la que se hace para la pantalla. 

Hoy es siempre todavía / Autor: Edesio Alejandro; Int. Augusto Enríquez (Hoy es siempre todavía, Dir. Tony Lechuga, 1987) 

Dijo Antonio Machado: “Hoy es siempre todavía, toda la vida es ahora…”. Escrita por dos mujeres entonces jóvenes (Chely Lima y Daína Chaviano) y protagonizada por unos cuasi adolescentes Anabel Leal, Thais Valdés, Francisco Gattorno, Broselianda Hernández y Reinaldo Rini Cruz, esta serie aparece en las conversaciones siempre que hay varios cincuentones cubanos reunidos, e inevitablemente, terminan haciendo el coro… Hoy es siempreeee toooodavía… Es curioso cómo ni el arreglito ochentero y maquinoso, ni la letra simplona de este temita pop (…llega la noche y parece que se nos muere la luz…) consigue quitarle gracia a una canción que quienes ahora peinan canas relacionan con tiempos juveniles y felices, dentro de lo que cabe. A propósito, ¡cómo cantaba Augusto Enríquez!

Cada cual su camino / Autor e Intérprete: Noel Nicola (Hermanos, Dir. Eduardo Macías, 1989) 

¿Quién en Cuba no recuerda el grito inconfundible de “Lorencitoooo” durante el tema de presentación de la serie de aventuras Hermanos? Protagonizada por Rolando Brito y un hermosísimo Rini Cruz, esta producción de finales de los 80 llegaría varias veces a la pantalla chica décadas después, de modo que diferentes generaciones de cubanos pudieron disfrutar de ella. Su tema principal, compuesto por Noel Nicola, forma parte también de nuestra infancia al retrotraernos a esos momentos en los que, sentados frente al televisor, acompañábamos al trovador, cuando cantaba: “Cada cual su camino, / cada cual su destino, cada cual su verdad,/  cada cual por su rumbo,/  deshaciendo o haciendo/ cada cual su final”, recordándonos los conflictos que tuvieron que afrontar cada uno de los hermanos Iznaga, desde sus ideas tan dispares. 

Día y noche / Autor: Kiki Corona (Día y Noche. Su propia guerra, Dir. Abel Ponce, 1991) 

La primera miniserie con la que salió al aire el espacio policial televisivo Día y Noche que aún tenemos en nuestras pantallas, se llamó Su propia guerra y contaba la historia de El Tavo, un tipo duro en el ambiente, que termina siendo agente encubierto del DTI. El protagónico lo encarnaba un inspirado Albertico Pujol, mientras Jorge Villazón y César Évora eran los policías “buenos”.  Bien actuada y realizada, consiguió personajes memorables también en los antihéroes (Rolando Núñez como Botaperro, El Puri de Fidel Pérez Michel o el Suchel que encarnaba un entonces jovencito Orlando Fundichely). Lo que no ha hecho falta recordar porque, a pesar del paso del tiempo y de la televisión analógica a la digital, siguió siendo la marca del espacio fue el sencillo pero eficiente instrumental que compusiera Kiki Corona, que lo confirmó como un compositor de un rango más amplio que el que imaginábamos.

Pasión y prejuicio / Autor: Noel Nicola; Int. Miriam Ramos (Pasión y prejuicio, Dir. Eduardo Macías, 1992) 

Una historia de amor de corte clásico en la Cuba de 1915, con sus convulsiones políticas y sociales, en la que por largos momentos el prejuicio parece ganar la batalla sobre la pasión, es el argumento para que Noel Nicola compusiera otro tema icónico en la historia de las telenovelas cubanas, esta vez interpretado por Mirian Ramos. El resultado es un danzón hermosamente melancólico que aún hoy desdibuja la frontera entre pasiones, prejuicios, épocas y géneros musicales.

Dueño de la luz / Comp: Juan Antonio Leyva y Magda Rosa Galbán; Int. Manuel Camejo (Shiralad. El regreso de los dioses, Dir. José Luis Jiménez, 1993)

Aventura fantástica que nos trasladó a otro planeta parecido a la Tierra, pero llamado Shiralad. El tema de inicio, desarrollado por la dupla inseparable de Juan Antonio Leyva y Magda Rosa Galbán y en voz de Manuel Camejo, es una balada pop-rock con una sonoridad heroica, que bien define la historia detrás de esta serie medieval con tintes futuristas que se marcó la televisión cubana en la década de los 90.

El año que viene / Autor: Héctor Quintero; Intérprete: Issac Delgado  (El año que viene, Dir. Héctor Quintero, 1994) 

Escrita por Héctor Quintero y a piano de Gonzalo Rubalcaba, Issac Delgado nos trae, con su cantar, muchos mensajes positivos y consejos para un nuevo año en el que se supone que podemos encontrar otro comienzo. Al crear esta pieza, tanto el compositor como el intérprete lanzaron para la historia de la música cubana uno de esos temas atemporales que no se descontextualiza, porque no importa cuándo escuches esta canción en Cuba, siempre podrás decir: “A lo mejor para el año que viene, lo bueno sucede”. 

Tierra Brava / Autor e Intérprete: Frank Fernández  (Tierra Brava, Dir. Xiomara Blanco, 1997) 

Basada en la radionovela Medialuna, de Dora Alonso, Tierra Brava fue uno de los grandes sucesos culturales de la segunda mitad de los 90. Sus icónicos y explosivos personajes enseguida entraron a formar parte del imaginario popular, así como la extraordinaria presentación con música de Frank Fernández. El tema con un añejo sonido como de clavicordio conviviendo con una batería, con la clave cubana entrecortada, y su melodía cambiante es el complemento perfecto para la intensa pelea de gallos que funciona como alegoría de las luchas que sostienen los protagonistas de la obra.

Vengo naciendo / Autor e Intérprete: Pablo Milanés (El naranjo del patio, Dir. Xiomara Blanco, 1998) 

Recientemente la televisión cubana retransmitió esta producción cuyo argumento gira en torno a la construcción de la familia y las monotonías de un pueblo pequeño. Dirigida por Xiomara Blanco, una de las indiscutibles en nuestro país, si del género telenovela se trata. El naranjo del patio nos devuelve la rutina de un batey azucarero, entrelazada con la historia de Lito, un hombre sexagenario que se enamora de la joven Mariela, y que adereza esta canción compuesta por Pablo Milanés expresamente para una serie que mantuvo en vilo a media Cuba en los inicios de los 90. “Acabo de tener / revelaciones, que me hacen joven/  hasta la muerte/  ya para siempre agradeceré / vivir”, reza la letra de este tema que nos evoca el enamoramiento del sesentón, cuando ya pensaba que no podía volver a sentir nuevamente una pasión como esa. 

Las huérfanas de la Obra Pía / Autora: Lucía Huergo (Las huérfanas de la Obra Pía, Dir. Rafael Cheíto González, 2000)

La trayectoria de Lucía Huergo como compositora para espacios televisivos y para cine no es inmensa, pero tampoco escasa. Sin embargo, en la web de la radio cubana se lee que es la compositora más radiada del  país en el ámbito de la música instrumental. Si bien las melodías que forman parte de su disco Sinfonía a Hemingway, y otras realizadas como cortinas para espacios televisivos, han sido utilizadas hasta el cansancio con diferentes fines, la que compuso para los créditos de Las huérfanas de la Obra Pía, de uso concreto para el dramatizado, conseguía con efectividad poner al televidente de inmediato a tono y expectante sobre este drama de mediados del siglo XIX y su trasfondo de discriminación racial, social y de género. Arreglista y orquestadora de primera, Lucía supo siempre, con más genio e intuición que racionalidad, darle la sonoridad adecuada a lo visual, haciéndolo crecer en la percepción del espectador. 

Tierra de nadie / Autor: Nassiry Lugo; Int: Moneda Dura (Enigma de un verano, Dir. Roly Peña, 2001) 

En el año 2001, cuando muchos iniciaban su adolescencia, una serie de Roly Peña vino a refrescar nuestros veranos y a mostrarnos rostros nuevos dentro de la actuación cubana (Carlos Enrique Almirante, Lester Martínez, Alain Aranda, Saily Cabezas, entre otros), compartiendo escenas con actores ya consagrados como Salvador Wood, Norma Reina, Manuel Porto… Las aventuras llegaron justo en nuestras vacaciones, y los amoríos y enredos de estos adolescentes que viajaron hasta playa Baracoa en plan arqueólogos, fueron nuestros, como también lo fue por un tiempo esta canción de una entonces popular Moneda Dura, con Nassiry Lugo a la cabeza, que nos hizo soñar, además, con el renacer del pop rock cubano. 

Doble juego / Polito Ibáñez (Doble juego, Dir. Rudy Mora, 2002)

Probablemente el ejercicio más arriesgado que hasta la fecha se ha hecho en materia de dramatizados en Cuba, Doble juego rompió los cánones de la telenovela cubana en más de un sentido. Su tono, tema y forma revolucionaron las conversaciones de comienzos de siglo en Cuba, y esto ayudó a que el excelente tema de Polito Ibáñez que sirve de presentación quedara grabado en la memoria de varias generaciones. En el clásico estilo pop rock del cantautor cienfueguero, Doble juego evoca una serie de imágenes muy acordes con el espíritu caótico, rebelde y tremendamente vivo de los adolescentes que protagonizan la telenovela.

Al compás del son /  Música original: Alejandro Padrón y Julio A. Montoro (Al compás del son, Dir. Rolando Chiong, 2005) 

Este es un son que recrea la historia de amor de Aurora y Lino, dos jóvenes de clases sociales opuestas que protagonizan las tramas de esta telenovela. La propuesta televisiva, ambientada en los años 30 del siglo XX donde la corrupción política de los gobiernos de turno en Cuba iban a todo tren, llega a tener pegada en el público cubano y es recordada luego de varios años de haberse lanzado en televisión nacional.

Antes que nazca el día / Autora e intérprete: Liuba María Hevia  (El balcón de los helechos, Dir. Susana Pérez y Armando Toledo, 2005) 

Voz de la canción cubana que de manera inevitable conmueve. Liuba María Hevia, que se sabe creadora de íntimos, hermosos y seguros espacios sonoros, como en Antes de que nazca el día, canción que sirvió de intro para la historia de Victoria y el Profesor que tanto dio de qué hablar en los hogares cubanos a inicios del nuevo milenio. Hoy puede que no sea martes, pero el sentimiento de esta canción es para cualquier día, para una de esas mañanas en las que luchamos contra la inercia de empezar otra vez. 

Comienzo / Autoras: Lucía Huergo y Heidi Igualada; Int. David Álvarez (La cara oculta de la luna, Dir. Rafael Cheíto González, Virgen Tabares y Rafael Puldón, 2005) 

Parte de la banda sonora de una novela que puso al centro del debate la conversación sobre las infecciones de transmisión sexual, la canción de Lucía Huergo y Heidi Igualada (en voz de David Álvarez en la intro y de Sexto Sentido en la despedida) es un canto a la esperanza, a las segundas oportunidades, a vencer el estigma de que una enfermedad incurable es el final del camino. Lástima que las imágenes de presentación que le acompañaban fueran tan malas y tuvieran tan poco propósito.

Aquí estamos / Autor: Arnaldo Rodríguez; Int: Arnaldo y su Talismán  (Aquí estamos, Dir. Rafael Cheíto González, 2009) 

El recuento de sucesos cotidianos y lugares comunes firmado por Arnaldo y su Talismán es la antesala de una telenovela que sirvió para renovar la cara del dramatizado cubano con su inyección de jóvenes protagonistas. Con un estilo profuso (¿confuso?), la canción barre diversos ritmos y tópicos que a pesar de su caos (o precisamente por ello) logran pintar un mosaico de La Habana, ya entrados en el siglo XXI.

No pierdas la fe / Autores: Juan Antonio Leyva y Magda Rosa Galbán; Int: Anais Triana (Bajo el mismo sol, Dir. Ernesto Fiallo y Jorge Luis Alonso Padilla, 2011)

Tres historias, tres mujeres y las distintas problemáticas sociales que eran y son parte aún de la realidad cruenta del cubano del siglo XXI:  la soledad, la reinserción social luego de años en prisión, la tristeza por la añoranza de un hijo y los negocios ilícitos se enlazan en un tiempo y espacio común. La voz de Anais Triana en este guaguancó cadencioso de esperanzas y sueños muy bien logrado es una luz que marcó las noches y, luego las tardes de retransmisión de esta telenovela cubana.

Mírame, madre / Autores e intérpretes: Javier Milanés y Dairon Rodríguez (basada en Abdala de José Martí (El rostro de los días, Dir. Nohemí Cartaya y Rafael Felo Ruiz, 2020) 

Si esclavo de mi edad y mis doctrinas/ tu mártir corazón llené de espinas”, con esta cita, perteneciente a la carta de Martí a su madre mientras estaba en prisión, se resume la esencia de esta grabación que luego fue la intro de El rostro de los días, una de las novelas más seguidas de los últimos años en la Isla. Con gentiles arreglos musicales y una limpia ejecución, el dúo conformado por Javier Milanés y Dairon Rodríguez decidió buscar una letra bien cuidada y que no entrara en contradicción con el sentir del Apóstol, y en el camino crearon uno de los himnos noveleros más populares de la memoria reciente.

Nana del adiós / Autor: Karel García; Int. Ivette Cepeda (, Dir. Lester Hamlet) 

Quizá lo mejor que le pasó a la telenovela , que dirigió y puso en pantalla Lester Hamlet antes de radicarse intempestivamente al norte del estrecho de la Florida, fue la decisión de su realizador de utilizar la canción Nana del adiós, del trovador Karel García, interpretada por Ivette Cepeda, como cortina de apertura de su dramatizado. Incluida en el disco La rosa de Jericó, con arreglo de José Luis Beltrán y producción de Joel Domínguez, el tema que aparecía en una larga secuencia de inicio,  interpretada y doblada por los actores y creativos de la serie, es probablemente, de las pocas cosas que trascenderán de este audiovisual. 

Los hijos / Autores: Raúl Paz & Italo; Int. Raúl Paz (Los hijos de Pandora, Dir. Ernesto Fiallo, 2022) 

Es difícil ser padre o madre y no detenerse más de una vez ante el texto de esta canción; es casi imposible serlo y no sentir que nos retrata, incluso como hijos. He aquí un caso sui generis: una novela que trata de reflejar y estar a la altura del mensaje textual de su banda sonora. Un excelente discurso montado sobre una sonoridad pop sin grandes pretensiones, inclina en este caso la balanza hacia la recuperación del verbo en nuestros dramatizados. 

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